abril 16th, 2008

Construcciones transparentes


Esta foto, que me ha asaltado desde la página de Today and Tomorrow me ha hecho recordar lo mucho que me gustó la obra del coreano Do-Ho Suh, artista que conocí en el Musac de León hace un par de años.


Pasear por el pasillo de su apartamento de Nueva York, meticulosamente construido con seda transparente y observar los pequeños detalles que el artista fue cosiendo en su interior me hizo sentir casi inmersa en una ensoñación…


Os dejo con las imágenes, porque tampoco tengo mucho que decir, simplemente que me siento ligera, casi flotando cuando las miro, lo que ya es algo, teniendo en cuenta lo densa que me pongo a veces.


Podéis encontrar mucha más información en la página de la galería Lehmann Maupin, de donde he sacado las fotos, en Designboom y en la del Musac.











abril 10th, 2008

Simple cartón para exponer productos de lujo


No suelo hablar sobre escaparatismo y diseño interior de tiendas. El tema me interesa pero lo que encuentro no acaba de gustarme, todo me parece sospechosamente parecido. Lo mismo me ocurre con bares, restaurantes, hoteles y edificios públicos en general, los veo cortados por el mismo patrón.

Para que me entendáis, me meto en la tienda de una gran cadena o franquicia, y pierdo la referencia de dónde me encuentro, si no me hablaran, no discerniría si estoy en Madrid, Tokio, Nueva York o Cáceres. Misma decoración, misma música, misma iluminación, mismo olor, mismo tipo de gente….

Y si lo extrapolamos, las grandes avenidas comerciales de las ciudades desarrolladas, donde este tipo de superficies proliferan, también me parecen estandarizadas, no veo en ellas rasgos locales que las convierta en especiales.

No es que las marcas presten poca atención al tema de la decoración, claro que lo hacen, todos los locales están cuidados, son modernos y en la mayoría de los casos su estética es más lujosas de lo que corresponde al tipo de productos que venden.

Pero para mi gusto les falta algo, eso que sólo encuentro en la tiendecitas de jóvenes diseñadores y artistas, esas que conforman el paisaje de los barrios alternativos de Berlín, Londres, París, Buenos Aires, cada vez menos de Nueva York, y que casi no existen en Madrid.


Lo que me enamora de esas tiendas es el mimo, el cariño, el cuidado y esmero con que se decoran, siempre haciendo de la necesidad virtud, con una clara intención de expresar la personalidad y estética de lo que se vende en ellas. Sobre todo, me admira su capacidad de variar constantemente de apariencia, para invitar a los compradores a entrar una y otra vez con la ilusión de encontrar nuevos productos.

Pues sí, de eso es de lo que adolecen las tiendas prestigiosas, les falta vida, movimiento, capacidad para evolucionar y adaptarse e inmediatez. Gastan montones de dinero en decoración, pero una vez hecha la inversión se quedan parados hasta que la amortizan y solo entonces se plantean cambiarla. En este proceso, pueden transcurrir años, con lo que corren el riesgo de que todo acabe siendo rancio y obsoleto.

No quiero generalizar, hay excepciones, incluso algunas marcas de lujo tienen por costumbre contar con prestigiosos decoradores e incluso artistas, para que les personalicen sus tiendas flagship (buque insignia), pero estas son una minoría, y lo suelen hacer a golpe de talonario y con intenciones de generar noticias en prensa.

Todo esto lo cuento porque el otro día me topé en The Cool Hunter, con la tienda de una prestigiosa marca de cosméticos, Aésop, que me encantó y que para mí sobresale por encima de la mediocridad que impera es este mundillo estandarizado.

Esta marca, especializada en cosmética de lujo, elaborada artesanalmente con esencias botánicas naturales, cuenta con 20 tiendas repartidas por todo el mundo. La decoración de cada una es distinta, y han sido concebidas y diseñadas individualmente para reflejas las particularidades de su ubicación.


La que me ocupa hoy es la que se acaba de inaugurar en Melbourne y que ha sido forrada de cartón industrial por el estudio de arquitectura local March Studios.

Las propias cajas de embalaje de los productos, combinadas con planchas de cartón, son los elementos en los que se sustenta toda la decoración de esta impresionante tienda y le confiere una imagen muy en la línea de los productos que se venden en ella.

Cientos de cajas están perfectamente ordenadas y apiladas en las paredes, algunas sobresalen y sirven de elemento expositivo para algunos de los productos. El resto se colocan, ordenadamente-desordenados, sobre gruesas planchas de cartón corrugado, que conforman un sólido bloque de lo más arquitectónico.

Y eso es todo, barato pero impactante. Así, cuando consideren que ha llegado el momento de revisar la decoración, no tendrán demasiados problemas para hacerlo, bastará que reciclen todo el material y a inventar algo nuevo, aunque el listón lo han dejado muy muy alto.

