agosto 22nd, 2008

Esculturas como lámparas


Las lámparas… mi objeto fetiche…, pero estas de hoy, no están en las tiendas de decoración, para verlas hay ir a los museos, de cuyos techos cuelgan orgullosas, porque son la obra de la escultora Lee Bul, una de las artistas coreanas más reconocidas internacionalmente y que tiene en su haber infinidad de exposiciones por todo él mundo.


Esta mujer, ha demostrando gran virtuosismo, en el dibujo, en la performance, en escultura, pintura, instalaciones y videoarte en general, toda una artista renacentistas, vaya.


Pero hoy me quedo con sus impresionantes instalaciones de lámparas, que me han dejado con la boca abierta.


No hay mucho que explicar porque las imágenes hablan por sí solas. Yo la he conocido, por el blog sobre arte feminista del Museo de Brooklyn.






agosto 21st, 2008

Maravillosas piscinas abandonadas…


Sigo con pequeños retazos de mi vida en Nueva York, en la que como pretendida neoyorquina, por un mes, esquivo los sitios demasiado turísticos, no penséis mal, es que esos ya me los he visto en anteriores ocasiones.


Mis amigos de por aquí tratan de seguirme la corriente y llevarme a conocer sitios especiales y diferentes, por eso me extraño cuando uno de los que mejor me conoce, me invitó a ir a la piscina con él, pensé, ¿no se acuerda que a mí, nacida en los márgenes de un río, en agua estancada no me meten ni a la fuerza?…


Pero claro, mi amigo no me iba a decepcionar y enseguida supe que no se trataba de una piscina al uso, sino de una especial, situada en Williamsburg, ese barrio absolutamente gentrificado y por lo tanto de moda, cuyo nombre es MacCarren Pool y que ahora está abandonada y por supuesto completamente seca.


Fue construida en 1936, concebida como una piscina gigante con cabida para hasta 6800 bañistas, pero en 1984 se cerró al público y hasta ahora. Ha servido como pista de skate y como galería de exposiciones para graffiteros y no se para cuantas otras cosas más, hasta que en 2005 Clear Channel Entertainmen, pagó un dinerito a la sociedad correspondiente, para realizar algunas obras de mantenimiento básicas, a cambio de poder utilizarla para sus eventos culturales.


Los planes de futuro pasan por cambiar definitivamente su uso, acondicionarla para eventos más o menos artístico, pero la mayoría de los vecinos, prefiere que se vuelva a habilitar como piscina pública y que los actos culturales, se organicen en otros lugares del barrio…


Por ahora, es un sitio extraño y algo deprimente, cuando hay poca gente, pero con gran encanto, donde se organizan conciertos, fiestas y los martes por la noche, proyectan cine gratis.


A eso es pues a lo que me invitaba mi amigo, a pasar una velada típicamente williamsburgiana, viendo Velvet Goldmine, sentada en el fondo de una piscina, cubierta por graffiti y esponsorizada por varias marcas, como la mencionada Clear Chanel, una famosa cadena de cafeterías de por aquí, con muchas sucursales en España también, por una marca de cerveza local y por otra de coches.


El espectáculo que me encontré al entrar… de lo más interesante. Era la caída de la tarde y todo el mundo estaba ya tirado en el suelo, bien provistos de mantas, cojines, sillas de playa, colchones hinchables y unos fantásticos picnics de comidas exóticas donde el sushi, las ensaladas y los alimentos macrobióticos eran los ingredientes más comunes.


Nosotros, menos preparados, habíamos comparado algo de comida en un supermercado y no teníamos ni mantas ni sillas ni nada de nada así que haciendo de tripas corazón acudimos al stand de los coches donde después de rellenar un formulario, que me inventé, nos dieron unos cojines, para no estar sentados en el suelo, de piscina, pero igualmente duro.


Una vez terminada la merienda, cena para ellos, a las 8.30, dio comienzo la película, dos horas sentada en el suelo y con frío de narices pero, claro, no quería perderme ni un minuto de esa noche genuínamente neoyorquina, tan sofisticadamente descuidada, como casi todo lo que se ve por las zonas alternativas más de moda de la ciudad.


Y es que, como dije el otro día, no se puede ser más moderno, baile en los museos y fiestas y cultura, en las piscinas abandonadas… imposible estar a la altura.


El próximo 30 de agosto, en esta misma piscina, concierto de los Sonic Youth por si alguien se anima, no es imprescindible bañador.


Y esa fue mi experiencia de ayer. Pero como no me quiero limitar a dejar por aquí mis historias personales os adjunto un catalogo fotográfico de algunas piscinas abandonadas increíblemente hermosas en las que espero, que no pongan la vista los especuladores publicitarios, para sus fines particulares.


