Dejo por aquí el portfolio del artista Kilian Rüthemann, no se nada sobre él o ella, tampoco me importa pero su obra me ha parecido interesante por el uso que hace de los espacios expositivos, en los cuales su obra se integra a la perfección.
Muy interesado en los suelos de las galerías, que no le importa levantar para elaborar con ellos parte de su obra, o llenar de montones de sal, manchas de cemento, tiras de caucho o charcos de agua.
Pero sus trabajos también salen a los espacios abiertos, en forma de finas varillas telescópicas de parecen inclinarse por el viento, conformando así sutiles esculturas ligeramente curvadas que consiguen también integrarse en armonía con el paisaje.
Aquí un artista que se desenvuelve muy bien en el interior de las salas y que tampoco lo hace mal en exterior, lo cual tiene su mérito…
Un poco de humor es lo que necesito hoy, vaya que sí ¿por qué sera que el trabajo casi siempre me atrofia este sentido? así que no he sido muy quisquillosa con la calidad artística de la obra elegida, porque ha primado mucho más la sonrisa que me provocó el toparme con ella, bueno más que sonrisa fue una sonora carcajada.
La artista/diseñadora Nina Saunders ha logrado con la maestría de un buen carpintero, dar vida a un mobiliario compuesto de sillas, sillones y sofás, todos de corte clásico, que ha convertido en criaturas viscosas, que parecen sacadas de una película de animación.
Gracias a su trabajo, los muebles han perdido toda su rigidez y desprovistos de un sólido esqueleto que los sustente o bien se escurren o se inflan o se acoplan o les salen protuberancias de lo más sospechosas.
En fin, que sin querer profundizar en si se trata de verdadero arte, de diseño o se queda en la categoría de las menudencias, os invito a sentaros con la imaginación en uno de estos sofás imposibles y reír un ratito, cada uno que se tome el tiempo que necesite, yo lo estoy haciendo ahora mismo y me siento mucho mejor…
Lo vi aquí y aquí, de donde también saqué fotos, además de en esta otra página.
Mucho visto interesante los últimos días en este Nueva York que estoy acotando a mi medida, para hacerlo más humano y abarcable a mis pisadas.
Destaco por condensación de cosas interesantes, mi paseo por las galerías del barrio del Chelsea, que reúnen en 5 calles unas 40 0 50 juntas, en las que se alojan artistas de lo más interesante, son estas mismas galerías a las que todo el tiempo «pido prestadas» las fotos que saco por aquí… una pena que al ser agosto la mayoría estén cerradas o con montajes, aun así algo he cotilleado en Eyebeam, Whitebox o Zach Feuer Gallery, donde he tenido la oportunidad de ver alguno de los jardines de Phoebe Washburn… Además, como extra, asistí a una performance de el Cedar Lake Contemporary Ballet, deliciosa.
Pero hoy no me quiero meter en las galerías, así que como hace un día estupendo para andar por las calles voy a dejar por aquí algunas iniciativas, que aunque no he visto, han tenido lugar en estos barrios por los que me muevo, bueno… y por algún otro…
La primera que he me ha llamado la atención que se está llevando a cabo en barrios céntricos de Manhattan, es la de Trash Any Color You Like, idea del artista plástico Adrian Kondratowicz que además de pintar cuadros, que no me dicen casi nada, pues ha ideado esta intervención urbana, que va moviéndose por distintas zonas y que consiste en sustituir las tradicionales y grandes bolsas de basura negras, tan comunes en las calles de la ciudad, por otras estéticamente más vistosas, magentas con lunares blancos y dorados.
Con esta iniciativa, la basura se supone que adquiere una apariencia de regalo, con envoltorio de diseño, además de biodegradable y perfumado, que va a hacer que la gente se fije más en ella, concienciándose así, del gran problema que supone el exceso de residuos en el mundo. El autor lo explica en este vídeo.
Para mí la iniciativa es floja, casi tanto como la obra pictórica de su autor. Si yo hubiera reparado en esta instalación, habría pensado, mira tú que modernos son en este barrio que han cambiado el diseño de las bolsas por otras más alegres… y hubiera rematado… esto sólo pasa en Nueva York… pero no lo hubiera relacionado con nada de ecología, ni de responsabilidad con la basura.
Así que paso a otra obra, también en la calle, que me parece bastante más interesante.
Se trata del proyecto Spectres of Liberty que se desarrolló el pasado mes de mayo en Troy, Nueva York, y que consistió en devolver a la vida, una antigua iglesia de 1840, icono de la lucha a favor de la abolición de la esclavitud y que fue derribada, ahora ocupa su lugar un parking.
Lo que han hecho los artistas Olivia Robinson, Josh MacPhee y Dara Greenwald ha sido utilizar planos y documentación de la época para levantar otra vez, aunque esta vez en plástico hinchable, la iglesia, con las mismas proporciones y situarla en el lugar exacto que ocupó la original.
No se trata de un templo para el culto, sino más bien pretendió ser una especie de iglesia fantasma, donde los espíritus, hacen recordar lo que aquí aconteció y ayudan a tomar conciencia de lo que significa la perdida de edificios históricos, debido a intereses comerciales.
