Hoy sin nada nuevo que mostrar, vuelvo, cómo no, la vista atrás para mostrar el trabajo sobre libros del reconocidísimo y admirado Anselm Kiefer.
Libros densos y monumentales, destrozados, reducidos casi a ceniza a pesar de estar hechos de plomo, constreñidos en pesadas estanterías y colocados en imposibles pilas, algunos alados, y rellenos de materias fragiles y quebradizas, rotas y degradadas…
Otros hechos en papel, ilegibles y manipulados a mano y en los que introduce elementos vegetales, y en descomposición.
Libros en definitiva inamovibles que hablaban de un pasado que empezaba a desvanecerse, aparentemente parecen muy usados y que nos muestran el paso del tiempo y la degradación de la materia.





















