agosto 25th, 2008

A pie de calle…


Mucho visto interesante los últimos días en este Nueva York que estoy acotando a mi medida, para hacerlo más humano y abarcable a mis pisadas.


Destaco por condensación de cosas interesantes, mi paseo por las galerías del barrio del Chelsea, que reúnen en 5 calles unas 40 0 50 juntas, en las que se alojan artistas de lo más interesante, son estas mismas galerías a las que todo el tiempo «pido prestadas» las fotos que saco por aquí… una pena que al ser agosto la mayoría estén cerradas o con montajes, aun así algo he cotilleado en Eyebeam, Whitebox o Zach Feuer Gallery, donde he tenido la oportunidad de ver alguno de los jardines de Phoebe Washburn… Además, como extra, asistí a una performance de el Cedar Lake Contemporary Ballet, deliciosa.


Pero hoy no me quiero meter en las galerías, así que como hace un día estupendo para andar por las calles voy a dejar por aquí algunas iniciativas, que aunque no he visto, han tenido lugar en estos barrios por los que me muevo, bueno… y por algún otro…


La primera que he me ha llamado la atención que se está llevando a cabo en barrios céntricos de Manhattan, es la de Trash Any Color You Like, idea del artista plástico Adrian Kondratowicz que además de pintar cuadros, que no me dicen casi nada, pues ha ideado esta intervención urbana, que va moviéndose por distintas zonas y que consiste en sustituir las tradicionales y grandes bolsas de basura negras, tan comunes en las calles de la ciudad, por otras estéticamente más vistosas, magentas con lunares blancos y dorados.


Con esta iniciativa, la basura se supone que adquiere una apariencia de regalo, con envoltorio de diseño, además de biodegradable y perfumado, que va a hacer que la gente se fije más en ella, concienciándose así, del gran problema que supone el exceso de residuos en el mundo. El autor lo explica en este vídeo.

Para mí la iniciativa es floja, casi tanto como la obra pictórica de su autor. Si yo hubiera reparado en esta instalación, habría pensado, mira tú que modernos son en este barrio que han cambiado el diseño de las bolsas por otras más alegres… y hubiera rematado… esto sólo pasa en Nueva York… pero no lo hubiera relacionado con nada de ecología, ni de responsabilidad con la basura.


Así que paso a otra obra, también en la calle, que me parece bastante más interesante.


Se trata del proyecto Spectres of Liberty que se desarrolló el pasado mes de mayo en Troy, Nueva York, y que consistió en devolver a la vida, una antigua iglesia de 1840, icono de la lucha a favor de la abolición de la esclavitud y que fue derribada, ahora ocupa su lugar un parking.


Lo que han hecho los artistas Olivia Robinson, Josh MacPhee y Dara Greenwald ha sido utilizar planos y documentación de la época para levantar otra vez, aunque esta vez en plástico hinchable, la iglesia, con las mismas proporciones y situarla en el lugar exacto que ocupó la original.


No se trata de un templo para el culto, sino más bien pretendió ser una especie de iglesia fantasma, donde los espíritus, hacen recordar lo que aquí aconteció y ayudan a tomar conciencia de lo que significa la perdida de edificios históricos, debido a intereses comerciales.


En la práctica, lo de iglesia fantasma parece que se consiguió bien, puesto que si se miraba desde fuera, lo que se apreciaba del interior, difuminado por el plástico semitransparente, era una visión algo espectral de los que pasaba en el interior, algo así como si se viera a los espíritus del pasado…


Ademas, en sus paredes se proyectó todo tipo de documentación, para sacar a la luz otra vez lo que ya no se conserva. Poético trabajo, simple, pero con un resultado interesante y educativo.




La siguiente iniciativa callejera, tendrá lugar en Brooklyn en el mes de septiembre, y consiste en adoptar una fuente… sí, como lo estoy diciendo, que hay dos artistas Charles Goldman y Paul Benney, que han ideado una intervención urbana, en la que forman parte tanto los artistas como los que soliciten adoptar, durante una semana, una fuente diseñada por ellos.


La obra se llama Adopt-Le-Font y por ahora solo es posible la participación de los vecinos de este barrio, que deben solicitar por escrito, su adhesión a este programa artístico-ecológico. Una vez evaluada la solicitud, si es aprobada, unos operarios se encargan de instalar la fuente en el lugar elegido, que debe ser lo más público posible y una vez pasado el periodo semanal, la recogerán y la llevan a otra casa.

