septiembre 12th, 2008

Sacando asientos a las calles de Nueva York


Dos proyecto de ocupación de espacios públicos en Nueva York, que intentan aportar asientos, en una ciudad, en la que a veces es difícil encontrar lugares de reposo a los que no haya que acceder cruzando una puerta y pagando un caro y malo café.


Curiosamente, muchos de estos sitios de descanso en la vía pública, los están proporcionando en este momento los comercios, que sacan sus bancos a la calle en horario de apertura para luego recogerlos al cierre.


La primera de estas intervenciones se llama Sit Projects y se enmarca dentro del festival de arte urbano Conflux que estos días se desarrolla en la ciudad.


El proyecto, parecido a algún otro que ya he comentado por aquí, consiste en dejar sillas recicladas en la calle, para uso y disfrute de los transeúntes, pero esta vez no las sitúan en las aceras, sino que las han depositado en las paradas de autobús y metro, donde doy fe que verdaderamente se necesitan, el sistema de transporte en esta ciudad, es algo penoso y las largas esperas, a veces se hacen inaguantables sin un sitio donde descansar los doloridos pies.


Me ha hecho gracia ver las fotos de las instalación y observar lo bien que quedan las variopintas y coloristas sillas debajo del toldillo de las marquesinas y la gente sentada en una actitud tan natural, es de lo más neoyorquino.


El proyecto es de Paola Mojica y Daniel Clapp.


Este interesante festival está dejado algún otro proyecto interesante, recomiendo echarle un vistazo, yo lo haría pero es que hoy toca hablar de asientos.


El año pasado, por las mismas fechas y en el mismo evento, la artista Caroline Woolard tuvo ya una idea parecida para proporcionar descanso a los andarines neoyorquinos, esta vez en forma de plataformas adosadas a las señales de tráfico.


El proyecto se llama Have a Seat e intenta que la gente utilice la vía pública para algo más que los desplazamientos, según ella, de este modo la calle se convierte en un destino por sí mismo, donde la gente puede hacer una pausa e interactuar, no quedando reducida a un mero sitio de paso.

Esta misma artista ha creado un sistema para columpiarse en el metro. Mediante un mecanismo, que se instala fácilmente en los vagones, se consigue un agradable balanceo durante los aburridos trayectos del metro, en los que no haya demasiados usuarios, claro.

Y esta acción, me ha recordado a otra, llevada a cabo por el artista Bruno Taylor, que ha querido convertir la calle en un parque de recreo para adultos, y que ha estado dando vueltas estos días por todos los blog, ¿será casualidad, será una evolución de la idea?…


Intervenciones callejeras con sillas hay muchísimas, unas reivindicativas, que tratan de dar servicio a los usuarios de los espacios públicos, pero también las hay simplemente artísticas como la que la interesante artista Doris Salcedo creó en Estambul y de que a mí me encanta. De estas hablaré otro día, largo y tendido.

septiembre 4th, 2008

Peces que nadan dentro de los edificios


Alucinada me he quedado al descubrir la instalación que Simon Husslein ha realizado en un edificio vacío de Shanghai, mira que deben ser difíciles de encontrar allí, pues a él le han dejado uno, con 12 ventanas a la calle para que construya su delicada obra y deleite así a los transeuntes y ya de paso, a los que andamos por el maravilloso mundo de internet.

La obra de Husslein ya la conocía y había mostrado por aquí, esa vez fue su luminoso Nest One que tengo que reconocer, no le llega ni a la suela de los zapatos a la de hoy, así que he corrido a dejarla por aquí nada más verla, últimamente corro mucho cuando algo me gusta, esta vez… creo que también merece la pena…


Para la Living House, que así se llama su recientita instalación de luz, ha conseguido convencer a los peces para que se trasladen a vivir dentro de un edificio vacío y anodino y que muestren sus costumbres acuáticas a todos los que alcen la vista hacia sus ventanas.


