El trabajo de este artista, consiste en fotografiar espacios urbanos, imprimirlos y con estas fotos construir pequeños escenario tridimensionales en los que se combina el realismo de las fotografía con la presencia física de una maqueta en tres dimensiones.
Para conseguir este efecto, recorta los edificios y los pliega para dar volumen, y los sitúa verticalmente sobre una base, después añade detalles, como personajes y objetos, que pega en distintos planos que le ayuda a simular esa tridimensionalidad.
La falsa perspectiva conseguida con las imágenes fotográficas, transmite una sensación de profundidad en un espacio limitado y se puede ver desde varios ángulos. Así, estos volúmenes planos consigue una auténtica idea de realidad.
Las temáticas que utiliza el artista para sus Fotomos, son cotidianas escenas de calle, nada de famosos edificios, ni sitios turísticos, porque lo que trata es de reivindicar el encanto de lo cotidiano, de lo ordinario y de lo que para muchos resultaría prosaico.
Según él artista, trabaja con el concepto de «Impersonal Art» que hace referencia a algo no creado intencionadamente y que es el resultado inconsciente de los pensamientos y las acciones de muchas personas, al igual que una obra de arte sin un creador. Su único merito es haber descubierto el mérito artístico de algo que no fue creado como arte y fotografiarlo.
Para los que no puedan adquirir alguna de sus obras, Itozaki ha creado el Fotomo Papercraft, que cualquiera puede montar, descargándose un pdf de la web y siguiendo al pie de la letra las instrucciones.
Me gustan estos escenarios japonesas en papel, creo que reflejan a pequeña escala las particularidades y contradicciones de una sociedad, tradicional y vanguardista a partes iguales.
Pensando estos días en la «penosa» directiva europea del retorno de inmigrantes indocumentados y su estancia en campos de internamientos hasta 18 meses, si es necesario, no he podido evitar pensar en la obra Hotel Democracy presentada por su autor Thomas Hirschhorn en Art 40 Basel.
La pieza fue creada para la exposición Common Wealth de la Tate Modern y en ella se representa un hotel, a la manera de enorme casa de muñecas torpemente realizada y ensamblada, atestada de objetos e imágenes.
Sus 44 habitaciones, llenas de muebles humildes y anacrónicos, cuyas paredes están repletas de elementos gráficos, componen un mural inmenso e intenso y tan real, que no he podido evitar que el desasosiego me invada, y eso que yo sólo he visto fotos.
Cada dependencia representan una manera de entender la democracia y la lucha para conseguirla. Sus paredes han sido cubiertas con imágenes simbólicas sacadas de los medios de comunicación y el huésped de ficción que se acerque a este hotel, puede elegir establecerse en la que más identifico se sienta.
El dramatismo de esta impresionante pieza, se refuerza con la utilización casi descuidada que el artista hace de materiales tan básicos como la cinta de embalaje, las láminas de plástico, el cartón, el aluminio y el contrachapado.
Copio lo que dice el autor sobre obra «Hotel Democracia es una escultura de un edificio que contiene diferentes conceptos, realizaciones, malentendidos, perversiones, esperanzas, sueños y desastres de la democracia… y yo quiero representar esa confusión sin juzgarla ni jerarquizarla».
El visitante de la exposición, puede adentrarse en la instalación, para apreciar con detalle la realidad que intenta mostrar el autor con la ayuda de las impactantes imágenes que pueblan sus paredes, pero esta visita no lo va a dejar impasible y se verá obligado a tomar conciencia de la realidad, lo que puede ser altamente perjudicial, si no se quiere «saber».
Yo, al hilo de lo que me trajo aquí, me imagino ese hotel, habitado por esos inmigrante sin papeles, non gratos para nuestra democracia, que deberán pasar una larga temporada en él. No me quiero ni imaginar, cómo cada uno representaría en su habitación, la idea de democracia que le hizo querer establecerse aquí y la realidad de democracia que tendrá al final de su viaje. Deberíamos obligarnos todos a pasar por ese hotel.
Es imprescindible echar un vistazo al resto de la obra de este autor, se puede ver en la galería Stephen Friedman y tengo que decir que es de las obras más provocadoras, que he visto últimamente, pero con una provocación de las que de verdad me tocan, sin necesidad de epatarme.
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Por enésima vez tengo que hablar de cerámica, es que no puedo evitarlo, me parece que ese material tiene un lenguaje propio forjando a lo largo de los siglos, que si cae en malignas manos, es perfecto para lanzar mensajes provocativos.
Hoy traigo un trabajito del que poco hace falta explicar. La serie de objeto de porcelana Lust and Gluttony ha sido creada por el artista Chris Antemann, basándose en la lujosa porcelana estilo rococó, que se utilizaba como detalle decorativo en el centros de las mesas y en la que se solían representar escenas costumbristas de la corte.
Y detalle no le falta a la obra de Chris, que ha utilizado para sus escenas de porcelana, los dorados, la ropa y tocados de época, la barroca arquitectura y mobiliario, los detalles decorativos florales, pero todos empleados traviesamente para representar escenas orgiásticas, en las que es inevitable que se te escape una sonrisa al ver a los personajes de la nobleza en actitudes de lo más mundanas y desenvueltas.
Parejas practicando sexo encima de los muebles, menage-à-trois en las barrocas camas, orgías de lujuria y comida, sexo en los sofás… un catálogo bien variado de aptitudes no aptas para figuritas de porcelana al uso.
Buena pieza este Chris. Como siempre, mejor ver las fotos.
Herman Van Ingelgem, es un artista que crea instalaciones arquitectónicas y luego las fotografía.
Su serie Locations, es sorprendente, elige edificios solitarios y suburviales, de construcción moderna pero totalmente anodina, y les tapia puertas y ventanas, con lo que consigue un efecto de lo más surrealista.
