febrero 1st, 2009

Labores urbanas


Tenía muchas ganas de hacer un hueco por aquí a los alemanes Raumlabor, desde que conocí su trabajo en el taller de Urbanaccion del 2007.


De ellos me han hablado, los que trabajaron codo a codo con ellos en La ciudad imprevista / Utopia Real 04 y también repasaron su obra Michael y Pablo, los profesores. Todos estaban encantados con su manera de trabajar y no es para menos, estos berlineses, además de trabajos arquitectónicos, realizan creativos proyectos de aprovechamiento del espacio público.


Esta formación, está compuesta no solo por arquitectos y urbanistas sino también por profesionales de otras diciplinas, que realizan tareas de planificación urbana, arquitectura de paisaje, diseño del espacio público e instalaciones artísticas.


Sus objetivos principales son reorganizar del espacio público, transformar el urbanismo y difuminar los límites de lo público y lo privado.


Su obra es muy extensa, yo he seleccionados algunas construcciones efímeras que me han gustado especialmente pero os recomiendo un vistazo detenido al resto de sus trabajos.


Por ejemplo su Glow-Lounge Festival Centre creado para el Glow Forum of Light in Art and Architecture de Eindhoven en el 2008 y que consistió en una burbuja de plástico transparente situada en una isleta y decorada únicamente con cajas de plástico, que se convirtió en lugar de conciertos, lecturas públicas, fiestas y performances… eso sin tener que construir nada y por lo tanto sin que el espacio sufriera ningún tipo de daño irreversible.


En esta línea merece destacar también su Kitchen Monument, que parte de una estructura móvil de metal, que contiene una burbuja de plástico hinchable y transparente que se instala en espacios públicos y se convierte, dependiendo de las necesidades, en un espacio multifuncional, que lo mismo puede usarse como salón de banquetes, que como sala de conferencias, cine, sala de conciertos, salón, dormitorio, arena de boxeo o sauna. Con la ventaja, de que por su flexibilidad se puede instalar en casi cualquier sitio.


City Mattress, es una superficie hinchable, un gran colchón de 15 metro por lado que fue instalada en Alexanderplatz de Berlín durante las actividades de TunedCity, 5 días de conferencias sobre sonidos y especulación en el espacios públicos. En dicho colchón los asistentes podían tumbarse y escuchar las conferencias con cascos inalámbricos.


Moderato Cantabile fue una obra realizada para el Steirischer Herbst Festival 2008 de Graz Austria. Sobre el tema de «Las estrategias para evitar accidentes.» la pieza se situó en el exterior de un desocupado Museo Barroco y representaba una explosión, en el justo momento en que los objetos se disuelven. Dentro el color era gris, en paredes, pisos y accesorios, de modo que sólo destacaba la forma de los objetos en explosión. Se accedía a él por un corredor que partía del edificio principal.


Para el Workshop Experimentelles Bauen de Stolzenhagen, construyeron una terraza en la parte superior de un edificio abandonado. En este taller formaron parte tanto arquitectos como diseñadores, artesanos y psicólogos, que participaron en un debate sobre la construcción en zonas rurales y urbanas, la vida y la residencia. Esta construcción de madera, sirvió como espacio de retiro, plataforma de observación y fue lugar perfecto para leer, tomar el sol o hacer un picnic.


Spindel fue una cafetería y pabellón de exposiciones creados para dar cabida al IBA Fürst Pückler Land. Construido al aire libre con palos de madera, se usó para actividades relacionadas con la regeneración urbana.


Un mismo tipo de trabajo, fue el construido con la ayuda de los asistentes al taller de Urbanaccion en Madrid. El trabajo se llamó La ciudad imprevista / Utopia Real 04 y se basaba en al idea de un jardín japonés donde los vecinos pudieran tomar el te y reunirse en un espacio público.


Un interesante proyecto fue el Kinderstadt una ciudad pensada durante un año por niños
que se plantearon desde cero todas las estructuras y servicios de la ciudad. Pero esta ciudad no se quedó en una utopía porque en 6 semanas fue construida por los propios niños, que luego vivieron en ella, mientras los padres se tuvieron conformar con visitarlos con los horarios establecidos y sin poder acceder a ella si no iban acompañados de un pequeño habitante.


Para terminar y por no aburrir más, dejo uno de los trabajos que más me gusta de ellos, debe ser porque conozco bien el edificio donde se construyó y que por desgracia ya ha desaparecido. Der Berg, así se llamó el proyecto que idearon para el Palacio de la República de Berlín.


Una montaña construida con una estructura de plásticos (espero reciclables) que se extendía por dentro y por fuera del edificio y que sirvió para cobijar actividades lúdicas con gran participación ciudadana, en un edificio público, de colosales magnitudes, que por aquella época estaba en el punto de mira de las instituciones, que ya tenían prevista su demolición.


