febrero 22nd, 2008

La vida interior de las bolsas de lujo


Nunca las bolsas de papel tuvieron una vida interior tan interesante como las afortunadas que el artista japones Yuken Teruya ha elegido para su serie del 2005 y cuyo dueño es Saatchi Gallery, (publicitarios como mecenas del arte).


Se trata de un delicado trabajo, con clara estética japonesa en la que el/la artista sitúa diminutos arboles troquelados dentro de bolsas de marcas de lujo.


Yuken, decide la forma del árbol y la dibuja en la superficie de la bolsa, abarcando parte del logotipo. Después, recorta la silueta y pega el tronco del árbol al lateral contrario de la bolsa, de manera que al asomarnos dentro, el árbol con porciones de logotipo impreso, se recorta contra el fondo proyectando su sombra hacia el interior, como si la guardara.


Y es que las sombra son super importante en la cultura japonesa. No quiero ser pedante pero me leí hace poco el delicioso librillo «El elogio de la sombra» de Tanizaki que hablaba precisamente de ello, (copio textualmente):«En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza ha sido siempre la luz. En cambio, en la estética tradicional japonesa lo esencial es captar el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra. Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra».


Algo así, pienso, es lo que ha pretendido hacer el artista, preservar el objeto junto con su sombra en las profundidades de las bolsas. Y no ha querido escatimar en el envoltorio por lo que no se ha cortado en elegir las más caras, de marcas tan poderosas como Louis Vuitton, Pucci, Marc Jacobs, Christian Dior, Berluti… aunque otras de las piezas hayan sido realizadas con varios modelos de la más vulgar de las bolsa de papel de McDonalds.


Todas ellas, rescatadas por el autor, de la basura, con la intención, creo, de llamar la atención de una manera estética, sobre el grave problema de deforestación, que sufrirá el mundo, si no dejamos de consumir papel. Lujo consumista enfrentado a ecología y sostenibilidad.


Asomaos al interior y disfrutad del íntimo mundo de luces y sombras de estas bolsas.





Lo vi directamente en la Saatchi Gallery.


febrero 21st, 2008

Arte con giro de 360 grados

Una increíble intervención en fachada es lo que ha realizado el escultor Richard Wilson en un edificio de oficinas de Liverpool, Inglaterra y que forma parte de la serie de instalaciones enmarcadas en el evento Liverpool Capital de la Cultura 2008.


Este escultor, con formación de diseñador gráfico, ha tomado esta fachada, como si de una fotografía se tratara y ha practicado en ella un corte perfectamente circular, que da la sensación de haber sido trazado con un compás y recortado con un preciso instrumento. Es algo así como si una de las fotografias de George Rousse se hubiera materializado y hubiera adquirido movimiento.


La dificultad de la intervención reside en que el edificio, por supuesto, no es una foto y la fachada es de sólido hormigón y cristal. A lo que hay que añadir además que la pieza circular gira 360 grados sobre un eje y que lo hace suspendida sobre las cabezas de los transeuntes y coches que pululan por la calle.


Hay que imaginarse la cara que pondrán los desprevenidos, cuando al mirar hacia arriba vean que, un inmenso circulo de unos 11 metros de diámetro, se desliza de una fachada hasta quedar perpendicular al edificio y en 60 segundos dar un giro completo, todo esto sin hacer ruido, y sin que se vislumbres el tipo de mecanismo que se esconde en su interior.


La resolución técnica ha debido ser tan compleja, que para el corte y la fabricar el mecanismo de giro, se ha tenido que recurrir a la empresa de ingeniería Price & Myers.


Así el artista, en colaboración con los ingenieros, ha conseguido una pieza de tal simplicidad que parece hecha con tijera y pegamento, logrando disimular toda la compleja maquinaria para que no se rompa la magia.


Y algo que me gusta mucho es que es una pieza efímera, (2 años) hecha con ese fin, en un edificio próximo a su demolición. Otra vez se me ha aparecido el fantasma de Matta Clark.


Esas tijeras mágicas me las quisiera yo para cortar por aquí y por allí cosillas que no me gustan de las fachadas que me rodean, pero os aseguro, que en este caso, las piezas iban a ir a parar directamente, al contenedor de los escombros.