El método para conseguirlo ha sido muy sencillo e ingenioso, por eso me admira más. El artista, ha instalado una pecera con un pez, en el interior de cada habitación y mediante un sistema de espejos y unos focos envueltos en papel de arroz semitransparente, ha conseguido proyectar la sombra tamizada de lo que acontecía dentro de la pecera en las ventanas de la casa.


Además, mediante el sistema de espejos, la imagen el pez que habita en el interior, aparece por duplicado, pero en distinta posición, por lo que da la sensación de que dos peces perfectamente sincronizados están ejecutando danzas acuáticas en el interior de la casa. Increíble el efecto.


Cuando he visto la maqueta del trabajo, que también se puede ver en la web, he pensado inmediatamente en el efecto que se podría conseguir con algo así, en las fachadas de los edificios en obras.


Puestos a divagar… creo que en algunos casos se podían sustituir las indecentes lonas publicitarias de los edificios en rehabilitación, que ahora están abarrotadas de estridentes imágenes de hamburguesas, de inmensas modelos haciendo gala de bolsos de ultralujo o habitadas por caras de políticos de 10 x 10 metros, por otras lonas blancas en las que desde dentro, se proyectaran distintas escenas o sombras chinescas o películas o… que nos hicieran pararnos y quedarnos mirando embelesados.

Es una idea, a ver si la Noche en Blanco nos trae alguna sorpresita en esta línea…

Lo he descubierto gracias a Flores en el Ático, cuando estaba repasando post antiguos…

septiembre 2nd, 2008

Mirar al cielo, sin levantar mucho la vista


Rakel ha pensado que me podía gustar el proyecto que están llevando a cabo sus amigos y tiene toda la razón, así que me he apresurado a dejarlo archivado para que no pase tiempo y se me vaya de la cabeza.


Se llama Project Sky y es el trabajo del artista Alvaro Urbano, los arquitectos Daniel Fernández Pascual, José Manuel Esparza, Chong Cuy y el músico Borja Conde, los cuales han decidido pasear por las ciudades más superpobladas del mundo con un espejo a la espalda, al que se han dado unos 45 grados de inclinación lo que propicia que el cielo de la ciudad se refleje en su superficie y todos los transeuntes puedan reparar y disfrutar de él.


La intención final es que los habitantes de estas megaurbes, reparen en la cantidad de barreras artificiales que hacen, que en su rutina diaria no apetezca alzar la vista y observar un cielo, que no suele dejar ver sus estrellas, escondidas en capas y capas de polución.


El proyecto comprende 8 ciudades, de las cuales hasta ahora han visitado tres, Nueva York, Sao Paulo y Méjico. Recomiendo echar un ojo a la documentación gráfica de este poético proyecto en su web y blog cuya altruista tarea consiste en recrear la vista de los transeuntes, acercándo un trocito de cielo, en su paseo por la ciudad.


Esto me ha recordado la impresionate intervención de un artista, para mí de los más interesantes del panorama actual, del que ya he hablado en varias ocasiones, se llama Helmut Smith y tuvo la estupenda idea de utilizar un soporte publicitario para mostrarnos lo que es un verdadero cielo azul, sin contaminación, sin nubes, sin aviones… de ese que es dificil ver en las ciudades como las del proyecto anterior.



Me resulta curioso hablar de cielos en la ciudad, porque paseando por Manhattan estos días, pensé que era la primera vez que visitando la ciudad, había podido bajar la vista al suelo para observar lo que allí acontecía. La impresionate altura de los edificios del centro siempre me mantenía mirando hacia arriba, aunque tampoco es que estuviera observando el cielo precisamente.


Pues tengo que decir que el suelo de esta ciudad también es de lo más interesante, tan vivo como sus paredes y su cielo. Las infraestructuras de la ciudad están creciendo y mejorando y eso se refleja en el asfalto, que se ha llenado de indescifrables signos, cifras y textos, en fluorescentes colores.


He intentado adivinar su significado y excepto los muy evidentes, el resto me han parecido imposibles de entender, pero os dejo algunas fotos que hice por si a alguno le apetece descifrar este mapa del tesoro de tamaño natural.


