diciembre 27th, 2018

Hojas que iluminan hojas


Descubrimientos que hacen que me reconcilie con el género humano, y que viene de la mano de gente tan ilustre como la que trabaja en el MIT. En este caso de la doctora Seon-Yeong Kwak y el Dr Michael S. Strano han conseguido, por resumirlo de manera que se entienda fácil, que una simple mata de berros pueda servir de lampara de lectura, sin necesitad de ninguna ayuda eléctrica.

 

 

Mas allá del hecho científico de parece de gran utilidad práctica, sobre todo si puede desarrollarse de un modo extensivo, sólo de pensar en árboles que sustituyan a farolas o que mis macetas también me den luz ambiente en la casa, me hace salivar…

 

 

Según explica el MIT, este milagro se consigue cambiando la estructura interior de la planta inyectando nanoparticulas(1 nanometro = 0.000000001 metros) que consiguen que ocurran una serie de reacciones bioquímica que generan luz visible, tal como ocurre en las luciérnagas.

 

 

Los componentes de esta reacción, se producen a causa de una proteína llamada luciferasa y de una molécula, la luciferina. Cuando estos dos componentes interaccionan en presencia de oxígeno, la luciferina es oxidada y se genera luz. A este mecanismo se le conoce como bioluminiscencia. Otra molécula, llamada Coenzima A, ayuda al proceso, eliminando un tipo de reacción que  inhibe la actividad de la luciferasa.

 

 

El equipo del MIT empaquetó cada uno de estos componentes en un tipo diferente de portador de nanopartículas que les ayudan a llegar a la parte correcta de la planta y también evitan que se acumulen en concentraciones que podrían ser tóxicas para las plantas.

 

 

El resultado fue la planta de berros que funcionaba como una lámpara de escritorio. Los primeros esfuerzos de los investigadores al inicio del proyecto dieron lugar a plantas que podrían brillar durante unos 45 minutos, que desde entonces han mejorado a 3.5 horas.

 

 

La luz generada por berros de diez centímetros es una milésima de la cantidad necesaria para leer correctamente, pero fue suficiente para iluminar las palabras en una página de EL Paraíso Perdido de John Milton.

 

 

Los investigadores creen que con más ajustes, esta tecnología podría usarse para proporcionar luces lo suficientemente brillantes como para iluminar un espacio de trabajo o incluso una calle completa, así como iluminación interior de baja intensidad para ello tienen que optimizar la concentración y las velocidades de liberación de los componentes químicos.

 

 

Para futuras versiones de esta tecnología, el equipo espera desarrollar una forma de pintar o rociar las nanopartículas sobre las hojas de las plantas, lo que podría hacer posible transformar los árboles y otras plantas grandes en fuentes de luz.

 

 

Los investigadores también han demostrado que pueden apagar la luz agregando nanopartículas que llevan un inhibidor de la luciferasa. Esto podría permitirles crear eventualmente plantas que cierren su emisión de luz en respuesta a condiciones ambientales como la luz solar…

 

Suena fantástico y ya puestos a pensar,  además del ahorro energético y económico que supondría, (la iluminación representa alrededor del 20% del consumo de energía en todo el mundo), su uso extendido podrían representar un importante recorte en las emisiones de CO2.

 

 

Seguiré bien atenta la evolución de este proyecto.

 

 

He leído la noticia aquí y las fotos las he sacado de google.

 

 

También dejo por aquí a Elowan, otro proyecto del MIT, con plantas, y luz, y otro sobre plantas que detectan bombas y armas químicas desarrollado por el mismo equipo del Dr. Strano.

 

diciembre 23rd, 2018

Colección de objetos que caben en el pico de un cuervo

 

Me afano en mi colección de objetos raros, muchas veces de  mínimo valor económico pero difíciles de encontrar. Para mí son preciosos ya que con ellos compongo mis piezas Feeas, que me reconcilian con la vida creativa.

 

 

Admiro pues a las personas constantes que se dedican a atesorar cosas, importantes para ellas, aunque no lo sean para nadie más… ¡Vivan las colecciones de cajas de cerillas, de piedras, de plantas, hojas, insectos… lo que quiera que sea!, todo vale si ha llevado su tiempo hacerla crecer.

 

 

Pero el summun de las colecciones, la que hace que se me caiga la babita cuando pienso en ella, es la de una niña llamada Gabi Mann, que colecciona regalos de los cuervos a los que alimenta.

