julio 16th, 2008

Gente de verdad y de mentira por las calles de Barcelona


Estuve buscando a Mark Jenkins por todo Barcelona pero sólo di con dos de sus obras, por lo que he tenido que ir a su web a ver qué demonios había dejado en las calles, dentro de la muestra Interferencias 08.


De las dos piezas que puede encontrar, una estaba vigilada por un chico que trataba de explicar al que se paraba delante de un tipo melenudo, pegado a un muro, con la cabeza girada, cual Niña de El Exorcista, de qué iba el tema. El ángel custodio, me dijo que iba a estar allí hasta la 23.00 y que temía que después, alguien se llevaría la obra a su casa.


Y tenía razón porque la segunda pieza, que esta vez estaba sin protección, duró nada en su ubicación, delante de mis narices un tipo se la echó al hombro y marchó con ella, como quién no quiere la cosa. ¿Sería el propio Mark que no quería que se mojara su personaje? es que estaba empezando a llover. Yo instintivamente salí andando detrás de él pero lo perdí en la primera esquina.



Lo que he visto en vivo y en la web sobre este trabajo, es un poco más de lo mismo… nada que no haya hecho en otras ocasiones y que no hayan repetido sus imitadores/seguidores… que llegarán a ser legión…



Me dio pena no ver nada de los interesantes Living Lenses, también incluidos en la muestra, cuyo trabajo, tiene que ver más con el espectáculo de improvisación y el happening, en el que actores reales interaccionan con el espacio.



Con una apariencia «bastante similar» a la de estas intervenciones en Barcelona Reality Hacking No. 250, se desarrolló en 2007, en un workshop sobre arte en espacios públicos, impartido en la Geneva University of Art and Design y en la que se situó a un bailarín de arte contemporáneo, inmóvil en distintas ubicaciones extrañas, adoptando posturas imposibles.



Los estudiantes del taller, mientras el bailarín posaba, observaron y anotaron las reacciones sorprendidas de los viandantes al toparse con este personaje, colocado en las mas extrañas ubicaciones y posturas, como si de una escultura de Mark Jenkins se tratara, aunque esta vez de carne y hueso.


También el fotógrafo Denis Darzacq realiza un trabajo cuyo resultado final tiene grandes similitudes con las anteriores propuestas artistas y es que aunque cada una de ellas se ha realizado en un campo diferente, escultura, performance o danza, al final de tan efímera que es la obra, sólo nos acaban llegando imágenes congeladas, en las que casi todo se entremezcla y confunde.



Por estas coincidencias formales y por otras muchas cosas que vengo observando, tengo que reiterar, que el arte urbano que se está viendo en nuestras ciudades, me está empezando a resultar algo repetitivo y cansino, y me parece hasta comprensible, pues una vez encontrada la fórmula exitosa por la que el artista es reconocido, a ver quién es el guapo que se distancia de ella para arriesgarse con nuevos retos…



Habrá que esperar un poco a que todo se tranquilice y el tiempo ponga a cada uno en su sitio, para mí que muchos de los que ahora gozan de mayor éxito mediático, acabarán esfumándose como por arte de magia o se verán reducidos a eventos publicitarios patrocinados.



Otros, con más suerte o talento se refugiarán en espacio cerrados, pero desde luego van a tener que cuidar mucho su lenguaje plástico, educarlo y pulirlo, ya que no es lo mismo encontrar obra en la calle, que se observa con un gesto más benévolo, ya que se entiende como regalo generoso del artista, que agradar al público que visita y compra en galerías, el cual suele tener el gusto más educado y no es precisamente complaciente. Eso por no hablar de lo peligrosas que son las distancias cortas para detectar los defectos de forma y fondo…



Tiempo al tiempo…



Uff, me ha salido un post de lo más disperso, lo siento, mañana mejor.

julio 9th, 2008

Sombras de bicicletas en los muros


Fernando Traverso es un artista argentino para el que las bicicletas tienen un simbolismo especial, quizás porque le recuerdan otros tiempos peores, en los que era el único medio de transporte que tenía. Así que ha hecho de ellas su personal icono y con el que intervenir su ciudad, Rosario, dejando su presencia, un poco fantasmal, por aquí y por allá.


Copio lo que dijo el periodista Juan Carlos Romero sobre su proyecto 350, intervención urbana.