Cielos y suelos, interesantísimos lugares ambos, donde fijar la vista por un rato y dejar volar la imaginación.







agosto 25th, 2008

A pie de calle…


Mucho visto interesante los últimos días en este Nueva York que estoy acotando a mi medida, para hacerlo más humano y abarcable a mis pisadas.


Destaco por condensación de cosas interesantes, mi paseo por las galerías del barrio del Chelsea, que reúnen en 5 calles unas 40 0 50 juntas, en las que se alojan artistas de lo más interesante, son estas mismas galerías a las que todo el tiempo «pido prestadas» las fotos que saco por aquí… una pena que al ser agosto la mayoría estén cerradas o con montajes, aun así algo he cotilleado en Eyebeam, Whitebox o Zach Feuer Gallery, donde he tenido la oportunidad de ver alguno de los jardines de Phoebe Washburn… Además, como extra, asistí a una performance de el Cedar Lake Contemporary Ballet, deliciosa.


Pero hoy no me quiero meter en las galerías, así que como hace un día estupendo para andar por las calles voy a dejar por aquí algunas iniciativas, que aunque no he visto, han tenido lugar en estos barrios por los que me muevo, bueno… y por algún otro…


La primera que he me ha llamado la atención que se está llevando a cabo en barrios céntricos de Manhattan, es la de Trash Any Color You Like, idea del artista plástico Adrian Kondratowicz que además de pintar cuadros, que no me dicen casi nada, pues ha ideado esta intervención urbana, que va moviéndose por distintas zonas y que consiste en sustituir las tradicionales y grandes bolsas de basura negras, tan comunes en las calles de la ciudad, por otras estéticamente más vistosas, magentas con lunares blancos y dorados.


Con esta iniciativa, la basura se supone que adquiere una apariencia de regalo, con envoltorio de diseño, además de biodegradable y perfumado, que va a hacer que la gente se fije más en ella, concienciándose así, del gran problema que supone el exceso de residuos en el mundo. El autor lo explica en este vídeo.

Para mí la iniciativa es floja, casi tanto como la obra pictórica de su autor. Si yo hubiera reparado en esta instalación, habría pensado, mira tú que modernos son en este barrio que han cambiado el diseño de las bolsas por otras más alegres… y hubiera rematado… esto sólo pasa en Nueva York… pero no lo hubiera relacionado con nada de ecología, ni de responsabilidad con la basura.


Así que paso a otra obra, también en la calle, que me parece bastante más interesante.


Se trata del proyecto Spectres of Liberty que se desarrolló el pasado mes de mayo en Troy, Nueva York, y que consistió en devolver a la vida, una antigua iglesia de 1840, icono de la lucha a favor de la abolición de la esclavitud y que fue derribada, ahora ocupa su lugar un parking.


Lo que han hecho los artistas Olivia Robinson, Josh MacPhee y Dara Greenwald ha sido utilizar planos y documentación de la época para levantar otra vez, aunque esta vez en plástico hinchable, la iglesia, con las mismas proporciones y situarla en el lugar exacto que ocupó la original.


No se trata de un templo para el culto, sino más bien pretendió ser una especie de iglesia fantasma, donde los espíritus, hacen recordar lo que aquí aconteció y ayudan a tomar conciencia de lo que significa la perdida de edificios históricos, debido a intereses comerciales.


En la práctica, lo de iglesia fantasma parece que se consiguió bien, puesto que si se miraba desde fuera, lo que se apreciaba del interior, difuminado por el plástico semitransparente, era una visión algo espectral de los que pasaba en el interior, algo así como si se viera a los espíritus del pasado…


Ademas, en sus paredes se proyectó todo tipo de documentación, para sacar a la luz otra vez lo que ya no se conserva. Poético trabajo, simple, pero con un resultado interesante y educativo.