 

 

Según leo en un artículo de la BBC del 2015 la pequeña Gabi de entonces 8 años, que vive en la ciudad de Seattle, alimenta cuervos en su jardín y a cambio, ellos traen brillantes regalos con los que le demuestran su cariño.

 

La relación de Gabi con los cuervos del vecindario comenzó cuando tenía cuatro años y dejó caer accidentalmente trocitos de comida de su regazo que un cuervo se apresuró a coger, el resto de la bandada quedó esperando su porción.

 

 

A medida que creció la niña, pasó a compartir con ellos su almuerzo y su hermano pequeño pronto se unió . Los cuervos les esperaban en la parada del autobús para saludarles, esperando otra ración de comida.

 

 

La madre no tuvo problema con que sus hijos repartieran su comida con los pájaros, y en 2013 comenzaron a ofrecer comida en su jardín, como un ritual diario, en lugar de dejarles las sobras de vez en cuando.

 

 

Cada mañana ponen agua para que los pájaros beban y cubren las bandejas de los comederos de aves con cacahuete, y Gabi tira también puñados de comida para perros en la hierba, ya que también les gusta.

Mientras trabajan, los cuervos se reúnen en los cables de teléfono, y esperan la invitación para acudir al banquete.

Fue en el momento en que la comida empezó a llegar de forma continuada, que los pájaros empezaron a dejar sus regalos a la pequeña. Los cuervos limpiarían el alimentador de cacahuetes y dejaban baratijas brillantes: un pendiente, una bisagra, una roca pulida, tornillos o bisutería, no había un patrón, los regalos aparecieron esporádicamente, siempre algo brillante y lo suficientemente pequeño como para caber en la boca de un cuervo.

Según cuenta la niña, una vez recibió una pequeña pieza de metal con la palabra «mejor» impresa en ella, y se pregunta si ellos conservarían la parte que dice ‘amiga'», y sería  divertido imaginar que un cuervo lleva un collar a juego.

También relata con admiración que una vez la madre perdió un protector de lente de la cámara y al día siguiente estaba en el comedero de la casa, los pájaros estaban atentos a los movimientos de la familia y cuando vieron que la lente quedaba olvidada, decidieron que debían devolver el objeto extraviado a sus queridos tiempos.

Todos los obsequios que recibe Gabi, los cataloga cuidadosamente y los archiva incluso los ordena según la importancia que tienen para ella.

Hay más documentación en internet sobre los cuervos y sus regalos, para los que estén interesados.

Yo que quedo enganchada a la maravillosa colección de objetos de esta niña, que al igual que la mía viene por el aire, pero que no se puede conseguir con dinero sino con verdadero amor a los animales, algo que yo no tengo, sobre todo por los cuervos, Hitchcock debe tener la culpa…

La historia la tenía guardada y las imágenes son de la BBC.

 

 

 

agosto 19th, 2018

Cuando el plancton sea de plástico

 

Imágenes engañosas que sirven de llamamiento a la pandemia de deshechos plásticos que enferma a todo el planeta, nada mejor para ilustrarlo que las fotografías de Mandy Barker.

 

 

Esta mujer trabaja codo con codo con científicos de todo el mundo para recolectar basura de playas y océanos, una vez en su estudio, fotografía los deshechos encontrados y con photoshop crea composiciones, con las que trata de reproducir la forma en la que el agua del océano mantiene estos objetos en suspensión.

 

 

El espectador, al mirar sus fotos, ve constelaciones, planetas, explosiones de color, y todo tipo de composiciones visualmente muy impactantes pero que en realidad están formados por basura de los océanos.

 

 

Cada serie esta inspirada en diferentes problemas relacionados con el plástico que ha ido detectando a lo largo de sus viajes y normalmente están llevadas a cabo con materiales de uso local, que ella recolecta y clasifica meticulosamente por temáticas.

 

 

La mayoría son pequeñas piezas que los animales han intentado masticar, hay bolas de plástico, balones de futbol, todo tipo de basura contemporánea, mucha manufacturada en china botellas de plástico y muchos otros objetos que llevan flotando años en el mar y que aun no se ha terminado de descomponer.

 

 

La artista lo cuenta así: «El objetivo de mi trabajo es involucrar y estimular una respuesta emocional en el espectador al combinar una contradicción entre la atracción estética inicial junto con el mensaje de concienciación.