En la práctica, lo de iglesia fantasma parece que se consiguió bien, puesto que si se miraba desde fuera, lo que se apreciaba del interior, difuminado por el plástico semitransparente, era una visión algo espectral de los que pasaba en el interior, algo así como si se viera a los espíritus del pasado…
Ademas, en sus paredes se proyectó todo tipo de documentación, para sacar a la luz otra vez lo que ya no se conserva. Poético trabajo, simple, pero con un resultado interesante y educativo.
La siguiente iniciativa callejera, tendrá lugar en Brooklyn en el mes de septiembre, y consiste en adoptar una fuente… sí, como lo estoy diciendo, que hay dos artistas Charles Goldman y Paul Benney, que han ideado una intervención urbana, en la que forman parte tanto los artistas como los que soliciten adoptar, durante una semana, una fuente diseñada por ellos.
La obra se llama Adopt-Le-Font y por ahora solo es posible la participación de los vecinos de este barrio, que deben solicitar por escrito, su adhesión a este programa artístico-ecológico. Una vez evaluada la solicitud, si es aprobada, unos operarios se encargan de instalar la fuente en el lugar elegido, que debe ser lo más público posible y una vez pasado el periodo semanal, la recogerán y la llevan a otra casa.
El tipo de fuente con el que se va a encontrar los agraciados en el proceso de selección, es de una estética «algo» industrial, ya que se trata de una simple torre, hecha con unos 10 botes de pintura de plástico reciclable, por supuesto, con sus correspondientes agujeros y un motor para que el agua circule por ellos, cual bonita cascada.
La fuente en cuestión, es sencilla y rápida de montar, solo se requiere un grifo con agua y corriente eléctrica, seguro que van tener muchas solicitudes.
Recomiendo echar un ojo además a la obra de Charles Goldman que me parece que es el que más ha aportado al trabajo, pues tiene proyectos la mar de interesantes, muchos relacionados con fuentes. Se merece una entrada para él solito que haré un día de estos si los de la calle Wooster y compañeros mártires no se me adelantan.
Por último y muy de pasada, un pequeño regalo que me he encontrado por las calles de mi barrio, son unos pequeños jardines improvisados, que dudo se puedan inscribir en movimientos de guerrilla gardening, pues parece que llevan ahí mucho tiempo y que han echado raíces en el asfalto.
Sea guerrilla o algoespontaneo surgido por una iniciativa personal, en Gothamist he encontrado algo de información variada, por si estáis interesado en profundizar sobre el tema, yo lo dejo aquí, por hoy.
Me ha venido a la cabeza, casi como un acto reflejo, el trabajo de la americana Valerie Hegarty, una artista que sabe representar la destrucción y la desolación, de una modo bastante poético.
En días como estos, donde las imágenes crudas, sensacionalistas y gratuitas, asaltan a diestro y siniestro, para mí son como un bálsamo. Y eso que yo no lo estoy viviendo en directo y que cuido mucho la selección de mis fuentes de información…
Ya se que no es el mejor momento para incidir en el tema, pero es que no he podido evitar la asociación de ideas y como me suelo dejar llevar por mis impulsos, pues tengo que dejar estas imágenes por aquí.
Poco se necesita decir de este trabajo, mejor ver y callar…
Lo conocí aquí y las fotos se las he cogido prestadas a la galería Guild & Greyshkul.
Repasando a los clásicos contemporáneos, hoy le toca el turno al británico Antony Gormley, un señor escultor con letras mayúsculas, con más de 25 años de trayectoria artística, en la que ha desarrollado una obra verdaderamente interesante, formalmente hablando que es lo que a mí me interesa, ya sabéis y que le llevó en 1994 a conseguir el premio Turner, lo cual no es que signifique gran cosa, también se lo han dado a Damien Hirst, pero bueno, para que nos situemos, vale la referencia…
Con formación arqueólogo-antropólogica según se cuenta en su biografía» Durante los últimos 25 años Antony Gormley ha revitalizado la imagen humana en la escultura a través de una investigación radical del cuerpo como un lugar de la memoria y la transformación, utilizando su propio cuerpo como objeto, herramienta y material. Desde 1990 ha ampliado su preocupación por la condición humana para explorar el cuerpo colectivo y la relación entre el yo y el otro… Su reciente trabajo cada vez más, se involucra con los sistemas de energía, los campos y los vectores, en lugar de masa y volumen definido…».
A los que le interese saber más sobre este autor gente más sesuda que yo ha escrito mucho sobre él, sólo hay que hacer una búsqueda en google para informarse.
Últimamente se le ha visto mucho en la web porque una de sus obra Waste Man de 2006 ha sido recordada por Vvork.
Yo, como es precisamente ese tipo de obra la que no me gusta de él, me quedo con sus interpretaciones del cuerpo humano, esas en las que el artista partiendo de la forma original hace sus variaciones e interpretaciones y en las que la masa, el movimiento y la energía acaban amalgamadas en piezas de gran complejidad formal, pero que por otro lado me da la sensación de haber sido concebidas mientras el artista, sentado en un café, dibujaba descuidadamente trazos con su lápiz en los bordes del periódico. Dios mío… qué cosas digo…
En fin, os dejo las fotos de este mago del alambre, que no deja de sorprenderme en cada pieza…