marzo 2nd, 2009

Formas escultóricas hechas con elementos naturales


La obra de Christiane Löhr es de las que no deja indiferente. Por lo menos a mí, me causa incontenible emoción mirar esas pequeñísimas y refinadas esculturas hechas con tanta delicadeza y meticulosidad que da pena que sean de una naturaleza tan efímera y volátil.


Otra vez a vuelta con el arte destinado a desaparecer, una manera de trabajar que aprecio sobre casi todas las demás, en este grandilocuente y egocéntrico mundo del arte contemporáneo donde monumental es sinónimo de calidad y que cada vez me cuesta más encontrar.


Así que hoy estoy contenta de poder dejar aquí muestras del trabajo de una artista que saca su materia prima de la naturaleza, buscando elementos frágiles, etéreos, suaves, diminutos y casi transparentes, que después compone y moldea respetando su estructura original para que adquieran una forma rotunda que hay que mirar con detenimiento para saber de qué está hecha.


Valiéndose de semillas, ramas, hojas, flores, dientes de león cardos, que recoge en sus paseos por el campo, compone piezas en las que confluye en armonía, una mezcla de construccion planificada que se asocia a formas arquitectónicas como torres, arcos, cúpulas, templetes, con otras composiciones creadas aleatoriamente por la naturaleza.


Una verdadera delicia para mis sentidos, que he conocido aquí.













febrero 26th, 2009

Verde urbano


Mirando las fotos del post anterior, es decir, el de más abajo, no puede uno evitar sentir verdadera pena al ver cómo un espacio tan extenso y despejado dentro de la ciudad, se haya visto reducido, por obra y gracia de un proyecto de cortas miras, a una tremenda extensión gris sobre fondo gris, bueno sin olvidar el aprendiz de jardín vertical, medio seco, que se ha plantado en uno de los laterales de la plaza, justo donde no da nunca el sol.


Pero esta Plaza de la Luna (Soledad Torres Acosta), no es la única que luce así de tristona, y es que absolutamente todas las que se están proyectando en estos últimos años en la capital, tienen el mismo tono desagradable, duro, frío e inhóspito. ¿Será casualidad o que todas han sido diseñadas por los mismos? o ¿no será simplemente que compran el pavimento en la misma tienda?…


De eso estaba hablando, en nuestro accidentado desayunos, con Gema y Consuelo que saben mucho de todo esto y que me decían que el verde es un color que da miedo a algunos arquitectos, ya que no es fácil prever cuál va a ser su comportamiento.


Vaaaaaaale, ahora lo entiendo, mejor ponemos un gris, que es un color seguro, que no engaña, destiñe, ni evolucionar a otras tonalidades más alegres, que inviten a utilizar las plazas, con lo que el negocio de los cutrechiringuitos y las casetas se resentiría.


Es difícil pensar en una plaza madrileña de color verde, como también debe ser complicado para los habitantes de la ciudad de Tokio, imaginarla completamente cubierta de verde.


Para facilitar la tarea a los menos imaginativos, algunos artistas japoneses participaron en el proyecto Green Island, y echando mano de socorridos retoques fotográficos, nos muestran, sin dejar nada a la imaginación, cómo luciría la ciudad, si el verde se apoderara de las calles y los espacios públicos.


A mí estas imágenes, me parecen de lo más provocativas, vamos que al verlas, me dan ganas de ir tirando semillas de césped por las calles, a ver si en un tiempo se llenan de vegetación.


Un día de estos voy a hacer un retoque de photoshop con mi querida Plaza Luna y voy a simular como serían los desayunos. Ya no necesitaríamos cajas de cartón, que parece que molestan, con un simple mantel de cuadros bastaría.


En el terreno de lo real, en algunas ciudades ya se están utilizando los tejados como zonas verdes y por lo visto es de lo más ecológico y sostenible porque aísla facilitando así el ahorro energético.


Otros espacios de la ciudad, susceptibles de ser llenados de verde, ya se está haciendo por ejemplo en Barcelona, son las vías por donde transitan trenes y tranvías urbanos. Al ser vehículos con pequeños espacios de rozamiento, permiten ser rodeados de vegetación, lo que no sólo es estéticamente precioso, pues crea como ríos verdes, fluyendo por el gris asfalto. Además ayuda a drenar la lluvia y reducir la contaminación.


Parece perfecto, según nos lo plantean en el artículo de donde he sacaso la información, allí explican con más detalles todos los pro y algunos pequeños contras de esta solución urbanística.


