marzo 16th, 2008

Pues sí que anda mal el tema de las casas


Y si no que se lo pregunten a Severine Hubard que ha dedicado uno de sus trabajos a este tema.

La artistas ha filmado una pieza llamada Un jour, un vídeo en la que se ve cómo una casa blanca, con tejado rojo, sale andando por sus propios pies para escapar de su entorno.


El proyecto inscrito dentro de la muestra Territoires Particuliers organizado por la Fonds Régional d’Art Contemporain de Bourgogne fue presentado en el Institut Français de Bucarest en marzo del 2007.

El vídeo que dura 6 minutos muestras como una casa unifamiliar, de esas típicas que se pueden encontrar el cualquier barrio residencial de la periferia de una gran ciudad, se levanta y se pone a andar, buscando un sitio para instalarse, más de su agrado.


La casa está originalmente ubicada en una urbanización de «idílica» casas blancas, pero al paso de la casa andarina se intuye que hay poca vida en ella, nadie por las calles, no hay ni tiendas ni bares, lo que no le debe gustar a la casita protagonista, que decide escaparse de este bucólico paisaje para encontrar nuevos horizontes, quizá, algo más urbanos.


Si tenéis tiempo podéis echar un vistazo al vídeo, es divertido.


Mirando otras acciones de la artistas me parece especialmente interesantes por ejemplo la serie de fotografías llamada Declamatoires, en la cual fotografió estructuras en los tejados, especie de atalayas urbanas, que a ella le inspiran para recitar poesía.


También es reseñable su participación en Scénographie urbaine evento que tuvo lugar en Kinshasa en el 2007. Allí montó su proyecto Parcours de Lingwala, en una gran casa destruida, construyó un camino con tablones, que permitía ir de habitación en habitación evitando el agua que se acumulaba en el suelo.


Al mismo tiempo instaló un mini-golf en el patio. Esta actividad se convirtió en un espacio de actividades para los niños de la zona.




Como complemento a esta acción pintó y acondicionó el tejado de un edificio desocupado para que que la gente se subiera a contemplar las actividades de la ciudad desde otro punto de vista.



En Des charpenter dens les arbres construyó estructuras de casas en la copa de los árboles, pero sólo a base de perfiles, sin paredes, techos, ni nada que las hiciera habitables.


A todas estas intervenciones y proyectos hay que añadir workshops como el Tranche de Quai #6 y multitud de exposiciones: BankeRat, Ohne brücke keine perspektive, My own potlach japan, Coupée coincée, Le labyrinthe d’Auberive, Pavillons, Llegar para marcharse… son algunos de los ejemplos


En ellas, utilizando maderas de todo tipo, material de construcción, objetos de decoración, cartones y objetos reciclados, va construyendo sus particulares universos que imitan a otros habitables, pero donde cada pieza adquiere un uso y posición distinta a la que le correspondería en la vida realidad, como si fueran laberínticas maquetas de construcción, pero donde nada está en su sitio, ni sirve para lo que fue creado.


La he conocido a través de Vvork.












marzo 14th, 2008

Verdes pastos para mínimos espacios (en Tokio)


A los japoneses en general les gusta la vegetación pero los habitantes de las ciudades no lo tienen fácil para disfrutar de ella. Mientras en New York el 12% del suelo de la ciudad se emplea como zona verde, en ciudades como Tokio, debido al escalofriante desarrollo constructivo, sólo se utiliza un insignificante 4%, con lo que es prácticamente imposible conseguir un metro cuadrado para plantar algo.


Pero como ingenio no les falta, se les han ocurrido soluciones innovadoras, como por ejemplo, aplicar todos sus conocimientos informáticos y científicos en construir una granja subterránea de más de 1000 m2.


Pues sí, como si fuera lo más normal del mundo, han creado un ecosistema completamente artificial, para que esta particular granja crezca frondosa, aun estando bajo tierra.


El invento se llama PasonaO2 y se define como una granja urbano orgánica mantenida con tecnología high tech. Está ubicada en uno de los distritos de negocios más importante de Tokio debajo de un edificio de oficinas, en el sótano de un banco.


Su propósito es que sirva como una especie de escuela para facilitar conocimientos agrícolas a los jóvenes que están teniendo problemas para encontrar empleo y también a las personas de mediana edad en busca de una segunda carrera. Sin tener para ello que salir del centro de la ciudad, vamos, de camino a casa después del trabajo o las clases.


Unos 100 aspirantes a agricultores ya han tomado un curso de capacitación agrícola en esta granja subterránea.


En un total de 6 salas, producen verduras, frutas, flores, hierbas aromáticas y también un campo de arroz en terrazas. En total hay además 15 plantas autóctonas del Japón procedentes de zonas suburbanas y que artificialmente son producidas en este centro.

