mayo 18th, 2008

Ocupación, por un ratito, del espacio público, con sabor a churros


El artículo publicado hoy por Juan Freire me viene al pelo para acompañar mi historieta de hoy.

Se titula Más allá de la penalización del tráfico: recuperar las calles para los ciudadanos, recomiendo que lo leáis y sobre todo prestéis atención a las 10 propuestas para la recuperación de espacios peatonales en Nueva York, no tienen desperdicio. Ojalá caiga en manos de algún político de por aquí… de los que no opinan que con los atascos se gana dinero.

Pues pensando en cosas similares a las que se comentan en el artículo andaba yo, ya he comentado por aquí mi curiosidad por saber qué pasaría si me plantaba en un parking de la ORA con un sofá y me ponía a leer el periódico.

Bueno pues como eso no lo voy a hacer, decidí embarcar a un grupo de buenos amigos para perpetrar una miniocupación de la Plaza de la Luna de Madrid (mi tormento), de manera pacífica e inocua.

Y pensando, pensando, en algo que no fuera provocativo y que nos hiciera pasar un buen rato, me vino a la cabeza la idea del Permanent Breadfast del que ya he hablado por aquí.


Así que el sábado pasado a las 11 de la mañana nos hemos plantado, mis amigos y yo, en la Plaza de la Luna, con unas mesas de mantel blanco, cada uno con su desayuno favorito, sus tazas predilectas y sus sillas y servilletas, con el periódico y casi con el pijama y nos hemos pegado un desayuno espectacular a nuestra salud y a la de un espacio, supuestamente público, tan tan feo.

Los ingredientes principales, todos comprados en el barrio, han sido, café, leche, zumo, cereales galletas, dulces, frutas y una enorme bandeja de churros y porras recién hechos. Delicioso.

Hemos estado una hora de lo más relajados, algunos vecinos se no han acercado a preguntar qué vendíamos, no hemos echado unas risas y pasado ese tiempo nos hemos tenido que ir corriendo para no mojarnos porque empezó a caer agua con bastante mala leche.

Una experiencia que pensamos repetir una vez al mes e ir ampliando a todo el que quiera unirse, una única condición, que el que esté interesado se lleve todo lo necesario para sentirse como en casa.


Ya dejaré por aquí el aviso para la próxima quedada de los «Desayunos en La Luna».

Y ¿por qué La plaza de la Luna?, pues por dos razones: 1º, porque ya que se está usando para poner cutremercadillos privados que cada vez se apropian de más espacio y más tiempo de ella, queríamos sentir por un momento que también era algo que podíamos disfrutar nosotros.

2º, comprobar cuanto tiempo tardaba la policía en acudir, ya que al estar la plaza sitiada y con cámaras de seguridad por todos lados, era de esperar que en pocos minutos se presentaran.

En este punto tengo que decir que no se les vio el pelo, debe ser que coincidió con la hora de su desayuno, o que tenían mucho trabajo en otro sitio o que las cámaras no vigilan bien…

Conclusión: que la experiencia fue estupenda, falló algo la estética dejada a la improvisación, ya que hasta el el último momento no supimos si podíamos hacerlo, por cuestiones climatológicas, pero el rato fue divertido, divertido.

Gracias amigos Juancar, Nacho, Aretha, Alex, Juanra, Simon, Koldo, por haberme seguido el juego, a los que os rajasteis con escusas tontas como que teníais que ir a cortar el pelo al perro o dar de comer a la palomas… que sepáis que os perdonamos e invitamos a la próxima.


Al resto, pues nada que agarréis a la familia amigos o compañeros mártires y os echéis a la calle a organizar vuestro propios desayunos, comidas, cenas, meriendas o lo que os de la gana en el espacio público, que, mientras no se demuestre lo contrario, es de todos.

De verdad que es divertido y te hacer interactuar con los vecinos, además, cuanto más feo y vigilado sea el sitio, más gratificante serán los resultados. Tampoco hay que organizar mucho y en 2 minutos se monta y se desmonta. Eso sí, sin estropear nada, sin molestar y sin mear en la calle.

Si no os atrevéis a hacerlo por vuestra cuenta, estáis invitados el próximo mes, si es posible, traeros sillas, tazas, cubiertos y algo de comida y bebida para compartir, y si sois varios, alguna mesa plegable…

Nos vemos.

mayo 16th, 2008

Sedes de grandes empresas que desaparecen de la foto


La obra de Miriam Steinhauser es un intento de evidenciar que el arte en el siglo XXI se encuentra en manos de las grandes corporaciones que lo utilizan para hacerse imagen de marca.


