junio 15th, 2008

El artista del taxi


Hace unos meses, alguien me dijo que existía un taxista, que cuando no llevaba pasajeros se dedicaba a intervenir subversivamente los espacios publicitarios que le provocaban, en su transito por las calles de Buenos Aires.


Buscando, buscando, llegué al artista Oscar Brahim, que efectivamente conduce un taxi aunque en realidad estudio diseño y dibujo. Se define a si mismo como «diseñador gráfico en libertad» y dice que su cruzada antipublicidad es una catarsis, un mecanismo de defensa que tuvo que desarrollar en una época de crisis personal para no estamparse contra un muro con el taxi.


«Oscar maneja un taxi 12 horas diarias para ganarse la vida. Constantemente es atravesado por el bombardeo publicitario de la ciudad. En el baúl del Peugeot 504 lleva botellas con engrudo, pintura y recortes de afiches que le sirven para intervenir y «mejorar» el entorno visual de su ciudad. «El problema es que la gente toma la publicidad como algo natural, ni se le ocurre reaccionar frente a los avisos. Sería buenísimo que cada uno reaccionara, que se pusiera a pintar las propagandas callejeras como se le cante.»


Según cuenta en su conferencia para The Influencers, él empezó recortando elementos de carteles pegados en la calle para colocarlos en vallas publicitarias, eso fue al principio, luego se hizo amigo de los que pegaban dichos carteles, los cuales le contaron dónde tiraban los que no pegaban, ahí Oscar encontró un filón para su trabajo.


Él recoge estos carteles, recorta en casa todo lo que le parece interesante de ellos y lo guarda en el maletero del coche, sin saber exactamente qué uso le va a dar. Cuando encuentra alguna valla que le provoca, repasaba el material que tiene archivado, coge pegamento y brocha, se sube a su escalera y lo añade al cartel publicitario en cuestión, para tratar con su intervención, de dar su particular versión de la realidad que le rodeaba. De esta manera, va añadiendo sus mensajes subversivos, perfectamente camuflados, en su personal cruzada contra la publicidad.


También utilizaba pintura, con la que dibuja directamente en las valla, sin preocuparse demasiado por los colores, simplemente lo hace con la que tiene a mano, añadiendo detalles, quitando personajes o aponiendo elementos humorísticos, pero sin dejar a un lado un trasfondo muy crítico con la sociedad de consumo, la política, la educación…


Ha travestido a políticos, ha pegado precios en las caras de los personajes de la publicidad, ha cambiado consignas comerciales convirtiéndolas en mensajes anticonsumo, ha añadido personajes en situaciones surrealistas, ha puesto su ácido sentido del humor en funcionamiento para hablar de la crisis argentina del 2001, ha expresado, sin tapujos, su ideología, sus preocupaciones en educación, en religión y todo esto lo ha hecho desde su taxi.


Ahora, también pone mensajes tipográficos en puentes sobre autovías, como por ejemplo «necesitamos niños», «no hay hachís», «nadie tiene que perder», «escoja su recompensa» palabras fuera de contexto, que invitan a la reflexión, además él pregunta a los pasajeros su opinión sobre la intervención, intentando sonsacarles y generar debate e interacción, sin decir, claro, que él ha sido el artífice.


Es muy interesante escuchar la conferencia que dio para The Influencers en el 2006 narra anécdotas de su vida y comenta su obra con estilo desenvuelto y gran sentido del humor. En ella se percibe, cómo ha sabido hacer de la necesidad virtud y convertido su terapia en una obra muy personal, además de en una manera de vida con la que parece que Oscar se divierte.


El director Sergio Morkin lo siguió y filmó mas de 60 horas entre 1998 al 2002, la película no la he visto, me gustaría mucho hacerlo, más después de haber escuchado su conferencia, si alguien tiene información sobre ella…


Copio la reseña que apareció en el diario Clarín sobre ella. «Oscar Brahim podría ser un tipo cualquiera, pero no lo es. O tal vez sí lo sea, con la única diferencia de que es talentoso, ocurrente y muy lanzado. Oscar Brahim podría ser un taxista más de los que circulan por Buenos Aires quejándose de todo y de todos. Pero no lo es. O, bueno, pensándolo bien, tal vez sí lo sea, con la distinción que sus quejas son inteligentes, generalmente muy atinadas y que, encima, el hombre pone sus pensamientos en acción.


¿Qué es lo que hace Oscar para transformarse en un tipo tan particular y merecer una película cuyo título sea su nombre? El Oscar que cuenta Oscar, el brillante documental de Sergio Morkin, es un artista gráfico, un diseñador, dibujante, un creativo que «interviene» sobre las publicidades callejeras hasta tornarlas irreconocibles: las dibuja encima, las pinta, las mancha, les agrega cosas, las escribe.


Lo que hace es invertir su significado, deformarlo, transformar un espacio comercial que, asegura, ofende a los sentidos, en un espacio artístico, de conversación, de debate estético y político. Esto puede resultar muy teórico, pero en la práctica es divertido, arriesgado y por momentos muy duro.


