abril 12th, 2008

Pintura naranja aplicada sobre la decadencia


Mientras algunos se empeña en esconder las miserias y los fallos del sistemas, otros pocos piensan, que para enfrentarse a la realidad lo mejor es evidenciarla, ponerla delante de las narices, hasta que no haya más remedios que asumirla.


Eso es lo que han hecho los componentes del colectivo Object Orange, formado por 4 artistas locales, que usan el anonimato, por cuestiones legales, y que centran sus acciones en la zona de Detroit, Michigan.


Unidos en una cruzada artística, su intención es llamar la atención sobre los edificios en ruina y la decadencia de su área urbana.


Para ello han hecho acopio de grandes cantidades de pintura del más llamativo color naranja, concretamente el Tiggerific Orange, patentado por la Disney y armados con brochas y botes han organizando patrullas urbanas nocturnas de unas 15 personas y se dedican a pintar de arriba abajo cada una de las ruinas que encuentran a su paso, por las afueras de la ciudad.


En los extrarradios de Detroit hay más de 7000 edificios abandonados, menos de 2000 estan a la espera de ser demolidos, dejando una larga lista en un limbo administrativo que los ha convertido en antros de drogas, prostitución y delincuencia en general.


La administración niega que estas acciones tengan valor artístico, les tacha de vándalos y les persigue, pero sea como sea, de las 11 casas que han pintado, 4 han sido inmediatamente demolidas, cosa que según la administración es pura casualidad y según los artistas es resultado de su iniciativa.


El caso es que, consigan lo que consigan, el efecto de ver esas solitarias y ruinosas casas pintadas de «naranja Disney» es de lo mas impactante, no tenéis mas que mirar las fotos.


Lo he descubierto como no en Gerrilla Innovation y ampliado en Good Magazine a los que también he cogido prestadas fotos. El resto son de Flickr.

abril 10th, 2008

Simple cartón para exponer productos de lujo


No suelo hablar sobre escaparatismo y diseño interior de tiendas. El tema me interesa pero lo que encuentro no acaba de gustarme, todo me parece sospechosamente parecido. Lo mismo me ocurre con bares, restaurantes, hoteles y edificios públicos en general, los veo cortados por el mismo patrón.

Para que me entendáis, me meto en la tienda de una gran cadena o franquicia, y pierdo la referencia de dónde me encuentro, si no me hablaran, no discerniría si estoy en Madrid, Tokio, Nueva York o Cáceres. Misma decoración, misma música, misma iluminación, mismo olor, mismo tipo de gente….

Y si lo extrapolamos, las grandes avenidas comerciales de las ciudades desarrolladas, donde este tipo de superficies proliferan, también me parecen estandarizadas, no veo en ellas rasgos locales que las convierta en especiales.

No es que las marcas presten poca atención al tema de la decoración, claro que lo hacen, todos los locales están cuidados, son modernos y en la mayoría de los casos su estética es más lujosas de lo que corresponde al tipo de productos que venden.

Pero para mi gusto les falta algo, eso que sólo encuentro en la tiendecitas de jóvenes diseñadores y artistas, esas que conforman el paisaje de los barrios alternativos de Berlín, Londres, París, Buenos Aires, cada vez menos de Nueva York, y que casi no existen en Madrid.


Lo que me enamora de esas tiendas es el mimo, el cariño, el cuidado y esmero con que se decoran, siempre haciendo de la necesidad virtud, con una clara intención de expresar la personalidad y estética de lo que se vende en ellas. Sobre todo, me admira su capacidad de variar constantemente de apariencia, para invitar a los compradores a entrar una y otra vez con la ilusión de encontrar nuevos productos.

Pues sí, de eso es de lo que adolecen las tiendas prestigiosas, les falta vida, movimiento, capacidad para evolucionar y adaptarse e inmediatez. Gastan montones de dinero en decoración, pero una vez hecha la inversión se quedan parados hasta que la amortizan y solo entonces se plantean cambiarla. En este proceso, pueden transcurrir años, con lo que corren el riesgo de que todo acabe siendo rancio y obsoleto.

No quiero generalizar, hay excepciones, incluso algunas marcas de lujo tienen por costumbre contar con prestigiosos decoradores e incluso artistas, para que les personalicen sus tiendas flagship (buque insignia), pero estas son una minoría, y lo suelen hacer a golpe de talonario y con intenciones de generar noticias en prensa.

Todo esto lo cuento porque el otro día me topé en The Cool Hunter, con la tienda de una prestigiosa marca de cosméticos, Aésop, que me encantó y que para mí sobresale por encima de la mediocridad que impera es este mundillo estandarizado.

Esta marca, especializada en cosmética de lujo, elaborada artesanalmente con esencias botánicas naturales, cuenta con 20 tiendas repartidas por todo el mundo. La decoración de cada una es distinta, y han sido concebidas y diseñadas individualmente para reflejas las particularidades de su ubicación.


La que me ocupa hoy es la que se acaba de inaugurar en Melbourne y que ha sido forrada de cartón industrial por el estudio de arquitectura local March Studios.

Las propias cajas de embalaje de los productos, combinadas con planchas de cartón, son los elementos en los que se sustenta toda la decoración de esta impresionante tienda y le confiere una imagen muy en la línea de los productos que se venden en ella.

Cientos de cajas están perfectamente ordenadas y apiladas en las paredes, algunas sobresalen y sirven de elemento expositivo para algunos de los productos. El resto se colocan, ordenadamente-desordenados, sobre gruesas planchas de cartón corrugado, que conforman un sólido bloque de lo más arquitectónico.

