septiembre 27th, 2007

Con cualquier cosa, se puede hacer cualquier otra

Con la obra de Malin Lundmark, las palabras están de más.

Sólo diré que se trata de una diseñadora sueca que he conocido a través de Grijs y que cualquiera de sus piezas daría para un post.

Mirad lo que hace la criaturita…
















septiembre 26th, 2007

Querido, he olvidado el mantel…


Que odio los platos cuadrados y que adoro los restaurantes de mantel de cuadro, es algo que repito incansablemente en este blog.

Así que no debe extrañar que me haya llamado la atención sobremanera la acción que he descubierto en el maravilloso blog Pan-Dan y que ellos han llamado Dear, I forgot the tablecloth…


Se trata de un encargo que ha hecho La Cuisine Centre de Création, institución francesa, que reflexiona sobre el «maridaje» (cuidado lo de moda está esa palabra, y lo mal que a mí me suena) gastronomía arte.

Esta institución, ha encargado a la empresa 5.5 designers, mencionada en este blog varias veces por sus creaciones llenas de sentido del humor, una instalación en el parque de Nègrepelisse para animar a la gente a que coma en él.

Estos diseñadores han creado áreas bien definidas de picnic, bajo los arboles, en la hierba o en las piedras y que se reconocen fácilmente por que se asocian claramente con los manteles de cuadros, que tradicionalmente se utilizan en las comidas camperas.


Pero con la particularidad de que estos manteles no están realizados en tela de algodón sino con teselas de Bisazza que simulan perfectamente los cuadros blancos y rojos.

Geniales para un picnic dominguero, a ver si alguien copia la idea y nos instalan estas áreas de recreo gastronómico en nuestros parques y jardines.

septiembre 24th, 2007

Y… ¿que pasó esa noche?


Pues que pudo el Blanco sobre el Negro y me imbuí casi sin darme cuenta en el espíritu «qué guay y moderna es mi ciudad» dejándome llevar sin reservas por las distintas localizaciones de este gran escenario que fue Madrid por una noche, junto a mis amigos y algún otro desconocido que se fue uniendo a lo largo del recorrido.

Por causa de la lluvia que calló a primera hora, no me salieron los planes como pensaba y tuve que cambiar el Templo de Debod por unas cervecitas en el Palentino, que tampoco estuvo mal para ir cogiendo el pulso a una noche, en la que (a pesar de la edad) no dudé en decantarme por los itinerarios que me parecieron más alternativos y vanguardistas.

Hubo momentos verdaderamente interesantes y divertidos a lo largo del recorrido.


Frente al Edificio España, todos con la boca abierta observando como la fachada cobraba vida y se llenaba de coloridos píxeles que representaban jardines pintados por niños y que iban cambiando cada poco tiempo la apariencia del edificio. Todo gracias a Ron Haselden y su Family Garden.

Estupenda la narración que nos hizo una voluntaria, ocupante de una de las 400 ventanas, sobre cómo tuvo que entrar en el edificio pisando cascotes y con un casco de seguridad, y de qué manera pasó 45 minutos cambiando filtros a intervalos de un minuto siguiendo una escaleta de tiempos y colores.


No me extrañaría que estas navidades algún espabilado quiera utilizar ese mismo edificio y esa técnica para dibujar en sus ventanas arboles de navidad o mensajes de «Feliz año nuevo». Ahí dejo la idea.

Otro momento emocionante, fue cuando entramos en uno de los patios de Conde Duque y nos vimos inmersos en la gran orgía del reciclaje organizada por Basurama, ese colectivo de jóvenes arquitectos que dan valor a la basura hasta convertirla en un material noble con el que conforman sus interesantes proyectos.


Un poema la cara que se nos puso al ver que el espacio estaba invadido por montones enormes de ropa de segunda mano, de la que todos podían hacer uso según su imaginación, dentro del evento llamado «Se regala Plaza».

Era raro encontrar a alguien que no se hubiera mimetizado con el ambiente y hubiera añadido a su atuendo algún elemento sesentero o simplemente cutre. Unos por estética y muchos otro por frío, las batas de estar en casa, los sueter apretados, las gafas de plástico los sombreros, los abrigos, la ropa interior nada gamurosa era la tendencia en esta pasarela de moda y reciclaje que haría palidecer de envidia a alguno que otro modisto modernillo, de esos que han estado por aquí estos días en la «Madrid Fashion Week» como dicen que se llama ahora la Pasarela Cibeles.