«Caminar por la calle en Rosario y ver una bicicleta recostada contra una pared no tendría nada de extraño. Pero al acercarnos vemos la silueta negra de una bicicleta que alguna vez estuvo en ese preciso lugar, en algún otro o quizá en ninguno. Son muchas bicicletas, son muchas sombras de bicicletas, son la memoria de un acontecimiento, para ser precisos son la memoria de un secuestro, de una desaparición.


La silueta de la bicicleta es la metáfora de la ausencia. Como dice el Tao no solo es el contorno sino también el vacío que deja lo que hace que la realidad tenga un ultimo sentido.


Fernando Traverso al imprimir estas bicicletas intervino la cuidad con una incontable cantidad de grabados estarcidos que transformaron el espacio urbano en un recinto de la memoria, de una memoria frágil a la cual hay que estar golpeando siempre, para que el olvido no se convierta en el ultimo triunfo del represor...»


Por si no ha quedado claro, Fernando Traverso ha creado plantillas de bicicletas que ha ido dejando en toda la ciudad de Rosario. Muchas de las ubicaciones elegidas, tienen recuerdos de personas desaparecidas durante la dictadura.


En total se dibujaron, con plantillas, 350 bicis, en una acción que se prolongó de marzo de 2001 a marzo de 2004.


Una vez popularizado su proyecto con las bicicletas, en el 2004 llevó a acabo su acción No hagan bandera, en la que esas mismas plantillas, que le sirvieron para plasmar sus siluetas en la calle, fueron reutilizadas para estampar telas con algún tipo de valor sentimental, que la gente le proporcionó y que el les devolvió convertidas en banderas, en total 407.


El proyecto se completó con las fotos que le devolvieron los dueños de dichas telas reconvertidas en banderas, donde se retrataba su ubicación definitiva.


Ademas de las bicicletas dibujadas, para su proyecto 30 años, utilizó bicicletas reales a las que colocó un número igual al que pone el ayuntamiento cuando las encuentra abandonadas en la calle.


Lo hizo en el 2006, en la Plaza San Martín, tristemente celebre durante la dictadura, para recordar el aniversario de los 30 año del golpe de estado y convocó a multitud de jóvenes que llegaron con sus bicis para que el artista se las numerara como si estuvieran abandonadas.


Para su último proyecto La carta dibujó sobres a tamaño real y los dejó en lugares que para él tienen un simbolismo especial.


En el umbral de la puerta de un amigo;
En el asfalto, cerca de una carpa de desocupados;
Frente a la casa de un torturador;
En la playa de una estación de servicio abandonada;
Frente al viejo cine abandonado en Camilo Aldao provincia de Córdoba;
En las casas de mis amigos exiliados en Europa;
Frente a las rejas del Fuerte de San Cristóbal de Pamplona;
En la puerta de la CGT de los Anarquistas de Madrid;
Frente a las casas del Barrio de Inmigrantes “Prosfigika” de Atenas;
En la ronda de las Madres, en la Plaza 25 de Mayo de Rosario;
Frente al Centro Clandestino de Desaparición y Tortura “El Pozo” de Rosario;
En diferentes marchas populares…


«Esta vez la propuesta son las palabras; las que queremos decir».


No tengo mucho más que decir, simplemente que esta es la obra de un artista comprometido, que sufrió en sus carnes dramáticos acontecimientos y que intenta, por medio de su arte, que no se olviden. Conmovedor…


Hay otro proyecto que tiene como protagonista a la bicicleta, éste se está desarrollando anónimamente por más de 45 ciudades del mundo y se llama Ghost Bikes.


Los Ghost Bikes son pequeños monumentos conmemorativos, que marcan el lugar donde algún ciclista ha muerto. Los puede hacer cualquiera, con bicicletas de deshecho pintadas de color blanco y candadas cerca del sitio del accidente, se acompañan de una pequeña placa donde se indican los datos del accidente.


julio 4th, 2008

El salón más grande del mundo


El ayuntamiento de Londres se ha gastado bastante dinerito en promocionar su London Festival of Architecture con acciones como la llamada London’s Largest Living Room en la que los diseñadores de Studio Weave han recreado una enorme sala de estar en el patio central de Somerset House.


Y desde luego grande es un rato, todas la piezas del mobiliario utilizado en este salón al aire libre están sobredimensionadas y el efecto se acrecienta al haber elegido una tipología de muebles, más propio de una cursi y antigua casa de muñecas que de un salón real del siglo XXI.


