abril 23rd, 2009

Agujeros luminosos en las calles de Madrid


Esta vez los amigos de Luzinterruptus se ha inspirado, para sus intervenciones luminosas, en algunos agujeros circulares, que las obras del centro de Madrid han ido sembrando estos días por las calles levantadas.


Sí, ya se que me repito con esta gente, pero es que viendo esas fotos casi lunares en pleno barrio de Noviciado no he podido contenerme y aquí los tengo otra vez. En el fondo, trato de hacer mérito, para que me dejen sus luces en el ático, a ver si cuela.


Estas instalaciones son de esas que a mí me gustan, ya que han sido hechas con mínimos recursos, de manera casi espontánea y aprovechando los aconteceres de la calle.


Copio lo que ellos nos cuentan sobre su intervención Cráteres luminosos del más acá. «Las obras de Madrid, definitivamente nos inspiran, las hay por todas partes y aunque la mayoría de las veces no podemos evitar preguntamos por qué vuelven a abrir las mismas calles que el año anterior, tenemos que reconocer que nos proveen de materia prima de primera calidad para nuestras intervenciones


Así que, algunas veces, es suficiente con echarnos a la calle, con el radar bien engrasado, para que se nos ocurran algunas cosillas, como esta intervención, en la que la calle Pizarro de Madrid nos sirvió de escenario y el trabajo de las máquinas taladrando el asfalto, de inspiración» .


Pues no necesita más explicación, tampoco su segunda actuación de la noche, Tubos conductores de luz que tuvo lugar el mismo día en la misma zona de obras.


Da alegría comprobar que, mientras algunos piensan que el Madrid de las obras no se diferencia mucho del Beirut bombardeado, otros saben ver en zanjas, agujeros y árboles taladrados, cierta poesía urbana…


Las increibles fotos, como siempre, son de Gustavo Sanabria, del cual recomiendo echar un ojo sin prisa a su flickr y a la web.

abril 1st, 2009

Lo que se ve desde el coche


Parece, según sugiere el trabajo de Jose Ruíz, que en Gran Canaria, las esculturas en las rotondas son un auténtico canto al mal gusto, pagado con el dinero de todos los contribuyentes.


Circular por sus autopistas, sobre todo las del sureste de la isla, observar sus circunvalaciones y fijar la vista en la iconografía de sus rotondas, supone un encontronazo con lo peor de la escultura «costumbrista» además de experimentar un salto hacia atrás en el tiempo, tanto por la utilización de materiales, como por los temas tratados en estos monumentos rotondiles…


En este marco, la obra de Jose Ruíz, trata de «abrir un diálogo sobre las intervenciones “artísticas” que se han producido en las islas en los últimos años y denunciar los encargos políticos realizados sin ningún criterio profesional para intervenir en el espacio público.


Y ¿cómo lo hace?. Pues mediante una intervención de lo más sencilla, que «consiste en montajes fotográficos de algunas rotondas con pequeños carteles donde escribe: «el arte público no es decoración»; «el arte público debe ser político, no politizado»; «la ciudad está llena de obras inútiles pagadas con dinero público» o bien «la isla se ha inundado de horrores bienintencionados».


Con el uso de estos mensajes, fácilmente entendibles, situados en el mismo escenario que se cuestiona, el artista intenta fijar la atención en esta realidad que la fuerza de lo cotidiano, ha convertido en irrrelevante para los automovilistas.


Además invita al debate sobre los usos y abuso que se cometen en el espacio público en nombre de una cultura popular obsoleta y mal entendida.


Es imprescindible para entender bien los antecedentes de este trabajo, la lectura del texto Desde el coche de Saro Alemán, profesora de la E.T.S. de Arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria.


Y sin más, aquí quedan las imagens de la obra, verdaderamente estos monumentos son para tener un accidente.


Gracias, José Ruíz por hacerme llegar tu trabajo.












marzo 24th, 2009

Los containers y el futuro de la construcción


Hoy un proyecto ligero, de esos que me parecen mas una curiosidad que algo realmente artístico, pero que me divierte y por eso os lo dejo.


