agosto 19th, 2009

Pavimento de madera en rotonda pública


Os invito a ver la obra de la brasileña Renata Lucas, una artistas que juega con referencias visuales del espacio privado y del espacios público, para dar a a los lugares cotidianos, una segunda dimensión en la que las fronteras entre dentro y fuera, hogar y calle se diluyen.


Con simples pero inteligentes intervenciones, esta artista consigue que el espectador participe del espacio urbano, sintiéndose en él como si estuviera en su propia casa.


El ejemplo claro lo tenemos en una obra que me gusta mucho, Cruzamiento, en la que la autora nos invita a circular por la calle como si estuviéramos en nuestra propia casa, simplemente poniendo un piso de madera en un cruce con tráfico. Una interesante propuesta, de la que si queréis saber más podéis leer aquí que a mí no me gusta hablar extensamente del trabajo de los artistas.


Cuando hace obra dentro de galerías se las arregla para interconectar su trabajo dentro con los alrededores del espacio expositivo, abriendo así estas salas, a las que normalmente la gente no suele entrar, para sacar su obra al exterior.


Es interesante también su pieza La cuarta parte, que realizó para el Encuentro Internacional Medellín 07, sobre la que podéis leer más aquí.


Bueno que me lío, os dejo las fotos y así lo entenderéis mejor.


La he conocido aquí y la mayoría de las imágenes las he sacado de google.








agosto 17th, 2009

Verde incómodo


Poco arte urbano estoy encontrando este año por las calles de Manhattan, a los habitantes ricos de los barrios de moda, que precisamente se mudaron allí después de que los artistas los hicieran populares, no les gusta ver sus fachadas intervenidas por ellos…


Nada que no haya pasado mil veces… así que ahora, dirijo la vista a otro de mis temas favoritos, los jardines en los vacíos urbanos y desde luego, en este campo, tengo que decir que sólo recibo alegrías.


Mi barrio, Alfabet City, está lleno de ellos, la configuración de las calles es: un bloque de pisos, un jardín comunal, un bloque de pisos, un jardín comunal y así durante por lo menos 8 calles y 4 avenidas… con lo que toda la zona, es un reducto urbano verde, donde resulta la mar de interesante observar cómo los vecinos, contribuyen al mantenimiento de esto jardines y cómo, durante el fin de semana, los abren para actividades compartidas con todo el barrio.


Intentaré hacer un reportaje fotográfico caserillo para mostrar de qué estoy hablando, pero ahora quiero ir a lo que realmente me ha inspirado hoy y que, aunque también está relacionado con jardines, viene con una carga de contenido reivindicativo bastante pesada.


En primer lugar quiero dejar imágenes de una pieza de la grandísima artista Mona Hatoum, a quién ya dediqué un admirado post en el pasado y a la cual vuelvo a rendir pleitesía aquí.


La pieza escultórica se llama Hanging Garden y la realizo en Berlín en 2008. Me la he vuelto a encontrar en mi rss y no he podido evitar dedicarle un segundo homenaje, esta vez en concreto a esta pieza, que resume muy bien, del sentimiento que inspira la obra de esta artista, que es capaz de conseguir, que el más básico y apacible objeto cotidiano, se cargue en sus manos de contenido amenazador y hasta violento.


Estos sacos con los que ha construido su verde barricada nos hablan de países en guerra de represión y de cómo, tristemente, ciertos objetos bélicos, se camuflan y acaban conviertiendo en elementos comunes en la vida diaria de muchas personas. Admirable pieza.


La segunda es la obra, también interesante, del artista Michael Cataldi, que ha utilizado materiales encontrados en las calles de New York de los que normalmente se utilizan para marcar zonas restringidas al público, para elaborar con ellos, sus particulares jardines urbanos.


