septiembre 14th, 2008

El día después de La Noche En Blanco


Voy a dedicar pocos esfuerzos a la Noche en Blanco, casi los mismos que los artistas le han dedicado a las piezas expuestas y luego sigo con algo más interesante.

No es que me elaborara el itinerario cuidadosamente pues por principios, no quería ir a sitios a los que se accediera con invitación y también descarté lugares cerrados en los que supuse que habría que guardar grandes colas.

Total, que al final me paseé por Templo de Debod, Plaza de España, Gran Vía, Cibeles, Puerta de Alcalá, con paradas para repostar y aguantar mejor la fría noche. No voy a describir minuciosamente lo que vi que se resume en: un trabajo poco elaborado de mantente mientras cobro y con pretensiones efectistas que durarán en mi recuerdo lo que el espectáculo de unos fuegos artificiales en unas fiestas populares.

Varias preguntas lanzo al aire: ¿por qué la playa de Bill Fontana desapareció por arte de magia a las 12 de la noche? ¿qué razón hubo para que los funambulistas no actuaran?, ¿cuánto pagó Lancôme para que le dejaran instalar una pieza tan hortera y que en nada se parecía a la foto del programa, en un sitio público tan importante y para el que no hubieran conseguido permisos en ninguna otra circunstancia? ¿por qué hubo gente que teniendo pinta de no saber quién es Eugenio Ampudia, estuvo más de una hora, con el frío que hacía, esperando en un cola para Evacuar Madrid, es decir, pasar por una pasarela de madera por debajo de la Puerta de Alcalá? ¿Por qué trayectoria artística, yo la desconozco, se le dio a Teresa Sapey un espacio tan representativo como el Palacio de Comunicaciones y realizó una instalación tan chorra?…

Con todas estas preguntas en la cabeza me fui a dormir, y esta mañana seguía con el run run, así que tenía que compensar lo antes posible con algo verdaderamente interesante, inteligente y si podía ser, con sentido del humor. Y nada mejor para mi cura, que una visita a la exposición de Chaplin, para recrearme con su arte y reírme a rabiar con su humor, a veces cruel, a veces sutil, pero siempre estéticamente muy cuidado e inteligente como pocos.

Recomendable mil por cien, porque no sólo se proyectan imágenes de las películas más conocidas, sino que escenas descartadas se muestran para el deleite de los visitantes. Yo he pasado dos horas de carcajada continua, y curioso, las mismas cosas por las que yo me estaba riendo eran con las que disfrutaban tanto los niños como los muy mayores, que andaban por allí.

Qué inteligencia la de este hombre, que hoy domingo, ha hecho unirse en una sonora carcajada a todo un museo.

Me estoy acordando ahora de la escena descartada del palo incrustado en la alcantarilla de Luces de la Ciudad, puro minimalismo, no se puede contar una escena más cómica con menos elementos, o esa otra de Tiempos Modernos, en la que siendo obrero de una cadena de producción se estresa de tanto apretar tornillos y se obsesiona con los botones, produciéndose escenas de hilarante sexualidad al perseguir mujeres para apretar grandes botones, estratégicamente situados, en la anatomía femenina.

Qué decir del espectáculo de danza en que convierte las escenas del combate de boxeo de Luces de la Ciudad. Son memorables además las escenas descartada de la película Shoulder Arms en la que mediante las siluetas recortadas tras una puerta, nos cuenta satíricamente cómo fue el reconocimiento médico al que el mismo Chaplin tuvo que someterse cuando quiso alistarse en el ejercito, auténtico teatro de sombras… y su improvisación de la letra de una canción, también en Tiempos Modernos, me parece una crítica de lo más fina al cine sonoro.

Dejo las escenas que os he comentado, que hablan por sí mismas, espero que disfrutéis tanto como yo al recordar mi visita al Caixaforum, porque con lo de la Noche en Blanco… me había quedado, como en blanco…

Buen lunes.

septiembre 12th, 2008

Sacando asientos a las calles de Nueva York


Dos proyecto de ocupación de espacios públicos en Nueva York, que intentan aportar asientos, en una ciudad, en la que a veces es difícil encontrar lugares de reposo a los que no haya que acceder cruzando una puerta y pagando un caro y malo café.


Curiosamente, muchos de estos sitios de descanso en la vía pública, los están proporcionando en este momento los comercios, que sacan sus bancos a la calle en horario de apertura para luego recogerlos al cierre.