La siguiente iniciativa callejera, tendrá lugar en Brooklyn en el mes de septiembre, y consiste en adoptar una fuente… sí, como lo estoy diciendo, que hay dos artistas Charles Goldman y Paul Benney, que han ideado una intervención urbana, en la que forman parte tanto los artistas como los que soliciten adoptar, durante una semana, una fuente diseñada por ellos.


La obra se llama Adopt-Le-Font y por ahora solo es posible la participación de los vecinos de este barrio, que deben solicitar por escrito, su adhesión a este programa artístico-ecológico. Una vez evaluada la solicitud, si es aprobada, unos operarios se encargan de instalar la fuente en el lugar elegido, que debe ser lo más público posible y una vez pasado el periodo semanal, la recogerán y la llevan a otra casa.

El tipo de fuente con el que se va a encontrar los agraciados en el proceso de selección, es de una estética «algo» industrial, ya que se trata de una simple torre, hecha con unos 10 botes de pintura de plástico reciclable, por supuesto, con sus correspondientes agujeros y un motor para que el agua circule por ellos, cual bonita cascada.


La fuente en cuestión, es sencilla y rápida de montar, solo se requiere un grifo con agua y corriente eléctrica, seguro que van tener muchas solicitudes.

Recomiendo echar un ojo además a la obra de Charles Goldman que me parece que es el que más ha aportado al trabajo, pues tiene proyectos la mar de interesantes, muchos relacionados con fuentes. Se merece una entrada para él solito que haré un día de estos si los de la calle Wooster y compañeros mártires no se me adelantan.


Por último y muy de pasada, un pequeño regalo que me he encontrado por las calles de mi barrio, son unos pequeños jardines improvisados, que dudo se puedan inscribir en movimientos de guerrilla gardening, pues parece que llevan ahí mucho tiempo y que han echado raíces en el asfalto.


Sea guerrilla o algo espontaneo surgido por una iniciativa personal, en Gothamist he encontrado algo de información variada, por si estáis interesado en profundizar sobre el tema, yo lo dejo aquí, por hoy.

agosto 18th, 2008

Como Jesús, andando sobre las aguas


Si ayer, el post de más abajo, decía que me gustaba ver como una escuela se había convertido en un interesante museo, hoy es una iglesia la que acoge obra artística, lo cual no es nuevo porque grandes tesoros de la pintura, se esconden en ellas y a veces se muestran al público y otras tantas no.


Bueno pues esta vez, la iglesia ha sido despojada de todos sus artificios y llenada de agua. Esto tuvo lugar en Londres el año pasado en el London Design Festival y lo llevó a cabo el artista, bueno mejor llamarlo diseñador, Michael Cross.


La instalación se llamó Bridge y consistió en llenar la superficie de una iglesia vacía, con 60 pulgadas de aguas. Cuando alguien se situaba al borde del agua, unos pequeños peldaños surgían de las profundidades y le invitaban a penetrar en el interior de la superficie embalsada de agua.


Con cada paso que se daba, una nueva plataforma emergía a la superficie y todas las que se iban dejando atrás iban desapareciendo.


La sensación debía ser bastante extraña al sentirse uno solo y aislado… sobre la superficie de un estanque… contenido en un recinto sagrado… Un cierto desasosiego debía invadir al visitante, pero seguro que pasados los nervios del primer momento, una sensación de recogimiento y paz llegaría a más de uno, el que no fuera demasiado nervioso o miedoso.


A mí, desde luego, me hubiera gustado meterme hasta el fondo.


El problema gordo fue, que la compañías de seguros decidió añadir algunos elementos más a la obra y metió a un propio que ayudaba y seguía a corta distancia a los que se internaban en el paseo, sumergido hasta la cintura en el agua, también obligó a usar un chaleco salvavidas y a que las plataformas no desaparecieran, lo cual sinceramente acabó afeando mucho la instalación.


Que pena que las cosas no siempre salgan como uno las planea y que haya gente poderosa que pueda obligar a que todo se haga a su manera…


Menudo disgusto se debió llevar Michael, me pregunto si después de un año, se le habrá pasado… Lo vi aquí.

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