
Arquitectura hecha por débiles, así han definido los arquitectos Hsieh Ying-chun, mi admirado Marco Casagrande, y Roan Ching-yueh, su colaboración para construir la Bug Dome una instalación arquitectónica llevada a cabo en Shenzhen China, durante la Hong Kong Biennale de 2009.

El diseño ha sido inspirado en las construcciones hechas por los insectos y llevado a cabo con métodos de construcción locales, utilizando materiales autóctonos como el bambú, la madera, la grava, y piezas de hormigón reciclado.

Su forma recuerda a la piel de un insecto parcialmente enterrada y semitransparente, su construcción está hecha a base de costillas de bambú formando arcos, entretejidos con finas varillas de bambú y ladrillos rotos y barro prestar apoyo a la manera de primitivos contrafuertes.


Según esta concepción, la «debilidad» es una forma de arquitectura que rechaza la ingeniería en favor de un bricolaje que recoge los desechos del sitio como materiales estructurales y así el concepto de ruina es visto como una forma de urbanismo en la que el hombre se integra en los sistemas naturales.

Me gusta ver cómo esta construcción zoomórfica, yacente y débil, se convierte en la parte más relevante de un paisaje, en el que gigantes rascacielos de acero y cristal, compiten por conquistar un espacio vertical, que les haga estar más cerca del cielo contaminado y más alejados del contacto con la naturaleza.

Conocí este trabajo aquí.



































































