Una intervención urbana que a pesar de haber aparecido en varias páginas, de esas que no me gusta leer, me ha inspirado y no puedo resistirme a ponerla.
Está realizada con hojas secas, si de las que caen de los árboles y que tanto se echan de menos en el asfalto otoñal de Madrid. No entiendo el empeño que ponen los barrenderos en hacerlas desaparecer inmediatamente que caen de los árboles… estas por supuesto son de Alemania país en el que se dejan tiempo en las calles y que proporcionan un mullido y sonoro caminar…
El artista, del que no he podido encontrar más trabajos, se llama Terrorbruder, y ha prometido una serie completa llamada Four Seasons. Por ahora, nos ha dejado un otoño, que gracias a su trabajo, se ha colado en el transporte público.
En las fotos vemos como las coje de un parque, las transporta en una super bolsa y ni corto ni perezoso, las esparce por el suelo de un vagón de metro.
El efecto es de lo más sugerente, espero que los empleados de la limpieza, no se enfadaran mucho y lo dejaran un tiempo.
Como hoy entra el invierno, espero con expectación su acción para esta estación.
Lo he visto aquí primero y en otros muchos sitios, cuando he intentado buscar más información.
Ahora, repasando Escrito en la Pared me doy cuenta de que Guillermo hablo antes de esta acción, así que dejo constancia aquí del hecho.
La gente de Luzinterruptus me ha enviado una intervención, que han llevado a cabo la semana pasada, en la Calle del Pez de Madrid.
¿Y qué es lo que han hecho? pues han colocado 26 pantallas en las farolas, de sugerente y lujurioso color rojo, con flecos negros, más propias de un lupanar o sala de estar algo excesiva, que para una calle de Madrid, con lo que han convertido esta vía, en una especie de barrio rojo, que parece querer tomar el relevo, al ahora gentrificado triangulo de Ballesta.
Los elementos de iluminación utilizados para esta intervención llamada Luz Interruptus (Red) no han supuesto ningún gasto extra de energía ya que sólo han tomado elementos existentes, sin deteriorarlos y se han valido su luz. Esto es muy de agradecer, si pensamos en el dispendio navideño de energía, que está llevando a cabo el ayuntamiento de Madrid estos días.
Parece, por las fotos, que la atmósfera que crearon era de lo más acogedora y me hace gracia pensar en el contrasentido de supone que ya que a las prostitutas de la zona les han puesto luces navideñas, como si se tratara de un gran centro comercial, una de las calles con más actividad comercial del barrio ha representado por unas horas, gracias a una modesta iluminación, las veces de un lupanar al aire libre…
La cosa ha sido de lo más efímera, a la mañana siguiente, cuando yo pasé por ahí, ya no quedaba absolutamente ninguna de estas pantallas, una pena que los del alumbrado público hayan sido tan eficientes.
Nos quedan, menos mal, las fotos de Gustavo Sanabria que ha conseguido una estética más propia de una calle de Sincity que de la popular Calle del Pez. Pero a pesar de esta apariencia de cómic, la intervención es real, como se puede apreciar en las últimas fotos, hechas a plena luz del día.
Me han prometido, más acciones urbanas con luz, tan efímeras y sorprendentes como esta, así que, si cumplen su palabra, pronto volveré a hablar de ellos por aquí.
Cambiar la iluminación y ambiente de toda una calle, ha costado 180 euros, ojalá tome nota el ayuntamiento, para las próximas navidades…
Muchas gracias a Luzinterruptus por mandarme la información, hasta pronto.
Quería dejar, de manera rápida, unas intervenciones que me llaman la atención por estar hechas con inteligencia y un animo subversivo nada común.
Son de Brad Downey, uno de los más interesantes creadores del panorama artístico callejero, un escultor que trabaja con mobiliario urbano, señalética y otros esos elementos facilmente reconocibles y que están omnipresentes en la vía pública.
Como ya hablé sobre él hace algún tiempo, hoy sólo quiero poner una llamada de atención sobre alguna de sus obras más actuales o que cuando lo escribí no conocía, ya en aquel entonces, no tenía web.
Mi favorita, Delete, en la que el bueno de Brad, hace desaparecer una no muy interesante escultura de las calles de Estocolmo.
Con su Black Hole consigue introducir una farola pública de las calles de Berlín dentro de un edficio, mediante un negro agujero.
