octubre 9th, 2008

Mundos bajo la mesa


Las fotos que hace la artista australiana Magdalena Bors no necesitan prácticamente explicación y aunque no es el tipo de obra que más me inspiran del mundo, al ser tan narrativa se entiende sin más, es que hoy no ando muy fina.


Así que os dejo en un mundo, algo surrealista, algo evocador, algo repetitivo, algo misterioso, algo naif, algo… que crece debajo de tus muebles y de lo que no te habías percatado.


A mí me da un poco de repelús.


Lo he visto aquí.



septiembre 17th, 2008

Naturaleza protegida


La obra del finlandés Ilkka Halso es altamente simbólica, lo conocí en el PS1 donde aún se puede ver alguna de sus enormes fotografías, a mí se me quedaron grabadas en la retina.


Interviene a su antojo la naturaleza para ofrecérnosla en imágenes, donde la manipulación del hombre está presente en mayor o menor grado, unas veces embelleciendo, otras constriñendo o simplemente enmarcando. Es como si el artista tratara de preservar de todas las maneras posibles, la naturaleza, creando para eso una especie de invernaderos de estética industrial donde poner a salvo lo que el hombre ha dañado.


Algunas de las imágenes de este artista están claramente retocadas, pero en otros casos, corresponde a complejas intervenciones, que ha tenido que llevar a cabo, para después fotografiar.





Me quedo con su serie Excavations, donde el artista penetra en la tierra con precisión quirúrgica para dejar a la vista restos arqueológicos que luego serán estudiados clasificados y trasladados a un museo.




En la serie Restauration trata de combatir con medios técnicos, los desperfectos que el hombre ha causado en la naturaleza, para lo cual, el autor no duda en rodear elementos como arboles o rocas, de andamios lonas y anclajes, para así poder llevar a cabo esta ficticia restauración. En realidad lo que consigue es aislar estos elementos, para protegerlos y de paso construir una impresionante instalación donde naturaleza y tecnología se complementan.



El proyecto Cube consistió en rodear un cuadrado de trigo con un cubo de 6x6x6 metros fabricado con andamios y cubierto por una lona semitransparente. Dentro del cubo instaló una pasarela para que los visitantes pudieran observar el trigo como si de una pieza artística se tratase.


En su último trabajo Museum of Nature, el autor imagina edificios donde la naturaleza queda protegida y a salvo del hombre, así, esta se ofrece a través de los edificios, como un espectáculo o una obra de arte única y en peligro de extinción.


Un trabajo de lo más metafórico y que saca a la luz, con imágenes impactantes, el deterioro de la naturaleza, por la acción directa del hombre.

septiembre 11th, 2008

El arbol, un objeto artístico


Me gustan los árboles, mas que las plantas, más que las flores, mas que algunos animales y que determinadas personas.

Ayer, mientras miraba la Castellana desde las alturas, pensaba que ese gran bosque longitudinal en el centro del gris y nublado Madrid, era como una brecha que casi dolía mirar, de lo verde y frondoso que era. Nunca me había dado cuenta de lo que cambia esta calle vista desde arriba, todo gracias a los arboles, bueno es que creo que nunca había tenido esta vista desde las alturas. Ya se lo que vais a pensar, que lo podía haber visto en google earth, que para estas cosas es ideal.


Esto me hizo volver a pensar, en lo que echo de menos tener árboles en mi calle, para mirarlos desde arriba, no hay ni uno y claro, yo que me crié en una calle con naranjos, pues no me acabo de acostumbrar a tanto minimalismo vegetal por la zona.

Hoy, para ahondar más en la herida, leo en El País que dentro de la programación de la Noche en Blanco «La Casa de Campo recibirá 500 nuevas encinas como «acto simbólico» encaminado a reducir el impacto ambiental del proyecto» y es que me quedo alucinada… según el programa oficial «Será La noche en blanco más comprometida con el medio ambiente, con la plantación de 500 encinas en la Casa de Campo» ¿¿¿¿????.

Señores, plantar arboles en Madrid se ha convertido en un acto digno de estar en la programación de un evento artístico, pues sí que está mal la cosita, ufff, ya me veo a algún espabilado, comisariando la plantación de las florecillas de los jardines, la poda de los arboles, la repoblación de los parques y contratando para la ejecución de tan artística actividad a los creadores más amigos o más de moda.


Porque, si la iluminación navideña es adjudicada a diseñadores de moda, que nada saben del bajo consumo, sostenibilidad y ecología, el cuidado de los jardines y parques de la ciudad puede caer en manos de dios sabe qué extraño gremio…

Y pensando en esta historia del arbol como objeto artístico, me ha venido a la cabeza inmediatamente la obra del artista coreano Myoung Ho Lee, que se dedica a fotografiar arboles en entornos naturales.


Y ¿qué tienen de particular los árboles que este hombre retrata? pues en principio nada, sólo que el artista, antes de capturar la imagen, los ha aislado de la naturaleza, aunque no irreversiblemente, lo cual, es de agradecer.

Lo que hace, es colocar una tela blanca detrás del arbol, para que la silueta se recorte y separe del fondo, como si fuera el telón de un decorado teatral. De esta manera, el objeto fotografiado, adquieren una apariencia tan artificial que el resultado final te deja perplejo, no sabiendo bien si lo que se ve es un arbol real o una estampación en la tela.

Os dejo con estas curiosas fotografías de arboles descontextualizados, que a mí, en un día de efervescencia creativa, me han inspirado muchas otras cosas.


Lo conocí aquí.

septiembre 8th, 2008

Casas habitadas por la arena


Las increíbles fotos de este post, no corresponden a la documentación gráfica de la intervención de un inspirado artista, nada más lejos de la realidad, en este caso el trabajo y no estoy menospreciando el talento del fotógrafo, se ha limitado a elegir los mejores encuadres de una obra creada por las fuerzas de la naturaleza y el paso del tiempo a partes iguales.


Namibia Sand Houses es el reportaje fotográfico que Richard Ehrlich ha realizado en las casas que construyeron los alemanes que llegaron a Namibia, a principios del siglo XX, para probar fortuna como buscadores de diamantes.


Cuando se descubrieron yacimientos en zonas más habitables, estas «especiales» casas fueron abandonadas, quedando a merced de la arena y el viento que poco a poco anegó sus cuartos, pintados con sutiles colores, donde aun se conserva parte de un mobiliario que emerge y se esconde a golpe de viento, bajo al arena.


Impresionante también la serie Namibia Diamond Mines, donde se aprecia cómo el desierto se ha instalado sobre las ruinas del las minas abandonadas.


Las fotos transmiten maravillosamente la belleza del lugar y yo daría lo que fuera por poder estar allí para verlo, un mar de arena con sus olas, penetrando en una habitación… hoy no se me ocurre nada más bonito que ver…

Lo he visto aquí.












agosto 30th, 2008

Mi pequeño Manhattan

Ya me voy y lo dejo todo como lo encontré. No he movido nada, no he roto nada, no he pintado en las paredes y tampoco he intervenido en ningún sitio, simplemente… he andado…

This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1