The Containers, así se llama la serie de fotografías futurista-arquitectónicas realizadas por Robert Bowen, en la que los ya famosos contenedores usados para transportar mercancía, se han convertido en una imagen modular, con la que construye cada uno de sus paisajes manipulados.


Cómo no, el artista ha utilizado para ello, sus avanzados conocimientos de photoshop, dando así vida a una particular visión de la ciudad donde los containers son los verdaderos protagonistas de la actividad urbana.


Y si queréis ver que los sueños photoshopianos de Robert Bowen no van mal encaminados, en Architechnophilia nos hacen un repaso de algunas construcciones realizadas con dichos elementos y estos casos, no son un futurible…

Si no sabéis distinguir las fotos reales de las retocadas, pinchando en ellas lo sabréis


A Robert lo conocí, buscando en google.
















marzo 15th, 2009

Donde dije temporal, digo temporada

Hace unas semanas, David Estal, me hizo el regalazo de escribir este refrescante texto para Flylososphy y hoy, aprovechando que hemos tenido un día caluroso, quiero dejarlo en el ático porque al leerlo, siento como si un poco de brisa fresca soplara y se llevara volando el polvo rancio y gris que se va posado sobre el entorno urbano que me rodea. Espero que os guste tanto como a mí.

A partir de un inocente juego semántico se trata una cuestión de mayor relevancia: la pertinencia de lo efímero para identificar las posibilidades y las claves del espacio público, también como experiencia o transición para lo permanente.

¿Quién dijo arquitectura temporal

Dicta la R.A.E que el calificativo ‘temporal’ responde a aquello que dura un tiempo, que no es eterno. Coloquialmente, estamos acostumbrados a asociar este término a situaciones con cierta connotación negativa como el ‘trabajo temporal’, la ‘baja temporal por enfermedad’, o el ‘temporal de lluvia’.

En cambio, la expresión ‘temporada’ viene definida como un espacio de varios días, meses o años que se consideran aparte formando un conjunto. Y pone como ejemplos de carácter positivo: ‘temporada de verano’ o ‘la mejor temporada de mi vida’. También responde gozosamente al tiempo durante el cual se realiza habitualmente algo como la ‘temporada de ópera’ y, temporada también es aquello que ha sido o se usa en cierta época como ‘la fruta de temporada’ o ‘un vestido de temporada’.

De igual modo que hace un tiempo en Flylosophy se aportó en el artículo “La arquitectura como regalo” otro término más adecuado para la arquitectura efímera: ‘arquitectura de travesía’, recurro inocentemente a este matiz semántico entre ‘temporal’ y de ‘temporada’ como punto de partida para reafirmar la intervención en espacio público, a veces desatendida o considerada como de segunda categoría dentro de la construcción de la ciudad. Sin embargo esta arquitectura también es una obra ‘de verdad’ porque también ‘se construye’ y, lo bueno si breve, dos veces bueno.

La ‘arquitectura de temporada’ es una arquitectura valiente con gran capacidad de resolución que, como ‘la otra’, también responde a un lugar, razona la forma, aspira a la belleza, atiende a una función e interactúa con los ciudadanos en general y con el usuario en particular, el cual se apropia de ésta con mayor facilidad, por su cercanía, por su menor imposición o intimidación. Igualmente, los usos temporales del espacio público son vistos como herramientas para activarlo, éstos revelan las posibilidades del espacio y son capaces con pocos medios de resolver grandes problemas.



Intento de re-habilitar un solar del
Cabanyal (Valencia) por los vecinos y su respuesta institucional.

Como curiosidad ociosa, tecleamos en Google-Imágenes las expresiones ‘arquitectura temporal’ y ‘arquitectura de temporada’. A continuación observamos los resultados. Vemos que al menos no nos indica ‘quiso usted decir arquitectura efímera’. Así pues, fijándonos exclusivamente en la primera página de fotografías comparamos que, con la entrada ‘arquitectura de temporada’, se nos ha colado como primera imagen la temporada de fútbol. En ese sentido también aparece una obra teatral en una facultad de arquitectura. Intentando encontrar entre las imágenes alguna que se aproxime a lo que buscamos, ‘arquitectura de temporada’, con cierta emoción vemos que surge ‘algo’ del blog de Edgar González. Sin embargo se está refiriendo a que comienza la temporada de talleres de arquitectura de verano, siendo el de Santander el primero de ellos. Por otra parte, sorprendentemente aparece la cara de Frank Gehry. Y, sin más importancia, también encontramos unas habitaciones en el campus-anuncios, un urbanista colombiano que busca hospedaje por una temporada en Madrid y una frase que reconforta: buenos tiempos para la arquitectura.