Me está dando miedo, no es la primera vez que lo digo, cómo las empresas y marcas comerciales, con enormes recursos económicos y oscuros intereses disfrazados, se están apropiando de espacios públicos, en muchos casos marginales pero con gran encanto y a golpe de talonario están organizando sus eventos publicitarios privados, en esos mismos sitios a los que resultan tan difícil de acceder, para el común de los mortales.


Las primeras fotos pertenece a la MacCarren Pool y las he sacado de la página oficial y de Little Read Book.

Después una preciosa serie Absence of Water, del fotografo inglés Gigi Cifali que he conocido por Bldg Blog en la que ha capturado el estado actual viejas piscinas abandonadas, del area de Londres, que pertenecieron a lidos y a casas de baños de los años 30 y que al pasar de moda fueron abandonadas, quedando sus piscinas, como testigos mudos de esplendores pasados. Las fotos son impresionantes, o a mí, amante de lo imperfecto y derruido, desde luego me lo parecen…


El resto igualmente maravillosas si no más, las he conseguido en Flickr, cómo no.


Así que, si venís por aquí y alguien os pregunta si queréis ir a la piscina, mejor que preguntéis si os ponéis traje de bañó o traje de noche, por si acaso…


No he podido evitar tener presente, durante todo este post, la triste película, El Nadador.










agosto 20th, 2008

Trabajando en el alambre…


Repasando a los clásicos contemporáneos, hoy le toca el turno al británico Antony Gormley, un señor escultor con letras mayúsculas, con más de 25 años de trayectoria artística, en la que ha desarrollado una obra verdaderamente interesante, formalmente hablando que es lo que a mí me interesa, ya sabéis y que le llevó en 1994 a conseguir el premio Turner, lo cual no es que signifique gran cosa, también se lo han dado a Damien Hirst, pero bueno, para que nos situemos, vale la referencia…


Con formación arqueólogo-antropólogica según se cuenta en su biografía » Durante los últimos 25 años Antony Gormley ha revitalizado la imagen humana en la escultura a través de una investigación radical del cuerpo como un lugar de la memoria y la transformación, utilizando su propio cuerpo como objeto, herramienta y material. Desde 1990 ha ampliado su preocupación por la condición humana para explorar el cuerpo colectivo y la relación entre el yo y el otro… Su reciente trabajo cada vez más, se involucra con los sistemas de energía, los campos y los vectores, en lugar de masa y volumen definido…».


A los que le interese saber más sobre este autor gente más sesuda que yo ha escrito mucho sobre él, sólo hay que hacer una búsqueda en google para informarse.


Últimamente se le ha visto mucho en la web porque una de sus obra Waste Man de 2006 ha sido recordada por Vvork.


Yo, como es precisamente ese tipo de obra la que no me gusta de él, me quedo con sus interpretaciones del cuerpo humano, esas en las que el artista partiendo de la forma original hace sus variaciones e interpretaciones y en las que la masa, el movimiento y la energía acaban amalgamadas en piezas de gran complejidad formal, pero que por otro lado me da la sensación de haber sido concebidas mientras el artista, sentado en un café, dibujaba descuidadamente trazos con su lápiz en los bordes del periódico. Dios mío… qué cosas digo…


En fin, os dejo las fotos de este mago del alambre, que no deja de sorprenderme en cada pieza…











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agosto 18th, 2008

Como Jesús, andando sobre las aguas


Si ayer, el post de más abajo, decía que me gustaba ver como una escuela se había convertido en un interesante museo, hoy es una iglesia la que acoge obra artística, lo cual no es nuevo porque grandes tesoros de la pintura, se esconden en ellas y a veces se muestran al público y otras tantas no.


Bueno pues esta vez, la iglesia ha sido despojada de todos sus artificios y llenada de agua. Esto tuvo lugar en Londres el año pasado en el London Design Festival y lo llevó a cabo el artista, bueno mejor llamarlo diseñador, Michael Cross.


La instalación se llamó Bridge y consistió en llenar la superficie de una iglesia vacía, con 60 pulgadas de aguas. Cuando alguien se situaba al borde del agua, unos pequeños peldaños surgían de las profundidades y le invitaban a penetrar en el interior de la superficie embalsada de agua.


Con cada paso que se daba, una nueva plataforma emergía a la superficie y todas las que se iban dejando atrás iban desapareciendo.