Y una vez conseguido el atuendo más impactante, se podía pasar el rato dentro de una bañera charlando con un amigo, lanzando, cual guerra de almohadas, ropas al aires al compás de la música, tomando algo sobre muebles de deshecho, sentando en un inodoro viendo uno de los interesantes trabajos reunidos por Future Shorts. o codeándose con los componentes del «Taller de Costura Movible» que te customizaban la ropa armados con su moto maquina de coser. A esto no llegue y me hubiera gustado mucho.

Y llegó la hora de salir de este recinto, las 5 de la mañana y los alrededores del Conde Duque eran lo más parecido a el escenario de la película Mad Max . Algunos personajes que parecían alienígenas, iban cargados con grandes bolsas que habían llenado hasta arriba de ropa seleccionada en esa gran superficie textil. Otros arrastraban muebles que Basurama había donado para que nos lleváramos a casa.


El trayecto de Conde Duque a Plaza España, dónde se cogía el búho que iba al Matadero presentaba un extraño aspecto que sorprendía a los viandantes y conductores que cansados volvían a sus casas después de pasear por otros itinerarios menos alternativos y que de momento se vieron rodeados de unos seres extraños esperando un autobús, que parecía les iba a retornar, a sus lejanas galaxias. Desternillante.

Y qué momento inefable, el vivido en el autobús urbano que nos llevaba al Matadero, donde teníamos puestas nuestras esperanzas de fin de fiesta apoteósico.


Como no se prodigaban mucho que se diga, la gente se lanzaba literalmente sobre ellos cada vez que llegaban a la parada, no se lo que hubiera dado por ver de cerca la cara de horror que debieron poner los conductores cuando se vieron asaltados por esa masa humana, vestida extrañamente y con cara descompuesta por el esfuerzo de meterse a presión en un espacio tan limitado.

Por supuesto en el trayecto de media hora, diversión a raudales, se deshace mi grupos por las apreturas y me encuentro encajada entre un tipo alto con unas bragas de flores en la cabeza y un sujetador con refuerzo sobre su jersey de diseño, una chica con bata de guatiné rosa, y otros compañeros mártires tocados con sombreros, gafas de plástico de colores, bufandas de plumas y demás complementos inenarrables.


Y así empezó una especie de rastrillo ambulante en el que la gente se intercambiaba la vestimenta, trajes de niño pequeño rellenos de tela, volaban por los aires y quien más y quien menos hizo amistades e incluso pudo ser el principio de algo más. Y como banda sonora, unos espontáneos nos deleitaron con cancioncillas populares subidas de tono de esas que se cantan en las excursiones escolares, vamos que sólo faltó decirle al conductor que saludara.

Pero al final del destino nos esperaba una sorpresa. Suspendidos todos los actos del Matadero y desalojo por parte de las autoridades. Así que nos quedamos sin fin de fiesta memorable y con un palmo de narices por no poder disfrutar del recinto que más prometia y sin poder ver a Aldo Linares, Georges Rousse, Daft Punk, Audio Drive, etc…


Aunque la versión oficial, es que había más aforo del permitido, lo que oímos por allí es que alguna gente de esa que no sabe beber, se puso violenta y se dedicó a lanzar botellas de cristal al respetable. ¡Qué bestias!.


Así las cosas y antes de que se desmandaran más, nos volvimos andando a casa, eso sí haciendo un alto en el camino a la altura de Embajadores para calentar el estómago con un pinchito de tortilla y un cafetito. Con lo que dimos por terminada nuestra particular Noche en Blanco de luces de colores, autobuses y seres extraños de inimaginables vestimentas.

septiembre 20th, 2007

A la sombra de un arbol


Los concursos y competiciones están a la orden del día y de algún modo, todos nos vemos obligados a participar con mayor o menor implicación.

Concursamos en la tele y lo llamamos participar en un reality show, también para acceder a un cargo público concursamos y lo denominamos opositar, para hacernos con un nuevo cliente también competimos, y nos lo venden como que tenemos la obligación de demostrar nuestra valía frente a nuestra competencia.

También lo hacemos para llegar a ser millonarios por medio de la lotería, y cualquiera con mínimos conocimientos, ha podido participar en la competición para diseñar el futuro logotipo de unas olimpiada que se celebrarán en el 2016, y que aún no hemos ganado en ese otro megaconcurso mundial.

En menor escala, lo hacemos también para entrar en los sitios de moda, para conseguir una pareja, para adquirir buenas entradas, para comprar la lámpara que nos gusta en Ebay, para que lean nuestro blog… y suma y sigue.