El filme de Morkin muestra la vida cotidiana de Oscar. Casado, con tres hijos, con muy poca plata en los bolsillos y a punto de ser desalojado de su departamento, Oscar no puede dejar de ponerse en riesgo (descuidando su trabajo como taxista y siempre a punto de caer en manos de la policía) en esta tarea de combate estético que ha dispuesto hacer con su vida.


Viendo las publicidades antes y después de sus intervenciones no quedan dudas de que, además de sentido del humor, el hombre tiene un gran talento artístico que de otra manera sería desaprovechado.


El filme muestra sus pequeños triunfos: el reconocimiento de dibujantes como Sergio Langer, a quien lleva a pintar un afiche en una secuencia muy graciosa; las conferencias que da en la Facultad de Arquitectura y en el Instituto Goethe, y su sorda batalla contra los publicistas Agulla & Baccetti, a quienes considera sus enemigos.


Casi todo el filme transcurre en los años 2000 y 2001, cuando esa agencia intentaba lanzar al «Super De la Rúa», modernizando su imagen gráfica. En vistas de lo que va ocurriendo en el país en esos años —y que el filme usa como trasfondo más que significativo— se puede observar que la lucha de Oscar precede y anticipa el estallido de la crisis, en sus observaciones sobre el combate entre una sociedad casi desnutrida y un apabullante aparato publicitario para vender enormes cantidades de productos inservibles.


El filme, de apenas una hora de duración, logra ser crítico, ácido, divertido y hasta emotivo al contar los sufrimientos físicos que padece Oscar por culpa de su tarea. Con un ritmo y montaje furiosos, que se asemejan a la urgencia cotidiana que envuelven al hombre y su taxi, el filme es un retrato cariñoso y también un compartido grito de fastidio».


Nos cuentan además en Venecia se Hunde, que una de las escenas más divertidas de la película es cuando le invitan a dar una conferencia para una importante agencias de publicidad de Argentina «Agulla & Bacetti lo invitan a Oscar a dar una charla en una especie de escuela de publicidad que ellos tienen. Verlo decirles a un grupito de estudiantes barsotos y a un Director Creativo de la misma agencia (con una pinta de pendejo garca que mata) que detesta la publicidad, que le parece patética, pésima, poco creativa, nefasta, etc.; y ver a los estudiantes acusarlo de publicista frustrado y de resentido porque él tiene que manejar un taxi es un placer del que nadie debería privarse».


Siento un post con tanto refrito, pero como ellos lo han expresado tan bien… para qué intentarlo yo.


Sólo añadiré que me gusta la manera en que este modesto superheroe porteño, lucha a su manera contra lo que le porvoca, ojalá los demás tuviéramos sus narices y empezáramos a acometer nuestras pequeñas y modestas cruzadas personales contra las cosas de las que tanto nos quejamos, yo la primera.


Las fotos las he sacado de su colección en Flickr.

junio 12th, 2008

Rompiendo tradiciones chinas


No, no, tranquilos que hoy no me estoy refiriendo al modo en que está desapareciendo la arquitectura tradicional china, al paso del huracán de los Juegos Olímpicos.


Es que Breaking Traditions y What’s up with the China in Chinatown? son dos exposiciones de la artista china Nicole Leong, en las que, por medio de la cerámica, nos muestra de una manera visual y metafórica, ese proceso, para mi gusto escalofriante, que está viviendo china, en su empeño por occidentalizarse.


Cada una de sus obras realizadas en porcelana, representa una escena, en la que un dragón chino sale de una tetera de aspecto occidental, como si naciera de dentro, destrozando en su empeño, parte de la superficie de dicha pieza. La imagen del dragón y de la tetera simbolizan la cara de las dos civilizaciones.


La obra, habla además sobre cómo la cerámica china tradicional, está siendo reproducida hasta la saciedad, ya que el mercado demanda trabajos de menos calidad, destinados al consumo masivo.


Según la autora, su trabajo desplaza los límites de la tradición china, para zambullirse en un mundo modernom que permite a personas de toda condición, acceder a esta rica historia, gracias a la fabricación en serie y también a vivir en una ciudad de diversidad cultural.


A mí me parece que además de todo eso que cuenta la autora, podría representar también el poder que está adquiriendo el mundo oriental, representado por el dragón, que a pesar de haber estado inmovilizado por occidente, ha conseguido liberarse, mientras, lo que le aprisionaba, ha quedado roto en la batalla.


En cualquier caso, curiosa obra… que encontré en Derrically, de donde saqué también las fotos.


junio 8th, 2008

Luces en la ciudad


¿No es increíble que toda una ciudad se ponga a disposición de diseñadores, arquitectos, iluminadores, artistas urbanos y paisajistas para que la intervengan única y exclusivamente con luz?


