agosto 2nd, 2007

Tuberías a la vista


Hall Stand es un divertido perchero-paragüero-zapatero fabricado con tubería y piezas de fontanería. Otra vez estamos ante un buen ejemplo de objetos que tradicionalmente sirven para una cosa y que son despojados de su utilidad primigenia para convertirse en otros completamente distintos.

Y digo yo ¿cómo se ocurre a alguien utilizas tuberías para formar un perchero multiusos, y que además tiene pinta de ser bastante funcional?. Pues habrá que preguntárselo a Nick Fraser, que ha demostrado ser bastante ingenioso.

Yo lo veo perfecto para la entrada de mi atiquito. Es funcional, industrial, y muy original. Genial el detalle del cubo y del grifo para poner los paraguas.

Esperemos que con una materia prima barata, el producto final no se haya disparado de precio.

Lo he visto en Dezeen.

julio 30th, 2007

La alfombra de la abuela

No es que me encante todo lo que hace Patricia Urquiola, aunque sea española y esté de moda, pero tengo que confesar que la alfombra Crochet, que ha diseñado en colaboración con Eliana Gerotto y que ha producido Paola Lenti, me encanta.

Se trata de una pieza con una apariencia que me recuerda las colchas que hacían las abuela, pero con un aire renovado y moderno. Incluso se atreven con el color negro, no se que pensaría mi abuela si lo viera.


Está formada por motivos florales tejidos y unidos a mano y se puede encontrar en diversos colores y tamaños. Es apta tanto para exterior como para interior, pues está tejida en un material muy resistente incluso al agua. Aunque ya la conocía, pues es del 2005, la he recordado al dar un repaso a archivos pasados de Architonic.

Es un buen ejemplo de cómo tradición y modernidad pueden ir de la mano sin ningún complejo. Patricia, esta vez sí que me gustas.


julio 27th, 2007

Bolis Bic que alumbran


Como dije ayer, hoy voy a hablar de cosas bonitas, y también ocurrentes.

Concretamente de una lámpara que he visto en una tienda, de la que ya he hablado en alguna ocasión y que es mi salvadora cuando tengo que comprar regalos originales, se llama Víctimas del Celuloide y merece la pena hacerle una vista, además esta en una calle de Ópera que me encanta y que invita a tomar una cañita en cualquiera de sus terrazas.

Se trata de una lámpara, que recuerda a esas ornamentales lámparas de cristal de Murano, pero en este caso, el cristal ha sido sustituido por bolígrafos Bic, de los de toda la vida, ya sabéis… Bic Naranja escribe fino Bic Cristal escribe normal…

Se llama Volivic, la creada y producida, esta vez sí que sí, por una empresa española, enPieza, que ha utilizado para su fabricación acero lacado, 347 bolis bic, 347 clips (del número 2) y 4 bombillas e-14. Hay otro modelo de mesa que utiliza 50 bolis. Está totalmente hecha a mano, es reciclable y por supuesto sus piezas son reutilizable.


Se puede comprar, cómo no, en Víctimas del Celuloide y te pueden hacer encargos especiales. Está disponible en tantos colores como modelos de boli se fabrican y su precio: a partir de 875€.

Tampoco es tan cara si tenemos en cuenta que: es originalísima, hecha a mano, te la pueden customizar, es reutilizable, y además made in Spain, bendito sea dios.

A los chicos de Inhabitat, uno de mis blog de referencia, también les ha encantado y le han dedicado un post.

Qué, socio, ¿nos la compramos para la agencia?.

julio 18th, 2007

¿Luz de papel? o ¿papel de luz?


Otra manera de tener un papel pinado sin necesidad de empapelar la pared es comprar alguna de las lámparas diseñadas por Peter Buning.

Las pantallas de estas curiosas lámparas están diseñadas para que al encenderse, proyecten en la pared, juegos de sombras y luces que simulan motivo de papel pintado, y cuando se apagan… desaparecen como por arte de magia.


Me gusta sobre todo el modelo Sha-Do, por su forma sencilla y sobre todo por los motivos que proyecta, rosetones barrocos que decoran a la perfección una pared vacía.

El modelo Virus, con su forma redonda es un poco más pop, con juegos ópticos que pueden llegar a cansar un poco.


La Tripes tiene forma de estrella de 3 puntas y crea una especie de retícula triple que se expande por la pared.

Su precio, unos 300 euros y se pueden comprar en Absolut.


Entonces, ¿merece la pena empapelar?.

Se me olvidaba, lo he visto en Cribcandy.

julio 17th, 2007

Pequeñas burbujas para guardas recuerdos de viajes


Unos días de vacaciones, era la que necesitaba para desconectar un poco, tampoco demasiado, que luego me acostumbro a la ociosidad.

He visitado Nápoles, una ciudad increíblemente caótica pero con un encanto especial mezcla de decadencia, abandono, y arte por todos sus rincones. Además, por suerte para mi, aún no está dentro de las rutas comunes, establecidas por las agencias de viaje, lo que la hace más agradable y desde luego económica.

Y como siempre que viajo, me sorprende muchísimo lo feos que suelen ser los objetos de recuerdo, siempre con eso dibujos imitando antiguos y esas fotos descoloridas y cutres, eso, o cuando les quieren dar apariencia moderna, es mucho peor, porque en muchos casos pueden llegar a ser vulgares y soeces.


Que pena que no haya encontrado en mi camino unos souvenirs tan interesantes como las pequeñas obras que ha realizado el artista Gregory Euclide para la galería OKOK Gallery, de Seattle y que he visto en Cool Hunting.

La instalación se llama «I Have Been Remembering: Half-Lives & Half-Truths» y me encanta. Se trata de pequeñas burbujas de plástico transparente, de una pulgada de diámetro, en cuya parte trasera se han impreso pequeños fragmentos de fotos de Seattle y que han sido llenadas de agua y selladas.

Tanto el líquido como las imagenes tienen mucho que ver, puesto que el agua ha sido recolectada en distintos puntos de la ciudad e inyectada según su relación con las fotos.


El autor ha creado cientos de estas burbujas diferentes y las ha colocado en las paredes y cristales de la galería, para darnos pequeñas pinceladas de recuerdos, distorsionados por el agua y que además van cambiando según el líquido se va consumiendo.

El efecto es de gran sutilidad y desde luego como souvenir sería interesantísimo, un poco del tipo de los trozos de muro que te venden en Berlín metidos en una caja y con una foto del trozo de muro de donde ha sido sacado.

Me imagino pequeñas fotos de las calles de Nápoles de las ruinas de Herculano o de la isla de Procida, sumergidas en agua de mar decorando las paredes de mí atiquito, lo bien que quedarían. De vez en cuando iría o pediría a alguien que me trajera unos litros de agua del Mediterráneo para rellenar mis paisajes.

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