febrero 5th, 2008

Una invitación al descanso, en el centro de Londres


Otra vez vuelvo con lo verde. Esta vez con un ejemplo de cómo añadiendo un elemento de ese color al espacio, podemos hacerlo más habitable.

Eso es lo que se propuso el estudio Spark, intentar hacer más apetecible una zona de paso sin ningún atractivo, situada en la parte posterior del edificio de The Economist en el centro de Londres.

Cuando se diseñó este edificio, en el 64, se pensó que esta plaza trasera podría ser un sitio donde los trabajadores descansaran retirados del mundanal ruido. En la práctica, simplemente había quedado como lugar de paso, un atajo para ir a otro sitio.

Así que Spark, por iniciativa propia, propuso un proyecto llamado Convocation consistente en una alfombra de césped artificial que actuara, como su nombre indica, como invitación o convocatoria para pasar al interior, donde se llegaba una plataforma elevada, del mismo material, dispuesta como zona de descanso.

En este caso, ningún elemento utilizado en la instalación es natural, pero también funciona.


El resultado es el mismo que produce una alfombra roja, inevitablemente se asocia a que nos transportará a un espacio de glamour y sofisticación. En este caso, el palillo verde conducía directamente a un área de descanso y relax, una mini colina verde desde donde, mientras se descansaba, se comía, o fumaba un pitillo, se podía contemplar el devenir de la ciudad.

Lo que Spark pretendía, a la vez que invitar al uso de este espacio público, era hacer una reflexión sobre cómo un periódico que habla de macroeconomía mundial también se preocupa de fomentar la conversación entre personas que comparten un espacio mientras comen un bocadillo. «La escala macro a la micro». Bueno, eso me parece un poco traído por los pelos…

La pieza se instaló a principios de agosto y se mantuvo hasta finales de octubre.

Yo lo he visto en Iconeye.

febrero 4th, 2008

Los relojes de sol encuentran su sitio en las calles


Me gusta la intervención urbana Streetclock que ha desarrollado 3eyes, una consultora de diseño especializada en acciones interactivas orientadas a clientes interesados en nuevos usos creativos de la tecnología y que desarrollan en el entornos de la movilidad, la conectividad y los factores humanos.

Bueno, pues precisamente la acción que me ha llamado la atención de esta empresa, es una de las menos tecnológica, pues se trata ni mas ni menos de crear relojes de sol a partir de mobiliario urbano.


Lo que hacen, es elegir elementos urbano como bolardos, perfiles de casas, postes de señales o farolas… que harán las veces de agujas de un reloj pintado por ellos en el suelo, y que funciona a medida que las sombras que proyectan van desplazándose a lo largo del día.

La configuración de sus relojes solares ha quedado reducida a unas marcas viales, propias del suelo urbano y anotaciones horarias que no tienen que indicar horas en punto, sino otras más personales como 10:19 o 5:02.


Según 3eyes, el tiempo no es sólo es que nos dan los relojes digitales, los móviles o las PDA´s, sino que su paso es algo físico, tangible y tan simple como las sombras que se desplazas y hacen referencia a la posición del sol en el cielo.

A lo mejor estas sombra no son tan precisas como los dígitos de nuestros relojes y además se distorsionan o desaparecen momentáneamente con el paso de los viandantes, pero tampoco dejan de funcionar nunca al no dependen de la tecnología.


No está entre sus preocupaciones la precisión horaria, sino más bien recuperar y acercas los territorios urbanos a sus habitantes y para ello se inspiran en la estética del propio lenguaje vial que satura los espacios públicos.

Buena y simple idea de cómo interactuar en espacios públicos sin dañarlos y que además aportar una beneficio para los habitantes de ese espacio que podrá saber mas o menos la hora pero sin estar sujetos a la tiranía de los fríos dígitos que nos acosan en nuestra rutina diaria.


Sutil y de lo más creativo.

3eyes, tiene más proyectos interesantes relacionados con el espacio urbano. Es el caso por ejemplo de su proyecto Loca, en el cual nos hacen reflexionas sobre la facilidad de ser localizados y vigilados a través de nuestros teléfonos móviles.