Pues uno de los concursos que más me ha gustado últimamente y que he conocido gracias a La faz de lo innumerable, ha sido el que convocó la empresa Pro Materia, en colaboración con el Ministerio de Medioambiente y Energía Belga y que se falló el pasado mes de julio.

Este concurso para profesionales (qué raro), se ha llamado Parckdesign y consiste en la creación de mobiliario innovador, que pronto será producido y colocado en el Jardins du Fleuriste de Bruselas, por un periodo de tres años.

De entre 71 proyectos presentados, 4 ganadores fueron elegidos por un jurado especializado y un 5º proyecto lo fue por votación popular.

De los triunfadores, yo me quedo con el Déjeuner sur l’ombre, diseñado por Anika Perez y Brice Genre de Francia.

El planteamiento del proyecto es interesante. Para evitar la inclusión de objetos extraños en el espacio natural, los diseñadores utilizar la sombra que los árboles proyectan en el suelo, para fabricar con su forma, unos grandes espacios verdes que parecen flotar en el aire y que invitan a sentarse, tumbarse, disfrutar de una comida campestre o pasar el día bajo los árboles.


Además al estar diseñados de forma modular se pueden unir unas piezas a otras para acomodar a distinto número de personas, o para adaptarse a circunstancias transitorias.

A mí, desde luego, me parece una pieza que se integra armoniosamente con cualquier paisaje y que vista independiente del entorno tiene una bella forma que me gustaría ver debajo de cualquier árbol de mi barrio.

Recomiendo echar un vistazo a otros proyectos del concurso, no sólo a los ganadores porque hay bastantes piezas interesantes de gran nivel técnico.

¿Por que será que aquí, los concursos públicos para profesionales cuentan con poca popularidad?.






septiembre 19th, 2007

Luz achuchable


No soy muy partidaria de los gadget tecnológicos de última generación, y me desazona pensar en las miles de cosas que se fabrican a las que no encuentro una utilidad real (¿debido a mi ignorancia?) y miro con recelo todo lo que tiene que ver con las tecnologías aplicadas al consumo humano.

Por eso cuando he visto este cojín en Shiny Shiny he pensado… otro gadget al que no encuentro utilidad ninguna. Pero, al leer la explicación que daba el redactor del post he considerado que puede tener su razón de ser, apreciación que a simple vista se me había pasado.

Y es que el D*light Huggable diseñado por Diana Lin es un cojín que gracias a sus 12 LED se ilumina con una suave luz que sin embargo es suficiente para poder leer con ella en la cama.

Parece agradable estar tumbado en la cama o en el sofá y que la luz te venga del cojín en le que te apoyas seguro que también está calentita por lo que es ideal para el invierno.

Además, puede mejorar desordenes emocionales derivados de la falta de luz que tienen algunos países o atenuar la sensación de tristeza que, por lo menos a mí, me invade cuando los días se hacen más cortos.

Un objeto de suave tacto y luz indirecta que debe dar ganas de tener entre las manos. Se puede comprar en dorado, blanco y rosa por 160 dólares.

El problema que le veo es que funciona con pilas y que gasta 4 unidades cada 4 horas, lo que me parece una pasada.


Si en vez de cojín alguien prefiere tener un osito luminoso, podemos comprar un Gloe Bear (bastante más feo, sobre todo cuando está apagado) pero con un precio más moderado 20 libras.


Y existen también almohadas luminosas, como la All Saints, que se ilumina con un halo de luz y da apariencia de ángel durmiente al que lo usa. Por lo demás, no veo ninguna utilidad especial en ella, incluso puede llegas a molestar al compañero de cama.

Cuesta 26 euros y ha sido creada por Atypyk.


Terminando con las almohadas luminosas, he encontrado una en Yanko Design con funciones de despertador. La Glo Pillow diseñada por Eoin McNally y Ian Walton se programa y 45 minutos antes de levantarnos, se va iluminando y así la transición del sueño a la vigilia será menos traumática.

Me pongo a pensar en todos los objetos que anteriormente no se iluminaban y ahora sí, aunque su función no esté relacionada directamente con la iluminación y me quedo pasmada, ositos de peluche, cojines, almohadas, ropa, grifos, mesas… ¿y decimos que hay que ahorrar energía?, pues no lo entiendo.

Uno de esto días voy a hacer un listado de los objetos luminosos que más me han sorprendido, será divertido.

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