El resto tambien son muy interesantes y cada vez que las veo, este verano me he encontrado con alguna en Nueva York, se me diluyen los reparos que tenía sobre la utilización y destrozo de elementos públicos… creo que yo también me estoy volviendo más gamberra…
Definitivamente… me gusta lo que hace este hombre…
Hoy un post corto, que no son horas. Y es tan corto porque el artista al que me voy a referir sólo tiene una obra que me guste y eso que ha hecho cosas, pero bueno no son de mi estilo.
El artista se llama Iván Argote y la obra que me ha gustado entre todas las suyas, se llama Trap. Se trata de una pieza que ha instalado en un parque de Berlín cercano al Museo del Muro, en una zona con gran movimiento artístico.
Lo que ha hecho Iván es crear una trampa para pájaros pero de tamaño gigante, tan grande que caben mas de 10 personas dentro.
La pieza está creada con trozos de madera recogidas en la zona y es un una especie de cubo con la apertura hacia abajo, que se mantiene levantado en un peligroso equilibrio, por medio de un palo que lo sujeta, al que va atada una cuerda.
La idea es, como en las trampas para animales, que una vez la presa esté dentro, en este caso humana, se tira de la cuerda que sujeta al palo y la pobre presa queda atrapada dentro de la jaula.
Por lo que pude comprobar la última vez que fui a Berlín, seguro que una mayoría de los que quedarían atrapados en este cepo serían artistas… y es que hay una cantidad por allí…
Me pregunto cual sería el cebo que habrá puesto el artista, para que los incautos se acerquen a su escultura trampa.
Y sin mas que decir me despido por hoy. Al artista lo he conocido aquí.
Bueno sólo una cosa más, si os apetece echar un ojo a su obra, tiene por ejemplo una intervención que consiste en colocar spray y rotuladores en lugares estratégicos, para que los graffiteros pinten las paredes, u otra en que una bicicleta rota está sangrando en la calle…
Dos proyectos que tenía guardados y que hoy me apetecía dejar aquí, debe ser porque echo de menos el buen tiempo, el sol y sobre todo el verano bajo la sombra de un árbol, o puede ser que lo que me pase es que odio las navidades, con su casposa estética de casetas en todas las plazas y su excesiva iluminación.
El caso es que en este frío día de domingo, me han inspirado estas dos versiones de casita en el árbol, tan diferentes y tan apetecibles para esconderse un rato, sin que nadie te moleste.
La primera versión la ha realizado el diseñador y artista Nacho Carbonell, se llama Por las Ramas y según se muestra en el vídeo que adjunto, es bastante fácil de realizar.
Sólo se necesita un árbol, ni muy grande ni muy pequeño y un rollo de plástico transparente, bioplástico, para ser mas exacto, un material biodegradable que se usa en agricultura y que desaparece al poco tiempo.
La idea es crear un espacio muy privado y efímero en la naturaleza, donde uno se sienta protegido, como si estuviera dentro de una crisálida, en este caso semitransparente y aunque antes hablaba de usarla en el verano, este refugio es más apropiado para un soleado día de invierno, ya que estar dentro, con un sol de justicia no me parece de lo más recomendable…
El aspecto de este refugio, es completamente artificial, pero al situarlo en plena naturaleza, genera resultados contradictorios y provocativos que es lo que el autor pretendía desde el principio, para reivindicar de esta manera, conceptos dispares como privado y publico, natural y artificial.
El siguiente proyecto, también trata sobre casitas en los arboles y como en el caso anterior, éstas también generan sensaciones contradictorias cuando se las observas. Han sido creadas por el fascinante artista Tadashi Kawamata del que ya mostré sus increíbles creaciones con sillas y maderas, hace unos días.
En este caso, sus Tree Huts estarán poblado hasta el próximo enero, los urbanos árboles gigantes del Madison Square Park, de Nueva York.
No se exactamente la cantidad de casitas de madera que se han construido y tampoco he podido encontrar muchas fotos del resultado final, pero me han informado en el blog del proyecto, que estas instalaciones no son nada perjudiciales para los árboles, ya que la construcción ha sido seguida meticulosamente por especialistas que han vigilado para que nada le pase a los árboles.
El artista ha querido mostrar en esta obra, «la intersección que existe entre los objetos privados en espacios públicos, como un método de renegociación del significado de ambos».
Tadashi está muy interesado en mostrar en esta obra, sus métodos de trabajo y el significado del proyecto, al mayor número posible de personas, para lo cual ha montado en paralelo, talleres y comidas in situ, con la prensa y con los visitantes interesados en aprender y comprender su metodología para así poder fabricar cada uno su propia casa particular.
Una pena que por lo que parece, no se pueda acceder a estas construcciones. Hubiera sido fantástico esconderse en ella y observar lo que pasa en Nueva York desde esta atalaya tan rural.