En este mismo escenario, en el Fassadenrepublik inundaron el palacio e invitaron a los visitantes a moverse en él con lanchas de goma y a colaborar en el dialogo de una nueva ordenación urbana y en el diseño de las fachadas de una ciudad de agua.


Espero que podáis gastar un poco de tiempo en ojear el resto de sus trabajos realizados y sus interesantes proyecto aún por hacer. Yo me quedo tirándome de los pelos, por no habré podido participar en su trabajo en Madrid.























enero 22nd, 2009

Líquidos coloreados


Hoy me voy a permitir el lujazo, he pedido permiso, de copiar al pie de la letra, lo escrito por un maestro del arte de la calle, que me ha hecho conocer a un artista, que me ha encandilado.


El autor del texto es Javier Abarca y su blog Urbanario, es de obligada lectura para todo el que quiera tener un conocimiento profundo y bien documentado del arte urbano, a nivel internacional.


Su último post, en el que habla de las cualidades del aerosol, ha dado en la diana de mis preferencias, con su reseña sobre Cristopher Cichocki, artista de rotunda plasticidad, cuyo dramático trabajo con aerosoles y líquidos, es de lo mas impactantes que he visto últimamente en las calles.


Ahora copio a Javier y yo me retiro: «Cristopher Cichocki (1979) es un joven artista norteamericano afincado en California. Su ecléctica obra incluye desde vídeos a pinturas al óleo, pero la parte de su producción sobre la que quiero llamar la atención entra dentro de lo que entendemos como intervención urbana autónoma, es decir, actuaciones independientes y no comisariadas en el espacio público que responden al contexto en el que suceden y juegan con alguna particularidad del mismo.


Se trata de otro artista desconocido en la escena del arte urbano pero cuyas propuestas, totalmente pertinentes para dicha escena, resultan bastante más estimulantes que lo que ésta suele ofrecer. Las intervenciones de Cichocki asumen su transitoriedad y lo necesario de su vínculo con el contexto que las alberga y se manifiestan en forma de fotografías.


Se trata de la táctica que el maestro Andy Goldsworthy (1956) –el artista académico más habitualmente citado como referencia en la escena del arte urbano– asumió desde el principio de su carrera tras enfrentarse al mismo problema. En ambos casos –salvando las distancias– las imágenes resultantes están llenas de fuerza lírica, gran parte de la cual emana del modo en que retratan la belleza del contexto y la volatilidad de la intervención.


Cichocki utiliza la pintura en aerosol de formas sorprendentemente reveladoras. El aerosol tiene una cualidad especialmente importante que lo distingue de casi todas las demás técnicas de aplicación de pintura: la ausencia de contacto entre la herramienta y el soporte. Esta cualidad es utilizada por los escritores de graffiti para ignorar la irregularidad de los soportes sobre los que trabajan y para ubicar sus piezas encima de objetos diferentes y contiguos como si se tratara de una única superficie. Así por ejemplo una determinada pieza de graffiti puede ocupar simultáneamente parte de una pared, de una puerta y de una ventana sin que el salto entre soportes suponga estorbo alguno en la ejecución de la obra ni en su percepción como unidad.


“Land spore” (2008) o “Miracle grow” (2005) utilizan también una cualidad única del aerosol, esta vez la misma que el graffiti explota: la capacidad para aplicar pintura sobre superficies extremadamente irregulares. Los resultados se pueden considerar esculturas aunque no están lejos de ser readymades en los que la acción del artista –según el esquema del readymade, la simple voluntad de designación de un objeto como obra artística– toma la forma de un cambio cromático. Si bien la ausencia de contacto físico entre artista y objeto, posibilitada por el uso del aerosol, vincula la efectiva acción pictórica con la inacción conceptual del readymade.

En obras como “Asphalt island” (2004) Cichocki utiliza la herramienta de forma diametralmente opuesta. En una renuncia deliberada de la capacidad del aerosol a la que nos referimos el artista traza un contorno que refuerza la separación entre dos elementos diferentes de la superficie del suelo –un parche de hierba y el asfalto que lo rodea– en un movimiento que no hace sino subrayar un aspecto de la realidad del paisaje pero que, extrañamente, resulta una imagen particularmente irreal, que por momentos nos hace dudar acerca de la distancia entre el objetivo y el suelo, si acaso la imagen se ha tomado desde un trípode o bien desde un helicóptero a centenares de metros de la superficie.