El tipo de fuente con el que se va a encontrar los agraciados en el proceso de selección, es de una estética «algo» industrial, ya que se trata de una simple torre, hecha con unos 10 botes de pintura de plástico reciclable, por supuesto, con sus correspondientes agujeros y un motor para que el agua circule por ellos, cual bonita cascada.


La fuente en cuestión, es sencilla y rápida de montar, solo se requiere un grifo con agua y corriente eléctrica, seguro que van tener muchas solicitudes.

Recomiendo echar un ojo además a la obra de Charles Goldman que me parece que es el que más ha aportado al trabajo, pues tiene proyectos la mar de interesantes, muchos relacionados con fuentes. Se merece una entrada para él solito que haré un día de estos si los de la calle Wooster y compañeros mártires no se me adelantan.


Por último y muy de pasada, un pequeño regalo que me he encontrado por las calles de mi barrio, son unos pequeños jardines improvisados, que dudo se puedan inscribir en movimientos de guerrilla gardening, pues parece que llevan ahí mucho tiempo y que han echado raíces en el asfalto.


Sea guerrilla o algo espontaneo surgido por una iniciativa personal, en Gothamist he encontrado algo de información variada, por si estáis interesado en profundizar sobre el tema, yo lo dejo aquí, por hoy.

agosto 15th, 2008

Un poco de casi nada


Para compensarme, a mí misma, por la saturación de enormidades que me paso el día viendo en esta inconmensurable urbe llamada Manhattan, hoy me apetecía hacer dieta baja en calorías y poner mis ojos en algo que fuera pequeño y liviano, casi volátil, por lo que he recurrido, como no, a mi colección de artistas orientales, a los que eso de la ligereza se les da de miedo.


Y me he quedado con Yuko Yamamoto, un ilustrador cuya obra en este campo no me dice gran cosas, pero que hace unas encantadoras flores de papel, que me han cautivado por su candidez y su modestia.


Supongo, porque en su página el autor no cuenta nada, que se trata de pequeñas piezas recortadas a mano sobre papel blanco, dibujos orgánicos que parecen flotar en el espacio de tan finas y etéreas creando interesantes sombras.


Pues, sólo eso, que para asimilar toda una semana de grandezas a diestro y siniestro, nada como una pequeña nadería de poco peso para sentir otra vez elevarse el espíritu.


Mañana, algo con más enjundia, espero.







agosto 13th, 2008

Materia orgánica en las paredes


El artista digital Martin Böttger ha creado para Rundgang08 una impresionante escultura, construida gracias a sus conocimientos en programas de 3D. Con ellos, ha conseguido una forma orgánica dibujada en papel, que luego ha llevado a la realidad en cartón corrugado.


Y tan orgánico es el resultado, que a mí me parece como la escultura estuviera viva y se moviera reptando y expandiéndose por las paredes, cual ser maligno de película de ciencia ficción…


Un ejemplo buenísimo, para valorar lo que da de si artísticamente el cartón, ese material que tanto me gusta.




Otra obra, también orgánica, pero esta vez de verdad, pues está hechas con auténtica basura en descomposición, es las que ha creado la artista Tina Hauser para su particular Garden of pleasures.


Para realizarla, ha apilado hasta alcanzar gran altura, un montón de basura, sirviendo de soporte, las paredes de un bunker. Una vez conseguida esta inmensa cascada de material en descomposición, ha hecho fotos, un total de 14, en distintos momentos de su construcción y luego lo ha destruido.


El significado que la autora quiere dar a esta instalación, lo podéis leer en su página, ahí habla de la sociedad de la basura, del reciclaje y de otra serie de lugares comunes que no me interesan mucho, me quedo con las imágenes.




Por último, otra instalación, esta vez de la empresa Freecell dedicada a realizar pequeños proyectos artísticos, en colaboración con los artistas multimedia C505.


La obra fue llamada Audio Cube y consistió en apilar cartón embalado para construir una especie de refugio en el que dos altavoces transmitían sonido dentro del receptáculo, en el que las condiciones auditivas eran inmejorables.

La primera la he conocido aquí, la segunda acá y la última allá.

agosto 8th, 2008

Realidades de cartón y papel


Mucho arte en las calles estoy viendo y eso que no he salido de Soho, pero tengo que decir que nada me ha llamado especialmente la atención. Además he constatado, que la obra de Os Gemeos, metida entre cuatro paredes, aunque estas tenga una apariencia tan alternativa y el conjunto parezca tan resultón, no me ha gustado mucho que se diga, y es que como siempre digo, las distancias cortas a muchos les perjudica.


