noviembre 10th, 2010

Situaciones “cotidianas”

La obra de Paul Harrison y John Wood es de las que necesitan tiempo para visionarlas, nada de prisas, aquí todo es lento, por lo que  hay que resignarse a parar un buen rato delante del monitor observando cada pequeño detalle, ya que sus vídeos está enteramente construidos a base de ellos. Si te dejas llevar, te sorprenderás arrastrado a un minimalista y absurdo mundo, lleno de acciones repetitivas en las que las ideas acaban fluyendo de manera fascinante.

En sus vídeos, la pareja de artistas se nos presentan como ingeniosos inventores, especialistas, y ocasionalmente masoquistas, que a menudo utilizan sus propios cuerpos como materia prima. Sus películas, de baja tecnología no contienen truco ninguno y a mí me recuerdan situaciones propias del cine mudo.



Se valen además de accesorios simples, que usan para lo que no fueron inventados, dejándolos quietos o poniéndolos a trabajar en acciones aparentemente sin sentido, pero que tras un breve estudio, descubrimos que han sido cuidadosamente planificadas.


Sus historias mezclan lo absurdo con lo erudito, lo alto con lo bajo pero siempre desde un punto de vista lúdico. En todo su trabajo subyace un sentimiento de asombro y experimentación, basado en la observación de  la vida cotidiana.


¿Será esto lo que llaman los entendidos arte conceptual en estado puro?, o ¿pasajes de una comedia absurda?. A quién le importa….



Los conocía desde hace tiempo, vi sus trabajos en casa de una amiga, hoy por fin he decidido publicarlos, es que se me hace difícil hablar de lo que me gusta mucho, además no he encontrado casi videos para mostraros.

La documentación gráfica la he sacado de Google.

junio 24th, 2010

Corriendo por una pinacoteca

Por varias razones y todas malas, hoy tenía ganas de salir corriendo y no parar hasta llegar lejos, al final no lo he hecho, pero he pensado en… dichosa asociación de ideas… una escena de la película de Jean-Luc Godard Bande a Part que descubrí hace poco, en la que los 3 protagonistas emplean poco más de 9 minutos en recorrer el Louvre, corriendo claro.

Ver de nuevo esa escena, me ha hecho sentir más ligera, casi como si hubiera sido yo la que hubiera corrido por esas nobles entancias…  así que os la dejo en dos versiones, la de 1964 de Godard y la versión del 20o2 The Dreamers de Bertolucci, para que elijais.

Yo me quedo con la primera a pesar de que los protas de Berlolucchi batieron el record.

Me alegra no ser la única a la que le apetecería echarse unas carreritas por alguna gran pinacoteca, bueno a algunos inclusos les pagaron para que lo hicieran en la Tate. Un placer el que debe dar…

Conocí la película aquí.


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