 

 

El proceso de investigación es una parte vital de mi desarrollo ya que las imágenes que hago se basan en hechos científicos que son esenciales para integridad de mi trabajo. 

 

 

El impacto de los desechos oceánicos es un área que he documentado durante más de 8 años y me he comprometo a trasmitir a través de mi interpretación visual. En colaboración con la ciencia, espero que conduzca finalmente a una acción positiva para abordar este creciente problema ambiental que ya es la preocupación mundial actual. » 

 

 

Sus trabajos, como ya he dicho, son de gran impacto visual, y no es que me rechiflen, quizás por la espectacularidad de los resultados y porque son demasiado evidentes, pero uno, solo de ellos me ha motivado para hacer este post.

 

 

Se trata de la serie Beyond Drifting: Imperfectly Known Animals mas íntima y sugerente que el resto y en la que mediante una representación casi en blanco y negro simulando el  formato de los espécimen de microscopio, nos hace creer que estamos delante de una visión aumentada de distintos tipos de plancton marino. En realidad  se trata de trozos de plástico que ha recogido en las costas de Cobh, en Irlanda.

 

 

Estos materiales los ha fotografiado sobre un fondo oscuro y sobreexponiéndolos ha conseguido simular que flotan en movimiento, el negro del fondo nos hace pensar en la profundidad mas oscura del océano.

 

Para desarrollar esta serie se basó en los estudios del biólogo naturalista John Vaughan Thompson, que trabajó en esta zona de Irlanda allá por el 1800. El se dedico a estudiar el plancton y animales marinos que él consideró imperfectos. Escribió un libro sobre ellos, del cual la artista ha tomado el nombre para su serie, «Zoological Researches, and Illustrations Or Natural History Nondescript Or Imperfectly Known Animals», y que podéis ver aquí.

 

 

El trabajo final, bajo la influencia de John Vaughan, se presenta como un viejo libro de ciencias, que además de reflejar la situación actual con respecto a la ingesta de plástico de los organismos, también incluye descripciones y figuras registradas por el biólogo en sus memorias. Para mi gusto, esto del formato libro antiguo es un poco excesivo, e innecesario.

 

 

Por lo demás, tengo que reconocer, que con sus imágenes manipuladas, ha conseguido dar forma a una bonita metáfora para evidenciar un problema tan serio, mostrándonos de manera delicada, la ubicuidad del plástico en esta era antropocénica, encapsulando en miniatura, el problema de un mundo imperfecto, en el que el plástico que se come el plancton, finalmente acaba llegando a nuestro cuerpo con la ingesta de pescado, lo que acabará pudrirnos, lo mismo que nosotros estamos haciendo con la naturaleza.

 

 

Del plástico venimos y en plástico nos convertiremos, y si no, al tiempo…

 

 

La fotógrafa, muy popular, ya la conocía y las fotos las he sacado de google.

 

 

julio 13th, 2018

Aireando la casa

 

Con estos calores y contaminaciones, dan ganas de ponerse a vivir en espacios abiertos en los que corra el aire, mucho más que estar encerrado en casa, pegado al ventilador. Yo me quedaría a dormir en la placita frente a mi taller, uno de los sitios donde el verano es mas amable de Madrid. Las cañitas y los tintos de verano también ayudan.

 

 

Y hablando de hacer del espacio publico un hogar en toda regla, pienso en Thierry Mandon, un artista que se dedica a apropiarse de la calle de una manera poco invasiba, para hacer en ellas cosas tan cotidiana como acostarse y leer un libro, sentarse delante de la mesa de la cocina a tomar un vino a la luz de una lámpara, ver un partido frente al televisor, o cuidar sus plantas y embellecer su entorno.

 

 

Según cuenta el artista en su página: «Utiliza el vídeo, la fotografía, la performance y la instalación para expresar la naturaleza poética de la vida cotidiana, para hacer transformaciones sutiles, donde el espectador encuentre a la vez aspectos trágicos y cómicos de su existencia.

 

 

El personaje, una especie de arquetipo del individuo, se presentan en situaciones improbables, incómodas y absurdas. Se enfrentan con espacios de tiempo incompatibles, su condición humana, su límite, su debilidad o su poder creativo.

 

 

Estos temas dan como resultado trabajos en los que frecuentemente aparecen dos elementos, dos mundos planteados en un equilibrio precario; a menudo en busca de armonía, de una unidad estable entre el hombre y su entorno.

