junio 16th, 2016

Andando y construyendo

 

Siguiendo la idea que me ha llevado a retomar este blog para deslizarme de puntillas por las fronteras difusas entre el arte y la realidad, hoy dejo por aquí un proyecto de vida, que nada tiene que ver con la creación, aunque podría parecer… No quiero dar ideas.

 

Y es que el el señor Liu Lingchao, como si de un atlético y empecinado artista de la performance se tratase, lleva casi 10 años viajando a pie por China, transportando su vivienda sobre los hombros.


Esta hazaña le ha dado fama en China, donde le apodan el “Hombre Caracol” ya que va despacio y lleva su casa a cuestas, una construcción precaria, soportada por una ligera y resistente estructura de bambú que Liu va cubriendo con el materiales de deshecho que va encontrando a lo largo de su viaje. Capa a capa de basura, acaba convirtiéndo los palos en una ligera cabaña andante, pensada para ser transporta a hombros, en la que guarecerse de las inclemencias del tiempo. Un ejemplo de autoconstrucción a coste cero de la que habría mucho que aprender.

Para moverla, sólo tiene que introducirse en su interior, echarse el armazón, (pesa unos 60 kg  y mide 2,2 metros de altura por 1,5 metros de ancho) a los hombros, y erguirse completamente para elevar la estructura del suelo y poder caminar hasta 20 km, si el día le es propicio.

Las inclemencias del tiempo y los básicos materiales acaban deteriorando la casa, y Liu tiene que fabricarse una nueva cada año, por lo que ha mejorado sus capacidades de construcción, llegando incluso a concederse algunas licencias estilísticas, como flores de plástico y cintas de colores. Él comenta con humor que así puede aparcar en zonas nobles sin llamar la atención.

Comenzó este nomadismo de reciclaje, después de la depresión que sufrió a raíz de que muriera su padre, perdiera el trabajo y su mujer lo dejara. En situación tan lastimosa, decidió buscarse la vida recogiendo basura en la ciudad, que es donde más residuos se generan. Pero esta actividad no le daba para vivir ya que el alojamiento le costaba todo lo que ganaba, por esta razón decidió hacerse una casa portátil a coste cero, y llevarla consigo lo que le permitía trabajar y vivir sin apenas gastos, ahorrando un poco para la vuelta al pueblo.

He leído dos versiones de su viaje, uno más romántico, en la que se cuenta que se fue muy lejos hace 20 años huyendo de la desgracia, y cuando por fin decidió volver, tardó 5 años, ya que lo hizo andando y con la casa a cuestas. La segunda versión mas pragmática, es que debido a la crisis, cada poco tiempo se marcha del pueblo a una ciudad que está a 3 días de distancia, allí recoge residuos, y cuando lo vende, regresa al pueblo donde sí que tiene una casa tradicional. Cuando se le acaba el poco dinero que gana con la basura, coge de nuevo su casa móvil y vuelve al trabajo.

 

 

Su rutina es andar 50 metros con la casa, dejarla aparcada y a la vista, para volver sobre lo andado a recoge material que mete en grandes bolsas, con ellas llenas vuelve a por la casa y sigue avanzando otros 50 metros… lento pero seguro.

 

 

Y nada mas que contar ya que hay mucha información en internet por si queréis seguir investigando sobre este increíble ejemplo de resiliencia, y adaptación al medio hostil. Sólo añadir que es uno de los ejemplos de autoconstrucción con mayor sentido y dignidad que he visto en mucho tiempo, vamos que no me extrañaría que pronto me lo encontrara en alguna de esas bienales en las que tango gusta premiar iniciativas arquitectónicas casuales.

 

Definitivamente no me pongo de acuerdo conmigo misma sobre si sentir pena por las circunstancias en las que vive Liu o considerarlo un verdadero afortunado… no sé… ¿cómo lo veis vosotros?.

 

 

Lo encontré hace tiempo y las fotos la he sacado de aquí y de allá gracias a san Google.

 

 

Por cierto sin que tenga mucho que ver, me acordé del trabajo, esta vez sí artístico, de Jordi ColomerAnarquitekton se llama y hace tiempolo  dejé por aquí, aunque el sino tecnológico me mutiló las imágenes.

 

 

 

 

 

 

agosto 27th, 2014

Agua que acoge a la naturaleza

Os dejo el inspirador trabajo paisajístico que el colectivo de arquitectos gallegos Citylaboratory ha llevado a cabo en los jardines de Grand-Métis, en Quebec.