La primera de estas intervenciones se llama Sit Projects y se enmarca dentro del festival de arte urbano Conflux que estos días se desarrolla en la ciudad.


El proyecto, parecido a algún otro que ya he comentado por aquí, consiste en dejar sillas recicladas en la calle, para uso y disfrute de los transeúntes, pero esta vez no las sitúan en las aceras, sino que las han depositado en las paradas de autobús y metro, donde doy fe que verdaderamente se necesitan, el sistema de transporte en esta ciudad, es algo penoso y las largas esperas, a veces se hacen inaguantables sin un sitio donde descansar los doloridos pies.


Me ha hecho gracia ver las fotos de las instalación y observar lo bien que quedan las variopintas y coloristas sillas debajo del toldillo de las marquesinas y la gente sentada en una actitud tan natural, es de lo más neoyorquino.


El proyecto es de Paola Mojica y Daniel Clapp.


Este interesante festival está dejado algún otro proyecto interesante, recomiendo echarle un vistazo, yo lo haría pero es que hoy toca hablar de asientos.


El año pasado, por las mismas fechas y en el mismo evento, la artista Caroline Woolard tuvo ya una idea parecida para proporcionar descanso a los andarines neoyorquinos, esta vez en forma de plataformas adosadas a las señales de tráfico.


El proyecto se llama Have a Seat e intenta que la gente utilice la vía pública para algo más que los desplazamientos, según ella, de este modo la calle se convierte en un destino por sí mismo, donde la gente puede hacer una pausa e interactuar, no quedando reducida a un mero sitio de paso.

Esta misma artista ha creado un sistema para columpiarse en el metro. Mediante un mecanismo, que se instala fácilmente en los vagones, se consigue un agradable balanceo durante los aburridos trayectos del metro, en los que no haya demasiados usuarios, claro.

Y esta acción, me ha recordado a otra, llevada a cabo por el artista Bruno Taylor, que ha querido convertir la calle en un parque de recreo para adultos, y que ha estado dando vueltas estos días por todos los blog, ¿será casualidad, será una evolución de la idea?…


Intervenciones callejeras con sillas hay muchísimas, unas reivindicativas, que tratan de dar servicio a los usuarios de los espacios públicos, pero también las hay simplemente artísticas como la que la interesante artista Doris Salcedo creó en Estambul y de que a mí me encanta. De estas hablaré otro día, largo y tendido.

septiembre 11th, 2008

El arbol, un objeto artístico


Me gustan los árboles, mas que las plantas, más que las flores, mas que algunos animales y que determinadas personas.

Ayer, mientras miraba la Castellana desde las alturas, pensaba que ese gran bosque longitudinal en el centro del gris y nublado Madrid, era como una brecha que casi dolía mirar, de lo verde y frondoso que era. Nunca me había dado cuenta de lo que cambia esta calle vista desde arriba, todo gracias a los arboles, bueno es que creo que nunca había tenido esta vista desde las alturas. Ya se lo que vais a pensar, que lo podía haber visto en google earth, que para estas cosas es ideal.


Esto me hizo volver a pensar, en lo que echo de menos tener árboles en mi calle, para mirarlos desde arriba, no hay ni uno y claro, yo que me crié en una calle con naranjos, pues no me acabo de acostumbrar a tanto minimalismo vegetal por la zona.

Hoy, para ahondar más en la herida, leo en El País que dentro de la programación de la Noche en Blanco «La Casa de Campo recibirá 500 nuevas encinas como «acto simbólico» encaminado a reducir el impacto ambiental del proyecto» y es que me quedo alucinada… según el programa oficial «Será La noche en blanco más comprometida con el medio ambiente, con la plantación de 500 encinas en la Casa de Campo» ¿¿¿¿????.

Señores, plantar arboles en Madrid se ha convertido en un acto digno de estar en la programación de un evento artístico, pues sí que está mal la cosita, ufff, ya me veo a algún espabilado, comisariando la plantación de las florecillas de los jardines, la poda de los arboles, la repoblación de los parques y contratando para la ejecución de tan artística actividad a los creadores más amigos o más de moda.