Las posibilidades del cartón siguen sorprendiéndome.


Las fotos se las he cogido prestadas a The Cool Hunter.

abril 10th, 2008

¿Qué se puede hacer con tantas piezas sueltas?

Me ha llamado enormemente la atención algunas de las obras del artista holandés Ward van Gemert .

Su proceso de creación consiste en comprar muebles en Marktplaats, subsidiaria de Ebay en Holanda, los cuales descompone en piezas, a las que asigna posiciones que le parecen más interesantes y una vez llegado al resultado que le interesa, las vuelva a vender como objetos artísticos, en la misma tienda virtual. Lo que no se es si ha llegado a vender alguna.

Eso es lo que ha hecho con la serie de sillas Exploded Chairs. Los objetos originales, han sido deconstruidos (cuidado lo que se usa y abusa de esa palabra), desarmados y vueltos a montar quedándose sólo con las piezas imprescindibles para marcar la forma y dejando simple vacío en el resto de la estructura.

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Interesantes sus lámparas que creo ya no considera piezas artísticas, sino objetos de decoración. Partiendo de otras más pequeñas y anticuadas, por lo que puedo apreciar, y valiéndose de cables, las transforma en otras completamente diferentes, en las que parece que cada pequeña parte flota sobre nuestras cabezas.

Algo parecido ha hecho con su Stretched Table en la que tomando una simple mesa de madera, le ha dado el doble de tamaño haciendo alargamientos con resina transparente. O con la Bijzettafel, esta vez basándose enj una fea mesa de plástico.


Proyectos como la
silla Caféstoel, la Stoel o el precioso mueble con ruedas Kast, son variaciones sobre el mismo tema.

Honda Racing F1 'View Suspended'

Un referente para Ward, es el artista Paul Verode, con el que colaboró desmontando y recolocando en el aire todas las piezas de un Ferrari, dentro del London Motor Show.

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Yo me quedaba con una de las lámparas que me parecen casi mágicas.

Lo he visto en 24oranges. y en PYTR75.

abril 8th, 2008

Como una ola de material reciclado

True, False, and Slightly Better

La obra de la artista neoyorquina Phoebe Washburn es fruto del más puro reciclaje, no hay que ser muy observador para darse cuenta.

La artista utiliza, para sus grandiosas esculturas, mucho cartón y madera, que mezcla con material de construcción, andamios, escaleras prefabricadas, sacos de hormigón, tornillos… Con todos estos materiales monta estructuras o forra paredes, que pese a su apariencia improvisada e inestable, están cuidadosamente ensambladas.

Los resultados son así de espectaculares. Sobre todo me gusta su pieza True, False, and Slightly Better.

¿Qué más puedo decir?. Pues que lo he visto en Dailyserving. Las fotos las he tomado prestadas de Zach Feuer Gallery.

True, False, and Slightly Better

¿Se nota que hoy ando un poco vaga?.

True, False, and Slightly Better

abril 7th, 2008

Ruinas contemporáneas en el museo

Otro artista que expone obra destruida en espacios creados para el arte. Se llama Felix Schramm y es alemán, no parece que tenga web.

Su trabajo consiste en introducir dentro de impolutas y blancas salas, auténticos paraísos expositivos donde todo está controlado y vigilado, el caos la destrucción la precariedad y la desolación que el artista encuentra en el mundo real.

Porciones de edificios rotos con restos de sus antiguos usos parecen querer escapar de un espacio perfecto que les constriñe, adoptando para ello las más inquietantes posiciones de desequilibrio, de inmediata ruina y de peligro.

Sus piezas son como collages cubistas en tres dimensiones, donde el blanco sucio, los grises, naranjas y azules, han sido aplicados a planos irregulares, construidos con materiales de baja calidad, llenos de grietas, roturas e irregularidades, que penetran y dañan el espacio arquitectónico frío lujosos y perfecto de la galería.

Y aunque todo parezca surgir de la espontaneidad, en realidad es fruto de grandes deliberaciones, formulas matemáticas y maquetas, que quedan documentadas en cada una de sus exhibiciones, eso resulta chocante pues bajo su aparente casualidad todo está perfectamente controlado.

Ante este trabajo es inevitable pensar en la precariedad de la vivienda, la violencia destructiva de la naturaleza (terremotos, huracanes), y la ruina como expresión artística.

Lo que más me gusta es la sensación de peligro y fragilidad que transmite y también la importancia que el color y la pintura tienen es su arqui-escultura. Lo que menos el regusto final de que todo es pura ficción, con lo que pierde parte de su sentido reivindicativo.

Otro día comentaré la obra de Lisa Sigal con la que Schramm tiene bastantes similitudes. En ambos se proyecta la sombra de Gordon Matta-Clark, revisada y actualizada, ¿o simplemente copiada? por enésima vez.

Lo he conocido por James Wagner y las fotos las he tomado prestadas de la galería Andreas Grimm.

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