octubre 3rd, 2008

Cartón con olor a café

El estudio de interiorismo b3 designers ha tenido la feliz idea de convertir su estudio en un café muy particular. El Cardboard Cafe que así ha sido construida con 8.000 cajas de cartón que han manejado como si se tratara de ladrillos, construyendo con ellas interesantes y complejas estructuras.


Con este material, cada vez más de moda, han levantado las paredes, la puertas de entrada y por supuesto el mobiliario, tanto interior como exterior. Incluso las bebidas se sirvieron en vasos de cartón reciclado… todo un detalle…


Y esta cantidad de trabajo se lo han tomado los creadores para unirse a los eventos del pasado London Design Festival, que como su nombre indica, se celebró en Londres, una ciudad donde llueve mucho, hecho que no pareció asustarles a la hora de sacar las cajas a la calle.


El trabajo es bastante impresionante y aunque de un sólo uso, según cuentan sus creadores, las cajas aprovechables, se han donado a estudiantes para que elaboren con ellas otros proyectos.


Pues nada, otro pedazo de ejemplo de las ilimitadas posibilidades de este material, tan modesto y quizás por eso, tan creativo…


Lo he visto aquí y algunas fotos las he tomado prestadas de aquí.

septiembre 9th, 2008

El hogar como amenaza


Hoy cumplo 500 entradas en este ático, un número redondito y aunque no lo considero un hito importante, he tardado bastante en decidir sobre qué o quien hablar.


Al final he resuelto hacerlo sobre una mujer a la que admiro por muchas razones, y con la que me identifico en alguno de sus planteamientos, sobre todo en su percepción del hogar como un lugar algo amenazante y no tan seguro y estable como debiera.


Su nombre es Mona Hatoum, nació en Beirut, de padres palestinos, aunque creció en Londres donde a su familia le sorprendió la guerra civil del Líbano. Cuento esto para que se entienda un poco mejor la idea de desarraigo y provisionalidad que caracteriza toda su obra y que aún sin saber nada sobre ella, se puede intuir.


Temas recurrentes de su obra son: los estereotipos femeninos, la política, el poder poético del cuerpo femenino, y la escenificación de un sentimiento de pérdida, de exilio y de desplazamiento.


Con todo esto construye una obra narrativa y metafórica rebosante de significado político, pero que respirar un sentido del humor que hace que de manera inconscientemente nos acerquemos a ella sin sospechar que al observarla detenidamente vamos a quedar conmocionados.


Como ya he dicho, su acercamiento artístico al mundo del hogar me toca especialmente y ella explica «… mi relación con la noción de hogar, con la idea de familia y apoyo que de ella parecen emanar, siempre ha sido una relación ambigua, tiendo a introducir algún tipo de perturbación física o psicológica que contradiga dicha noción«. Las alteraciones en la escala de los objetos que se aprecia en sus obras recientes, en las que abundan los utensilios de cocina, le permiten, según sus propias palabras “transformar lo doméstico en algo amenazador que podría engullirlo todo de repente”.


Información extensísima sobre Mona se puede encontrar en google ya que es una importante figura del arte actual, yo sólo tengo que decir que me maravilla cómo logra hacer que me inquiete ante la visión de simples utensilios de cocina, que ella sobredimensiona para que ante mis ojos se muestre amenazadores y más difícil todavía, lo hace con un sentido del humor surrealista e inteligente que me emociona.


Pero no solo crea piezas a gran escala, también las hay pequeñas y me encantan, en ellas nos habla de su mundo particular, de sus raíces y de sus objetos cotidianos y esas contienen… poesía…


Las fotos las he sacado de Universes in Universe y de White Cube.






julio 6th, 2008

Tirando la casa por la ventana

Por defenestración se entiende el acto de arrojar algo o a alguien por una ventana. Y eso es lo que ha hecho literalmente el artista Brian Goggin, muy interesado en sacar el arte de las galerías, como demuestra en su instalación Defenestration. Para ello ha arrojado un montón de muebles viejos e inservibles, por las ventana de un edificio abandonado, parando su caída para dejarlos como congelados en posiciones imposibles.


Algunos se han detenido en los alféizares, otros han continuado su descenso por la fachada y la sensación que da es que los propios muebles, dadas las condiciones del edificio, hubieran decidido salir en estampida de él, reptando por la fachada, como si de insectos vivos se tratara.


La visión es de lo más llamativa, porque el artista no se ha limitado a coger los muebles y descolgarlos, sino que ha dotado de movimiento a todas las piezas, relojes de pared contorsionados, patas de sillas en posición de marcha, sofás curvados en su caída, mesas unidas por el vértigo, armarios a medio caer, bañeras que se esfuerzan para no precipitarse, frigoríficos con las puertas abiertas de puro miedo, lamparas retorcidas por el terror y así un catálogo de hasta 23 posturas…


Con esta intervención, situada en la esquina de la Sexta con la Calle Howard de San Francisco, en un edificio abandonado de cuatro pisos, el artista ha querido poner en evidencia, la precaria situación del barrio, que soporta aún el estigma de decadencia de Skid Row.


El mobiliario utilizado, es también de la calle, ha sido recogido en los contenedores de basura, y esa es parte de la gracia de la pieza, que invita a reflexionar sobre los sitios precarios donde algunas personas viven y las circunstancias que les llevan a utilizar lo que otros desechan.


La pieza es de 1997 y ha llegado hasta nuestros días intacta.


