octubre 30th, 2006

En mi firma pongo plantas


La personalización es una clara tendencia, bueno podría decir que es una necesidad para todo el que se considere un poco sofisticado y modern0. En Flylosophy ya lo anticipamos con un monográfico sobre el tema, Egonomy.

Es bastante evidente que la decoración es campo abonado para todo tipo de personalizaciones y megalomanías que en muchos casos pueden llegar a ser un verdadero desmadre dejando el concepto «útil» reducido a la mínima expresión

Aunque en las grandes ciudades casi todas las casa sobre todo de nueva construcción se parecen, nadie quiere de puertas adentro que su «hogar» sea como el del vecino. Por eso, cada uno dentro de nuestras posibilidades nos afanamos en darle un toque de originalidad, poner algo que se salgo de lo corriente o que no se pueda adquirir en establecimientos al alcance de los demás.

Así por ejemplo, souvenirs adquiridos en viajes, son piezas muy valoradas a la hora de una personalización de andar por casa, como también lo son, objetos que hayan pertenecido a nuestros antepasados o muebles diseñados y construidos por nosotros mismos, (estos son los peores)

Porque la cruda realidad , si se tiene un nivel adquisitivo medio, es que todos acabamos comprando las mismas cosas en los mismos sitios, o o lo que es peor, comprando en distintos sitios las mismas cosas.

Para dar un toque personalizado y personal, Frank Tjepkema ha diseñado para droog design (rezo para sigan muchos años deleitándonos con sus inclasificables y maravillosos diseños) el Signature Vase un jarrón-firma que se hace con tu propia rúbrica. La envías, ellos la digitalizan y mediante un programa de ordenador crean en nylon tu firma en 3D que además sirve para poner unas florecillas.

Sólo tiene una pega, el precio, 1900 libras. Un detalle un poco caro, accesible sólo para los muy egocéntricos.

octubre 24th, 2006

Emeco Navy, la silla de CSI y House

Antes de que todo el mundo repare en mi silla favorita, voy a hablar de ella para que quede constancia y cuando esto ocurra pueda decir con orgullo, ya os lo decía yo, que se iba a poner de moda.

La silla Emeco Navy es una maravilla del diseño. Mis amigos la conocen perfectamente, les hago sentarse en ella cada vez que viene a comer a casa y se que a muchos no le gusta, la consideran fría e incomoda y me piden un cojín para que no se les enfríen sus posaderas.

Pero es sólo una sensación y que un segundo después de estar sentado en ella, se vuelve acogedora y confortable.

Esta silla es especial, la empresa Emeco la lleva lleva fabricando de la misma manera desde 1944, a mano. Fue creada para utilizarla en submarinos (es inoxidable), y por ser tan ligera duradera y aséptica pronto se vendió también para prisiones y hospitales.

Del aluminio que se emplea en su fabricación, el 80% se ha conseguido del reciclado de otros productos, el otro 25% de chatarra y su vida util es de 150 años.

La fabricación de cada silla tiene un proceso de 77 diferentes operaciones, y por ejemplo para pulirla un operario tarda más de 8 horas. ¿Es o no especial?. Además se puede comprar en España, la comercializa la empresa Wikinsa.

Claro que yo no la he descubierto para el diseño de interiores, ya Philippe Stark la actualizó hará unos 10 años creando el modelo Hudson para el hotel del mismo nombre en New York. Además diseñó multitud de variaciones sobre el tema, mecedoras, taburetes, con brazo, con ruedas, pulidas o sin pulir, la silla dio para mucho.

A Stark le han seguido los pasos, más recientemente, Frank Gehry con su modelo Superlight, Adrian van Hooydonk para BMW quién ha rescatado y versionado el modelo 1951 , y como no iba a ser menos, Sir Norman Foster que acaba de presentar la suya, el modelo ’20-06′.

Además, series de máxima audiencia como House y CSI la utilizan y está presente en todo interrogatorio que se precie en películas policíacas.

Espero que a partir de ahora si alguien os invita a sentaros en una Emeco consideréis que os están ofreciendo una pieza de arte, así que por favor… nada de cojincitossssssss.

octubre 21st, 2006

Hágase la luz


Qué complicado es encontrar interruptores que me gusten, y mucho más que sean divertidos. Los que tienen aspecto tecnológico no me gustan mucho pero los que no aguanto son que se suelen vender en tiendas de electricidad y centros comerciales especializados en bricolaje.