Lo he conocido aquí.

febrero 23rd, 2009

Espacio público construído con lo que la ciudad arroja


Qué ganas tenía de hacer esta entrada. Desde que Cristina de Espacio Apropiado me mostró el trabajo Lo que la ciudad arroja, de Cristina Garzón Martínez, Ana Delgado Lara y Leonardo Tapiz Buzarra, he estado esperando a tener documentación gráfica para hacerla y me llegó este fin de semana, por lo que, aquí está…


Este trabajo resultó ganador en el Programa Transite, organizado por la Junta de Andalucía para celebrar el Día Mundial de la Arquitectura, esto fue en el 2006 y no ha tenido continuidad.


Ya hablé hace tiempo de otro de los proyectos ganadores de este certamen, se llamó Ojos que no ven, corazón que no siente y fue construido por David Estal y Genoveva Carrión, en Sevilla.


El que hoy me ocupa, se llevó a cabo en Granada, usando simples cajas de plástico de colores, de las que sirven para almacenar la fruta y que se colocaron a modo de tejadillo para protegerse del sol, en El Callejón de San Agustín.

Es el tipo de trabajos que a mí más me gusta, por su modestia, por ser de bajo coste, efímero, útil y que además de hermoso ha sabido sacar el mejor partido a objetos que otros desechan.


Copio lo que dicen otros que lo vieron con sus propios ojos«se trata de una idea sencilla, realmente barata, que usa elementos de desecho en un contexto novedoso y que, con un gesto muy simple consigue ventilar, iluminar de manera agradable y eliminar el carácter residual.


El actual andamio cerrado, necesario debido a la obra vecina, se reutiliza sustituyendo la cubierta por un entramado de cajas de fruta de plástico de vivos colores. Un cableado colocado dentro de un perfil en cajón a lo largo de la estructura preexistente sirve para alimentar la iluminación: unos fluorescentes de cocina de bajo coste y consumo que se tiñen con los animados colores de las cajas de fruta junto a las que están colocados.


El problema de la ventilación y la iluminación se solucionan razonablemente bien, pero además, el espacio se convierte en un sitio sorprendentemente agradable, que despierta la curiosidad de quien lo transita por primera vez. Un suelo esgrafiado con motivos frutales y la nueva pintura de la estructura, cierran la obra».


Una pena que hayan desactivado la página de Transite donde se podía obtener más infomación, pero con las fotos ya nos podemos hacer una idea bastante exacta, del resultado de esta obra, efímera, pero que mientras estuvo funcionando, seguro llenó de alegría a todos los que pasearon por debajo de esta colorista creación.


Gracias Ana por mandarme imágenes.





febrero 23rd, 2009

Esos pequeños detalles…


Imágenes de anónimas instalaciones, que parecen haber sido construidas por un artista con sentido del humor.


Aunque en realidad se trata de instantaneas de la vida real, captados por el fotógrafo Will Rogan que tiene un olfato especial para extraer de la vida cotidiana esos pequeños detalles, casi sin importancia, pero que al mirarlos, inmortalizados por su objetivo, te sorprenden por su ingenio, por su extravagancia, por su originalidad por su simplicidad o por su sentido del humor.


Estupendo para empezar el lunes con una sonrisa.


Lo he conocido aquí.








febrero 20th, 2009

Instalaciones confusas


Obras que generan confusión a pesar de su simplicidad, que no son lo que parecen a simple vista, que actúan al contrario de lo que se espera de ellas o que no están en el sitio apropiado… así son las instalaciones de Pravdoliub Ivanov.


Curiosos algunos de sus trabajos en la calle, como Monument to the Unknown Washerwoman, una alta columna fabricada de cubos de plástico, o Hope, Hopeful, Hopefulness, en el que ha manipulado un semáforo para que siempre esté en verde o The Life of the Others is Somehow Easier, en el que ha colgado casetas de perros en lo alto de los árboles, éstas son algunas de las que más me gustan.


También ha creado instalaciones para galerías, algunas bastante ingeniosas como la alfombra que aparece por los dos lados de un tabique, la barrera que funciona justo al contrario de lo que sería deseable, el circuito fabricado con cazuelas, o las banderas que no tienen símbolos porque son transparentes…


En fin, un catálogo de curiosas piezas que generan un poco de desconcierto pero que al final nos hacen esbozar una sonrisilla. Simples y divertidas, ¿para que más?.


Las he conocido aquí.











This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1