Millegomme, es un colectivo que trabaja en exclusiva reciclando neumáticos viejos, para convertirlos en piezas para jugar y permanecer en el espacio público.

El otro día hablaba de que no me acababa de convencer el proyecto de Cedric-Bernadotte porque malgastaba plástico para construir un mobiliario urbano efímero, que al final quedaba en la calle sin poder reciclarse y es por eso, que el modo de trabajar de Millegomme me parece mucho más interesante.
Se podría decir que ellos invierten el proceso y utilizan materia que ya está en la calle, cada día millones de neumáticos ruedan por la vía publica, para hacer con ella, objetos ocurrentes para que la gente se divierta o se sienta más cómoda en el espacio público.
Practican pues una especie de arquitectura de la basura con la que tratan de dar una segunda vida a objetos aparentemente inservibles.

Columpios, animales gigantes que reptan por el desierto, cómodas butacas, bancos para esperar el autobús, mesas, separadores de espacios, e incluso casas, fabricados exclusivamente con neumáticos inservibles, son algunos de los trabajos, que normalmente llevan a cabo dentro de festivales y talleres a los que asisten por todo el mundo, sin perder de vista zonas especialmente deprimidas.
Y no es que sus creaciones sean tremendamente ocurrentes o hermosas, pero el caso es que son útiles y no se necesita producir nuevas materia, que pasado un tiempo también hay que desechar…
Millegomme desarrolla su trabajo en paralelo a otros colectivos como Refunc y Complett de los que mañana hablaré, por no mezclarlo todo hoy.


























































