Lo he visto en Land+Living y BD online.

febrero 18th, 2008

Simplemente sombra y tiza

Hoy estoy realmente agotada y es que la cultura cansa, pero mucho, sobre todo cuando se consume en grandes cantidades y sin tiempo para digerir. Lo que quiero decir es que tengo tal indigestión de ARCO que creo me va a durar hasta el año que viene por estas fechas.


Así que prefiero escribir sobre casi nada, simplemente sobre sombras en el suelo.


Ese «casi nada» se llama The life of a Shadow y es una acción de street art de Ellis G. un artista de Brooklyn que se ha dedicado a siluetar, con una simple tiza blanca, todas las sombras inspiradoras que ha encontrado a su paso.


Vehículos aparcados en la calle, mobiliario urbano, persianas, mesas, sillas… todo lo que proyecta su sombra sobre las calles de Nueva York es susceptible de ser siluetado por este artista.


Su obra es tan perecedera, que bastan unas pisadas o una simple lluvia para que desaparezca sin dejar el menor rastro de su existencia. Arte con una fecha de caducidad demasiado corta, eso me gusta.


Y después… vuelta a empezar, que hay muchas sombras que perfilar, y algunas son preciosas.


Ojalá la lluvia de hoy, borre algunas cosas que no quiero ver.


Uff, un poco cursi me ha quedado este post.

febrero 12th, 2008

Teatralización de un accidente


Mal día para la creatividad, mejor no haber salido.


Según piso fuera de la oficina, me «asalta», una simplona aunque carísima campaña de publicidad exterior, para un coche que a pesar de todo… me gusta. Triste.


Mas cosas tristes… paseo tardío por Recoletos para descubrir: 1, que el apartamento reversible, que mi admirado Santiago Cirugeda ha instalado en Cibeles, para Madrid Abierto no estaba aún listo. 2, que me hubiera gustado verlo montado en una verdadera azotea, porque en su ubicación actual queda un poco desangelado, no se entiende bien y parece casi una caseta de obra.


3, que el resto de las cosas que he visto (Recoletos, Cibeles, Alcalá) relacionadas con este evento, no me han interesado. Es posible que las intervenciones no estuvieran funcionando del todo, pero no se por qué, me han parecido poco creíbles, y que no se ofenda nadie por favor, pero me he acordado de cuando un cliente te pide un encargo y te dice cosas como… hay que hacer algo «estilo arte urbano»… es para vender bien Madrid… que vienen los de Arco…, por el dinero no hay problema… pero que quede bien… ya sabes.


Así que, relacionando coches, espectaculo y creatividad, me ha venido a la cabeza un artista chino que ha hecho la mejor intervención con coches que he visto en mi vida.


El artista se llama Cai Guo-Qiang y es un maestro de la escenografía, sus montajes son dramáticamente teatrales, de difícil ejecución y de una sensibilidad bastante brutal. Del 22 de febrero al 28 de marzo, se podrá ver I Want to Belive, una exposición retrospectiva sobre él, en el Museo Guggenheim de Nueva York.


Según cuenta la página del museo, «el artista ha adoptado un lenguaje artístico contemporáneo. Bebe de fuentes de la antigua mitología, de historia militar, cosmología taoísta, estudios sobre extraterrestres, tácticas revolucionarias maoísta, filosofía budista, tecnología, medicina china, y métodos de la violencia terrorista. Para Cai el arte es una forma de energía social, constantemente mutable, la vinculación de lo que él denomina «el mundo conocido y el desconocido».


Bueno, así debe ser, de lo que no cabe duda, es que su obra es rabiosamente moderna, y dramática. Basta con echar una ojeada al montaje, Innoportune: Stage One del 2004, en el que recrea un accidente de coche, para quedarse boquiabierto.


En esta obra, el artista ha sabido captar el instante de la colisión de un coche, para ello va dramatizando toda la secuencia, presentando en varias escenas consecutivas cómo va girando el vehículo a la vez que saltan chispas de él.


