La instalaciónRest, que los artistas Martijn Engelbregt y Miguel Brugman han crearon para un festival de arte de verano, está basada en la imagen de la típica zona de descanso al aire libre de un área de servicio.
Con los bancos y las mesas de madera para comer, han creado la estructura de una pirámide que funciona como un gran comedor al aire libre, donde se apilan gran número de familias comiendo unas encima de otras.
Lo que comen también es parte de la instalación ya que los artistas han elegido y cocinado un tipo de comida cuyos ingredientes principales son productos de la zona, que ofrecen a los intervinientes en la instalación.
Según cuentan los creadores, es una manera metafórica de simbolizar la comida que se estropea en el mundo¿¿¿¿???.
Pues nada, que me ha hecho gracia y quería compartirlo, espero de todo corazón que a nadie se le ocurra comer en una pirámide de este tipo en sus veraniegos viajes por carretera, no me parece muy segura, sobre todo para los que están en la parte superior.
Cuanto más veo a la intervención del artista JR en Cartagena y tengo que decir que me la estoy encontrando por todas partes, más me acuerdo de Jorge Rodríguez Gerada, vaya por dios.
No se si os habéis dado cuenta que estos días me ha dado por enfrentas obras para ver qué pasa y hoy le ha tocado al trabajo estos dos artistas, por razones obvias.
Que JR esta muy muy de moda es evidente, ya lo estuvo en Londres y antes en Belén, ahora llega a España por la puerta grande para empapelar todo Cartagena con las caras de ancianos habitantes. Esta intervención se llama Los Surcos de la Ciudad y ha sido concebida para el festival La Mar de Músicas.
Que suerte tiene JR, le han puesto toda la ciudad a sus disposición y no hay localización de gran visibilidad que no se le haya brindado, hay que decir que sus intervenciones son bastante reversibles, lo que es un punto a su favor.
No sé exactamente por qué la obra de este autor nunca me ha enganchado, creo que puede ser porque sus imágenes me parecen muy evidentes y pretenciosamente provocativas y sus asociaciones de ideas para mí gusto tienen mucho que ver con las que se le ocurrirían a un diseñador al que le hacen un encargo publicitario.
Su trabajo, eso sí, es vistosísimo no voy a decir que no, magníficamente grande y muy muy decorativo, que no sería malo si no fuera porque creo que él pretende todo lo contrario, ser subversivo y provocativo.
Como fotógrafo, no tengo nada que objetarle, bueno eso si fuera reportero gráfico y su obra me llegara en un suplemento con el café del domingo, pero como artista urbano su trabajo en las paredes me deja fría.
Además su calidad artística como retratista, se tiene que medir, cara a cara y en las mismas fechas, con la del fotógrafo Pierre Gonnord que también expone en La Mar de Arte, en su caso 12 impresionantes retratos pictóricos de personas de origen gitano.
Total, todo esto de los retratos, me ha conducido a otro artista urbano que sí me gusta de verdad, se llama Jorge Rodríguez Gerada y para mí su trabajo tiene una coherencia artística que no encuentro con frecuencia en las calles de por aquí y de por allá.
Me gustan sus impresionantes pero delicadas caras dibujadas con la tradicional técnica del carboncillo que él ha adaptado a grandes formatos. Ver cómo sus retratos van desapareciendo en los muros medianeros, me reconforta puesto que este proceso de desintegración es parte importante, por no decir la esencia, de una obra generosa y altruista condenada a desaparecer por decisión de su creador, que ha optado por un material tan volátil como el carboncillo.
Además y sin que sirva de precedente, en el caso de este artista tengo que reconocer que me gusta escucharle, también ver cómo trabaja, ya que no oculta su cara ni actúa en la clandestinidad, ya pasó el tiempo en que fue un activista de la subversión y la culture jammer.
Se toma su tiempo, primero elige a sus modelos entre los vecinos del barrio, gente que le atrae y cuyo único requisito es que esté vinculada de alguna manera al espacio donde va a habitar su obra. Después, dibuja sin prisa, subido en su andamio parecer no preocuparse mucho por el tiempo que va a tardar en terminar y que, sin haber concluido, ya haya empezado el proceso de desaparición del mismo.
Recomiendo echar un vistazo a sus vídeos, que ilustran de maravilla la manera de pensar y de crear de un artista seguro de sí mismo que de puro coherente, a mi se me antoja de lo más subversivo.
Hubo un tiempo tampoco tan lejano, en que el trabajo de Gerada se podía ver por Madrid, era una época en que el arte urbano no estaba tan de moda y en la que casi nadie sabía nada de los artistas que trabajaban en la calle. Ahora la cosa ha cambiado y los medios de comunicación nos obligan a familiarizarnos con algunos nombres, cuyo trabajo no siempre está a la altura de su fama, y que tienen copado un mercado artístico cada vez más globalizado.
Desearía… que a alguno de los que mandan en esto de la cosa urbana, se le encendiera la bombilla del entendimiento y obsequiara a los muros de nuestra ciudad y si no puede ser, a los de otra cercana, con algún proyecto como el de Cartagena, pero esta vez realizada por un artista en mayúscula como es Jorge que vive y trabaja por aquí.
¿O es qué hay que esperar que lo reclamen de fuera para después hacerlo volver por la puerta grande, como le está pasando a unos cuantos?.
