
Muy interesantes son las instalaciones creadas por Rob Voerman, un artista que ha tratado, según nos explica, de construir edificaciones de ficción, para comunidades remotas que viven en una especie de espacio utópico, donde habitan la destrucción y la belleza, como si de una especie de comunidad hippie de los 60 se tratara.

Realiza sus obras con una mezcla de materiales provenientes de construcciones destruidas, que me parecen de lo más interesante. Emplea con maestría, trozos de vidrieras artísticamente decoradas, amalgamadas con materiales de deshecho, maderas y prefabricados de hormigón, usados en los procesos de construcción.

A mí me parece, que en estas piezas, el artista está tratando de hablarnos de la fragilidad que lo que nos rodea, utilizando a su antojo deshechos de material de construcción, para, una vez descontextualizados, crear con ellos sus frágiles, deslavazados y pequeños universos, en forma de extraños refugios o minimos templos, a los que acceder con recogimiento, aunque, no me gustaría estar dentro mas que un corto espacio de tiempo.

Interesante trabajo, a mi entender, con un fuerte contenido conceptual, que a primera vista puede pasar desapercibido.

Yo lo he conocido aquí.

















































