Las gigantes mesas, sillones, lámparas, y estanterías, ha sido realizados con planchas de madera a la que se han dado barrocas formas planas, como si fueran enormes recortables.


El motivo decorativo de todos ellos ha sido creado por la diseñadora de moda Eley Kishimoto que no se ha cortado nada y ha realizado un ñoño dibujo en tonos rosas. Además el suelo ha sido cubierto por una cuadriculada y policromada alfombra que delimita el espacio de la intervención.


No se si los autores querían conseguir un efecto tan hortera, a lo mejor han pensado que con ésto incrementaban la sensación de hogar y de comodidad, aunque este concepto hogareño no sea el propio de nuestros tiempos, dónde por ahora no acabamos de salir del minimalismo de los grandes almacenes y el estilo zen de las tiendas pretenciosamente modernas.


En cualquier caso, la intervención no pasa desapercibida y eso también es importante en estos casos… además me gusta la idea de embellecer los espacios públicos y hacerlos usables, aunque en este caso se les haya ido un poco la mano.


El proyecto se complementa con Vistas Street Furniture pequeñas instalaciones donde estos mismos muebles han sido depositados en espacios públicos de Londres. Estas piezas de mobiliario guardan información sobre el Festival, incluyendo mapas locales, e información sobre los eventos.


Lo he visto en Dezeen de donde he sacado las fotos.

julio 3rd, 2008

Misteriosas líneas y textos en paisajes nocturnos


Como dije, voy a continuar hablando de la obra de la artistas checoslovaca Magdalena Jetelová, ya que el resto de sus intervenciones también merecen ser admiradas. Destilan sensibilidad y un sentido estético de lo más fino, esto suena algo ñoño, pero en realidad, su trabajo no lo es en absoluto.


Me quedo con sus intervenciones de luz, en las que con la misma soltura maneja grandes superficies, salas pequeñas, o espacios exteriores inmensos, que ella embellece con sus líneas de luz y sus mensajes poético/reivindicativos.


Me gusta el proyecto Iceland donde la artista, mediante un rayo láser, traza la frontera geológica entre Europa y América a lo largo de unos 350 kilómetros que transcurren por el crudo paisaje de lava, grietas, vapor caliente de géiseres, de Islandia.


El mismo tipo de luz fue utilizadas en 1996 para su proyecto Crossing King’s Cross en el que los haces de luz, recreaban el trayecto de las vías de un tren fantasma que cruzaba paisajes desolados que pronto iban a ser convertidos en zona de alta densidad industrial.


Otra intervención es la llamada Atlantic Wall, en la que bunkers que la Wehrmacht sirvieron a la artista como pantalla, para la proyección láser de textos del libro The archeology of the bunker.


También ha dejado sus mensajes de luz en el interior de edificios, como el Palacio Belvedere de Praga, la iglesia St. Nicolai de Alfeld o el Kunsthalle de Recklinghausen…


En dos proyecto Marking by smoke desarrollados en Praga, la luz es sustituida por el humo. Un cartucho rojo de humo se quema dentro de las casas y sale a través de las aberturas en el techo quedando marcada la zona. Esto hace alusión al mapa político de Checoslovaquia en los libros de texto de la década de los 60, en la que se utilizó el rojo para marcar la propagación del conglomerado rojo.


Uff, qué pesado se hace explicar proyectos tan etéreos y que densos son de leer, así que, como siempre digo… mejor ver las fotos, que he sacado del la página de la autora.









julio 2nd, 2008

Hallazgos extraños en los museos


Los edificios que albergan museos y galerías están empezando a sufrir de lo lindo, no lo digo en broma. La culpa es de los artistas, que ya no se limitan a depositar la obra entre sus cuatro paredes sino que se empeñan en variar, en algunos casos drásticamente, la configuración de sus instalaciones o en darles extraños usos, para los que nunca fueron concebidos.


Tampoco quiero extenderme mucho pero, últimamente me he encontrado con cosas verdaderamente raras, tras los muros de los templos del arte. El último caso, recientito, nos lo brinda la Tate Britain londinense, que ha permitido que el artista de moda, Martin Creed, haya instalado una pista de atletismo en sus pasillos, por la que cada 30 segundos cruzará un corredor. Así será todos los días, durante 4 meses. La pieza se llama Work No. 850.