En ausencia de luz solar, las plantas se mantienen con sofisticados sistemas de iluminación artificial. La temperatura de la habitación y la humedad es controlado por ordenador y la hortalizas verduras y frutas son ecológicas, se cultivan sin pesticidas.

Si no os lo creéis, sólo tenéis que mirar las fotos. No me quiero imaginar a cuánto saldrá un kilo de tomates subterráneos. Del sabor no dicen nada, dudo mucho que tenga un gusto como los que crecen al aire libre, pero bueno, como se trata de que practiquen labores del campo, tampoco es que esto importe mucho.


Pero no todas las plantas de Tokio están enterradas bajo tierra, menos mal, porque pese al poco espacio que se puede conseguir entre la maraña de edificios, los habitantes, como buenamente pueden, crean sus mini espacios con vegetación, en medio de una construcción urbana, que intentando aprovechar el espacio al máximo, no ha dejado muchos huecos para patios, terrazas y mucho menos, jardines públicos.


Así las cosas, no les ha quedado más remedio que buscarse la vida y plantar, textualmente, sus macetas en la calle. Y como en general son muy respetuosos con la propiedad privada, el vandalismo no se ensaña con ellas y se mantienen en el sitio asignado, sin ser destruidas ni robadas.


Esta especie de guerrilla floral es un movimiento que se va extendiendo, donde hay un pequeño hueco en el pavimento, una isleta en un cruce, una acera algo ancha, una valla, ahí surge un minijardín. Muchos son creados por los comercios de la zona, otros los propios vecinos de manera individual o compartiendo la responsabilidad de su cuidado.


Su construcción más usual es por acumulación de macetas o recipientes de lo más variopinto, cualquiera vale, para nada tienen que ser todos iguales. Además, para darle más sentido de jardín, algunos le añaden construcciones para pájaros e incluso gnomos de jardín.


Con sus plantas, naturales y en algunos casos artificiales intentan dar color al gris asfalto a las máquinas expendedoras, objetos abandonados, feas paredes, escaleras, material urbano, obras, sitios de paso y todo mínimo espacio libre, o no, en la vía pública.


A mí personalmente, me encanta este tipo de jardín-maceta sea grande, pequeño, con gnomo o sin él. Se adapta tan bien a los espacios, tienen un aspecto tan delicado y provisional… cada uno es único e inimitable porque se construye con los recursos que en ese momento se tienen, lo que le da un aire destartalado y desordenado que me agrada.


Tiene, además la capacidad de adaptarse a cualquier cambio, crecer o decrecer según convenga, se pueden reutilizar objetos inservible y ademas, seguro que une a los vecinos en las tareas de mantenimiento.


Si no fuera por lo cafres que somos por aquí, me iniciaba una acción de guerrilla, plantando un jardín de macetas en la Plaza de La Luna. Ya se que soy pesada con el tema, pero es que me parece tan horriblemente gris y triste y la tengo tan cerca de mi casa…


Además, el dichoso jardín vertical con dibujo de luna en cuarto creciente, ni crece ni reverdece. Si ya me lo imaginaba yo, sin saber nada de jardinería…, señores planificadores…, que en esa pared no da nunca el sol…


Lo he visto en Marukuwato y cómo no, en Pingmag. A ambos le he cogido prestadas las fotos.



marzo 7th, 2008

Un paseo por la desintegración


Vaya, ayer quería arreglar el mundo… hoy… no tanto…

Como no me apetece contar nada sobre nada, os dejo fotos de uno de mis blog favoritos, Industrial Decay construido a partir del trabajo de un grupo de más de 2.800 miembros de Flick enamorados de los edificios industriales en desintegración.

Son imágenes maravillosas de lugares abandonados, esos que tanto me gustan, sitios decadentes, imperfectos, sucios, oxidados, oscuros, silenciosos, inservibles, con un futuro incierto y con un montón de cosas que contar sobre el paso del tiempo…. bla bla bla… bla bla bla… bla bla bla…

Imposible seleccionar, así que lo mejor es que os toméis vuestro tiempo paseando libremente por esta arquitectura en maravillosa descomposición.





































febrero 10th, 2008

Pintura de guerrilla


«El agua es vida», esta vez no estoy intentando dar una charla sobre el tema, es que esa es la frase que ha utilizado el artista Henk Hofstra para acompañar a los 1000 metros de pintura azul de su intervención artística The Blue Road en Drachten, Países Bajos.


Lo que ha hecho el artista, ha sido cubrir de viva pintura azul una carretera de 1.000 metros de longitud y 8 metros de ancho. El trazado coincide con un antiguo canal que fue anegado para construirla.