Desde luego, si la obra se encontrara en otro tipo de edificio y otro barrio, no pasaría de ser una pieza con pretensiones estéticas, pero la ubicación y el haber sido montada por mas de 100 voluntarios del barrio, hace que la cosa trascienda un poco más.


En otras obras del autor, como Photogenesis, Metered Growth, Desire for the other, Samson, Herd Morality, Climbing Frenzy, los objetos también han sido dotados de vida propia.




Muy poética su última pieza, Language of the Birds, en la que 23 libros iluminados están suspendidos en el aire, como si una bandadas de palomas blancas volara por encima de las calles de San Francisco.



Lo he visto en Yatzer las fotos las he sacado de Flickr.

junio 30th, 2008

Diseños hechos como quien no quiere la cosa


Hace tiempo hablé con gran admiración del trabajo del artista urbano Helmut Smits y dejé para otro momento repasar sus incursiones en el campo del diseño. Bueno, pues ese momento ha llegado.


Ingenio no le falta y sentido del humor tampoco, también en sus piezas de diseño, era de imaginar conociendo sus intervenciones, me da verdadera envidia porque viendo sus muebles y lámparas sólo puedo pensar que han sido hechas con una facilidad pasmosa.


Tienen una apariencia tan fresca, que parecen ideadas con el mínimo esfuerzo. Como si de un juego se tratara, se agrupan algunas cosas de por aquí y de por allí y ya ha surgido, por ejemplo, una divertida y barata lámpara, hecha de envases de plástico… y además esta reciclando y reutilizando.


Para comprobar lo que estoy diciendo, sólo tenéis que pasaros por su web, de paso no olvidéis deteneros en sus esculturas y sobre todo en sus intervenciones, desde luego son de lo mejorcito.


Hay que ver,… unos tanto talento… y otros tan poco….


Lo he visto, je, je, en Flores en el Ático.








mayo 4th, 2008

Maneras de sentarse cómodos en los espacios públicos


David, con quién he compartido bromas estos días sobre qué pasaría si aparcaba mi sofá en zona reservada para los coches y me pusiera a leer tranquilamente el periódico, previo pago de la tarifa de la ORA, me ha mandado información sobre un proyecto que llevó a cabo junto a Genoveva Carrión para Transite 2006.


Ojos que no ven, corazón que no siente que así se llamó su propuesta ganadora, consistió en aprovechar el cajón de la obra de la Iglesia del Salvador de Sevilla, un muro de obra de lo más básico, para convirtieron en un elemento de mobiliario urbano, un sofá, utilizable por los ciudadanos.


Y esto se llevó a cabo mediante una acción tan simple como acolchar dicho muro y parte del suelo, con tela resistente a fuego y antidesgarro, con lo que se consiguió un gigantesco y cómodo sofá público que se acompañó con unas grandes cortinas perforadas rojas, que hacían más confortable el lugar y de paso lo señalizaban.


Todo el proyecto está documentado en el blog Intrometidos, que los autores crearon para ese fin.

Siguiendo con la idea de intervenir los espacios públicos y hacerlos más confortables a los usuarios, he recopilado algunas cosillas que tenía guardadas, en las que colectivos más o menos artísticos ofrecen a los ciudadanos medios para descansar en zonas que normalmente no están acondicionadas para este menester.


No voy a hablar del proyecto PARK(ing) porque, aunque es de las acciones que más me gusta y me parece más confortable, ya lo hice en un post llamado Verde que te quiero verde.


Otra iniciativa que me encanta es la Permanent Breadfast, que surgió en 1996 cuando un grupo de artistas comenzó a desayunar en lugares públicos.


La idea es bastante simple, una persona invita a desayunar a otras en cualquier sitio público y estas se comprometen a invitar a otro desayuno en la próxima fecha posible.


De esta manera, hasta el día de hoy, estos desayunos se siguen convocando y en ciudades como Praga, Berlín, Oslo, Nueva York o Melbourne no es raro ver una hermosa mesa del desayuno en un parking, una calle, en un parque o centro comercial.


Me parece una civilizada manera de disfrutar de un espacio común, compartiendo el desayuno con amigos. Será cuestión de convocar alguno en la Plaza de la Luna, si es que no está invadida por algún cutre mercadillo medieval.


Otro interesante proyecto relacionado con el acomodo en la vía publica es el llamado public chair que se llevó a cabo en Nueva York en el 2005.


Si no he entendido mal, consistió en recuperar de la basura, sillas y objetos para sentarse y, mediante una plantilla en la que se podía leer Public Chair, marcarlas para de esta manera cobraran protagonismo y se convirtieran en una especie de donación a la comunidad y que fuera aprovechada para hacer un alto en el camino, reflexionar, descansar y disfrutar de noches de verano al aire libre.


Con esta acción, se cumplieron dos buenos objetos, reutilizar objetos inservibles, asignándoles un nuevo uso y a la vez dotar de infraestructura a los espacios públicos.



Una iniciativa parecida, Siéntese, se inició en Madrid en el 2007 bajo el auspicio de Patio Maravillas y consistió en recatar sillas de la basura y después de darles un tratamiento de escultura (pintarlas de color dorado), sacarlas a la calle para que pudiran ser utilizadas como espacios para el diálogo y el disfrute público.


Toda la evolución del proyecto, que creo aún no ha terminado, se puede encontrar en su blog Siéntese.


Y estas son algunas creativas y cómodas maneras, de sentarse en los espacios públicos, sin necesidad del patrocinio de las instituciones y sin tener que consumir bebidas y comidas a precio de escándalo.


Hay que tomar nota… que llega el veranito…

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