
Me gustan las fotos de la serie Mobile Homes, realizadas por el artista Peter Garfield. Y es que, no se bien por qué, la primera vez que las vi, me invadió una sensación de alegría y de ligereza que no estaba acostumbrada a experimentar contemplando lo que yo suponía eran unas fotos retocadas.

Ver esas casas de madera, tradicionales de los suburbios de Estados Unidos, flotando despreocupádamente en el cielo azul como si fueran una ensoñación, me hizo sentir algo así como «sencillamente contenta» como si estuviera contemplando unos dibujos animados infantiles.

Pero hoy, al investigar más sobre estas imágenes para el post, me he quedado impresionada al comprobar que no hay nada inocente, sencillo y ligero en su elaboración y que tampoco habían sido fruto de un buen trabajo de photoshop.

Para realizar esta serie de 17 fotos, el autor ha arrancado y elevado en helicópteros las casas y una vez que estaban a gran altura, las ha arrojado contra el suelo.

Lo que se ve en las fotos pues, es un momento congelado del trayecto de la casa, desde el momento que se soltaron los cables y la casa se precipitó al vacío.

No es que el proceso me condicione especialmente para evaluar el resultado final de los trabajos, pero bueno, quería contárlo porque me parece curioso en este caso en particular, cómo un disparo rápido hecho en el momento apropiado, puede… cómo decirlo… limpiar o purificar… de repente… un trabajo tan elaborado y poco inocente.

























































