La pieza que han creado se llama Rotunda y consiste en un gran recipiente negro y circular, con un diseño que trata de mimetizarse con el entrono y que funciona como  contenedor de agua, a modo de charco gigante y elevado, en el que se pretende registrar la evolución del paisaje circundante con el paso del tiempo que poco a poco lo irá colonizando hasta que sin apenas hacerse evidente, consiga dar al entono una nueva apariencia en la que plantas y animales encuentren su espacio de convivencia.

Debe ser muy bello ver como en la superficie de agua se refleja todo el entorno, pero también resultará inquietante apreciar de como el paso del tiempo hará que este paisaje exterior que ahora tiene cabida en él sea desplazado por la propia naturaleza en su interior, que poco a poco irá tomando el espacio. Espero que no lo limpien nunca.

Según los creadores cuentan en la web, Rotonda es un jardín que se basa en la percepción atmosférica y poética de los materiales, la luz, las plantas y el paso del tiempo, una reflexión clásica en el arte de los jardines.

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junio 6th, 2014

Espacios rayados

Hoy os dejo el trabajo de un artista que interviene en el espacio público de manera poco convencional.

Se llama Bart Lodewijks y trabaja con la geometría, que el reduce a mínimos elementos, tanto que emplea básicamente, líneas rectas de color blanco con las que rellena masivamente espacios urbanos, anodidos y muchas veces bastante degradados, consiguiendo con este repetitivo y simple gesto pictórico, hacerlos mas apetecibles a la vista.

Se trata de intervenciones de caracter efímero ya que la mayoría están llevadas a cabo con tiza, un producto que desaparece con el paso del tiempo y el uso. Las líneas están creadas pensando en perspectivas que parten de la observación y la singularidad del espacio en el que se interviene.

Me alegra que cada vez haya más modalidades de expresión en la calle, la creatividad no tiene así por qué quedar en las manos de los grandes virtuosos.

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abril 24th, 2014

Tormenta interior

Hoy toca reseña, esta vez de uno de los últimos trabajos del artista Zimou, del que ya he hablado anteriormente en el Ático.

Esta vez una idea sencilla pero efectiva y de fácil ejecución, que convierte el interior de un edifico en el ojo de una tormenta de nieve, artificial y plasticosa.

 

Esta instalación, ha sido encargado por el Art Museum de Lugano, en Suiza, y el artista se valido simplemente de 36 ventiladores y 4,7 m3 de gusanitos de corcho de los que se usan para embalar.

 

 

Instaló los ventiladores proyectando aire a los 9 ventanales del edificio del museo y dejó sueltos los gusanos de corcho que acabaron arremolinados en las ventanas, por la acción de los ventiladores que atraían y proyectaban la falsa nieve sobre los cristales, dando la sensación visto desde fuera, que la sala estaba llena a rebosar de estos objetos blancos y bailarines actores de una dramática tormenta, aunque en realidad la acción transcurre sólo en las ventanas, dejando el resto del espacio libre y en calma.

Pero según leo, si se cruzaba el umbral y se accedía al interior del espacio , la percepción producida por el flujo y reflujo de los gusanos cambiaba radicalmente convirtiéndose en más abstracto, así el movimiento se percibía como mecánico, en lugar de natural, el zumbido de los ventiladores era de alta intensidad cubriendo hasta el tic tac del poliestireno en las ventanas, revelando por lo tanto el origen artificial de la instalación.

Una poética manera de explicar la mecánica que se esconde detrás de un fenómeno natural aparentemente impredecible.

En la documentación adjunta os haréis mejor idea de lo que he intentado contaros.

 

Yo lo he conocido aquí de donde he sacado fotos.

febrero 26th, 2012

3D que no necesita gafas

Desde hace tiempo quería ponerme al día con le trabajo de mi admirado e1000 ink que sigue dándome alegrías en mis paseos diarios, esta vez en forma de inteligentes efectos ópticos que dan vida a la aburrida escena de la ciudad.

En algunos de sus trabajos, alcantarillas, tapas, rejillas, registros y todos esos elementos cotidianos que pasan totalmente desapercibidos a nuestros ojos, son sombreados por este artista, con animados colores, de manera que tomar vida y dimensiones insospechadas, convirtiéndose en modestos protagonistas del asfalto o de cualquier anodina fachadas.

Me gusta especialmente su serie de podios pintados en el suelo, en ello cualquiera se puede sentir en lo más alto, sin necesidad de tener que hacer ningún esfuerzo para subir. Nada mejor para sentirse bien después de un duro día.

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