octubre 17th, 2006

Imagen en una botella


Me encantan las botellas, muchas veces me compro los líquidos sólo por el embase, soy capaz de pagar precios abusivos por una bebida si el continente me merece la pena.

Creo que no soy la única que lo hace, me paro a mirar botellas de agua en alguna tienda delicatessen y me quedo alucinada de la sofisticación que alcanzan.

Me he enamorado de las botellas de Julie Gibb. Son de cristal blanco, con sutiles dibujitos monocromáticos y una forma clásica.

Ciervos, saltamontes y sobre todo pájaros se alternan con objetos como maquinas de escribir, jaulas, cortacésped, sandalias… su pequeño tamaño sobre un limpio fondo blanco da a los objetos un aspecto delicado y frágil. De la serie Nostalgia me producen ternura las que están decoradas con pequeños dibujos de una niña. El resto de sus objetos también son interesantes, jarrones, vasos lámparas… me compraría casi todo.


Lo que de verdad me ha sorprendido es el precio, más de 200 euros cada botella, por lo que deduzco que no se trata de piezas en serie sino más bien la obra de una artista. Vuelvo a encontrarme con objetos que desprenden ese halo artístico que me atrae tanto.

Me da pena que esa obra no esté al alcance del público en general y mío en particular no me parecería muy complicada la fabricación en serie de estas vasijas. Julie, mujer, por favor, piensa en ello, no nos prives de disfrutar de tus trabajos.

Mientras, me tendré que conformar con mirarlos en las vitrinas de los museos.

octubre 15th, 2006

El armario-cocina-comedor

Desde la polémica sobre las casas de 30 metros de la ministra Trujillo, me han interesado las soluciones habitacionales para aprovechar los espacio al máximo, ya publicamos en Flylosophy varios artículos sobre el tema.

En este sentido, me ha llamado bastante la atención la nueva cocina Grandma´s Revenge diseñada por las alemanas Melanie Olle y Ilja Oelschlägel.

Cuando está completamente cerrada parece un armario blanco con apariencia de recortable, pero en realidad este contenedor, está formado por módulos que se van deslizando hasta convertirse en una cocina, comedor, sala de estar.

Como cocina, posee fuegos para cocinar, horno, lavaplatos, frigorífico, cajones y repisas para guardar todos los utensilios.

Mediante un dispositivo sensible al tacto puedes sacar una mesa y dos bancos con espacio para que coman 4 personas, además esta mesa se ilumina con una lámpara extraíble que se sitúa en el centro de la mesa.

Este armario cocina, tiene una apariencia sencilla y limpia además el mecanismo no parece muy sofisticado y tiene la ventaja que se puede esconder el desorden hasta que se tenga tiempo de limpiarlo.

La desventaja es que no creo que se pueda estar cocinando y comiendo a la vez, y es un poco incordio tener que levantar a los que están sentados para sacar algo de los cajones, pero claro si se tiene una casa pequeña esto es una de las mínimas molestias que habrá que soportar por la falta de espacio.

Me gusta.

octubre 13th, 2006

¡Socorro! de mi pared sale un cuchillo

En una casa donde se cuida el diseño algo tan aparentemente anodino como un colgador refleja bastante el cuidado por los detalles de su dueño.

Buscando alguno verdaderamente original he dado con la empresa Thelermont Hupton. Dentro de su sección de accesorios ha creado la serie Stuck on you hooks que utiliza utensilios de cocina seccionados y redimensionados para colgar de ellos lo que nos apetezca.

El aspecto es de lo mas divertido, parece que dichos utensilios estén emergiendo de la pared. Medio cazo rojo, un cuchillo clavado o un amasador de pan con una acabado lacado brillo son de lo más llamativo.

Los colgadores de la serie Handjobs están inspirados en antiguo llamadores de las puertas con forma de mano, pero esta vez adoptando gestos cotidianos como el saludo, el OK, dar la mano, golpear, o hacer el símbolo de la victoria y se pueden comprar en laca brillante de blanca o roja.


Descontextualizar objetos, situarlos en lugares distintos a los que su uso nos tiene acostumbrados y empleárlos para un fin alejado de lo que se entendería como normal, es un recurso cada vez más utilizado en decoración, ¿será por influencia del travieso Philippe Stark?.

Me gusta esta tendencia, siempre y cuando el objeto cumpla a la perfección la función para la que ha sido creado. La realidad me ha demostrado que en muchos de ellos prima la apariencia a la utilidad. Espero que este no sea el caso.

octubre 12th, 2006

A vista de Pixel


En diseño gráfico, la tendencia del uso de pixeles lleva varios años, no hay logo, tipografía, web que se precie de moderna que no incluya algún elemento pixelado.

Pero ahora el píxel ha llegado a la decoración, de la mano de la colaboración de dos estudios barcelonés Sala-d design y Buenavista Design, su serie «che mangino brioche» utiliza elementos de estilo rococó simplificados por el filtro pixelar.

La serie ha sido presentada este año en la Feria de Milán y en Salón Nude de Valencia y está compuesta por 4 elementos, un marco, una mesa, un candelabro y una lámpara. Los datos técnicos se pueden encontrar en Evidence.

Me gusta sobre todo la mesa, la pondría en la terraza (si la tuviera) y me sentaría frente a ella a tomar café y leer el periódico.

He intentado buscar los precios pero hay que solicitarlos por mail, espero que no sean demasiado caros porque de verdad que me apetecería tener un objeto pixelado aunque fuera el candelabro.

octubre 11th, 2006

¡¡¡¡¡¡Es la guerra!!!!!!


Acabo de ver una peli de guerra y me ha venido a la cabeza este objeto que se me ha quedado grabado desde que lo descubrí en uno de mis blog favoritos Mocoloco. Se llama War Bowl y fue diseñado por Dominic Wilcox en el 2002. Representa la Batalla de Waterloo y está hecho con soldaditos de plástico.

Si lo pusiera en este ático que he decidido llenar de las cosas que me gustan, podría darle dos funciones, o lo exhibo como si de una escultura se tratara o lo coloco entre los objetos que tienen utilidad y le pongo encima unas frutas, quedan tan monas como centro de mesa.

El autor lo tiene claro, se produce en serie y lo vende en Mosleymeetswilcox.shop al precio de 129 libras; un poco caro como frutero pero barato si se le da una consideración más artística.

Seguro que la Ivy Self , o la lámpara Nimbus del mismo autor, también podrían tener un lugar de honor en mis vacías paredes, eso si se llegan a comercializar.

This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1