Se podría decir que por el hecho de haber desaparecido todas la aperturas al exterior en estas construcciones, el autor ha conseguido que estas casas se hayan convertido en esculturas.
Así de simple y para mí, así de inquietante. Me estoy imaginando cosas horribles dentro de ellas. Qué miedo. Ya casi me asustaban antes de la intervención.
Después, ha fotografiado los resultados y vende cada obra por 550 euros.
Su instalación, Home, Kunst & Zwalm es como una aparición en medio del campo, un edificio destruido, pasa a un primer plano, cuando se encienden los tubos de neón que el artista ha instalado en el casi inexistente esqueleto de la construcción. El contraste de la potente e industrial luz, con el fondo verde y la estructura herrumbrosa, produce un efecto teatral y siniestro.
Otra serie que me llama la atención es la Descripted spaces. Compuesta por mini construcciones sin terminar, como maquetas de una fase del proceso de edificación.
Todas las piezas de esta serie son de pequeño formato, por lo que podría decirse que representan detalles de patéticas casas de muñecas, a las que se hubiera paralizado la construcción. La crisis también afecta a los juguetes… perdón por el chiste fácil.
En el resto de sus instalaciones, elementos propios de la construcción, son domados y metidos en el espacio de una galería, esta vez a tamaño real. Me gusta sobre todo la pieza The visitor donde la distancia que se ha dejado del ventilador a la pared, se ha reducido tanto que el ventilador ha dejado un surco en la pared.
Bueno, es que así explicado no queda muy claro de lo que estoy hablando por eso como siempre os dejo las fotos.
Llevo tiempo queriendo escribir sobre uno de los artistas urbanos que más me interesa, que no son demasiados, todo hay que decirlo, él es Sam3. Que me gusta, lo sabe todo el que pare por aquí, aunque hasta ahora no había visto el momento de invitarlo a mi ático y pasar un rato con él.
Ha sido por pura timidez no por falta de ganas, pero es que me parecía tan ocupado, yendo de un blog a otro, siempre en los mejores y no sólo en los específicos de arte urbano… que tampoco veía la oportunidad de conversar sobre alguno de sus trabajos que no se hubiera tratado hasta la saciedad en la red.
Pero, parece que algo de lo que ha hecho últimamente ha pasado desapercibido en el radar de altos vuelos de la bloggosfera y a mí, que tengo un detector de corto alcance, me ha llamado la atención especialmente.
Se trata de unas pequeñas sombras, que claramente se reconocen como suyas y que ha recortado y pegado por las calles de Londres. No tengo ni idea de cuantas habrá dejado, pero seguro que han sido más de las que yo he encontrado.
Me ha alegrado verlas, porque estaba pensando que últimamente todos los artistas urbanos sufren un exceso de megalomanía que les hace confundir el tamaño con la calidad, generándose así exceso de obra de gran formato que no aporta nada al resultado artístico.
Pues en este panorama de street art king size, Sam3 me ha sorprendido gratamente, se ha recogido, hecho pequeñito y manejable, simplemente porque le ha apetecido, desde luego no por falta de espacio donde trabajar, ya que en este período ha tenido a sus disposición pedazo de muros londinenses.
Así, mientras fecundaba muros en el Cans Festival, invitado por el todopoderoso Banksy ¿he dicho alguna vez que este hombre me cansa con sus evidentes intentos de provocar? o daba su particular visión sobre los 60 años de ocupación de los territorios Palestinos, en compañía del que nunca me cansa, Blu, estaba también recortando sombras para dejarlas por la ciudad, un pequeño obsequio para paredes con menos categoría… (tengo que vigilar mis frases subordinadas, parece que no van a acaban nunca).
Le sigo la pista a través de su blog y me gusta que, además de reducir tamaños, Sam3 esté eliminando muchas otras cosas superfluas de su obra, quedándose con lo que de verdad le vale para contar sus historias, esas que hablan de personajes mitológicos, de seres grandes relacionándose con otros pequeños, de sexo, de soledad, de vida, de amor, de árboles, de mensajes publicitarios, de lo cotidiano, de política, de animales con raíces, de escaleras y zancos, de hombres con la cabeza en otra parte…
De este período, más sobrio y maduro, por supuesto me quedo con sus sombras, no podía ser menos siendo yo admiradora del trabajo de maestros como Rober Wilson, o Paul Chan y es que a mi entender, las sombras son la esencia de lo mínimo, de lo efímero, también de lo que desaparece cuando se va la luz, todo lo cual me atrae.
Me ha gustado encontrarme con él en las medianeras y solares abandonados de The Unconscious Art of Demolition, he admirado sus dibujos en los cristales de una fábrica abandonada de Bucarés, muy intensos todos ellos y no he podido evitar quedarme enganchada a su contemporáneo Mr. Hulot de Radiografía Urbana.
Ahora, a Sam se le han escapado esos los pequeños personajes que acompañaban a tus sombras gigantes, han decidido huir antes de que los destruyan, como a sus mayores y andan sueltos por la ciudad en busca de lugares donde pasar desapercibidos y evitar así ser exterminados; puro instinto de supervivencia.
Ojalá algunas de sus pequeñas sombras de papel se reproduzcan por Madrid, nos hace falta fauna de calidad en nuestra jungla de asfalto, ya que el servicio de limpieza del ayuntamiento sólo nos ha dejado una patética combinación de colores grises, al hacer desaparecer definitivamente su obra de los muros.
Recomiendo perderse un rato por su web y blog para disfrutar el resto de su obra, igualmente interesante, o más… no he hablado mucho de ella, porque está en todos lados.
Si encuentro más sombras recortadas, las iré añadiendo.