Intentan parecer modernos, casi todos tiene un toque de color, un bordecillo o todo un marco que a veces puede ser hasta de imitación madera, deben pensar que por ponerles aditamentos los hacen más bonitos. Por favor ¿es que no los pueden vender simples, con los ángulos rectos y sin más perifollos?

La empresa Jung, que no se encuentra fácilmente, comercializa unos mecanismos de gran simplicidad y por tanto belleza, la serie LS 990. Se puede pedir en color blanco, en acero, antracita o aluminio.

No sólo es simple sino que además está pensado para todas las necesidades de una casa, interruptores de todo tipo, reguladores, para conexión de teléfono, detectores de alarma e incluso sistema de control vía radio.

Este producto es elegante y funcional, pero no muy original, así que he seguido buscado hasta encontrar en Tranism el Silicon Light Switches diseñado por Ross MacBride.

Se trata de una especie de fundas que silicona que esconden mecanismos estándares, y que al presionar en ellas se transmite el impulso al interruptor que hay debajo.

Son bonitos, sobre todo los modelos blancos, pero me pregunto, ¿si vienen visitas a casa, sabrán encender alguna luz?. Por ahora mis amistades no tendrán ese problema puesto que sólo se comercializan en Japón. Qué pena.

octubre 17th, 2006

Imagen en una botella


Me encantan las botellas, muchas veces me compro los líquidos sólo por el embase, soy capaz de pagar precios abusivos por una bebida si el continente me merece la pena.

Creo que no soy la única que lo hace, me paro a mirar botellas de agua en alguna tienda delicatessen y me quedo alucinada de la sofisticación que alcanzan.

Me he enamorado de las botellas de Julie Gibb. Son de cristal blanco, con sutiles dibujitos monocromáticos y una forma clásica.

Ciervos, saltamontes y sobre todo pájaros se alternan con objetos como maquinas de escribir, jaulas, cortacésped, sandalias… su pequeño tamaño sobre un limpio fondo blanco da a los objetos un aspecto delicado y frágil. De la serie Nostalgia me producen ternura las que están decoradas con pequeños dibujos de una niña. El resto de sus objetos también son interesantes, jarrones, vasos lámparas… me compraría casi todo.


Lo que de verdad me ha sorprendido es el precio, más de 200 euros cada botella, por lo que deduzco que no se trata de piezas en serie sino más bien la obra de una artista. Vuelvo a encontrarme con objetos que desprenden ese halo artístico que me atrae tanto.

Me da pena que esa obra no esté al alcance del público en general y mío en particular no me parecería muy complicada la fabricación en serie de estas vasijas. Julie, mujer, por favor, piensa en ello, no nos prives de disfrutar de tus trabajos.

Mientras, me tendré que conformar con mirarlos en las vitrinas de los museos.

octubre 13th, 2006

¡Socorro! de mi pared sale un cuchillo

En una casa donde se cuida el diseño algo tan aparentemente anodino como un colgador refleja bastante el cuidado por los detalles de su dueño.

Buscando alguno verdaderamente original he dado con la empresa Thelermont Hupton. Dentro de su sección de accesorios ha creado la serie Stuck on you hooks que utiliza utensilios de cocina seccionados y redimensionados para colgar de ellos lo que nos apetezca.

El aspecto es de lo mas divertido, parece que dichos utensilios estén emergiendo de la pared. Medio cazo rojo, un cuchillo clavado o un amasador de pan con una acabado lacado brillo son de lo más llamativo.

Los colgadores de la serie Handjobs están inspirados en antiguo llamadores de las puertas con forma de mano, pero esta vez adoptando gestos cotidianos como el saludo, el OK, dar la mano, golpear, o hacer el símbolo de la victoria y se pueden comprar en laca brillante de blanca o roja.


Descontextualizar objetos, situarlos en lugares distintos a los que su uso nos tiene acostumbrados y empleárlos para un fin alejado de lo que se entendería como normal, es un recurso cada vez más utilizado en decoración, ¿será por influencia del travieso Philippe Stark?.

Me gusta esta tendencia, siempre y cuando el objeto cumpla a la perfección la función para la que ha sido creado. La realidad me ha demostrado que en muchos de ellos prima la apariencia a la utilidad. Espero que este no sea el caso.

This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1