abril 4th, 2008

¡Atención!, aquí se viene a hacer arte


Quería hablar de un proyecto de arte urbano del artista macedonio Igor Tosevski. Se llama Free Territories y se ha venido desarrollando desde el 2004 hasta la actualidad en Skopie la capital de Macedonia, ¿se puede llamar así?.


Me parece muy apropiado mencionarlo en estos momentos en los que los nombres de los lugares se han vuelto tan importantes porque los territorios de este artista no lo tienen, aparentemente son sólo pequeños espacios urbanos acotados dentro de poliedros de bordes amarillos.


Pero nada más lejos de la realidad, estos contornos, según el artista, son mágicos y delimitan un minilugar para la creación, que ha sido negociado por él y los propios transeuntes con la intención de convertirlos una especie de tierra de nadie para uso artístico, dentro de la ciudad.


Una vez que el usuario se situa dentro, cualquier gesto, palabra, incluso la propia sombra, se convierte en puro arte conceptual. Todo acto u objeto que esté comprendido en su interior, automáticamente es entendido como manifestación artística y cada transeúnte es potencial artista, un poeta o de un activista creativo.


Estos Free Territories son centros de libertad de creación, enclaves de expresión social. Por lo tanto no existen limitaciones o restricciones de ningún tipo.


Una versión puesta al día de los pensamientos de Duchamp o Ives Kleim.


Preciosa idea la de este artista, me recuerda a ese juego al que jugaba en el patio del colegio y que consistía en «matar» con el balón a los del otro equipo, hasta que estos llegaban a una zona marcada como «casa» donde no les podías hacer nada.


Pensándolo bien, no se cómo me sentiría en uno de esto territorios, seguro que me podía la presión y me quedaba parada sin poder actuar. Aunque tampoco importaría mucho porque por el simple hecho de respirar ya estaría haciendo arte, arte vivo.


Si pudiera, invitaría amablemente a unos cuantos, que andan cerca estos días, para que hicieran sus «performances políticas» en estos territorios, por lo menos estaría segura de que lo que estoy viendo es una representación.


Lo he visto en Moon River.



abril 1st, 2008

Unos pequeños seres que habitan en las ciudades



En estos días, en muchos, muchos, muchos blog, se está hablando de unas pequeñas esculturas animadas que han aparecido en los respiraderos del metro de New York.

Nos llegó la noticia por el blog de referencia, en todo esto del arte urbano, Wooster Collective, que nos desveló que han sido realizadas por Joshua Allen Harris, artista del que yo nunca había odio hablar, lo cual, tampoco significa nada.

Estas criaturas, han sido fabricadas con bolsas de plástico de todo tipo, unidas y trabajadas para darles formas de animales y de muñecos. Después se han atado a las rejillas de ventilación del metro, de manera que cada vez que pasa un tren y desprende aire, las bolsas se llenan, se mueven y parece que los animales cobran vida.

La idea es muy buena y la resolución también, son divertidas mientras el aire está dentro de sus cuerpos de plástico, otra cosa es cuando permanecen vacías, es decir cuando no funciona el metro, porque en ese momento me parecen bolsas tiradas en la calle. Y no puedo evitar pensar, que el artista ha dejado un montón de plástico antiestético, que seguramente nadie más que los del servicio de limpieza van a recoger y reciclar.

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Estas piezas de plástico, me han hecho recordar a otros pequeños seres que han estado habitado un tiempo las calles de Cartagena de Indias, por obra y gracia de Lissy Meneses, que los creó como trabajo final de sus estudios de Bellas Artes.

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Junto a otros 23 compañeros que se graduaron con ella, organizador del 11 al 29 del pasado febrero «La Toma» de la ciudad, para mostrar a los ciudadanos los resultados de sus estudios de Bellas Artes, situando para ello sus trabajos fin de carrera, en entornos públicos y privados.

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Los pequeños seres verdes que ha creado Lissy, también están vivos, pero esta vez de verdad, ya que han sido elaborados con plantas naturales, cuyas hojas ha ido tejiendo con alambre hasta hacerlas parecer hombrecillos de hojas.

No se puede mostrar la imagen “http://voxintimus.files.wordpress.com/2008/03/v04.jpg” porque contiene errores.


Esta intervención verde, que he visto en Vox Intimus parece algo más ecológica que la de Nueva York, sobre todo porque si abandonó a las criaturitas a su suerte en plena calle, seguro que muchos voluntarios estaban deseando adoptarlas y cuidarlas.

No se puede mostrar la imagen “http://voxintimus.files.wordpress.com/2008/03/v05.jpg” porque contiene errores.

He aquí dos maneras de hacer intervenciones en la ciudad, la primera, más industrial y hecha con residuos, la segunda, natural y elaborada en gran parte con material orgánico… Que cada uno elija la mascota urbana que prefiera.

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marzo 30th, 2008

El clásico graffiti


Hay un antiguo proyecto de arte urbano que me ha gustado y me apetecía contar. New York Beautification Project, que así se llamó, fue la obra de la pintora Ellen Harvey y se desarrolló de 1999 a 2001 en las calles de esta ciudad.