En propuestas como “Origin” o “Drift”, ambas de 2006, el artista hace uso de dicha capacidad del aerosol aunque de un modo muy diferente al explotado por el graffiti. Aplicando la pintura sobre superficies no sólidas como masas de agua, impracticables para las herramientas tradicionales de la pintura pero no para el aerosol, Cichocki crea imágenes turbadoras que vuelven a remitirnos a la idea del cosmos dentro del cosmos, en las que se hace difícil distinguir el charco de la galaxia.

diciembre 29th, 2008

Felice Varini en la calle


Repasando el trabajo de algunos artistas urbanos que he dejado por aquí y de otros de los que no he hablado aún, no puedo evitar recordar la particular obra de Felice Varini, un artistas sorprendente y elegante en cuyo trabajo pictórico son esenciales los elementos arquitectónicos y el punto de vista del espectador, además de los colores primarios.


Es un maestro del trampantojo geométrico y tiene el poder de colorar al espectador donde él quiere, aunque su obra evoluciona e incluso mejora si cada uno adopta su propia punto de vista.


Ya hablé hace mucho tiempo de él y es hora de una revisión, pero esta vez me centro únicamente en sus interesantes trabajos de exterior, aunque recomiendo una visita con tiempo al resto de su trabajo, que aunque parezca mentira se remonta a 1979.


Para los que, como a mí, gustan sobre todo de las imágenes, dejo fotos que hablan por sí mismas… una advertencia, todos los dibujos están realizados en ubicaciones reales y en ningún caso se trata de retoques fotográficos, aunque podría parecerlo, dada su impecable ejecución.


Para el que quiera saber más, copio este artículo de Arkinetia en el que el propio artista explica su obra.


«Es el espacio arquitectónico, paradójicamente, el campo de acción de Varini en su búsqueda de la segunda dimensión, cuya comprensión nos es tan inaccesible como la cuarta.


Varini hace el camino inverso: pinta la segunda dimensión sobre un lienzo tridimensional, y nos revela mágicamente la esencia de la arquitectura, lo único que nos es dado ver de ella. La fotografía de arquitectura, no la arquitectura misma, es el contenido fundamental de esta revista, como de muchas otras.


Conocemos la arquitectura casi exclusivamente a través del ojo intencionado del fotógrafo de arquitectura y nos remitimos a su arte cuando alcanzamos el privilegio de bucear en el espacio real de una obra conocida.


El trabajo de Felice Varini enfatiza al extremo esa intencionalidad pictórica del fotógrafo, y propone una lectura del espacio arquitectónico que se equipara en importancia con el hallazgo renacentista de la perspectiva y su poder instrumental en el proyecto de arquitectura. Es Varini, sin duda, una referencia insoslayable en la investigación arquitectónica. (arkinetia)


Mi campo de acción es el espacio arquitectónico y todo lo que constituye dicho espacio. Estos espacios son el soporte original de mi pintura. Trabajo in situ cada vez en un espacio diferente y mi trabajo se desarrolla en relación con los espacios que encuentro.

Generalmente vago a través del espacio observando su arquitectura, materiales, historia y función. A partir de esa información espacial y en referencia al último trabajo que he producido, identifico un punto de vista especialmente favorable desde el cual mi intervención toma forma.


El punto de vista es cuidadosamente escogido: está generalmente situado a la altura de mis ojos y ubicado dentro de un trayecto inevitable, por ejemplo una abertura entre un cuarto y otro, un punto de llegada… Sin embargo, no hago de esto una regla, no por todos los espacios pasa sistemáticamente una línea evidente.


A menudo es una elección arbitraria. El punto de vista funcionará como un punto de lectura, o sea, como un punto de arranque potencial en la aproximación a la pintura del espacio. La forma a pintar logra su coherencia cuando el observador está en ese punto de vista. Cuando se mueve fuera de él, el trabajo se funde con el espacio generando infinitos puntos de vista en la forma.


No es, por lo tanto, desde el punto de vista original que veo el trabajo exitoso, sino en el conjunto de puntos de vista que el observador puede adoptar frente a él. Si establezco una relación especial con las características arquitectónicas que influyen en la forma de la instalación, mi trabajo preserva su independencia de cualquier espacio que encuentro.


Comienzo a construir mi pintura desde una situación real. La realidad nunca es alterada, borrada o modificada, ella me interesa y me seduce en toda su complejidad. Yo trabajo “aquí y ahora”. «.













diciembre 19th, 2008

Iluminación navideña de bajo consumo y gran impacto


La gente de Luzinterruptus me ha enviado una intervención, que han llevado a cabo la semana pasada, en la Calle del Pez de Madrid.

¿Y qué es lo que han hecho? pues han colocado 26 pantallas en las farolas, de sugerente y lujurioso color rojo, con flecos negros, más propias de un lupanar o sala de estar algo excesiva, que para una calle de Madrid, con lo que han convertido esta vía, en una especie de barrio rojo, que parece querer tomar el relevo, al ahora gentrificado triangulo de Ballesta.


