Y es que este hombre con gran sentido del humor y más paciencia que un santo ha customizado “toil” un tipo de tela producida en Francia en el s.XV con fondo blanco y complejos motivos figurativos, de temas sobre todo pastoriles y bucólicos.
Y lo ha hecho bordando elementos encima de los personajes impresos, para dar otra dimensión a la escena convirtiendo por ejemplo una comida campera en una reunión de payasos, o añadiendo un incendio a una apacible velada o vistiendo a los animales de la jungla con sombreros y corbatas o transformar personajes de barrocos vestidos en otros modernos con cazadora de calavera.
Con estas telas luego elabora divertidos cojines como el que apareció en la película Broken Flowers y tapicerías para sofás.
Hay muchos mas ejemplos divertidos que merece la pena mirar. Además si estáis pensando cambiar la tapicería del sofá heredado de tu abuela porque te horroriza, te puede dar ideas, para sin tener que pasar por el tapicero hacer algo especial y único con ella.
Como dicen en Oh Joy es divertido encontrar pequeños detalles como estos en sitios insospechados.
Que las luces de navidad me gustan poco, creo que ya ha quedado claro. Bueno no es que no me guste es que considero que son demasiado profusas y que gastan una barbaridad.
Y parte de este despilfarro me parece que se debe a que este tema no se deja en manos de expertos dándose alegremente ¿a quiénes? a artistas de otras disciplinas con escasos conocimiento del tema (a lo mejor estoy equivocada) pero con mucho tirón publicitario.
Por ejemplo en Madrid, la ciudad que más luz navideña consume de España, se ha encargado a Agatha Ruiz de la Prada, Ángel Schlesser, Alma Aguilar y Amaya Arzuaga, Juan Duyos, todos diseñadores de moda, sólo he localizado en el proyecto a dos profesionales, los arquitectos Juan Busche e Isabel Barbas.
Según El Mundo“Estas navidades brillarán en la capital cerca de nueve millones de lámparas, 900.000 más que el año pasado, pese a lo cual el consumo energético se reducirá en torno a un 8% gracias a la mejor eficiencia energética”.
¿Y?… pues no me consuela nada. Según ADN con los 2.028.000 kilowatios/hora que se van a gastar se podrían abastecer 5.600 hogares durante todo un mes. Casi nada.
Porque si estamos hablando de consumo responsable, sostenibilidad, energías alternativas y nos están pidiendo a los ciudadanos que ahorremos todo lo posible, ¿como es posible que el ayuntamiento haya colocado 9.000.000 bombillas?, 900.000 más que el año pasado. No me cabe en la cabeza.
A ver… que no… que no se trata de ponerse en el ordenador llenar la pantalla de muchos puntitos de colores para conformar espectaculares dibujos… que luego esos puntitos van a sustituirse por bombillas… que gastan… que no son para la tela de un vestido….
No vale justificarse con que lo vayan a pagar los comerciantes y estos tiene mucho dinero, hay que conseguir que con menos puntitos quede bonito y de paso tratar por todos los medios que esos puntitos se iluminen con la energía que menos gaste y contamine.
Hablando de luces navideñas, quería comentar una iluminación navideña patrocinada por Nokia en la calle Regent Street de Londres y tengo que decir que, con lo puñetera que soy para esto de las marcas, esta vez me parece una iniciativa interesante. No os penséis que el espíritu de la navidad me haya dado con un palo en la cabeza y me ha dejado atontada, os cuento.
Nokia ha patrocinado la iluminación navideña de esta calle como parte de una campaña para anunciar la llegada inminente, en el 240 de dicha calle, de su tienda insignia en Londres.
La instalación se llama Unityy ha sido obra de la agencia de publicidad Wieden +Kennedy, que ha desarrollado el proyecto en colaboración con United Visual Artist empresa a la vanguardiaen proyectos de iluminación, especializados en dirección de arte, diseño de producción y la ingeniería de software y con P2 Group especializada en interiorismo de tiendas de lujo.