Resultados Google para ‘arquitectura de temporada’.

En cambio, en el Google-Imágenes para la locución ‘arquitectura temporal’ gana protagonismo con tres entradas el Kubik Ilumina, realizada en el 2007 en el Fórum de Barcelona. Y como éste, el resto de imágenes, más o menos, están relacionadas con el término tecleado. Cabe destacar el almacén temporal para fruta dentro del conocido blog de Judith Bellostes, aunque aparece dudosamente clasificado en la sección de arquitectura rural, disponiendo este blog de una sección dedicada a la arquitectura efímera.



Resultados Google para ‘arquitectura temporal’.

Este pasatiempo manifiesta que rebautizar como ‘arquitectura de temporada’ a la ‘arquitectura temporal’ no solo sería novedoso, sino que si se repite muchas veces en este artículo tal vez consiga aparecer en la primera página del Google e incluso, con voluntad, podría definirse en la Wikipedia. De este modo, esta redefinición de lo temporal con un matiz más positivo y pertinente, enaltece el valor del mismo y la actitud frente a ello.

¿Cuánto dura lo que no dura?

Resultaría excesivamente simple el pensar que la arquitectura efímera tiene una vida corta. Las cosas efímeras pueden durar mucho tiempo, solo hay que preocuparse por ellas. Lo efímero en la arquitectura viene acompañado implícitamente de una voluntad orientada hacia la sostenibilidad referido en cuanto a la economía de la acciones, optimizando aquello que se construye. .



Búnker transformado en un rocódromo urbano.
Sternschanze.

Frente a la permanencia del monumento tradicional, Antoni Muntadas anima al artista, al arquitecto a la necesidad de actuar ante determinadas circunstancias en momentos específicos, poniendo en duda el carácter impositivo del signo que permanece, trabajando a partir de la idea de lo efímero en relación con el contexto y con un carácter interdisciplinar.

Lo construido, lo creado se enfrenta al paso del tiempo con negatividad. En las escuelas de arquitectura se hace referencia a la vida útil de lo construido con una vocación de permanencia, para durar el máximo tiempo posible. Ésta es seguramente una idea occidental, de herencia defensiva, reflejada desde la firmitas vitruviana. Pero en otras culturas, como la asiática, aparecen materiales más frágiles que la piedra o el ladrillo como el papel, el bambú o la madera. Así pues, encontramos conceptos como el japonés wabi-sabi que incluye la idea de que las cosas frágiles sobreviven por el modo como la gente se relaciona con ellas. Parece que la idea de lo efímero está más enraizada en la sociedad asiática, mientras que el mundo occidental se centra más en la conservación. En compensación a esto, el consumismo, lo desechable y la moda son reacciones extendidas en la sociedad y la arquitectura occidental.

Aún así, en los años sesenta, Marshall McLuhan ya enunciaba el tránsito de una arquitectura de ‘lo visible’ (representación) a una arquitectura de ‘lo táctil’ (percepción). Al fin y al cabo, la arquitectura se acerca a la sociedad a través de sensaciones, más que a través de la geometría y la perspectiva. Y la ‘arquitectura de temporada’ posibilita este acercamiento de forma más ‘natural’. Por tanto, lo efímero en el espacio público no es una limitación, sino una oportunidad.

La rutina hace invisibles las cosas

“Muros comunicativos”, “Transprogramación de espacios comunes”, “Sobre ruedas qué”, “Escaparatismo”, “Cacharros heridos”, “Entre paréntesis”, “Desayunos públicos”, “Ni vallas ni luces”, “Marcas de posición”, “Iconos reversibles”, “Bosques invertidos”, “Traducciones de espacios urbanos”, “Descampados habitados”, “Intrometidos”, etc. Todas estas prácticas así catalogadas en mi ordenador son intrusiones urbanas que a modo de señales interrogativas en la calle reclaman nuestra participación y atención.