Y eso es todo, barato pero impactante. Así, cuando consideren que ha llegado el momento de revisar la decoración, no tendrán demasiados problemas para hacerlo, bastará que reciclen todo el material y a inventar algo nuevo, aunque el listón lo han dejado muy muy alto.

Las posibilidades del cartón siguen sorprendiéndome.


Las fotos se las he cogido prestadas a The Cool Hunter.

abril 10th, 2008

¿Qué se puede hacer con tantas piezas sueltas?

Me ha llamado enormemente la atención algunas de las obras del artista holandés Ward van Gemert .

Su proceso de creación consiste en comprar muebles en Marktplaats, subsidiaria de Ebay en Holanda, los cuales descompone en piezas, a las que asigna posiciones que le parecen más interesantes y una vez llegado al resultado que le interesa, las vuelva a vender como objetos artísticos, en la misma tienda virtual. Lo que no se es si ha llegado a vender alguna.

Eso es lo que ha hecho con la serie de sillas Exploded Chairs. Los objetos originales, han sido deconstruidos (cuidado lo que se usa y abusa de esa palabra), desarmados y vueltos a montar quedándose sólo con las piezas imprescindibles para marcar la forma y dejando simple vacío en el resto de la estructura.

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Interesantes sus lámparas que creo ya no considera piezas artísticas, sino objetos de decoración. Partiendo de otras más pequeñas y anticuadas, por lo que puedo apreciar, y valiéndose de cables, las transforma en otras completamente diferentes, en las que parece que cada pequeña parte flota sobre nuestras cabezas.

Algo parecido ha hecho con su Stretched Table en la que tomando una simple mesa de madera, le ha dado el doble de tamaño haciendo alargamientos con resina transparente. O con la Bijzettafel, esta vez basándose enj una fea mesa de plástico.


Proyectos como la
silla Caféstoel, la Stoel o el precioso mueble con ruedas Kast, son variaciones sobre el mismo tema.

Honda Racing F1 'View Suspended'

Un referente para Ward, es el artista Paul Verode, con el que colaboró desmontando y recolocando en el aire todas las piezas de un Ferrari, dentro del London Motor Show.

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Yo me quedaba con una de las lámparas que me parecen casi mágicas.

Lo he visto en 24oranges. y en PYTR75.

abril 8th, 2008

Como una ola de material reciclado

True, False, and Slightly Better

La obra de la artista neoyorquina Phoebe Washburn es fruto del más puro reciclaje, no hay que ser muy observador para darse cuenta.

La artista utiliza, para sus grandiosas esculturas, mucho cartón y madera, que mezcla con material de construcción, andamios, escaleras prefabricadas, sacos de hormigón, tornillos… Con todos estos materiales monta estructuras o forra paredes, que pese a su apariencia improvisada e inestable, están cuidadosamente ensambladas.

Los resultados son así de espectaculares. Sobre todo me gusta su pieza True, False, and Slightly Better.

¿Qué más puedo decir?. Pues que lo he visto en Dailyserving. Las fotos las he tomado prestadas de Zach Feuer Gallery.

True, False, and Slightly Better

¿Se nota que hoy ando un poco vaga?.

True, False, and Slightly Better

abril 7th, 2008

Rojo sobre fondo verde, con pinceladas azules


Me encanta la intervención paisajística que han realizado en la margen del río Tanghe a su paso por la ciudad china de Qinhuangdao.


Me reconcilia «algo» con la nueva arquitectura que se practica en ese país, a la que no tengo en muy alta estima, primero por haber visto con mis propios ojos verdaderas aberraciones cometidas en pro del progreso y después por estar sobresaturada de información, sobre las maravillas arquitectónicas que se están «perpetrando», con la excusa de los inminentes Juegos Olímpicos de Pekín.


Bueno, el caso es que en el Tanghe River Park lo han hecho bien, y sin grandes ostentaciones han conseguido un resultado espectacular, lo que le ha valido un premio de honor de la American Society of Landscape Architects, por una vez coincido con la opinión de un jurado.


Para invitar al uso y disfrute, por parte de los habitantes del pueblo, del maravilloso parque que bordea las margenes del río, lo que han hecho es instalar un banco corrido de llamativo color rojo que se extiende serpenteante a lo largo de medio kilómetro paralelamente al cauce del río.


La bancada es de metal y lleva acoplado un sistema de iluminación y unos huecos por los que la vegetación surge a lo largo de la pieza, también se ha instalado un pasillo de madera, acoplado al banco, que facilita el paseo. El conjunto se complementa con 4 pequeños espacios techados para resguardarse de las inclemencias del tiempo.


La vegetación del parque es de lo más variado, por lo general especies autóctonas, y se combinan con gran acierto, arboles, con flores y con altas hierbas. Aparentemente, parecen haber crecido allí de forma espontánea, pero en realidad fueron elegidas cuidadosamente.


Así, lo que antes era prácticamente un basurero es hoy un agradable sitio de esparcimiento, para los habitantes de la urbe, que pueden disfrutar de un día de playa fluvial. Además, el buen diseño de su iluminación ha conseguido que por la noche se pueda seguir utilizando para pasear.


Esta instalación posee pues la gran virtud de haber urbanizado la zona, sin causar grandes daños en el ecosistema y sin haber mermado su valor ecológico. Algo recuerda a la obra de Goldsworthy.


Y hay que ver qué bien combina el rojo, con el verde de la vegetación y toque azul de las aguas del río. Por esta vez, tengo que reconocer que me gusta. Las puestas de sol parecen bellísimas.


Lo he visto en Yatzer.


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