julio 22nd, 2009

Plástico fotografiado


Al fotógrafo Loren Nelson le gustan las imágenes en blanco y negro, que él, una vez capturadas, retoca y ajusta los niveles, para conseguir resultados de lo más correctos.


Aunque las fotos son de mucha calidad, la temática no me parecen muy original, nada que no haya vistos en muchas ocasiones, total que en general no me han sorprendido demasiado… y pensareis… ¿entonces para que está hablando de este hombre?.


Pues porque hay una serie que sí me ha inspirado, Plastic Covered Buildings, en ella ha fotografiado edificios forrados completamente de plástico y que no tienen nada que ver con la obra de Christo.


Los resultados son extraños y dramáticos, el plástico blanco ornamenta a la perfeccion la arquitectura y el procesado que ha aplicado a las imágenes, combierte simples recubrimientos para obras en auténticas piezas artísticas en las que la cobertura hace que no te apetezca saber qué hay debajo.


Como siempre digo… mejor ver las fotos…

Lo he conocido aquí.








julio 20th, 2009

Plantas muy cultas


Unas imagen que me han inspirado y que quiero dejar en el Ático por si a alguien se le ocurre materializarlas por sus propios medios.


No se trata de ninguna pieza artística aunque alguien podría utilizar perfectamente el concepto para acciones de guerrilla gardening o simplemente para decorar la casa.


Se trata de las macetas libro que comercializa la empresa Tokyo Pistol y que, aunque no sea muy correcto decirlo, pide a gritos intentar hacérselo por uno mismo.


Cortando el papel con paciencia y después dándole varias capas del alkil para protegerla de la humedad y poniendo una protección de plástico interior, yo creo que podría aguantar una temporada los riegos.


Bueno, un post de ningún valor artístico pero que puede entretenernos estas vacaciones, yo desde luego me pongo a ello.


Lo he conocido aquí.



julio 20th, 2009

Barreras de libros


Language Barrier es un proyecto que habla sobre las barreras idiomáticas, que en grandes ciudades como New York separan a los inmigrantes del resto de la población autóctona…


Se trata de un trabajo en curso de Alina y Jeff Bliumis, artistas originarios de la antigua Unión Soviética que han realizado cinco instalaciones en diferentes ubicaciones del bajo Manhattan, cada una de las cuales ha sido seleccionada por su importancia histórica y contemporánea.


Con estas barreras de libros, colocadas de manera que obstaculizan la vida diaria, los artistas, quieren llamar la atención sobre la situación social y las diferencias culturales que han caracterizado la vida en New York a lo largo de su historia, cada sitio representa un aspecto de la comunidad, la geografía y el pasado de esta vibrante zona.


Todas las piezas ha sido hecha con libros de espuma, diseñados por los propios artista, cada uno es distinto y en ellos se ejemplifica cada una de las barreras sociales que preocupan a los artistas.


En una primera versión de estas piezas Language Barrier las barreras fueron situadas en un paisaje natural cerca de New York, en ellas las pilas de libros se extiende entre la hierba, se sujetan en árboles como si estuvieran en estanterías, o se apilan rodeando a pequeños bosques.


Unas piezas que nos hacen reflexionar no sólo sobre barreras idiomáticas sino sobre todos los impedimentos que nos rodean y obstaculizan nuestro camino. Algunas veces estos se pueden superar con facilidad, pero otras nos dejan totalmente aislados y neutralizados.


Lo he conocido aquí.







julio 15th, 2009

Piscina de guerrilla en New York


Me relamo ante mi inminente viaje a New York… como el año pasado, vuelvo a elegir esta increíble ciudad para pasar mi mes de agosto de retiro espiritual.


Pienso perderme en mis barrios favoritos, vagabundear sin rumbo fijo a la búsqueda de esos cafés con grandes ventanales que tanto me gustan, visitar las galerías que permanezcan abiertas… y este año además, hay algunos hitos recientitos y sin embargo ya emblemáticos, que no quiero perderme por nada del mundo.


Por supuesto la peatonalización de Times Square es de obligado cumplimiento. Espero encontrarme en medio de la calle esas famosas sillas de playa de las fotos, ahí me sentaré yo, para mirar los grandes anuncios luminosos, como si estuviera sentada en una butaca de cine viendo una de esas pelis ambientadas en la ciudad de New York.