¿Y qué han hecho? pues una moderna iluminación que se sale de la tradicional iconografía navideña para recordarnos algo a un decorado sideral, sencillo y moderno.
No trata de cubrir toda la extensión de la calle sino que está formada por grandes grupos de bolas de distintos tamaños que se van alternándose cada pocos metros. Así se consigue, sin recargar ni utilizar gran cantidad de luces, que estás tengan un protagonismo evidente.
A esto ayuda que son luces interactivas que cambian de color. Son activadas por una cámara que detecta el movimiento y reacciona al volumen de peatones de la zona y también a factores ambientales tales como la velocidad del viento, el clima y los niveles de luz solar.
Y según dicen, han reducido el impacto ambiental de la decoración, utilizando núcleos de LED de bajo consumo y han utilizado sólo material 100% reciclables. Uff, que se me olvidaba, desde el 14 de diciembre las luces, podrán ser cambiadas por los visitantes que acudan a la recién inaugurada tienda, se hará a través de una pantalla interactiva. También habrá una serie de juegos de luces programados durante todo el periodo navideño.
En fin, no se si creerme del todo que se han preocupado mucho por el impacto ambienta, no veo entre los colaboradores especialistas en este tema, pero lo que si es verdad es que por lógica, al no haber tratado de ocupar toda la calle con la iluminación, el consumo ha debido disminuir sensiblemente.
Y otro cosa, los juegos de luz de colores han llegado también a la iluminación navideña, que ya me parecía raro a mí lo que estaba tardando.
Nada que ver con el estilo ñoño de las luces navideñas de la vecina calle Oxford Street que ha sido patrocinada como años anteriores por Disney y que esta vez tenía como temática principal su nuevas película Enchanted. Me he enterado por Creative Reviwer.
Me encantaría poner mi mesa todos los días con el set individual que ha diseñado la artista madrileña Sandra Bautista.
Este juego de piezas y sombras que se llama light’s drawing, es delicado, elegante, con un toque divertido y consigue que comer sea una experiencia interactiva de primera.
Ella lo define así: “Cada día la luz dibuja para nosotros… pero no nos damos cuenta… La gráfica aplicada en todo el set viene de la sombra real producida por la luz, así, todos los objetos están relacionados entre ellos y mientras se usa el set se pueden ir descubriendo todas las sombras”.
Pues está todo dicho, ahora averiguar donde se vende, si alguien se entera que me lo diga. Conozco mucha gente que vive sola y que pasaría un buen rato comiendo y jugando con sombras.
El otro día leí que en un centro de comercial de L’Hospitalet de Llobregat habían creado un espacio “aparcamaridos” para que las mujeres disfrutaran de una relajada tarde de compras mientras los maridos se quedan tranquilamente en este espacio leyendo la prensa o viendo la televisión.
Me llamó especialmente la atención porque un par de meses antes en mi agencia habíamos presentado un proyecto similar para un importante centro comercial nacional.
Ni decir tiene que la idea fue desestimada primero porque en este lugar el metro cuadrado se paga a precio de oro y dar este servicio supondría según ellos una perdida de espacio de venta y segundo porque no fue el “concepto revolucionario” salido de una mega agencia, ni tampoco de un usuario al que ese día les dio por escuchar.
Y es que en definitiva como ha dicho alguien “las ideas no valen nada. Lo importante es 100% la ejecución de estas ideas” a lo que añado yo “y también cuenta estar en el sitio apropiado justo en el momento apropiado”.
Pero esto esto es otra historia.
Volviendo al tema de los centros comerciales, quería contar la acción de guerrilla que un grupo de artistas ha desarrollado durante casi 5 años en un mall de Providence (Rhode Island, USA) inspirándose en el mensaje navideño que este local transmitió a sus clientes durante unas fechas “tan especiales”.
Y es que la navidad pueden ser peligrosa si se toman al pie de la letra todas las declaraciones de buenas intenciones y chorradas varias que se acostumbran a decir llevados por el espíritu navideño.