Urban Plaza Equivalent no son piezas especialmente bonitas, ni útiles, pero no hay dura que son una llamada de atención efectiva sobre lo incomodos y feos que pueden llegar a ser algunos espacios de uso público y lo fácilmente que nos acostumbramos a aceptarlos, a pesar de las incomodidades que conlleva transitarlos.


Dejo fotos de otras instalaciones urbanas de este autor, cuyo trabajo no conocía y que me ha interesado bastante.


Lo he descubierto aquí, donde también me han refrescado la obra de Mona.


agosto 13th, 2009

Urinarios públicos bien iluminados


Como hoy me han dado el post hecho los amigos de Luzinteruptus, copio en el Ático el texto de su última escatologico-humorístico-hospitalaria intervención y me voy a investigar qué tipo de mobiliario urbano se utiliza en la Gran Manzana, para los casos de este tipo de urgencias imprevistas.


«Nos gusta usar la calle y divertirnos en ella y desde luego nos alegra ver que, sobre todo en verano, se llena de gente paseando, charlando o tomando algo, sin tener que pagar el alto precio que cobran las terrazas, por permitirnos estar sentados, en un espacio que es público y que según entendemos, pertenece a todos, aunque unos pocos lo aprovechen para su lucro personal o para llenar las arcas municipales…


Lo que nos molesta es comprobar cómo, ya sea de día o de noche, la gente orina sin ningún pudor en la vía pública, simplemente van andando, se giran, se bajan la cremallera y en el sitio mas visible y transitado, allí sueltan lastre.


Eso hace que el centro de la ciudad tenga un aspecto deprimido y sucio, por no hablar del olor que impregna todo y la incomodidad que supone tener que andar con extremo cuidado para no tocar o rozar nada que pueda hacer que te lleves la sustancia líquida pegada al cuerpo.


La intención, de nuestra instalación Servicios Públicos, ha sido poner un toque de atención, de manera humorística, sobre un problema que sufrimos en nuestras carnes, para que los que tienen esa insolidaria costumbre, nos recuerden y también para que las instituciones piensen en algún tipo de mobiliario urbano donde poder evacuar sin molestar, en caso de necesidad…


Para ello, la madrugada del l 28 de julio salimos por la plaza de San Ildefonso y aledaños, muy concurrida a esas horas por gente que se divertía en la calle, llevábamos 80 urinarios masculinos, de los que se usan en los hospitales, dentro de ellos sólo agua amarilla y por supuesto, nuestras luces.


Una vez localizados los puntos» húmedos» de la zona, con un poco de olfato fue suficiente, instalamos nuestros urinarios de emergencia, para que todo el que quisiera, hiciera uso de ellos, nos consta de algunos fueron usados… otros… estarán en la casa de alguien… cumpliendo no sabemos bien qué función».


El reportaje fotográfico, del impagable Gustavo Sanabria, es extensísimo y yo encantada, porque ha sido hecho por mi barrio y reconozco las localizaciones, por lo que no he podido dejar de esbozar alguna sonrisilla maliciosa, al imaginarme la cara del del bar de los desayunos, de los del cine porno, del que recoge los cubos de basura, de las prostitutas madrugadoras y de algunos vecinos de la calle Ballesta, bastante mosqueados con el tema de la orina en sus portales…


Lo he visto aquí.

















julio 20th, 2009

Barreras de libros


Language Barrier es un proyecto que habla sobre las barreras idiomáticas, que en grandes ciudades como New York separan a los inmigrantes del resto de la población autóctona…


Se trata de un trabajo en curso de Alina y Jeff Bliumis, artistas originarios de la antigua Unión Soviética que han realizado cinco instalaciones en diferentes ubicaciones del bajo Manhattan, cada una de las cuales ha sido seleccionada por su importancia histórica y contemporánea.


Con estas barreras de libros, colocadas de manera que obstaculizan la vida diaria, los artistas, quieren llamar la atención sobre la situación social y las diferencias culturales que han caracterizado la vida en New York a lo largo de su historia, cada sitio representa un aspecto de la comunidad, la geografía y el pasado de esta vibrante zona.


