Dentro del mundo del arte urbano Alexandros Vasmoulakis es muy conocido, por sus trabajos en los muros, de personajes de grandísimo formato, que personalmente no me gustan nada y de los que no voy a hablar…
Pero lo que si me hace tilín son sus instalaciones en el espacio público, son muy urbanas y algunas de lo más poéticas. Utiliza para crearlas, elementos sacados de las calles, con los que construye piezas bastante vistosas aunque también tiene otras de lo más mínimas.
Algunas, las que más me gustan, son tremendamente efímeras y tienen sentido, justo en el segundo en el que fue hecho el disparo de la cámara, después la pieza se desvanece entre los objetos cotidianos que invaden la calle.
Mejor que veáis lo que os estoy contando que hoy no estoy demasiado despejada para explicarme bien.
He conocido estas piezas… no sé exactamente donde…
Me encanta el trabajo de Chris O’Shea. Ya hablé hace tiempo de algunas de sus interesantísimas instalaciones y hoy quiero mostraros otras, sorprendentes y divertidas, que ya es mucho.
De todas las piezas artísticas que se ven por la calle, las que permiten la participación ciudadana son las que más me interesan y Hand from above es un ejemplo perfecto de las que me gustan. Se ha llevado a cabo en el espacio público de Liverpool, sobre una gran pantalla cedida por la BBC y consigue una interacción total con los espectadores.
El autor, que evidentemente es un mago de las nuevas tecnologías, juega con las imágenes de los transeuntes, que en tiempo real se están proyectando en la pantalla y en la que, la mano de un ser gigante, los toca, los mueve o los hace desaparecer. Los espectadores reaccionan divertidos dejándose manipular o participando activamente en la escena que está teniendo lugar en la pantalla y en la que ellos, por un momento, tienen el protagonismo.
Para entender mejor lo que estoy contando, os recomiendo ver el vídeo y comprobar lo bien que se lo pasó la gente ese día en la calle.
Otra vez a vueltas con las líneas dejadas por artistas urbanos en espacios marginales. En esta ocasión han sido Delavega, Ephemera + Lascarr los que han tendido su maraña de hilos de color en una fábrica y un hospital abandonado de Berlín.
Según nos cuentan, la inspiración les llegó nada más y nada menos que de la mano de Italo Calvino, de su maravilloso libro Las ciudades invisibles, para ser más concreta, del capítulo en que Marco Polo cuenta a Kublai Khan la historia de los habitantes de Ersilia y sus hilos.
“En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación.
Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se marchan: las casas se desmontan, quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.
Desde la cuesta de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma”.
Después de leer este texto, solo me queda dejaros las fotos del proyecto y irme corriendo a mi estantería a buscar el libro, para releérmelo de nuevo. Espero encontrarlo.
Siguiendo con el tema «líneas en el espacios públicos» quería mostraros dos trabajos de artistas urbanos que en los últimos días han llamado mi atención por haber eliminado de su trabajo en la calle, toda forma geométrica, que no tenga que ver con la distancia más corta entre dos puntos.
Filippo Minelli ya estuvo en el ático en otra ocasión, con trabajos más textuales, pero en su última intervención, parece que quiere guardar silencio y lo hace con spray, en forma de líneas de color, que ha dejado en una fábrica abandonada.
Me gusta Silence por su simplicidad y porque a pesar de la espontaneidad que trasluce, enseguida te das cuenta de que no ha ido haciendo rayas indiscriminadamente, sino que sus intervenciones están pensadas y componen bien con los espacios en los que han sido realizadas.
Es segundo ejemplo nos lo ofrece Sam Bassett y sus líneas en 3 dimensiones, aunque no estoy segura si lo son en todas las ocasiones, en las fotos no se aprecia bien, en cualquier caso, él las llama Sculpture.
Sus finas líneas cruzan calles, se posan en espacios publicitarios, se cuelan por los edificios o buscan su espacio en los muros, componiendo figuras triangulares o marcando trayectos zigzageantes que invitan a ser recorridos con la mirada.
Me gustan ambos trabajos y me agrada volver a hablar de arte urbano en los muros, hacía tiempo tenía algo abandonado el tema.
Me ha llamado la atención el proyecto de iluminación realizado por el estudio de arquitectosespañoles b720 en la Plaza del Torico en Teruel.
No es que sea un trabajo especialmente tecnológico, tampoco es ecológico, no se alimente de energías alternativas ni está pensado para gastar lo mínimo, total que no está en el Ático por ser un proyecto ejemplar.
Simplemente es que me ha hecho gracia, me ha parecido fresco y divertido, limpio y con un puntito plástico que no estoy acostumbrada a ver en la iluminación de los espacios públicos, empeñada en bañar todo con tremendas luces, para que parezca que siempre es de día o las más «arriesgadas» que lo tiñen todo de multitud de tonos pastel cambiantes, de lo más cursi.
Con simples tiras luminiscentes , que pueden cambiar de color mediante un programa de video, acopladas al pavimento, estos arquitectos han querido representar los flujos de movimiento y las costumbres de uso de la plaza, que además de ser una zona de paso muy transitada, es un espacio lúdico y de reunión de los ciudadanos.
Jugando con la condensación y la posición de las tiras luminosas, estos arquitectos nos invitan a movernos por la superficie, atrayéndonos hacia los elementos más representativos y dejando en penumbra, zonas en las que quieren respetar el valor arqueológico.
Lástima que este proyecto se tenga que ver reforzado con las dichosas farolas de corte clásico colocadas en todo el perímetro de la plaza, y es que nada en iluminación urbana es perfecto.
Ahora, intentando buscar más fotos, he descubierto que los leds que conforman las tiras luminosas están dando tantos problemas que después de 2 años de su inauguración, aún tienen que cambiar más de 60o que no lucen, uff, mal rollo.
Bueno, el post se queda como está, pero dejo un puntito negro para los que no han tenido en cuenta que hay que transita por encima de las luminarias y que al estar a la intemperie, se pueden mojar…