Hasta la obras de los artistas más críticos con el capitalismo de los años 70 ahora pertenecen a esas grandes empresas que hacen de ellas uno de sus más importantes activos por lo que la artista se pregunta si los artistas están colaborando en el juego de las grandes empresas y si se les puede considerar los nuevos aristócratas del sector servicios.


Para su obra Inventory, en la que lleva trabajando desde el 2006, está viajado por todo el mundo fotografiando las sedes centrales, headquarter, de 500 grandes empresas con colecciones representativas de arte.


Cuando las tiene a tiro de cámara, las fotografía junto a su entorno, de manera que siempre haya elementos externos, como coches, personas, arboles… que luego sirvan para indicar que el edificio pertenece a la foto.


Una vez obtenida la foto, empieza el proceso de transformación para intentar hacer desaparecer de ella el edificio, borrando los detalles interiores y dejando sólo las manchas de la siluetas y los detalles del entorno que lo circundan.


Los métodos utilizados para trucar la foto, pueden ir desde los más sofisticados con ordenador a los más básicos empleando el cutter o la mancha de pintura.


Además muchas de las siluetas son sacadas de la foto, ampliadas en cartón, en metacrilato o en lienzo, otorgándoles volumen.


Con esto según explica la autora, lo que está haciendo es, crear es un paisaje de nuestro tiempo, con el que pretende subvertir de manera elegante, introduciéndose clandestinamente en el sistema que rige el mercado del arte.


El resultado es curioso el problema es que hay que leer sobre su significado para poder entenderla en todo su dimensión y eso… bueno… a mí no me hace mucha gracia.


Lo he visto en Vvork.

abril 26th, 2008

Coches de campaña


¿No os da la sensación de que en las grandes ciudades los coches tienen más derecho de ocupación de la vía pública que los propios ciudadanos?.

Me gustaría saber qué pasaría si un día me da por sacar un sofá y aparcarlo en zona azul y quedarme tranquilamente leyendo sentada en él, ¿podría estar las dos horas reglamentarias si pago la tarifa establecida para los coches?. Tengo la sensación de que enseguida me desalojarían.


Ese planteamiento se lo ha debido hacer el artista Michael Rakowitz, un tipo muy ocurrente del que ya hablé hace tiempo al conocer ParaSITE, su propuesta de casas para vagabundos en las que se aprovechan las máquinas de aire acondicionado que expulsan el aire al exterior para hincharlas.

Con su proyecto (P) LOT cuestiona la legitimidad de ocupación de los espacio público e invita a los ciudadanos a aparcarse en las calles saltándose las normas viales mediante el engaño.

Contrariamente a la común utilización de las áreas de estacionamiento para coches, este artista propone el alquiler de estas mismas parcelas de tierra para instalar en ellas tiendas de campaña donde poder vivir.


Pero para que estas pasen algo desapercibidas se le ha ocurrido darles la apariencia de coches, con su correspondiente funda. Es decir ha creado una estructura de tubos, con forma de silueta de automóvil que ha recubierto con una tela a modo de funda y en cuyo interior hay sitio para estar cómodamente. Y el muy guasón ha elegido como funda dos modelos de lujo, el Lexus y el Porsche.

La idea es que previo pago de las tarifas de estacionamiento de los parquímetro, los ciudadanos puedan utilizar los aparcamientos para establecer campamentos temporales e incluso zonas de ocio, jardines, comedores temporales…


Podría ser una solución para que los sin techo monten sus tiendas de campaña en plena calle sin llamar la atención. Eso sí, mejor a horas en las que no están vigentes las tarifas de aparcamiento, por que si no, les va a salir más caro que vivir en una pensión.

Os recomiendo echar un ojo al resto de sus proyectos, yo me guardo unos cuantos para comentar otro día.

Lo he visto en Vvork.


abril 12th, 2008

Pintura naranja aplicada sobre la decadencia


Mientras algunos se empeña en esconder las miserias y los fallos del sistemas, otros pocos piensan, que para enfrentarse a la realidad lo mejor es evidenciarla, ponerla delante de las narices, hasta que no haya más remedios que asumirla.


Eso es lo que han hecho los componentes del colectivo Object Orange, formado por 4 artistas locales, que usan el anonimato, por cuestiones legales, y que centran sus acciones en la zona de Detroit, Michigan.


Unidos en una cruzada artística, su intención es llamar la atención sobre los edificios en ruina y la decadencia de su área urbana.


Para ello han hecho acopio de grandes cantidades de pintura del más llamativo color naranja, concretamente el Tiggerific Orange, patentado por la Disney y armados con brochas y botes han organizando patrullas urbanas nocturnas de unas 15 personas y se dedican a pintar de arriba abajo cada una de las ruinas que encuentran a su paso, por las afueras de la ciudad.