Pues eso pasa en Bruselas, desde 2004 en que tuvo lugar por primera vez BENEFLUX, un evento artístico cuya temática común es la luz y que recoge 30 proyectos de iluminación vanguardistas con los que se engalana cada rincón de la ciudad durante tres días.


Y como la luz no conocen fronteras, en él pueden participar proyectos de cualquier parte del mundo. Este año la entrega termina en junio, si a alguien le puede interesar, aún está a tiempo, la luminosa fiesta se podrá disfrutar el próximo diciembre.


Intervenir con luz la ciudad me parece una idea brillante puesto que nada queda afectado definitivamente y una vez apagadas las luminarias todo vuelve a la mas absoluta normalidad.


El evento es organizado por la asociación «Gang des Lunettes» y el artista Jean-Lucien Guillaume es su director artístico. Ha sido patrocinado por «Brussels City» y la «Brussels-Capital Region» lo que significa que no intervienen marcas comerciales en la convocatoria, cosa que personalmente agradezco.


Dejo por aquí fotos del evento para que veáis el magnífico nivel artístico de las instalaciones, tanto de exterior como de interior. Algunas son increíblemente bellas y simples.


Vamos, casi igual que los cutreproyectores que han instalado los del ayuntamiento este fin de semana en Lavapies para publicitar un festival hindú.


Que suerte tienen los belgas, ojalá pudiera acercarme en diciembre…


PD. ¿no sería fantástico que algún colectivo de artistas de los que trabajan con residuos, planteara para la famosa iluminación navideña, una propuesta en la que se utilizaran elementos encontrados en la basura para iluminar con ellos la ciudad?.


Es que veo estas bolsas de basura con luz o las lamparas medio rotas en las medianeras destruidas y me parecen de lo más inspirador. Sería muy educativo, y si se pudiera gestionar que todas las bombillas fueran de bajo consumo pues se produciría una conjunción perfecta… Además, se demostraría que no hay por qué realizar una iluminación extensiva y cara que consume escandalosamente, para tener unos resultados creativos.


Si alguien se decide a hacerlo, espero que se acuerden de mí, se me ocurren mil cosas…






junio 7th, 2008

Casa de muñecas muy real


La joven artista Heather Benning decidió convertir una granja de Manitoba Canadá en una casa de muñecas a tamaño natural.


Dollhouse se llamó su proyecto, en el que estuvo trabajando 18 meses y que consistió en restaurara una granja, que quedó abandonada en 1968 para devolverla su apariencia de aquella época.


Buscó muebles de la época, eligió cuidadosamente el color de las paredes y mimó hasta el último detalle para que la construcción consiguiera transportar a los visitantes 40 años antes.


El exterior lo conservó tal cuál lo encontró y demolió una de las fachadas sustituyéndola por acetato transparente, con lo que consiguió que pareciera una auténtica casa de muñecas, pero a tamaño real y de hace 40 años. El efecto es como poco sorprenderte.


El proyecto formó parte de la muestra Made in the West y yo lo conocí a través de Mocoloco.





junio 6th, 2008

Bombillas escurridizas


Pieke Bergmans es un diseñador que según dice en su web está contagiado por el virus del diseño, la verdad es que así debe ser para haber diseñado cosas tan interesantes.


Me parecen increíbles sus Light Blubs, una serie de lamparas que parten de la forma básica de una bombilla estándar pero que él moldea a su antojo hasta conseguir que parezcan a punto de derretirse por sus formas viscosas.


La impresión de ver sus diseños colgados del techo de una habitación es de lo mas llamativo e inquietante pues podría parecer que están a punto de escurrirse hasta el suelo. Parece mentira que un material tan rígido como el cristal puede adoptar una forma tan mullida.


Una alternativa a la bombilla de toda la vida pero esta vez de leds. Yo me pondría en mi salón, gran cantidad de ellas, de todos los modelos, aunque se que no producen una sensación precisamente apaciguante, seguro que al encenderlas, alguien se preocuparía pensando cuánto van a tardar en llegar al suelo.


Idea sencilla a la par que brillante y altamente efectiva.


Otros trabajos de Pieke también están contagiados por ese virus del diseño sobre todo sus trabajos en porcelana. La idea de sus Reunión Vases es muy simple, a golpe de vista parece como si piezas de cerámica blanca, modernas y tradicionales hubieran sido apiladas, pero en realidad se trata de un sólo objeto al que se ha dado esa forma exterior.


Muy curiosos también sus objetos vendados, los Taped Vases y sobre todo su juego de té Re-Desing, son simples, blancos y divertidos.


Con los jarrones Unlimited Edition el diseñador ha conseguido moldear el barro de mil maneras y formas para que parezcan objetos de gruesa tela arrugados y doblados, fantásticos todos.


Se me hace raro estar hablando otra vez de diseño, pero bueno, aunque no le dedique mucho hueco escrito en el ático, mi RSS está lleno de páginas interesantes que miro todos los días y hoy me ha apetecido dejar por aquí a Pieke, se lo merece por su buen hacer, su humor y su simplicidad. Lo vi en Designklub.

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