“Townsed, su mujer, Adriana Yoto y otros seis artistas construyeron su apartamento de 75 metros cuadrados aprovechando una habitación para materiales clausurada después de las obras del centro comercial. Al estudio se entraba por el parking gracias a una puerta oculta tras las escaleras de acceso. El colectivo utilizó más de dos toneladas de materiales de construcción y mobiliario para convertir el oscuro trastero en un cuco apartamento con todas las comodidades (excepto el W.C, que tenían que utilizar los públicos).
El objetivo del proyecto, llamado Malllife, era estudiar y grabar la vida dentro de los centros comerciales como vórtices absorbentes de la sociedad. Todo comenzó en las navidades de 2003 cuando escucharon un anuncio de radio del Providence Place Mall que glosaba las ventajas de encontrar dentro de sus muros todo lo necesario para llevar una vida placentera. Tan al pie de la letra se tomaron la cuña publicitaria que decidieron llevar su residencia al centro comercial. Y así estuvieron más de cuatro años, evitando guardias de seguridad y cámaras de vigilancia…”
El proyecto terminó precipitadamente a principios del pasado noviembre, cuando fueron descubiertos por esos mismos guardias de seguridad que habían estado esquivando durante tanto tiempo.
Townsed muy educadamente pide disculpas, da las gracias a todo el mundo y con una condena por allanamiento de morada, ha salido en libertad condicional para volver a su vida tranquila ocupando espacios, esta vez le ha tocado a un tunel.
Merece la pena echar un vistazo a la web de los artistas, donde explican perfectamente como ha ido evolucionando el proyecto y las conclusiones a las que han llegado sobre los paraísos artificiales en que se han convertido los modernos centros comerciales.
Este colectivo de artistas insiste que la ocupación de este espacio no ha sido específicamente una pieza de arte, sino una casa, un oasis de paz (sin baño, eso sí) en en que han desarrollado el verdadero proyecto artístico, que consiste en un memorial web para recordar a todos bomberos y viajeros de los aviones que murieron durante los atentados del 11 de septiembre.
Esperemos que en España, que somos muy pícaros, no se de la circunstancia de que los maridos “aparcados” se encuentren tan a gusto en estos mini remansos de paz comercial, con los que seguramente pronto nos obsequiarán (bueno a los maridos) en gran número de centros comerciales, que quieran quedarse también 4 años disfrutándo y sin pagar hipoteca.
De vez en cuando repaso el trabajo de algún diseñador o empresa que me ha gustado y de la que hablé en el pasado ( suena como si llevara montones de años haciéndolo), siempre te puedes encontrar con obra nueva que no conocías o redescubrir otra que pasaste por alto en su momento.
Bueno pues el otro día volví al encuentro de un diseñador del que ya había hablado, Thelermont Huptony y quería comentar alguna de sus divertidas lámparas.
La más ocurrente es la Tight Lights del 2006. Sencilla, el creador ha credo una especie de botella, que conforma la tulipa de la lámpara, esta se forra con cualquier modelo de media o calcetín fino, de esos que a todas las chicas se nos desparejan.
Así la apariencia final de la lámpara o la luz que desprende, dependerá del tipo de media que le pongamos. Lisa, con topos, con rallas, con blondas, bordadas… para cambiar la iluminación simplemente hay que cambiar las medias.
Si estas lámparas con lencería fina son divertidas, la serie de este mismo autor las llamadas Blown Up del 2005 son verdaderamente entrañables y delicadas.
Sus frágiles pantallas han sido creadas con vidrio soplado y tienen la apariencia de esos globos de extrañas formas que se venden en las ferias o que llevan los payasos en sus espectáculos. El pié es fino y alargado lo que incrementa más esta sensación.
Unos modelos más amables, animales de apariencia infantil, flores transparentes, también hay unos grifos y una granada, la temática es de lo más variada.
No son las únicas lámparas que han salido de la cabeza de este creador, también están la Dynalight y las Woven Lights pero no me parecen tan originales porque no siempre es fácil estar a la altura.