Todo lo que queda dentro de ese espacio ha sido pintado de azul y sólo permanecen en blanco las señales viales y las palabras «Water is leven» incluso se puede ver lo que parece un coche azul hundiéndose en el azul asfalto.


Para el proyecto se gastaron 4.000 litros de pintura y costó 75.000 euros y la mitad fue subvencionado por el ayuntamiento.


Esta instalación no es pesimista, no quiere dramatizar sobre la falta del agua, muy al contrario hacer una simulación gráfica de cómo va a quedar la ciudad en el futuro, porque durante el 2008 las aguas van a volver a su cauce primitivo recuperando la carretera su antigua condición de canal.


La pintura industrial es un material relativamente barato pero inteligentemente aplicada puede conseguir fines reivindicativos espectaculares.


Ya en el 2003 el artista Florentijn Hofman pintó de amarillo una calle de Schiedam uno de los pueblos más pobres de los Países Bajos.


Esta acción llamada Gele Straat quería marcar dicha calle en color dorado, para simbolizar la riqueza que iba a conseguir al convertirse en la nueva entrada principal al pueblo.


La obra Delete de Cristoph Steinbrener, reflexiona sobre la invasión de los espacios publicitarios en las grandes ciudades. Este artista, se atrevió a, literalmente, borrar todo tipo de publicidad de una calle comercial de Viena en el 2005.


Así comerciantes y anunciantes vieron como sus rótulos, señales y publicidades fueron cubiertos de amarillo, durante dos semanas, dejando así la calle muda de publicidad que pudiera servir de reclamo y perturbar a los transeúntes.


El artista anteriormente mencionado Florentijn Hofman utilizó pintura azul en su instalación Beukelsblauw con la que cubrió varios edificios del principios del s. XX en Róterdam. El artista se propuso mantenerlos de ese color hasta que se decidiera sobre el futuro incierto de dichos edificios. En realidad lo que consiguió fue que pasaran del anonimato a ser los más fotografiados de la ciudad.


La intervención ha durado del 2004 al 2006 y según el artista ha hecho que los habitantes de la ciudad reflexionen sobre la desaparición de edificios tradicionales para ser sustituida por una arquitectura de moda.


En el 2006, Florentijn comenzó una intervención similar con el color naranja Campagne voor Oranje que aplicó no solo a fachadas sino a soportes publicitarios.


La información la he sacado de Guerrilla Innovation.

febrero 6th, 2008

Cataratas artificiales fluyen al sur de New York


El arte pronto se instalará al sur de New York, en forma de 4 cascadas artificiales, con la intención de acercar el arte a los habitantes y turistas y de paso proteger los hábitos acuáticos y el medio ambiente de la ciudad.

The New York City Waterfalls han sido proyectadas por el famoso artista danés Olafur Eliasson y subvencionadas por la fundación privada Public Art Fund. Se podrán ver en a lo largo de las costas de Brooklyn, Manhattan y Governors Island, de julio a octubre del 2008.

El
Public Art Fund durante los últimos 30 años se ha encargado de acercar innovadores proyectos de arte a los ciudadanos, y mediante su apoyo económico, muchos artistas han podido mostrar su arte en espacios público.

El espacio elegido esta vez para situar las obras es bastante simbólico, ha servido de puerto de entrada durante 4 siglos a Estados Unidos y punto de origen para el crecimiento de la ciudad.


Estas espectaculares cascadas artificiales de 90 a 120 pies de altura funcionarán de 7 a 22 horas, los siete días de la semana y serán iluminadas después de la puesta de sol agregando así un nuevo icono en el skyline de la ciudad.

Gracias a la gran altura de estas obras se podrán ver desde el corazón de la ciudad acercando a los ciudadanos un poco de naturaleza y mejorando sus relaciones con el entorno.

Además han sido construidas con materiales comunes de la ciudad, andamios como columna vertebral de la estructura y las mismas bombas que traen el agua desde East River. También se ha tenido en cuenta en su construcción el compromiso con el medio ambiente

No sólo se protegerá la vida acuática, el río y la costa, sino que también se ejecutarán con electricidad generada a partir de recursos renovables.


Pero este proyecto, no sólo trata de todo lo anterior, hay más, un trasfondo económico evidente, se trata de rehabilitar la zona para hacerla más atractiva a los inversores y además se prevé una gran entrada de dinero con este reclamo turístico, para el que se articulará un potente plan de marketing y una puesta en marcha de infraestructuras que faciliten la visita pro tierra mar y aire.

Por lo que he podido leer hay muchas expectativas puestas en este proyecto tantas que parece que la elección del artista (mediático) y la espectacularidad de la obra es una mera excusas para un fin más económico y propagandístico.

Pero bueno, sea por el motivo que sea, New York va a disfrutar de una atmósfera húmeda y fresca este verano. Habrá que ir.

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