También tengo que pasear por la primera fase del Highline, parque recién inaugurado en el West Side, creado aprovechando las antiguas vías elevadas del tren que en 1980 fueron cerradas al transporte.


Por las fotos me ha parecido bastante interesante, lo ha llevado a cabo la oficina de paisajismo James Corner Field Operations, junto con los arquitectos Diller Scofidio y Renfro, y no se ha escatimado en gastos aunque tampoco lo han dejado muy ostentoso, está muy en consonancia con el vecindario ya que este jardín elevado, sobrevuela varios de los barrios más de moda, entre la gente «alternativa» y no tanto, de Manhattan.


Todo lo que os he contado hasta ahora es de dominio publico, no estoy descubriendo nada que no haya salido mil veces en la prensa, pero lo que de verdad me interesa contaros hoy es que uno de los lugares más extraordinario que se puede disfrutar en la ciudad, es una piscina de guerrilla que ha sido creada por el estudio Macro Sea en un rincón secreto de Brooklyn.


Este primer prototipo con el que se construirán más piscinas los próximos años, fue creado tomando como base una idea original llevada a cabo en Georgia por Pylon y ha sido construida básicamente con contenedores de basura y otros pequeños materiales de bajo presupuesto.


Según cuentan en Ready Made la idea de Macro Sea, era poder colocar la piscina de contenedores de basura en la zona de aparcamientos de esos centros comerciales, malls, tan típicamente americanos, que han sido abandonados y que el paso del tiempo ha convertido en lugares sórdidos y llenos de basura.


Esto tiene que ver mucho con uno de los proyectos más interesantes de este estudio, que consiste en desarrollar ideas de bajo coste, para rehabilitar y acondicionar, para uso de la comunidad, estos espacio abandonados.


Aquí y aquí podéis enteraros bien de todo el proyecto de esta piscina de guerrilla , las fotos que s dejo ayudan bastante a comprender el sistema de montaje.


Una pena que la ubicación exacta de esta piscina improvisada sea un secreto, me encantaría enterarme y poderme dar un remojón, seguro que era de las cosas más interesantes que podría hacer en New York, este verano.





julio 12th, 2009

Enseñanzas sobre arte público

Desde hace 3 años, el final de curso de la Facultad de Bellas Artes de Aranjuez, nos deja los resultados de su Taller de arte público autónomo, una asignatura cuatrimestral impartida por Javier Abarca, que, a mí me parece, debería servir de ejemplo a otras facultades de arte, que pasan por el arte urbano de puntillas o directamente volviendo la cara.


La asignatura consta de dos partes, en la primera, los alumnos reciben un completa información teórica sobre intervenciones artísticas en el espacio público con caracter autónomo, en la segunda, ellos mismos trabajan en la calle, pero con la interesante premisa de mantener una actitud ética, basada en el respeto por un espacio que es de todos y en el que pocos han pedido ver, un arte, que a veces molesta, dificulta las rutinas diarias y genera gastos innecesarios de limpieza y reposición de elementos.


Todo esto lo explica Javier mucho mejor que yo, en la entrevista que publicó en Urbanario, así pues, me limitaré a entresacar los parrafos que me resultan especialmente ilustrativos y por supuesto añadiré imágenes de los proyectos que este año más me han gustado.


«La asignatura trata lo que llamamos arte público autónomo, es decir las formas de arte en el espacio público que ocurren de manera autónoma, exclusivamente por iniciativa del artista y sin intervención, patrocinio o control alguno por parte de ninguna organización o institución pública o privada. Prácticas por tanto casi siempre ilegales. Esto incluye tanto el graffiti, una disciplina con límites claros y con un vocabulario y lenguaje totalmente definidos, como las muy diversas tendencias que se engloban en el difuso término arte urbano.

En lo que toca al arte urbano también dirijo el foco en gran medida hacia los artistas y fenómenos menos conocidos. Ahora que la tendencia se ha convertido en algo muy popular y es sencillo encontrar información sobre ella considero mi papel orientar la atención de los alumnos hacia los aspectos que tienen mayor carga conceptual y los que han significado puntos de inflexión en el desarrollo del fenómeno.

