Diseñar con elementos reciclados y reutiliazados y que además tenga un sentido del humor muy marcado no es nada fácil. El colectivo Resing lo ha conseguido y me quito el sombrero por ello.
No hay objetos aparentemente insignificantes, en deshuso o estropeado, que no puedan convertir en un producto divertido y la mar de contemporáneo…
Es digno de admiración, su extenso catálogo de lámparas fabricadas con piezas de fontanería, y sus muebles construidos con multiples piezas desparejadas, o que con pequeñas modificaciones pasan a tener otras funciones hasta ahora insospechadas…
Las imágenes lo dicen todo, así que sólo me queda mostrar mi admiración por su inventiva y pensar qué puedo hacer con algunas cosas que me sobran…
Lo he conocidoaquí y las fotos las he sacado de la página de los diseñadores.
Hoy es uno de esos días en los que me hubiera apetecido perder el control y tirarse a algún sitio, por ejemplo, a un río… o rodar por una pendiente de hierba… o lanzarme desde lo alto de un granero para caer a una superficie mullida… bueno, nada muy arriesgado en lo que mi vida peligrara…
Pero pensando en caidas, desde luego me quedo con las llevadas a cabo por el artista Bas Jan Ader, que hizo de ellas actos de libertad absoluta, sin dramatismos, que se percibían como acciones voluntarias, llevadas a cabo con una pasmosa naturalidad y que a mi me parece que tienen un transfondo romántico, a la vez que cómico, que me conmueve profundamente.
Como no se me da muy bien hablar de profundos conceptos artísticos, copio algunos trozos que he sacado del artículo Bas Jan Ader: Una obra en tres caídasescrito por Gabriela Galindo, en las que nos da una visión más profunda de su trabajo.
«Ader se avienta en bicicleta a un canal en la Ciudad de Ámsterdam. Ader se cuelga de un árbol y se mantiene el mayor tiempo posible hasta que termina por caer en un río. Ader se sube a la azotea de su casa, rueda por el techo inclinado y cae al suelo; y así, siguen las caídas, una tras otra, en la calle, en el bosque, en el agua.
Bas Jan Ader plantea la caída como una metáfora existencialista. El ser humano, que es libre por naturaleza, utiliza esa libertad para provocar su propia caída y con ella caen ideologías, historias, tradiciones y hasta el alma misma.
Y hablo del alma no sólo como un simple referente, la obra de Ader es un trabajo que se desarrolla a partir del uso de su cuerpo, como objeto y sujeto de su trabajo. Dentro de las más antiguas y difundidas concepciones filosóficas del cuerpo encontramos aquella que lo considera como el instrumento del alma. Hablar del alma hoy puede resultar un tanto arcaico, actualmente el alma es entendida en términos de conciencia y ésta ha servido a menudo para presentar nuevos ideales o reglas aún no aceptados por la moral corriente. Se ha recurrido a la conciencia para sostener la insurrección y la lucha contra la autoridad o para mostrar el carácter de lo incierto de las tradiciones, creencias e ideas constituidas.
Ader se avienta y cae, con su cuerpo y con su pensamiento, en una muestra de libertad plena, ausente de condiciones o límites y así, manifiesta su libertad, consistente en la capacidad de actuar o no como consecuencia de su elección.
Es muy difícil reconocer las influencias o conexiones que Ader tuvo en el tema de la caída. Muchos artistas del performance, el teatro y la danza en la década de los 60 experimentaron con caídas reales y ficticias… La diferencia con la obra de Ader es que éste presenta una mezcla de ironía y romanticismo dramático. Combina la comicidad al estilo Buster Keaton con la exaltación de su propia destrucción…»
La intensidad de su obra parece agrandarse por el hecho de ser un artista atrevido que desapareció misteriosamente a la edad de 33 años, cuando iniciaba la segunda fase de su obra In Search of the Miraculous.
Su búsqueda lo llevó a la muerte, un viaje que simbólicamente representaba la última afrenta, el riesgo de caer al vacío explorando los límites de una tierra plana y finita. Así, en el verano de 1975 se embarcó en un pequeño bote, se armó de provisiones e inició el trayecto que debería llevarlo desde Cape Cod, Massachussets hasta Falmouth, Inglaterra.
Pero Ader nunca llegó, a las pocas semanas de su partida se perdió el contacto con su embarcación y ocho meses después se encontró su bote a la deriva cerca de las costas de Irlanda; su cuerpo nunca fue hallado.
Ader dejó una obra breve y contundente, su trabajo ha sido influencia e inspiración para artistas contemporáneos que ven en el arte un viaje y un proceso de descubrimiento. Como Ader mismo expresó: “El mar, la tierra, el artista, tristemente saben que ellos, no serán más”.
Y no tengo mucho más que añadir, sólo que no estaría mal ejercer de vez en cuando nuestra libertad, lanzandonos al vacío que nuestra voluntad elija…
Senioritas es una intervencion, llevada a cabo, con gran sentido del humor, por del colectivo portugués CC, del que nada se, ni siquiera si tienen web.
Una estampa muy común en ciudades del sur de europa, la de las señoras ociosas mirando por la ventana, que ellos han aprovechado para hacer un guiño humorístico subvirtiendo la imagen de la empresa de seguridad y vigilancia, Securitas.
Estas mujeres y lo se por experiencia, no sólo miran, sino que cuando ven algo que les resulta sospechoso, siempre tienen un telefono a mano para llamar a la policía y denunciar, como buenas ciudadanas, los posibles desórdenes callejeros, que atisvan desde su atalaya.
Se trata de una aguda intervención de simpleza pasmosa, les ha bastado localizar las ventanas con señoras y poner un cartelito con el mensaje Senioritas para que inmediatamente tengamos la certeza de que nos están vigilando con la mayor atención.
Lástima que no tenga más fotos de la intervención ya que verlas me ha causado un buen momento de hilaridad aunque con regustillo nostalgico.
Be Paletto es un pabellón temporal construido por 9 estudiantes de arquitectura de la Aarhus School of Architecture durante 10 días de workshop el pasado mes de junio.
Se han usado 420 palets, con los que se ha intervenido el espacio, envolviendo los elementos existentes para ofrecer a los paseantes, varios posibles caminos para recorrerlo además de la posiblidad de sentarse a distintas alturas, como si de un sinuoso anfiteatro se tratara.
En el interior, unas 20 personas pueden permancer sentados y protegidos por la barrera de palets a la sombra de un árbol.
Este es otro de los muchos ejemplos de construcciones efímeras que me gustan, de mínimos recursos y máximos resultados… tomo nota…
Lo he visto aquí de donde también he sacado las fotos.
Os dejo hoy unos vestidos, por llamarlos de alguna manera… en los que las personas que los llevan ceden el protagonismo al volumen y la teatralidad…
Tienen personalidad propia y funcionan más como esculturas u objetos artísticos, herramientas para hacer cosas inusuales, como por ejemplo volar o patinar, o también para permanecer dentro, que como simple ropa con la que cubrir eun cuerpo, que queda totalmente camuflado dentro de volúmenes imposible y materiales técnicos y sofisticados.
Han sido diseñados por Cocky Eek, y os dejo las fotos, que hablan por sí mismas.
Algunos son increibles, los que iluminan… me encantan…