julio 13th, 2008

Naturaleza adaptada a espacios urbanos contemporáneos


El artista Kevin van Braak esta empeñado en recrear espacios artificiales donde poder disfrutar de su particular visión de la naturaleza, que tiene más que ver con lo artificial y prefabricado que con la visión bucólica que todos tenemos de los espacios verdes.


En realidad con piezas como CampingFlat y Caravan lo que está tratando, es de hacer una crítica en clave de humor sobre lo absurdo de una sociedad donde todos los esfuerzos se encaminan en conseguir las cosas lo más rápido y comprimidas posible.


En CampingFlat el artista nos propone zonas de acampada prefabricadas, distribuidas en cuatro pisos, montados en una torreta fabricada con andamios. Todo lo necesario está presente en esta recreación: tiendas de campaña, hogueras y animales, pero todo falso: el césped es artificial, la fogata está hecha de plástico, los animales son de peluche y los sonidos de aves están grabados


En Caravan, un espacio de naturaleza artificial, todo ha sido comprimido entre las cuatro paredes de una caravana, que en un cortísimo tiempo se despliega y nos vuelve a mostrar ese mismo miniuniverso irreal compuesto por animales, fogatas y vegetación falsa.


En estos espacios pues, los peligro a los que se ven expuestos los campistas se reduce al mínimo, aunque también la aventura de la acampada. La cuestión es, si esta ficción pueda realmente cubrir nuestras necesidades o simplemente nos da una satisfacción a corto plazo.




Y si queremos esos espacios verdes pero dentro de construcciones grandiosas, el autor nos ofrece un castillo, también prefabricado, y adaptado al estilo siglo XXI. La instalación se llama Castle y está realizada en chapa metálica y con el mismo tipo de flora y fauna plastificada.



Humor no le falta a este artista, encantado de aportar soluciones de espacios verdes, que no sean demasiado naturales para que así no resulten agresivos con nuestro estilo de vida poco natural, donde todo tiene que estar cuidado, controlado, acotado y fuera de peligro.


Lo he visto en Designklub.

julio 9th, 2008

Sombras de bicicletas en los muros


Fernando Traverso es un artista argentino para el que las bicicletas tienen un simbolismo especial, quizás porque le recuerdan otros tiempos peores, en los que era el único medio de transporte que tenía. Así que ha hecho de ellas su personal icono y con el que intervenir su ciudad, Rosario, dejando su presencia, un poco fantasmal, por aquí y por allá.


Copio lo que dijo el periodista Juan Carlos Romero sobre su proyecto 350, intervención urbana.


«Caminar por la calle en Rosario y ver una bicicleta recostada contra una pared no tendría nada de extraño. Pero al acercarnos vemos la silueta negra de una bicicleta que alguna vez estuvo en ese preciso lugar, en algún otro o quizá en ninguno. Son muchas bicicletas, son muchas sombras de bicicletas, son la memoria de un acontecimiento, para ser precisos son la memoria de un secuestro, de una desaparición.


La silueta de la bicicleta es la metáfora de la ausencia. Como dice el Tao no solo es el contorno sino también el vacío que deja lo que hace que la realidad tenga un ultimo sentido.


Fernando Traverso al imprimir estas bicicletas intervino la cuidad con una incontable cantidad de grabados estarcidos que transformaron el espacio urbano en un recinto de la memoria, de una memoria frágil a la cual hay que estar golpeando siempre, para que el olvido no se convierta en el ultimo triunfo del represor...»


Por si no ha quedado claro, Fernando Traverso ha creado plantillas de bicicletas que ha ido dejando en toda la ciudad de Rosario. Muchas de las ubicaciones elegidas, tienen recuerdos de personas desaparecidas durante la dictadura.


En total se dibujaron, con plantillas, 350 bicis, en una acción que se prolongó de marzo de 2001 a marzo de 2004.


Una vez popularizado su proyecto con las bicicletas, en el 2004 llevó a acabo su acción No hagan bandera, en la que esas mismas plantillas, que le sirvieron para plasmar sus siluetas en la calle, fueron reutilizadas para estampar telas con algún tipo de valor sentimental, que la gente le proporcionó y que el les devolvió convertidas en banderas, en total 407.


El proyecto se completó con las fotos que le devolvieron los dueños de dichas telas reconvertidas en banderas, donde se retrataba su ubicación definitiva.


Ademas de las bicicletas dibujadas, para su proyecto 30 años, utilizó bicicletas reales a las que colocó un número igual al que pone el ayuntamiento cuando las encuentra abandonadas en la calle.


Lo hizo en el 2006, en la Plaza San Martín, tristemente celebre durante la dictadura, para recordar el aniversario de los 30 año del golpe de estado y convocó a multitud de jóvenes que llegaron con sus bicis para que el artista se las numerara como si estuvieran abandonadas.


Para su último proyecto La carta dibujó sobres a tamaño real y los dejó en lugares que para él tienen un simbolismo especial.


En el umbral de la puerta de un amigo;
En el asfalto, cerca de una carpa de desocupados;
Frente a la casa de un torturador;
En la playa de una estación de servicio abandonada;
Frente al viejo cine abandonado en Camilo Aldao provincia de Córdoba;
En las casas de mis amigos exiliados en Europa;
Frente a las rejas del Fuerte de San Cristóbal de Pamplona;
En la puerta de la CGT de los Anarquistas de Madrid;
Frente a las casas del Barrio de Inmigrantes “Prosfigika” de Atenas;
En la ronda de las Madres, en la Plaza 25 de Mayo de Rosario;
Frente al Centro Clandestino de Desaparición y Tortura “El Pozo” de Rosario;
En diferentes marchas populares…


«Esta vez la propuesta son las palabras; las que queremos decir».