En los extrarradios de Detroit hay más de 7000 edificios abandonados, menos de 2000 estan a la espera de ser demolidos, dejando una larga lista en un limbo administrativo que los ha convertido en antros de drogas, prostitución y delincuencia en general.


La administración niega que estas acciones tengan valor artístico, les tacha de vándalos y les persigue, pero sea como sea, de las 11 casas que han pintado, 4 han sido inmediatamente demolidas, cosa que según la administración es pura casualidad y según los artistas es resultado de su iniciativa.


El caso es que, consigan lo que consigan, el efecto de ver esas solitarias y ruinosas casas pintadas de «naranja Disney» es de lo mas impactante, no tenéis mas que mirar las fotos.


Lo he descubierto como no en Gerrilla Innovation y ampliado en Good Magazine a los que también he cogido prestadas fotos. El resto son de Flickr.

marzo 10th, 2008

El poder de juzgar

Controversial Graffiti Report Card

Estamos cada vez más convencido de que nuestra opinión cuenta y es que nos lo dicen a todas horas, la tele, las instituciones, la web 2.0,las marcas, you tube… nosotros, nos lo tomamos a pecho y vamos encantados a ejercer ese derecho, por el que la mayoría de las veces acabamos pagamos un dineral.

De este modo, todos tan contentos, alguien recauda mucho dinero, otro se libera de la responsabilidad de una decisión polémica y nosotros nos lanzamos de cabeza al reclamo, por eso de «estar en nuestro derecho». De esta manera, aunque el resultado final se resienta, es lo de menos, lo importante es participar… y así están las cosas en este momento.

Graffiti Report Card in Action

Algunos miembros del colectivo artístico ya han sufrido en sus carnes esta «democrática» modalidad de evaluar lo que es bueno y lo que es malo, ahora les ha tocado a los artistas urbanos someterse al juicio del respetable.

Brandon Baunach de DesignCrack ha ideado un proyecto, que pretende facilitar la labor de todos los que deseen expresar su opinión, sobre la calidad artística de los graffiti y cualquier tipo de arte urbano que se encuentre en la vía pública.

Para ello, ha diseñado unas pegatinas con forma de flecha y que en formato pdf te puedes descargar de su página. En ellas hay que rellenar unos datos sobre la obra, localización, fecha… también expresar tu opinión y dejarla al lado de la obra.

Después, se hace una foto y se manda a la página de Flick Graffiti Report Card para así compartir la experiencia con los demás miembros del proyecto, que por ahora nos son muchos que digamos.

En este proyecto, flojo para mi gusto, veo algo de ese humor y crítica que los artista urbano saben bien como emplear. Además pretende ser interactivo, como las webs por donde este tipo de arte se mueve, pero con un método más tradicional como es el papel y el pegamento.

Este proyecto tiene sus antecedentes en otro de Drew Heffron llamado Graffiti Critique del que está prácticamente copiado.

grafcrit1.jpg

Espero que los artistas se tomen bien las criticas, que ellos utilizan constantemente en su trabajo. Personalmente eso de dejar pegatinas por las paredes no me hace ni pizca de gracia. Me imagino como quedaría Malasaña si a unos cuantos les diera por expresar su opinión a base de pegatinas, con lo saturados que están los muros…

Otra iniciativa con algo más de enjundia es el proyecto Yellow Arrow, en el que cada participante sale a la calle con flechas de papel amarillo.


Estas pegatinas, que compran en la web del proyecto, les sirven para marcar sus lugares, aquellos con alguna connotación especial, que les gustan, que les recuerdan a alguien, que les sugiere o que les hacen reír…

Cuando dejan las pegatinas, tienen que mandar un sms con la localización exacta de la flecha y lo que el sitio representa para ellos. Así, cada participante crea su propio mapa personal, con pensamientos, recorridos, gustos…


Al encontrar las pegatinas de otros, pueden recibir mensajes explicativos de lo que representa para quién la puso. Además puedes compartir tus espacios con el resto de la comunidad, mediante la web.

Es una buena manera de conocer itinerarios alternativos de gente que ha querido compartir sus gustos personales con los demás.


A este tipo de proyecto se le llama M.A.A.P (Massively Authored Artistic Publication) una especie de red social que va extendiéndose con la incorporación de gente de otros sitios del mundo. La información completa se puede encontrar en su web.

A mí, por pedir, me gustaría que hicieran algo parecido con la publicidad exterior un proyecto donde se pudiera opinar abiertamente sobre lo que gusta y lo que molesta. Pero habría que inventar algún método que no ensuciara aún más la ciudad.

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