Para ello se vale de varios coches que cuelga del techo con cables transparentes cada uno más girado que el anterior. Para representar los chispazos, varillas de acero con led de colores en las puntas que atraviesan la carrocería de los coches. El efecto es el de una autentica imagen congelada.


Esta obra fue creada en el 2004 para el Mass MoCA de Massachusetts, en el 2006 se montó en Shawinigan, Canada y ahora en El Guggenheim de Nueva York. Recomiendo echar un vistazo a las fotografías del montaje de esta última exposición.


Nunca hubiera pensado que me podría atraer mirar un peligroso accidente de coche a cámara lenta.


El resto de sus instalaciones también merecen una visita. Hay muchos temas recurrentes, como son la congelación del movimiento, las chispas, los fuegos artificiales, el fuego, las secuencias, las proyecciones, los animales, los objetos destruidos…


Aunque mi instalación favorita es Innoportune: Stage One, me gustan otras como el 99 Golden Boats, el Clear Sky Black Cloud, Illusion II, Explosion Project, Inopportune: Stage Two, Dream, Fireworks from Heaven, Red Star Flying Saucer, etc, etc, etc, etc…


Menos mal, ya me encuentro mejor, después de esta explosión de creatividad, de técnica y de imaginación. Lo he visto en The Cool Hunter.





febrero 10th, 2008

Pintura de guerrilla


«El agua es vida», esta vez no estoy intentando dar una charla sobre el tema, es que esa es la frase que ha utilizado el artista Henk Hofstra para acompañar a los 1000 metros de pintura azul de su intervención artística The Blue Road en Drachten, Países Bajos.


Lo que ha hecho el artista, ha sido cubrir de viva pintura azul una carretera de 1.000 metros de longitud y 8 metros de ancho. El trazado coincide con un antiguo canal que fue anegado para construirla.


Todo lo que queda dentro de ese espacio ha sido pintado de azul y sólo permanecen en blanco las señales viales y las palabras «Water is leven» incluso se puede ver lo que parece un coche azul hundiéndose en el azul asfalto.


Para el proyecto se gastaron 4.000 litros de pintura y costó 75.000 euros y la mitad fue subvencionado por el ayuntamiento.


Esta instalación no es pesimista, no quiere dramatizar sobre la falta del agua, muy al contrario hacer una simulación gráfica de cómo va a quedar la ciudad en el futuro, porque durante el 2008 las aguas van a volver a su cauce primitivo recuperando la carretera su antigua condición de canal.


La pintura industrial es un material relativamente barato pero inteligentemente aplicada puede conseguir fines reivindicativos espectaculares.


Ya en el 2003 el artista Florentijn Hofman pintó de amarillo una calle de Schiedam uno de los pueblos más pobres de los Países Bajos.


Esta acción llamada Gele Straat quería marcar dicha calle en color dorado, para simbolizar la riqueza que iba a conseguir al convertirse en la nueva entrada principal al pueblo.


La obra Delete de Cristoph Steinbrener, reflexiona sobre la invasión de los espacios publicitarios en las grandes ciudades. Este artista, se atrevió a, literalmente, borrar todo tipo de publicidad de una calle comercial de Viena en el 2005.


Así comerciantes y anunciantes vieron como sus rótulos, señales y publicidades fueron cubiertos de amarillo, durante dos semanas, dejando así la calle muda de publicidad que pudiera servir de reclamo y perturbar a los transeúntes.


El artista anteriormente mencionado Florentijn Hofman utilizó pintura azul en su instalación Beukelsblauw con la que cubrió varios edificios del principios del s. XX en Róterdam. El artista se propuso mantenerlos de ese color hasta que se decidiera sobre el futuro incierto de dichos edificios. En realidad lo que consiguió fue que pasaran del anonimato a ser los más fotografiados de la ciudad.


La intervención ha durado del 2004 al 2006 y según el artista ha hecho que los habitantes de la ciudad reflexionen sobre la desaparición de edificios tradicionales para ser sustituida por una arquitectura de moda.


En el 2006, Florentijn comenzó una intervención similar con el color naranja Campagne voor Oranje que aplicó no solo a fachadas sino a soportes publicitarios.


La información la he sacado de Guerrilla Innovation.

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