Tres cubos de plástico amarillo de 5 galones, un tronco y unas maderas, eso es lo que ha necesitado el estudio Anzfer Farms para contruir esta belleza de lámpara con un mezcla justa de industrial y natural.
5 Gallon Floor Light, que así se llama, es toda ella reciclada, fabricada con el mínimo gasto pero con una presencia altiva y elegante que deja a la altura del betún a muchas sofisticadas piezas de grandes diseñadores.
No me gusta mucho hablar de objetos de diseño, porque la mayoría de los que me gustan no están al alcance de casi ninguno de nosotros, en este caso creo que tampoco, pero bueno, la idea es fácil de llevar a cabo, así que ahí la dejo por si a alguien le apetece construírsela…
Y si preferís empezar por un modelo más manejable, no dejeis de echar un ojo alresto de sus lámparas que también han sido construidas con los más simples materiales, aunque la 5 Gallon Floor Light no tiene comparación con ninguna…
La he visto aquí de donde he sacado algunas fotos, el resto son de los autores de las piezas.
Este año me toca sufrir los calores infernales de Madrid en agosto, así que me ha parecido muy apropiado dejar aquí la propuesta de intervención urbana que el colectivo Meva ha desarrollado para el concursoIn urbe de Alicante.
Copio lo que el colectivo se cuestionó para llevar a acabo su intervención,» ¿Dónde irán a parar las centenas de miles de periódicos gratuitos que se reparten con tanta alegría a primera hora de la mañana en muchos lugares de nuestras ciudades? En Alicante se reparten alrededor de 30.000 ejemplares diariamente. ¿Y después de leerlo qué? ¿A la basura?
¿Y si ahora sirven para dar sombra?»
Y pensando pensando, llegaron a la resolución de su pieza Una sombra reciclada, en la que cientos de molinillos hechos de periodicos gratuititos, fueron utilizados para montar una intervención urbana temporal que porporcionó sombra a 64 m2 de una calurosa calle de Alicante…
Os dejo las fotos para que lo entendáis.
Gracias al colectivo Meva por enviarme la información, de esta sencilla y económica intervención urbana…
Mil veces he dicho que me encanta Helmut Smith, si hacéis una búsqueda en el blog veréis que hay muchas entradas dedicadas a él y casi siempre por intervenciones como la que os traigo hoy.
Su capacidad de hacer cosas pequeñas y aparentemente insignificantes pero llenas de intención, me deja con la boca abierta.
Y no tengo mucho más que contar, sólo que sigo en las Jornadas de Arquitecturas Colectivas, hablando de lo micro como estrategia de trabajo… y al ver esta mínima intervención, Rainbow, me han entrado muchas ganas de publicarla.
Diseñar con elementos reciclados y reutiliazados y que además tenga un sentido del humor muy marcado no es nada fácil. El colectivo Resing lo ha conseguido y me quito el sombrero por ello.
No hay objetos aparentemente insignificantes, en deshuso o estropeado, que no puedan convertir en un producto divertido y la mar de contemporáneo…
Es digno de admiración, su extenso catálogo de lámparas fabricadas con piezas de fontanería, y sus muebles construidos con multiples piezas desparejadas, o que con pequeñas modificaciones pasan a tener otras funciones hasta ahora insospechadas…
Las imágenes lo dicen todo, así que sólo me queda mostrar mi admiración por su inventiva y pensar qué puedo hacer con algunas cosas que me sobran…
Lo he conocidoaquí y las fotos las he sacado de la página de los diseñadores.
Hoy es uno de esos días en los que me hubiera apetecido perder el control y tirarse a algún sitio, por ejemplo, a un río… o rodar por una pendiente de hierba… o lanzarme desde lo alto de un granero para caer a una superficie mullida… bueno, nada muy arriesgado en lo que mi vida peligrara…
Pero pensando en caidas, desde luego me quedo con las llevadas a cabo por el artista Bas Jan Ader, que hizo de ellas actos de libertad absoluta, sin dramatismos, que se percibían como acciones voluntarias, llevadas a cabo con una pasmosa naturalidad y que a mi me parece que tienen un transfondo romántico, a la vez que cómico, que me conmueve profundamente.
Como no se me da muy bien hablar de profundos conceptos artísticos, copio algunos trozos que he sacado del artículo Bas Jan Ader: Una obra en tres caídasescrito por Gabriela Galindo, en las que nos da una visión más profunda de su trabajo.
«Ader se avienta en bicicleta a un canal en la Ciudad de Ámsterdam. Ader se cuelga de un árbol y se mantiene el mayor tiempo posible hasta que termina por caer en un río. Ader se sube a la azotea de su casa, rueda por el techo inclinado y cae al suelo; y así, siguen las caídas, una tras otra, en la calle, en el bosque, en el agua.
Bas Jan Ader plantea la caída como una metáfora existencialista. El ser humano, que es libre por naturaleza, utiliza esa libertad para provocar su propia caída y con ella caen ideologías, historias, tradiciones y hasta el alma misma.
Y hablo del alma no sólo como un simple referente, la obra de Ader es un trabajo que se desarrolla a partir del uso de su cuerpo, como objeto y sujeto de su trabajo. Dentro de las más antiguas y difundidas concepciones filosóficas del cuerpo encontramos aquella que lo considera como el instrumento del alma. Hablar del alma hoy puede resultar un tanto arcaico, actualmente el alma es entendida en términos de conciencia y ésta ha servido a menudo para presentar nuevos ideales o reglas aún no aceptados por la moral corriente. Se ha recurrido a la conciencia para sostener la insurrección y la lucha contra la autoridad o para mostrar el carácter de lo incierto de las tradiciones, creencias e ideas constituidas.
Ader se avienta y cae, con su cuerpo y con su pensamiento, en una muestra de libertad plena, ausente de condiciones o límites y así, manifiesta su libertad, consistente en la capacidad de actuar o no como consecuencia de su elección.
Es muy difícil reconocer las influencias o conexiones que Ader tuvo en el tema de la caída. Muchos artistas del performance, el teatro y la danza en la década de los 60 experimentaron con caídas reales y ficticias… La diferencia con la obra de Ader es que éste presenta una mezcla de ironía y romanticismo dramático. Combina la comicidad al estilo Buster Keaton con la exaltación de su propia destrucción…»
La intensidad de su obra parece agrandarse por el hecho de ser un artista atrevido que desapareció misteriosamente a la edad de 33 años, cuando iniciaba la segunda fase de su obra In Search of the Miraculous.
Su búsqueda lo llevó a la muerte, un viaje que simbólicamente representaba la última afrenta, el riesgo de caer al vacío explorando los límites de una tierra plana y finita. Así, en el verano de 1975 se embarcó en un pequeño bote, se armó de provisiones e inició el trayecto que debería llevarlo desde Cape Cod, Massachussets hasta Falmouth, Inglaterra.
Pero Ader nunca llegó, a las pocas semanas de su partida se perdió el contacto con su embarcación y ocho meses después se encontró su bote a la deriva cerca de las costas de Irlanda; su cuerpo nunca fue hallado.
Ader dejó una obra breve y contundente, su trabajo ha sido influencia e inspiración para artistas contemporáneos que ven en el arte un viaje y un proceso de descubrimiento. Como Ader mismo expresó: “El mar, la tierra, el artista, tristemente saben que ellos, no serán más”.
Y no tengo mucho más que añadir, sólo que no estaría mal ejercer de vez en cuando nuestra libertad, lanzandonos al vacío que nuestra voluntad elija…