
«El agua es vida», esta vez no estoy intentando dar una charla sobre el tema, es que esa es la frase que ha utilizado el artista Henk Hofstra para acompañar a los 1000 metros de pintura azul de su intervención artística The Blue Road en Drachten, Países Bajos.

Lo que ha hecho el artista, ha sido cubrir de viva pintura azul una carretera de 1.000 metros de longitud y 8 metros de ancho. El trazado coincide con un antiguo canal que fue anegado para construirla.

Todo lo que queda dentro de ese espacio ha sido pintado de azul y sólo permanecen en blanco las señales viales y las palabras «Water is leven» incluso se puede ver lo que parece un coche azul hundiéndose en el azul asfalto.

Para el proyecto se gastaron 4.000 litros de pintura y costó 75.000 euros y la mitad fue subvencionado por el ayuntamiento.

Esta instalación no es pesimista, no quiere dramatizar sobre la falta del agua, muy al contrario hacer una simulación gráfica de cómo va a quedar la ciudad en el futuro, porque durante el 2008 las aguas van a volver a su cauce primitivo recuperando la carretera su antigua condición de canal.

La pintura industrial es un material relativamente barato pero inteligentemente aplicada puede conseguir fines reivindicativos espectaculares.

Ya en el 2003 el artista Florentijn Hofman pintó de amarillo una calle de Schiedam uno de los pueblos más pobres de los Países Bajos.

Esta acción llamada Gele Straat quería marcar dicha calle en color dorado, para simbolizar la riqueza que iba a conseguir al convertirse en la nueva entrada principal al pueblo.

La obra Delete de Cristoph Steinbrener, reflexiona sobre la invasión de los espacios publicitarios en las grandes ciudades. Este artista, se atrevió a, literalmente, borrar todo tipo de publicidad de una calle comercial de Viena en el 2005.

Así comerciantes y anunciantes vieron como sus rótulos, señales y publicidades fueron cubiertos de amarillo, durante dos semanas, dejando así la calle muda de publicidad que pudiera servir de reclamo y perturbar a los transeúntes.

El artista anteriormente mencionado Florentijn Hofman utilizó pintura azul en su instalación Beukelsblauw con la que cubrió varios edificios del principios del s. XX en Róterdam. El artista se propuso mantenerlos de ese color hasta que se decidiera sobre el futuro incierto de dichos edificios. En realidad lo que consiguió fue que pasaran del anonimato a ser los más fotografiados de la ciudad.

La intervención ha durado del 2004 al 2006 y según el artista ha hecho que los habitantes de la ciudad reflexionen sobre la desaparición de edificios tradicionales para ser sustituida por una arquitectura de moda.

En el 2006, Florentijn comenzó una intervención similar con el color naranja Campagne voor Oranje que aplicó no solo a fachadas sino a soportes publicitarios.

La información la he sacado de Guerrilla Innovation.


