
Con la intención de materializar en mi mundo real alguna de las cosillas de las hablo por aquí y que sólo conozco de oídas, me he venido un ratito a New York, hoy ha sido el primer día que he tomado contacto con este paraíso, y aunque no ha sido muy fructífero me he familiarizado con el que va a ser mi barrio este mes y tengo que decir que me gusta de verdad.

Estoy en pleno Lower East Side un hervidero de vida, cultura y con un montón de bares y restaurantes con encanto, un barrio que aún no ha perdido su sabor popular y que espero tarde en hacerlo.

Bueno pues este barrio está cerquísima de Soho así que me he acercado a ver si abría boca con algo de street art, pero por más que he recorrido las calles míticas, no he pescado nada que me haya llamado la atención, está claro que para el próximo asalto tengo que ir mejor documentada…

El caso es que, visto el éxito en la calle, decidí ir a un valor seguro, al recientemente inaugurado New Museum que está próximo, en Bowery, pero claro, hoy es lunes y los museos cierran.

Total, que he llegado a casa y no tenía nada para mi post neoyorquino de hoy, así que mirando lo que me había perdido en el New Museum he visto que en la exposición After Nature, se incluía una pieza de Maurizio Cattelan, un artista al que ya tenía yo ganas de alojar en el ático, así que con la excusa, pues lo he invitado, además ahora es vecino de Manhattan, como yo, je je…

La obra escultórica que expone aquí, representa un caballo suspendido en el aire con la cabeza empotrada en una pared… y uff… sí que me ha recordado a otras cosas que he visto últimamente.

Para el que desconozca su trabajo, este artículo de El Mundo describe algunas de sus piezas más representativas: esculturas de niños colgados, el Papa derribado por un meteorito, un famoso galerista pegado con cinta adhesiva a la pared de una galería, uno de sus marchantes paseando vestido de pene, Picasso cabezón, recibiendo a los visitantes de su exposición o un pequeño Hitler de rodillas orando… son algunas de sus travesuras.

Otra, de los más sonado, fue organizar una bienal de arte enItalia, en la que no se expuso ninguna obra y todos los artistas se fueron de vacaciones con el dinero de la subvención…, También ha denunciado en una comisaría que le habían robado una obra invisible, y dejó la escultura de un vagabundo, de apariencia real en la calle, para constatar que nadie se paraba a mirarlo…

Uno de sus últimos trabajos, ha sido para la muestra “Project Synagogue Stommeln” y no se le ha ocurrido otra cosa que colocar en los muros de la sinagoga de la ciudad de Pulheim, una mujer crucificada, de espaldas a la pared y es que a este artista… nada se le pone por delante…

Me gusta, aunque soy consciente de que muchos lo consideran un personaje que sólo busca la provocación, pero para mí su obra tiene un sentido del humor que puede hacer saltar destellos de la mayor finura para después precipitarse en el abismo de lo burdo, sin llegar a ser nunca truculento, eso sí, consigue dejar suspendida, esa cuestión polémica y desagradable que pocos se atreven a formular.

Posee pues, para mí, la cualidad de combinar lo chabacano y lo sutil, la virtud de perturbar sin espantar, para al final dejarnos con una pregunta formulada desde la más básica manera de expresión visual, pero que hinca el diente en temas tan universalmente polémicos como la religión, el poder, el arte, la infancia, la fama, la hipocresía o la autoridad.

Es un autor altamente recomendable para los nuevos y sin embargo ya famosos artistas, que están intentando provocarnos desde la calle y también para lo que se dedican a la subversión, ya que sus trabajos en este terreno no tienen precio, llegando a la formula perfecta de un arte que es «suave para los necios y duro para los sesudos».

Os dejo con su obra, en forma de imágenes. Los buenos textos sobre él, los han escrito otros, muchísimo por cierto, ya que su siempre polémico trabajo, genera ríos de tinta. Recomiendo el artículo Las herejías jocosas de Maurizio Cattelan de Héctor Antón Castillo, aparecido en Replica21.

Ya se que hoy no he descubierto nada nuevo, pero es que me gusta observar a los que, para mí, ya lo hacen bien. De este modo intento entender, por qué, algunos de los recientemente encumbrados, no me acaban de convencer…

Las fotos las he sacado de aquí, de aquí, de aquí y de aquí también.