Porque, si la iluminación navideña es adjudicada a diseñadores de moda, que nada saben del bajo consumo, sostenibilidad y ecología, el cuidado de los jardines y parques de la ciudad puede caer en manos de dios sabe qué extraño gremio…

Y pensando en esta historia del arbol como objeto artístico, me ha venido a la cabeza inmediatamente la obra del artista coreano Myoung Ho Lee, que se dedica a fotografiar arboles en entornos naturales.


Y ¿qué tienen de particular los árboles que este hombre retrata? pues en principio nada, sólo que el artista, antes de capturar la imagen, los ha aislado de la naturaleza, aunque no irreversiblemente, lo cual, es de agradecer.

Lo que hace, es colocar una tela blanca detrás del arbol, para que la silueta se recorte y separe del fondo, como si fuera el telón de un decorado teatral. De esta manera, el objeto fotografiado, adquieren una apariencia tan artificial que el resultado final te deja perplejo, no sabiendo bien si lo que se ve es un arbol real o una estampación en la tela.

Os dejo con estas curiosas fotografías de arboles descontextualizados, que a mí, en un día de efervescencia creativa, me han inspirado muchas otras cosas.


Lo conocí aquí.

septiembre 9th, 2008

El hogar como amenaza


Hoy cumplo 500 entradas en este ático, un número redondito y aunque no lo considero un hito importante, he tardado bastante en decidir sobre qué o quien hablar.


Al final he resuelto hacerlo sobre una mujer a la que admiro por muchas razones, y con la que me identifico en alguno de sus planteamientos, sobre todo en su percepción del hogar como un lugar algo amenazante y no tan seguro y estable como debiera.


Su nombre es Mona Hatoum, nació en Beirut, de padres palestinos, aunque creció en Londres donde a su familia le sorprendió la guerra civil del Líbano. Cuento esto para que se entienda un poco mejor la idea de desarraigo y provisionalidad que caracteriza toda su obra y que aún sin saber nada sobre ella, se puede intuir.


Temas recurrentes de su obra son: los estereotipos femeninos, la política, el poder poético del cuerpo femenino, y la escenificación de un sentimiento de pérdida, de exilio y de desplazamiento.


Con todo esto construye una obra narrativa y metafórica rebosante de significado político, pero que respirar un sentido del humor que hace que de manera inconscientemente nos acerquemos a ella sin sospechar que al observarla detenidamente vamos a quedar conmocionados.


Como ya he dicho, su acercamiento artístico al mundo del hogar me toca especialmente y ella explica «… mi relación con la noción de hogar, con la idea de familia y apoyo que de ella parecen emanar, siempre ha sido una relación ambigua, tiendo a introducir algún tipo de perturbación física o psicológica que contradiga dicha noción«. Las alteraciones en la escala de los objetos que se aprecia en sus obras recientes, en las que abundan los utensilios de cocina, le permiten, según sus propias palabras “transformar lo doméstico en algo amenazador que podría engullirlo todo de repente”.


Información extensísima sobre Mona se puede encontrar en google ya que es una importante figura del arte actual, yo sólo tengo que decir que me maravilla cómo logra hacer que me inquiete ante la visión de simples utensilios de cocina, que ella sobredimensiona para que ante mis ojos se muestre amenazadores y más difícil todavía, lo hace con un sentido del humor surrealista e inteligente que me emociona.


Pero no solo crea piezas a gran escala, también las hay pequeñas y me encantan, en ellas nos habla de su mundo particular, de sus raíces y de sus objetos cotidianos y esas contienen… poesía…


Las fotos las he sacado de Universes in Universe y de White Cube.






septiembre 8th, 2008

Arte por los suelos


Dejo por aquí el portfolio del artista Kilian Rüthemann, no se nada sobre él o ella, tampoco me importa pero su obra me ha parecido interesante por el uso que hace de los espacios expositivos, en los cuales su obra se integra a la perfección.


Muy interesado en los suelos de las galerías, que no le importa levantar para elaborar con ellos parte de su obra, o llenar de montones de sal, manchas de cemento, tiras de caucho o charcos de agua.


Pero sus trabajos también salen a los espacios abiertos, en forma de finas varillas telescópicas de parecen inclinarse por el viento, conformando así sutiles esculturas ligeramente curvadas que consiguen también integrarse en armonía con el paisaje.


Aquí un artista que se desenvuelve muy bien en el interior de las salas y que tampoco lo hace mal en exterior, lo cual tiene su mérito…


Lo he visto aquí.







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