Al artista, le gusta correr, lo considera la antítesis de la muerte y al director del museo, no le ha parecido muy mal que la marca Puma patrocine esta performance velocística en su interior. Mientras, a los visitantes del museo les está prohibido correr, para no interrumpir así la carrera de los atletas.


Otro ejemplo de actividad impropia dentro de una galería se pudo ver el pasado mes de marzo en la Aram Gallery de Londres que, por obra y gracia del diseñador/artista Martino Gamper, se transformó en un restaurante. La pieza se llamó Total Trattoria.


En dicha sala/trattoria, todo el mobiliario y los utensilios fueron diseñados por Martino y cada noche se sirvió la cena a 30 invitados que degustaron los manjares y se llevaron el mantel usado como pieza artística.


En el Palais de Tokyo de París han rizado el rizo un poco más al construir en la azotea del edificio el «Hôtel Everland» que permanecerá abierto hasta diciembre de 2008. Es el proyecto artístico de los suizos Sabina Lang y Daniel Baumann que han llevado a cabo una especie de construcción parásita en la azotea del palacio de exposiciones, a la manera de las que nos propone Santiago Cirugeda, que simula un hotel de una única habitación que puede ser contratada por los visitantes para pasar la noche en ella.


En él todo es real y funciona como en cualquier otro establecimiento hotelero, incluso es atendido por el personal altamente cualificado del Hotel Sezz de París. El precio entre 333 y 444 euros noche.


«Hotel Everland» es una obra cuyo principio es poner al visitante en la situación real de utilizar una habitación de hotel. La ilusión de ser perfecto, la realidad de la explotación de un hotel debe ser respetada, sin olvidar que el Palais de Tokio es un lugar de celebración de exposiciones. Es una obra de arte y no un hotel comercial y lo que podría parecer una ambigüedad es el fundamento mismo de la obra de artistas que desea que el visitante se convierte en una parte integral de la obra.»


A otros artistas, les ha dado por destruir partes de los edificios en los que exponen y el caso es que los galeristas se lo permiten, uno de los más famosos casos fue el de Doris Salcedo que construyó su impresionante Grieta en la Tate Modern, para lo que hubo que romper el suelo de la Sala de Turbinas.


Otro ejemplo de destrucción,
es el cráter de Urs Fischer. Este artista, hizo desaparecer casi por completo el suelo de la galería Gavin Brown, dejándolo convertido en un agujero de tierra rojiza de unos 11 x 9 metros y 2,5 de profundidad.


Y todo esto me lleva a lo que de verdad quería mostrar, una pieza de la artista Magdalena Jetelová con la que me he topado hace poco, aunque en realidad fue realizada en el 1992 y se presentó en el Irish Museum of Modern Art de Dublín, en el Mak de Viena y en la National Gallery of Contemporary Art de Varsovia. En 1994, en el Martin-Gropius-Bau de Berlín.


La pieza se llamó Domestication of a Pyramid y consistió en simular que una pirámide había penetrado en el interior de un museo. Para ello, fue rellenado partes de las salas, con arena rojiza, de manera que se formaron planos inclinados que daban la sensación de que una pirámide había invadido el espacio, reventando la superficie y anegando todo lo que encontró a su paso.


El efecto es increíble, me ha sorprendido darme cuenta, que la pirámide, que quería domesticar la artista, a pesar de que excede con mucho el tamaño del museo que lo acoge, en realidad sólo existe en nuestra imaginación.


Lo único de verdad, eran unos pocos planos inclinado, que la artistas colocó estratégicamente, para que nos pareciera que la pirámide completa estába ahí y que además podíamos visitarla desde dentro del edificio, aunque éste fuera mucho más pequeño que nuestra pirámide imaginaria.


Uff menudo lío tratar de explicarlo, recomiendo ver las fotos que se entiende mucho mejor.


El resto de la obra de esta artista, que a mí me parece muy especial, la comento creo que mañana, ya que merece un post monográfico, no éste, que ya anda muy embarullado.

Dejo por aquí un artículo que me ha enviado Info. Se llama El mundo al revés: arte urbano en las galerías y cuadros en la calle ha sido publicado en la web del MURAC y trata, como os podéis imaginar, de confusión, arte urbano y museos. Un poco más de leña al fuego…

This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1