La actual popularidad del arte urbano crea un barullo que puede hacer difícil discriminar entre las producciones con peso y las artificialmente infladas. Para ayudar a crear en los alumnos un criterio al respecto es muy valiosa la experiencia de quien ha conocido de cerca el fenómeno desde sus primeras manifestaciones y lo ha visto evolucionar mucho antes de que surgiera la burbuja mediática.

Me preocupo mucho de transmitir a mis alumnos una actitud respetuosa a la hora de actuar en la calle. El asunto se resume en la idea de que la calle es de todos, y actuar en ella es hacerlo en la casa de los demás. No se trata sólo de evitar provocar gastos de limpieza y otros engorros, el asunto es que al colocar tu producción en la calle estás imponiéndola a un público que no la ha solicitado.

Aunque pudiera parecer lo contrario, existen muchas maneras de actuación independiente en el espacio público que no son intrusivas o lo son muy poco, y que no provocan gastos considerables. Muestro numerosos ejemplos durante el curso, y el hecho es que muchos alumnos encuentran sus propias tácticas en esta dirección.

Las actuaciones artísticas autónomas en el espacio público tienen una función clara si consideramos que sacan el arte de sus espacios oficiales, en los que se encuentra relativamente inaccesible para el gran público, y lo convierten en algo inmediato, parte del paisaje social. Pero este hecho tiene su contrapartida en el aspecto impositivo que comentaba.

Oímos cada vez más voces que denuncian esto, voces que piden a los artistas que se ahorren sus productos, que nadie solicitó nunca, y se limiten a colocarlos en los espacios tradicionales, museos y galerías, donde sean visibles sólo para quien desee verlos. Un argumento que aunque pueda sonar retrógrado no deja de estar justificado. El artista debe tener esto en cuenta y colocar el respeto al espectador en el primer plano a la hora de considerar una actuación pública.

Es evidente que el arte urbano está perdiendo su carácter de actividad proscrita, y que es cada día más común encontrar arte urbano ejecutado para ser aceptado social y mediáticamente. A nadie se escapa que mucha gente lo practica como manera de hacer currículum, como una faceta más del creativo o diseñador moderno. A cualquiera que haya estado implicado en estos asuntos desde hace unos cuantos años le resulta chocante cómo hoy se hace bandera de algo que antes había que ocultar, cómo ha llegado a tener sex-appeal lo que siempre se ha visto como algo infantil.

Esta aceptación social convive con el rechazo de siempre, que sigue existiendo, hacia unas actividades en su mayoría esencialmente antisociales. El resultado es una situación realmente contradictoria y extraña, que permite que un artista pase la noche en el calabozo y el día inaugurando una exposición por todo lo alto.

Cada vez son más los artistas de calle que se están estableciendo como artistas de galería y venden obra a buenos precios. Hay ya unos cuantos que venden todo lo que producen.

Obviamente, lo que venden no son obras de calle, sino casi siempre cuadros y obra gráfica ejecutados en el estilo que les caracteriza cuando actúan en la calle. Sin duda el encumbramiento de Banksy en 2006 supuso el gran punto de inflexión. Su caso ha sido un ejemplo extremo de trayectoria fulgurante, y ahora mucha gente no quiere perder la oportunidad de hacer dinero con el siguiente Banksy.»

Os invito a leer la entrevista completa, tengo que decir que coincido en lo que se dice en ella sobre el panorama del arte urbano actual.

También me gustaría que echárais un vistazo a los resultados prácticos de estos pocos meses de clase, se ve que los alumnos han asimilado bien las enseñanzas, porque algunos de los trabajos, en los que expresamente se ha renunciado a intervenir en el espacio, limitándose el autor a documentar o señalar lo que ocurre en él, son de lo más interesante.

Me gusta sobre todo el Poema de una noche tranquila de Alejandro Lii, Sin título de Juan de la Rosa y Barrio 85 de Francisco Martín.

Como he dicho antes, ojalá el ejemplo de este, aparentemente modesto curso, se extienda rápido al resto de universidades, que a pesar de vanagloriarse de impartir enseñanzas artísticas de última generación, no cuentan con un profesorado cualificados, con conocimientos y opiniones claras sobre arte urbano, que ayuden a la correcta formación de muchos futuros artistas, que seguro elegirán dejar su trabajo en la calle.

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