Esta pintora, de formación clásica y con perfecto dominio de la técnica miniaturista, dejó pequeñas pinturas de estilo anticuado, en sitios tradicionalmente utilizados por graffiteros.


Sus pinturillas al óleo, de formato ovalado, representaban paisajes, mas propios del Romanticismo de finales del XVIII y principios del XIX y fueron pintados ilegalmente por la artista, a plena luz del día, en los más extraños lugares de la ciudad. Cabinas de teléfono, , vigas, contenedores, mobiliario urbano, muros llenos de dibujos de graffiteros… fueron los improvisados lienzos, que utilizó para plasmar su arte.


Por su pequeño tamaño, 5 x 7 pulgadas, eran muy difíciles de localizar en el entorno urbano, por lo que la artista documentó todas las ubicaciones, en un completo mapa.


Lo que pretendió Ellen con esta obra, fue plantear interrogantes sobre por qué el arte público es permitido e incluso bien visto y el graffiti resulta agresivo para casi todos.


Utilizó los códigos y reglas del arte urbano pero para crear obras de estética tradicional que todos asocian al arte de los museos. Además de esto, también quería comprobar cómo reacciona la gente ante un trabajo ilegal, pero hecho a plena luz del día.



Quedó muy sorprendida cuando vio cómo todos la animaba en su trabajo, cómo querían contratarla para que pintara a sus hijos y de qué manera se contrariaban porque sus obras desaparecerían en un futuro próximo.


Habían decidido, definitivamente, que lo que ella hacía era arte, simplemente por la familiaridad que todos tienen con este tipo de pinturas al oleo. Todo lo contrario a lo que pasa con la obra de los graffiteros, en la mayoría de los casos, hermética e indescifrable para ellos.


Todas las experiencias durante este trabajo las ha recogido en un libro llamado New York Beautification Project, en él cuenta, con sentido del humor, no solo los propósitos de su trabajo, sino también las reacciones de la gente cuando la veían pintar en la calle.


Yo, independientemente de todas esas explicaciones que da la autora y que como casi siempre me sobran, me quedo con la generosidad y el buen hacer de una artista que dejó trabajos minuciosos y laboriosos, para que los disfrutasen, los pocos afortunados que repararon en ellos.


Otra cosa, si viera su obra en una galería de arte, no le prestaría ninguna atención.


Lo he visto en Wrongdistance.
















marzo 28th, 2008

Esculturas hechas con esto y aquello


Os dejo unas fotos de las esculturas que Michael Johansson ha construido a partir de material que ha encontrado en mercadillos y que ha descompuesto, vuelto a componer a organizar o a compactar, para darle una nueva forma y significado.


No hay mucho más que decir porque las fotos lo explican por si sólo.


Lo he visto en Vvork.




marzo 26th, 2008

Una pequeña y acogedora cueva de papel


Ya sabéis que me encantan esos sitios recónditos donde uno se puede esconder. Sobre todo adoro los que son muy íntimos, pequeños, algo oscuros por supuesto imperfectos y siempre efímeros. Debe ser por mi naturaleza tímida.


Estos peculiares refugios, son difíciles de encontrar, no os creáis, porque no son especialmente bonitos ni lujosos, no son populares no tiene una calidad estética considerable, por supuesto no reciben premios nacionales de arquitectura y por consiguiente no salen en las revistas especializadas.


En realidad sólo actúan como mínimos paraísos artificiales, ideales para evadirse, siempre que no se tenga claustrofobia.


No es que quiera pasar mucho tiempo en ellos, también me gusta estar al aires libre o al aire contaminado libre, pero creo que no soy la única a la que a veces le encantaría introducirse en ellos y permanecer escondido sin que nadie le moleste.

Hace tiempo encontré uno, aparentemente confortable y que debe resultar muy calentito. Como hoy está lloviendo y hace frío, me ha apetecido hablar de él.


Lo han diseñado los japoneses Takahiko Azami, Keisuke Inoue, Yonemitsumiki, y Hiroaki Watanabe para la Tokio Designer´s Week 2007 y se llama hoe, hoe, hoe!. Ha sido fabricado con papel reciclado y llenado de millones de finas tiras de papel.

Esta construcción, según los autores, podría recordar la vida en las cavernas, incluso al vientre materno. Yo añado, que también puestos a imaginar, podríamos pensar que estamos dentro de una gigantesca máquina destructora de documentos secretos, eso también resulta interesante.

Desde luego los niños del vídeo parecen pasárselo muy muy bien.


No sólo es deseable para pasar un ratito con uno mismo, también me parece un perfecto chill out donde celebrar una fiesta, en la que, como cuando éramos pequeños y jugábamos a la guerra de almohadas, nos pudiéramos lanzar puñados de tiras de papel, con informaciones confidenciales, al compás de la música y liberar así el estrés acumulado.

Si alguien necesita voluntarios para probar espacios como éste, que no dude en contar conmigo.

Sinceramente, no recuerdo de dónde lo saqué.

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