Campo de fútbol utilizado como cine de vernao. Millerntor Stadio. Hamburgo.

El espacio con autoridad de ser público también tiene nombre. De la A a la Z, el alma de la ciudad se materializa según la A.E.A.T en: ‘alameda, aldea, área, arrabal, arroyo, avenida, bajada, barranco, calle, calleja, camino, carretera, caserío, colegio, colonia, conjunto, cuesta, entrada, escalinata, explanada, extramuros, extrarradio, glorieta, gran vía, grupo, huerta, jardines, lado, lugar, manzana, mercado, monte, muelle, parcela, parque, pasaje, paseo, plaza, polígono, prolongación, puente, puerta, ramal, rambla, rampa, rincón, ronda, rotonda, salida, sector, sección, senda, solar, subida, torrente, travesía, urbanización, vía, vía publica’.

Sin embargo, tal como indicaban Ábalos y Herreros en “Áreas de impunidad” (otro término ‘inventado’) hay otros lugares desregulados como los descampados, asociados a la periferia urbana, donde el concepto convencional de espacio público se transforma en una libertad pública extrema. Esto da lugar a unas formas no tan conocidas de utilización del mismo, y por tanto, las intervenciones dependen y atienden al uso inconsciente del deseo de la gente. Una oportunidad de renovación que se materializa a través de una arquitectura efímera con carácter periurbano que descubre lo público.

La ‘arquitectura de temporada’ en diálogo con el espacio urbano, lo sirve y lo mejora. Así pues, la obra no tiene que imponerse, sino exponerse, dejarse apropiar con una preocupación contextual. De lo que se trata es de mirar las cosas de otras maneras, de releer el entorno con optimismo, de identificar oportunidades, de ceder, de implicarse, donde el contenido es importante y la forma se adapta a las necesidades de cada trabajo. Es decir, llenar no el espacio físico sino el espacio mental del imaginario colectivo, buscando iconografías comunes.

Dígase ‘arte público’, ‘arte urbano’, ‘arquitectura efímera’, ‘exteriorismo’, ‘instalación’, ‘intervención en espacio público’, ‘arquitectura temporal’ o ‘arquitectura de temporada’. Más allá de etiquetar ambiguamente, debemos pensar en arte o arquitectura que se reencuentra con la cultura de lo público, que mira a su alrededor, que incide en los procesos de activación urbana. Éste es uno de los retos de la ciudad actual.

Quizá, en el momento actual más que en ningún otro, frente a una aclamación del verticalismo aburrido en las ciudades que reitera la exhibición de un poder económico o político, se nos presenta la oportunidad de la improvisación, la generación de experiencias, la construcción de situaciones, la intervención en el espacio público como un panorama más participativo (‘autoespacio público’), alternativo a la hiper-planificación y un signo de mediación y libertad. Por ello, insisto, no digamos ‘temporal’ porque con la ‘arquitectura de temporada’ la ‘Ciudad’ permanecerá.

David Estal (arquitecto, Valencia).

marzo 10th, 2009

Realidad inventada


Me parece interesante observar como photoshop que se ha desmarcado del ámbito estricto del diseño, para convertirse en una herramienta usada por artistas y arquitectos para representar, sus previsiones futuristas, la mayoría de las veces catastrofistas, cuando no apocalípticas, del futuro, no muy lejano, según algunos, de la arquitectura.


En el caso del trabajo de Simon Boudvin Alredy Made, estamos hablando de imágenes bastante comunes en el paisaje urbano y en las que hay que fijarse un poco para descubrir las aberración constructivas añadidas por el autor y que una vez detectadas, sorprenden por su fino sentido del humor.


En su serie Exometries se interna en canteras de piedra para darles de nuevo con el photoshop, un aspecto renovado que se acerca más al de una sala de exposiciones, que al del sucio y frio lugar de donde se extrae la piedra para construir los edificios que ha tuneado en su primera série.


Y sin más, aquí dejo un montón de imágenes para que juguéis a averiguar hasta donde llega la realidad y cuales son las aportaciones, a la escena, del autor.


Lo he visto en muchos sitios, pero ahora recuerdo éste.












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