Primero conocí a Ufocinque, bueno para ser exacta, primero lo vi trabajar, después lo conocí y por último cuando tuve oportunidad, me empapé de su obra.

Y es que desde el primer momento me sentí atraída por la laboriosidad callada de este artista y su maestría con el cutter. Durante muchas horas lo vi absorto, casi sin levantar la cabeza de sus rollos de plásticos, perforando una superficie inmaculadamente blanca, a la que practicaba agujeros que yo no entendía y que no parecían corresponder a ningún dibujo marcado previamente en la superficie.

Tuve que esperar 3 días para ver la pieza completa y entender que lo que estaba haciendo era dar forma a multitud de arcos, parecidos, aunque no iguales, que puestos en orden, conformaban un pasillo de sinuosas formas flotantes, que a la orilla del Ebro, contrastaba deliciosamente por su blancura, con la verde vegetación del entorno.

Y es que parte de la obra de Ufocinque, consiste en recortar superficies blancas, de manera aparentemente improvisada, llenándolas de formas onduladas, unas veces abstracta y otras no tanto y que superpuestas unas a otras van convirtiéndose en objetos tridimensionales, en los que la ausencia de color, hace que se produzcan juegos de sombras que nos sumergen en pequeños mundo misterioso y cambiantes según el punto de vista.

Os dejo ejemplos de sus trabajos en papel, espero que os guste, yo me lo encontré en el 4º Asalto de Zaragoza, por donde me pasé y donde conocí a mucha más gente interesante.

Por cierto, este artista también pinta muros y tampoco lo hace mal…
































































