Los elementos de iluminación utilizados para esta intervención llamada Luz Interruptus (Red) no han supuesto ningún gasto extra de energía ya que sólo han tomado elementos existentes, sin deteriorarlos y se han valido su luz. Esto es muy de agradecer, si pensamos en el dispendio navideño de energía, que está llevando a cabo el ayuntamiento de Madrid estos días.


Parece, por las fotos, que la atmósfera que crearon era de lo más acogedora y me hace gracia pensar en el contrasentido de supone que ya que a las prostitutas de la zona les han puesto luces navideñas, como si se tratara de un gran centro comercial, una de las calles con más actividad comercial del barrio ha representado por unas horas, gracias a una modesta iluminación, las veces de un lupanar al aire libre…


La cosa ha sido de lo más efímera, a la mañana siguiente, cuando yo pasé por ahí, ya no quedaba absolutamente ninguna de estas pantallas, una pena que los del alumbrado público hayan sido tan eficientes.


Nos quedan, menos mal, las fotos de Gustavo Sanabria que ha conseguido una estética más propia de una calle de Sincity que de la popular Calle del Pez. Pero a pesar de esta apariencia de cómic, la intervención es real, como se puede apreciar en las últimas fotos, hechas a plena luz del día.


Me han prometido, más acciones urbanas con luz, tan efímeras y sorprendentes como esta, así que, si cumplen su palabra, pronto volveré a hablar de ellos por aquí.


Cambiar la iluminación y ambiente de toda una calle, ha costado 180 euros, ojalá tome nota el ayuntamiento, para las próximas navidades…


Muchas gracias a Luzinterruptus por mandarme la información, hasta pronto.











diciembre 14th, 2008

Casitas en los árboles


Dos proyectos que tenía guardados y que hoy me apetecía dejar aquí, debe ser porque echo de menos el buen tiempo, el sol y sobre todo el verano bajo la sombra de un árbol, o puede ser que lo que me pase es que odio las navidades, con su casposa estética de casetas en todas las plazas y su excesiva iluminación.

El caso es que en este frío día de domingo, me han inspirado estas dos versiones de casita en el árbol, tan diferentes y tan apetecibles para esconderse un rato, sin que nadie te moleste.


La primera versión la ha realizado el diseñador y artista Nacho Carbonell, se llama Por las Ramas y según se muestra en el vídeo que adjunto, es bastante fácil de realizar.

Sólo se necesita un árbol, ni muy grande ni muy pequeño y un rollo de plástico transparente, bioplástico, para ser mas exacto, un material biodegradable que se usa en agricultura y que desaparece al poco tiempo.


La idea es crear un espacio muy privado y efímero en la naturaleza, donde uno se sienta protegido, como si estuviera dentro de una crisálida, en este caso semitransparente y aunque antes hablaba de usarla en el verano, este refugio es más apropiado para un soleado día de invierno, ya que estar dentro, con un sol de justicia no me parece de lo más recomendable…

El aspecto de este refugio, es completamente artificial, pero al situarlo en plena naturaleza, genera resultados contradictorios y provocativos que es lo que el autor pretendía desde el principio, para reivindicar de esta manera, conceptos dispares como privado y publico, natural y artificial.

El siguiente proyecto, también trata sobre casitas en los arboles y como en el caso anterior, éstas también generan sensaciones contradictorias cuando se las observas. Han sido creadas por el fascinante artista Tadashi Kawamata del que ya mostré sus increíbles creaciones con sillas y maderas, hace unos días.


En este caso, sus Tree Huts estarán poblado hasta el próximo enero, los urbanos árboles gigantes del Madison Square Park, de Nueva York.


No se exactamente la cantidad de casitas de madera que se han construido y tampoco he podido encontrar muchas fotos del resultado final, pero me han informado en el blog del proyecto, que estas instalaciones no son nada perjudiciales para los árboles, ya que la construcción ha sido seguida meticulosamente por especialistas que han vigilado para que nada le pase a los árboles.


El artista ha querido mostrar en esta obra, «la intersección que existe entre los objetos privados en espacios públicos, como un método de renegociación del significado de ambos».


Tadashi está muy interesado en mostrar en esta obra, sus métodos de trabajo y el significado del proyecto, al mayor número posible de personas, para lo cual ha montado en paralelo, talleres y comidas in situ, con la prensa y con los visitantes interesados en aprender y comprender su metodología para así poder fabricar cada uno su propia casa particular.

Una pena que por lo que parece, no se pueda acceder a estas construcciones. Hubiera sido fantástico esconderse en ella y observar lo que pasa en Nueva York desde esta atalaya tan rural.


Lo he conocido aquí y las fotos son de aquí.


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