 

 

No todos sus trabajos están a la misma altura creativa, para mi gusto, pero bueno, un soplo de aire fresco es un soplo de aire fresco, y con estas temperaturas se agradece.

 

Me han entrado ganas de irme al campo a hacer mis propias performances, algo así como meterme en agua helada de la garganta y dar saltitos de frío.

 

 

Conocía la obra de este artista no sé bien por qué medio y las fotos las he sacado de su página web.

 


julio 7th, 2018

Contaminación como bandera

Días estos de profusión de banderas multicolor, que han venido a sumarse a las abundantes rojas y gualdas que ahora lucen algo desgastadas a causa del sol y la contaminación.

Lo siento señor Flaubert, usted dijo que debían desaparecer todas las banderas por estar manchadas de barro y sangre, pues no le hemos hecho caso y ahora tenemos banderas para cualquier ocasión… son como los rótulos publicitarios de las «grandes causas».

Con esa sobredosis, me ha dado ganas de dejar por aquí la bandera de John Gerrard hecha de humo y contaminación.

Esta pieza, llamada Western Flag, parece una auténtica instalación site-specific y muestra una bandera negra hecha de humo oscuro y que trata de representar la amenaza que representan los niveles crecientes de dióxido de carbono en la atmósfera de la tierra.

Pero, en realidad se trata de una simulación virtual, que fue proyectada en una gran pantalla en el patio de Somerset House en Londres durante una semana, coincidiendo con el Día de la Tierra del 2017.

En este video, el humo sale de siete boquillas que se unen en una nube rectangular de humo espeso que se extiende formando la forma de una bandera harapienta movida por el viento. El escenario, un terreno estéril con piezas de maquinaria abandonada, y en el que se dividan unas pocas plataformas petrolíferas sin uso..

La película está «ambientada» en Spindletop, un yacimiento petrolífero de Texas que llegó a producir más de 100.000 barriles de petróleo por día y que se convirtió en símbolo del auge petrolero de Texas. Hoy día es completamente estéril.

Según explica el artista, los mayores legados del siglo XX no son sólo la explosión de población o los mejores niveles de vida, sino haber conseguido elevar alarmantemente los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Esta bandera intenta dar visibilidad a este gas invisible, es pues la bandera que representa un nuevo tipo de orden mundial.

Además de esta reivindicación medioambiental, la obra cuestiona los límites de la realidad, dado que esta representación nítida del paisaje de Texas se construye a partir de un registro fotográfico integral del sitio, ¿quién se atreve a decir que sus imágenes en movimiento sean menos «reales» que un video digital de la misma ubicación?

Las instrucciones de esta pieza de software, son procesadas en tiempo real por un ordenador a una velocidad de 50 frames por segundo, lo que hace que cada imagen sea única y una vez proyectada es instantáneamente descartada, lo que significa que el trabajo tiene un espíritu más cercano a la transmisión de información en vivo que a la grabada.

Los espectadores pudieron ver el amanecer y el atardecer en el momento preciso y observaron los niveles cambiantes de luz y sombra a lo largo del día. La fidelidad a la vida real, simulada por el paso del día a la noche, es fiel a la naturaleza viva de la obra, constituida por momentos que desaparecen sin esperanza de recuperación.

Este paisaje post-apocalíptico se presentaba al público sobrepuesto sin ningún tipo de separación óptica, a la elegante arquitectura de Somerset House, y según he leído, si se veía desde la puerta de entrada, parecía un gran foto montaje, una imagen superpuesta groseramente sobre otra.

Chanel 4, además retransmitió por televisión,la pieza en formato de clips cortos que interrumpieron la programación regular sin ningún título o explicación, como si de un acto de piratería se tratase.

Como veis, todo un alarde tecnológico perfectamente ejecutado, para dar forma a una pieza de apariencia simple y que lanza a la atmósfera un mensaje de lo mas contundente.

Os recomiendo echar un vistazo al resto de trabajos de este hombre, todas sus piezas plantean problemas reales mediante la tecnología de la simulación, con gran ingenio y dosis de buen gusto y meticulosidad.

Después de ver sus piezas, y conocer cuales son los problemas que plantea, uno debe decidir cómo le afectan y cómo actuar,  ya que él tiene el buen criterio de no dar ningún tipo de solución.

Yo lo conocí aquí y las fotos las he sacado de la página del autor y google.

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