La sensación debía ser bastante extraña al sentirse uno solo y aislado… sobre la superficie de un estanque… contenido en un recinto sagrado… Un cierto desasosiego debía invadir al visitante, pero seguro que pasados los nervios del primer momento, una sensación de recogimiento y paz llegaría a más de uno, el que no fuera demasiado nervioso o miedoso.


A mí, desde luego, me hubiera gustado meterme hasta el fondo.


El problema gordo fue, que la compañías de seguros decidió añadir algunos elementos más a la obra y metió a un propio que ayudaba y seguía a corta distancia a los que se internaban en el paseo, sumergido hasta la cintura en el agua, también obligó a usar un chaleco salvavidas y a que las plataformas no desaparecieran, lo cual sinceramente acabó afeando mucho la instalación.


Que pena que las cosas no siempre salgan como uno las planea y que haya gente poderosa que pueda obligar a que todo se haga a su manera…


Menudo disgusto se debió llevar Michael, me pregunto si después de un año, se le habrá pasado… Lo vi aquí.

agosto 17th, 2008

Un museo escuela


Ayer estuve en el P.S.1, ese maravilloso anexo, que MoMA tiene en Queens y tengo que decir que se siente un placer especial visitado museos de arte contemporáneos como éste, cuyo packaging no es una obras faraónicas de la arquitectura contemporánea.


Se ha respetado completamente la idiosincrácia del edificio, un magnífico colegio suburbial que fue reconvertido en lugar de exhibiciones por el The Institute for Art and Urban Resources, organización dedicada a la reutilización de espacios abandonados, para convertirlos en talleres y salas de exposiciones.


Desde el 2000 es parte de MoMA, que sin complejos, lo ha dejado tal cual estaba, limitándose en apariencia, claro, a dar unas manos de pintura, unos pequeños arreglos de carpintería y poco más.


Y gracias a eso, para mí se ha convertido en un espacio de lo más interesante, expositivamente hablando, ya que todo lo que se expone en su interior parece más cercano, comprensible y humano. ¿Enseñar arte en las escuelas?… pues al pie de la letra se lo han tomado, incluso las oficinas y despachos conservan ese aire docente que a mí me encanta.


Cosas interesantes dentro de las aulas, pues muchas, cada una tendrá su post específico un día de estos, pero para abrir boca, me quedo con el siempre admirado aunque con escasa represantación Olafur Eliasson y sobre todo, por ser desconocidos para mí, los artistas finlandeses de la exposición Arctic Hysteria: New Art from Finland, en la que he visto obra de lo más sorprendente y con un sentido del humor fino fino.


He pasado un divertido rato escuchando los recitales de Complaint Choir, un evento artístico internacional, que consiste en cantar las quejas, que los vecinos de una ciudad han manifestado, en talleres específicos sobre el tema y a las que después se ha puesto música que ha sido interpretada por coros formados por voluntarios. Os recomiendo que los echéis una oida, porque las letras no tienen desperdicio.


En el exterior de este museo, como si se tratara de un patio de colegio que acoge particulares actividades «extraescolares», en estas fechas se organizan eventos musicales dentro del programa Warm Up en el que traen a grupos de lo más vanguardista para que toquen en directo, algunos son bastante conocidos.


Este espacio al aire libre, ha sido intervenido este verano por el equipo de jóvenes arquitectos WORK Architecture Company, ganadores del concurso anual, MoMA/P.S.1 Young Architects Program, con su trabajo Public Farm 1, una especie de jardín/huerto, hecho de material reciclable, donde los grandes tubos de cartón son el principal elemento y en ellos se siembra todo tipo de plantas comestibles. Además anexa hay una minigranja y una pequeña piscina donde los más pequeños se pueden bañar, mientras lo padres bailaban en la pista creada para ese fin.


Así, mientras nosotros dormimos largas y reparadoras siestas veraniegas, aquí de 2 a 9, bailan y se bañan en los museos, rodeados de hortalizas, con olor a gallina… y es que no se puede ser más moderno…







Bueno y después de este leve repaso a la configuración de un museo tan particular, me centro en el artista del que quería hablar hoy y al que he conocido gracias a esta visita, se llama Pekka Jylha, es finlandés y escultor.


La poca obra expuesta me ha dejado con ganas de más, así que he echado mano de internet, como no y he visto que tenía piezas de lo más interesantes, algunas muy subrrealistas, otras bastante poéticas y otras con grandes dosis de mala leche. El agua es uno de sus elementos favoritos, los conejos blancos y animales disecados… también…


Bueno como ya he escrito bastante hoy, os dejo con imágenes de su trabajo que espero os guste, a mí me ha provocado una sonrisa de complacencia.













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