Todas las piezas ha sido hecha con libros de espuma, diseñados por los propios artista, cada uno es distinto y en ellos se ejemplifica cada una de las barreras sociales que preocupan a los artistas.


En una primera versión de estas piezas Language Barrier las barreras fueron situadas en un paisaje natural cerca de New York, en ellas las pilas de libros se extiende entre la hierba, se sujetan en árboles como si estuvieran en estanterías, o se apilan rodeando a pequeños bosques.


Unas piezas que nos hacen reflexionar no sólo sobre barreras idiomáticas sino sobre todos los impedimentos que nos rodean y obstaculizan nuestro camino. Algunas veces estos se pueden superar con facilidad, pero otras nos dejan totalmente aislados y neutralizados.


Lo he conocido aquí.







julio 15th, 2009

Piscina de guerrilla en New York


Me relamo ante mi inminente viaje a New York… como el año pasado, vuelvo a elegir esta increíble ciudad para pasar mi mes de agosto de retiro espiritual.


Pienso perderme en mis barrios favoritos, vagabundear sin rumbo fijo a la búsqueda de esos cafés con grandes ventanales que tanto me gustan, visitar las galerías que permanezcan abiertas… y este año además, hay algunos hitos recientitos y sin embargo ya emblemáticos, que no quiero perderme por nada del mundo.


Por supuesto la peatonalización de Times Square es de obligado cumplimiento. Espero encontrarme en medio de la calle esas famosas sillas de playa de las fotos, ahí me sentaré yo, para mirar los grandes anuncios luminosos, como si estuviera sentada en una butaca de cine viendo una de esas pelis ambientadas en la ciudad de New York.


También tengo que pasear por la primera fase del Highline, parque recién inaugurado en el West Side, creado aprovechando las antiguas vías elevadas del tren que en 1980 fueron cerradas al transporte.


Por las fotos me ha parecido bastante interesante, lo ha llevado a cabo la oficina de paisajismo James Corner Field Operations, junto con los arquitectos Diller Scofidio y Renfro, y no se ha escatimado en gastos aunque tampoco lo han dejado muy ostentoso, está muy en consonancia con el vecindario ya que este jardín elevado, sobrevuela varios de los barrios más de moda, entre la gente «alternativa» y no tanto, de Manhattan.


Todo lo que os he contado hasta ahora es de dominio publico, no estoy descubriendo nada que no haya salido mil veces en la prensa, pero lo que de verdad me interesa contaros hoy es que uno de los lugares más extraordinario que se puede disfrutar en la ciudad, es una piscina de guerrilla que ha sido creada por el estudio Macro Sea en un rincón secreto de Brooklyn.


Este primer prototipo con el que se construirán más piscinas los próximos años, fue creado tomando como base una idea original llevada a cabo en Georgia por Pylon y ha sido construida básicamente con contenedores de basura y otros pequeños materiales de bajo presupuesto.


Según cuentan en Ready Made la idea de Macro Sea, era poder colocar la piscina de contenedores de basura en la zona de aparcamientos de esos centros comerciales, malls, tan típicamente americanos, que han sido abandonados y que el paso del tiempo ha convertido en lugares sórdidos y llenos de basura.


Esto tiene que ver mucho con uno de los proyectos más interesantes de este estudio, que consiste en desarrollar ideas de bajo coste, para rehabilitar y acondicionar, para uso de la comunidad, estos espacio abandonados.


Aquí y aquí podéis enteraros bien de todo el proyecto de esta piscina de guerrilla , las fotos que s dejo ayudan bastante a comprender el sistema de montaje.


Una pena que la ubicación exacta de esta piscina improvisada sea un secreto, me encantaría enterarme y poderme dar un remojón, seguro que era de las cosas más interesantes que podría hacer en New York, este verano.





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