No tengo mucho más que decir, simplemente que esta es la obra de un artista comprometido, que sufrió en sus carnes dramáticos acontecimientos y que intenta, por medio de su arte, que no se olviden. Conmovedor…


Hay otro proyecto que tiene como protagonista a la bicicleta, éste se está desarrollando anónimamente por más de 45 ciudades del mundo y se llama Ghost Bikes.


Los Ghost Bikes son pequeños monumentos conmemorativos, que marcan el lugar donde algún ciclista ha muerto. Los puede hacer cualquiera, con bicicletas de deshecho pintadas de color blanco y candadas cerca del sitio del accidente, se acompañan de una pequeña placa donde se indican los datos del accidente.


julio 9th, 2008

Burro grande… ande o no ande…

Más cosas raras que he encontrado en los recintos del arte, esta vez en la Gagosian Gallery. Se trata de la obra de Robert Therrien cuyo mérito, o poco mérito, cada uno que piense lo que quiera, consiste en sobredimensionar objetos vulgares y corrientes y colocarlos en una sala de exposiciones. Sillas, mesas, platos y utensilios de cocina son los objetos elegidos por el artista para su obra gigante.


Yo, sin haber leído nada sobre este trabajo, quiero a creer que el tal Therrien es un artista con mucho sentido del humor, que lo que está tratando, es de poner en evidencia el hecho de que cualquier objeto es susceptible de estar en un museo, bastando simplemente con darle un tamaño exagerado a la cosa en cuestión para conseguirlo.


Vaya, creo que de ésto he hablado antes, aunque en ese caso me estaba refiriendo al arte urbano…


Bueno como siempre os dejo con las fotos…


Lo he visto en Pan Dan.




julio 8th, 2008

Flotando en el caos


Os quiero mostrar la obra de la artistas Sarah Sze, que tiene mucho arte para organizar y clasificar objetos variopintos, de tal manera, que el resultado está lleno de un caos organizado que a mi me resulta hasta relajante, en algunas de sus piezas.



Debe ser porque en ellas, los objetos están suspendido en el aire, flotando en un lugar ingrávido dónde lo único que pesa es el propio espectador, que aún así, estoy segura se siente más ligero cuando las mira.



En otras de sus piezas parece que se ha dejado llevar y no ha querido dominar el desorden. Éstas son más difíciles de ver, en fotos.



Pero por lo general, me sorprende la sutilidad que ha conseguido con tan variados y anodinos materiales, muchos de ellos, seguro conseguidos de deshecho, otros relacionados con las construcción y todos entretejidos con plantas e hilos.



Como Sarah es una artista muy prolífica, os recomiendo un paseillo por su web. De todos modos si pincháis en las fotos que os adjunto, llegaréis al proyecto del que forman parte.



La he conocido por Pytr75.














julio 6th, 2008

Tirando la casa por la ventana

Por defenestración se entiende el acto de arrojar algo o a alguien por una ventana. Y eso es lo que ha hecho literalmente el artista Brian Goggin, muy interesado en sacar el arte de las galerías, como demuestra en su instalación Defenestration. Para ello ha arrojado un montón de muebles viejos e inservibles, por las ventana de un edificio abandonado, parando su caída para dejarlos como congelados en posiciones imposibles.


Algunos se han detenido en los alféizares, otros han continuado su descenso por la fachada y la sensación que da es que los propios muebles, dadas las condiciones del edificio, hubieran decidido salir en estampida de él, reptando por la fachada, como si de insectos vivos se tratara.


La visión es de lo más llamativa, porque el artista no se ha limitado a coger los muebles y descolgarlos, sino que ha dotado de movimiento a todas las piezas, relojes de pared contorsionados, patas de sillas en posición de marcha, sofás curvados en su caída, mesas unidas por el vértigo, armarios a medio caer, bañeras que se esfuerzan para no precipitarse, frigoríficos con las puertas abiertas de puro miedo, lamparas retorcidas por el terror y así un catálogo de hasta 23 posturas…


Con esta intervención, situada en la esquina de la Sexta con la Calle Howard de San Francisco, en un edificio abandonado de cuatro pisos, el artista ha querido poner en evidencia, la precaria situación del barrio, que soporta aún el estigma de decadencia de Skid Row.


El mobiliario utilizado, es también de la calle, ha sido recogido en los contenedores de basura, y esa es parte de la gracia de la pieza, que invita a reflexionar sobre los sitios precarios donde algunas personas viven y las circunstancias que les llevan a utilizar lo que otros desechan.


La pieza es de 1997 y ha llegado hasta nuestros días intacta.


Desde luego, si la obra se encontrara en otro tipo de edificio y otro barrio, no pasaría de ser una pieza con pretensiones estéticas, pero la ubicación y el haber sido montada por mas de 100 voluntarios del barrio, hace que la cosa trascienda un poco más.


En otras obras del autor, como Photogenesis, Metered Growth, Desire for the other, Samson, Herd Morality, Climbing Frenzy, los objetos también han sido dotados de vida propia.




Muy poética su última pieza, Language of the Birds, en la que 23 libros iluminados están suspendidos en el aire, como si una bandadas de palomas blancas volara por encima de las calles de San Francisco.



Lo he visto en Yatzer las fotos las he sacado de Flickr.

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