Así que, pensando en alguien que trabaja la calle, que sí me guste y del que no haya hablado aún, descontando a Blu, que me encanta, pero del que no voy a hablar, porque ya lo hace todo el mundo… sólo se me ha ocurrido Specter, artista polifacético dotado de un fino sentido del humor y de bastante sutileza, cualidad que valoro y raramente encuentro en las calles, donde casi todo se dice alto y de manera estridente.


Pues este artista canadiense, tiene un catálogo de obra, hecha por él solito, que por su volumen, bien podría haber sido acometida por varios de artistas distintos y toda ella sin descuidar la calidad y el compromiso social.


Para ver toda la obra, recomiendo su página, que la muestra de manera bastante visual. No debéis perderos sus incursiones en el subvertising, bastante ingeniosas y de cuyas imágenes yo me quedo con la de Still Hungry? en Taco Bell. Tampoco su Brickwork Project, en el cual transforma la arquitectura, añadiendo falsos ladrillos, su puente de madera que no sirve para pasar de un sitio a otro, además de las piezas de su Human Project y su Concrete Project.


Pero yo me quedo con tres de sus series.


El Cardboard Project, que consistió en elaborar cancelas en cartón corrugado, con el aspecto de recargadas puertas de hierro, y situarlas en la calle, en lugares en los que él consideró que hacían falta. Me gusta la idea de realizar objetos que deben ser solidos y recios, pues sirve para proteger y llevarlo a cabo con un material tan poco resistente como es el cartón.


En otros casos, lo que ha hecho ha sido mejorar estéticamente algunas rejas que ya existían en la calle también con elementos de cartón. El resultado está muy logrado y queda hasta bonito.


Muy sutil es su Sign Project, una serie de intervenciones, poco llamativas, por lo cual, a mí me gustan especialmente, en las que ha cambiando los nombres de los rótulos de las puertas, de antiguas tiendas abandonadas y dibujando él sus propios letreros, a la manera de los antiguos, para que pasen casi desapercibidos. En ellos escribe palabras como «gentrificación» o «homeless»a mí me gusta especialmente el de Mom.


Dejo para el final el Window Project, mi favorito, en él que el artista utilizó los vanos de las puertas y ventanas de edificios antiguos y también abandonados, para pegar sobre ellos imágenes de objetos impresos que al situarse en esta ubicación, resultaban fuera de contexto aunque no estridentes.


Dibujos de palet en blanco y negro apilados en un escaparate, sábanas colgadas de una puerta de la calle, una imagen de puerta gótica pegada sobre otra de lo más básico, imagen de productos y envases situados en una ventana tapiada… producen un efecto de lo más extraño.


No es que esto sea un arte con mayúsculas, pero, como ya he dicho, soy benévola porque me resulta muy muy complicado encontrar cosas que no traten de epatarme, que encima tengan sentido del humor y no sean estridentes y como Specter tiene bastante de todo eso en su obra, mi homenaje de hoy va para él, un artista aparentemente modesto y también comprometido.


Gracias Guillermo, al haberlo «escrito en tu pared» me hiciste reparar en él.




julio 26th, 2008

Picnic en la pirámide


La instalación Rest, que los artistas Martijn Engelbregt y Miguel Brugman han crearon para un festival de arte de verano, está basada en la imagen de la típica zona de descanso al aire libre de un área de servicio.


Con los bancos y las mesas de madera para comer, han creado la estructura de una pirámide que funciona como un gran comedor al aire libre, donde se apilan gran número de familias comiendo unas encima de otras.


Lo que comen también es parte de la instalación ya que los artistas han elegido y cocinado un tipo de comida cuyos ingredientes principales son productos de la zona, que ofrecen a los intervinientes en la instalación.


Según cuentan los creadores, es una manera metafórica de simbolizar la comida que se estropea en el mundo¿¿¿¿???.


Pues nada, que me ha hecho gracia y quería compartirlo, espero de todo corazón que a nadie se le ocurra comer en una pirámide de este tipo en sus veraniegos viajes por carretera, no me parece muy segura, sobre todo para los que están en la parte superior.


Lo he visto en Designboom.




This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1