Si sirve para convencer a los que mandan, diré que ha sido mencionado por «la influyente»Francesca Gavin en un artículo para The Guardian en el que hace una selección de los 5 artistas más interesantes que no necesitan recurrir al spray ni a los estereotipos, para realizar trabajos creativos y subversivos. El resto de los seleccionado… mi admirado Cayetano Ferrer… los algo menos admirados Truth… y los nada CutUp collective y Zezao…
Hoy un poquito de arte publico de camuflaje, obra de Joshua Callaghan, artista que también flirtea con la calle y que aún no ha sido fichado en Eko System y Wooster Collective. Digo esto porque tengo por norma, rota alguna vez, no comentar nada que haya salido recientemente en estas dos publicaciones, tienen tanta difusión que no me gusta ser repetitiva.
Bueno pues la obra de este artista consiste en camuflar mobiliario urbano, pero del más feo que existe y que son esos armarios donde se guarda, yo qué se qué y que, y que se reproducen como setas en medio de las calles.
Lo que él hace es tomar fotos del entorno en el que está situado el armario, caseta o como se llame, elige una para cada uno de los lados y vinila con ellas el objeto seleccionado. Se supone que si te situaras en el punto de vista desde el que se disparó la foto, el mamotreto pasaría totalmente desapercibido.
Para sus intervenciones, ha elegido sobre todo paisajes con gran profusión de vegetación, muy playeros y que se reconocen como típicamente californianos.
Este artista también expone en galerías y como digo siempre, es fácil que lo que en la calle parezca bueno, en interiores desmerezca. Aquí creo que tenemos un claro ejemplo.
El arte urbano de este artista tiene grandes coincidencias con un trabajo que me encanta y que para mí tiene una calidad artística muy superior a la de Joshua, se trata de las maravillosas intervenciones de Cayetano Ferrer de las que ya he hablado en este blog, no hay color….
Estuve buscando a Mark Jenkins por todo Barcelona pero sólo di con dos de sus obras, por lo que he tenido que ir a su web a ver qué demonios había dejado en las calles, dentro de la muestra Interferencias 08.
De las dos piezas que puede encontrar, una estaba vigilada por un chico que trataba de explicar al que se paraba delante de un tipo melenudo, pegado a un muro, con la cabeza girada, cual Niña de El Exorcista, de qué iba el tema. El ángel custodio, me dijo que iba a estar allí hasta la 23.00 y que temía que después, alguien se llevaría la obra a su casa.
Y tenía razón porque la segunda pieza, que esta vez estaba sin protección, duró nada en su ubicación, delante de mis narices un tipo se la echó al hombro y marchó con ella, como quién no quiere la cosa. ¿Sería el propio Mark que no quería que se mojara su personaje? es que estaba empezando a llover. Yo instintivamente salí andando detrás de él pero lo perdí en la primera esquina.
Lo que he visto en vivo y en la web sobre este trabajo, es un poco más de lo mismo… nada que no haya hecho en otras ocasiones y que no hayan repetido sus imitadores/seguidores… que llegarán a ser legión…
Me dio pena no ver nada de los interesantes Living Lenses, también incluidos en la muestra, cuyo trabajo, tiene que ver más con el espectáculo de improvisación y el happening, en el que actores reales interaccionan con el espacio.
Con una apariencia «bastante similar» a la de estas intervenciones en Barcelona Reality Hacking No. 250, se desarrolló en 2007, en un workshop sobre arte en espacios públicos, impartido en la Geneva University of Art and Design y en la que se situó a un bailarín de arte contemporáneo, inmóvil en distintas ubicaciones extrañas, adoptando posturas imposibles.
Los estudiantes del taller, mientras el bailarín posaba, observaron y anotaron las reacciones sorprendidas de los viandantes al toparse con este personaje, colocado en las mas extrañas ubicaciones y posturas, como si de una escultura de Mark Jenkins se tratara, aunque esta vez de carne y hueso.
También el fotógrafo Denis Darzacq realiza un trabajo cuyo resultado final tiene grandes similitudes con las anteriores propuestas artistas y es que aunque cada una de ellas se ha realizado en un campo diferente, escultura, performance o danza, al final de tan efímera que es la obra, sólo nos acaban llegando imágenes congeladas, en las que casi todo se entremezcla y confunde.
Por estas coincidencias formales y por otras muchas cosas que vengo observando, tengo que reiterar, que el arte urbano que se está viendo en nuestras ciudades, me está empezando a resultar algo repetitivo y cansino, y me parece hasta comprensible, pues una vez encontrada la fórmula exitosa por la que el artista es reconocido, a ver quién es el guapo que se distancia de ella para arriesgarse con nuevos retos…
Habrá que esperar un poco a que todo se tranquilice y el tiempo ponga a cada uno en su sitio, para mí que muchos de los que ahora gozan de mayor éxito mediático, acabarán esfumándose como por arte de magia o se verán reducidos a eventos publicitarios patrocinados.
Otros, con más suerte o talento se refugiarán en espacio cerrados, pero desde luego van a tener que cuidar mucho su lenguaje plástico, educarlo y pulirlo, ya que no es lo mismo encontrar obra en la calle, que se observa con un gesto más benévolo, ya que se entiende como regalo generoso del artista, que agradar al público que visita y compra en galerías, el cual suele tener el gusto más educado y no es precisamente complaciente. Eso por no hablar de lo peligrosas que son las distancias cortas para detectar los defectos de forma y fondo…
Tiempo al tiempo…
Uff, me ha salido un post de lo más disperso, lo siento, mañana mejor.
Como viene siendo habitual, ya vamos por el tercero, el sábado 19 de julio tenemos desayuno público en la Plaza de la Luna (Soledad Torres Acosta) a las 11 de la mañana.
Sólo se requiere… aunque tampoco es absolutamente necesario… algo con qué comer, algo de comer y un poco de resistencia al calor.
Ahí estaremos unos cuantos…
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