¿Qué pensaríais si de golpe empieza a pitar vuestro móvil y os llega un mensaje por bluetooth parecido a este «En estos momentos estamos teniendo dificultades con la supervisión de su posición: por favor, mueva su dispositivo de red en el aire» o «Usted ha estado en una floristería y 30 minutos en un parque ¿está usted enamorado?» os aseguro que a mi me da un pasmo y apago el móvil inmediatamente.


Preguntas como ¿Qué ocurre cuando es fácil para todo el mundo realizar un seguimiento de los demás?, ¿de qué manera la vigilancia de unos a otros se puede ver afectada por el nivel de consumo de tecnología peer-to-peer sin que se controle a través de un punto central? son algunas a las que 3eyes nos obliga a enfrentarnos con esta acción.

Son muy inteligentes estos señores y adelantadillos, porque en vez de platearse este tipo de acciones bajo un sello artístico, como sería habitual, ellos se lo ofrecen a clientes inquietos e innovadores para que de esta manera llegue su mensaje provocador al público final.


Si hasta han conseguido con su taller Feral London que un grupo de clientes ¿ricos? paguen por sobrevivan 48 horas sueltos en las calles de Londres, solos, sin dinero, sin llaves de casa, sin móvil, sin robar, desplazándose a pie y vestidos con un traje de chaqueta y corbata, y sin nadie que les ayude…

Perfecto, ellos viven estupendamente haciendo lo que les interesa y además grandes clientes les sirven como altavoz de sus subversivos mensajes.


enero 30th, 2008

Una piscina que flota en el mar


Me cuesta encontrar espacios arquitectónicos que me conmuevan, y cuando escribo la palabra conmover, quiero decir, que me guste por su calidad y sensibilidad, que me produzca calorcito en el corazón y que me apetezca visitar.

Porque muchas de las obras que me llegan a través de revistas o blog me conmueve pero para mal, vamos que más que conmover lo que hacen es removerme las tripas.


Si queréis saber qué es lo que pienso, en líneas generales, sobre la arquitectura contemporánea os podéis leer el artículo «La arquitectura de moda» que escribió Jaime Sarmiento para Flylosophy, una revista/blog que co-edito con mi amigo Ángel y que por supuesto recomiendo.

Por eso, no suelo escribir sobre edificios o construcciones a gran escala y con nombre propio y mis comentarios se limitan a pequeñas obras que me llaman la atención por su humildad, usabilidad, sostenibilidad o delicadeza.


Así las cosas, estaba yo paseando la vista por Arkinetia, cuando ¡tatachan…! se me ha presentado como una revelación la obra de Fredrik Pettersson para White Arkitekter AB, un estudio de arquitectura escandinavo que pese a su gran tamaño también tiene la sensibilidad para acometer proyectos tan especiales como el Kastrup Sea Bath.

Y eso puede deberse a que dicha empresa no tiene dueño, porque todos sus empleados lo son. Ellos se definen como una gran fábrica de ideas, donde la forma de organización es el motor y el generador de la energía necesaria para que funcione.


Desde luego vaya si funciona, porque con este método de trabajo, han creado en la costa de Kastrup una maravillosa piscina natural de madera, dentro del mar y unida a tierra por un muelle de madera.

Según cuentan en Plataforma Arquitectura: Este baño se concibe como una forma escultural dinámica, que puede ser vista desde la playa, el mar y el aire. Su silueta cambia gradualmente a medida que el observador se mueve a su alrededor.


El proyecto, según Arkinetia: «consiste en una plataforma para que las personas puedan acceder al mar como si éste fuera una piscina. Además provee vestuarios, baños y lugares con sombra y con sol, utilizando formas simples que contrastan con el mar. En la costa, un segundo edificio contiene los sanitarios. Una pasarela de madera, que une la playa y la plataforma, es una invitación para los que están en tierra firme.»

Como yo no lo he visto en persona sigo copiando lo que cuentan en Plataforma Arquitectura que sí parece que han estado ahí.


«La forma circular crea un interior, protegido de los vientos. Esta forma se abre hacia la costa para conectarse con la playa e invitar a los visitantes a entrar. Una banca continua corre a lo largo del muelle, creando otra zona de descanso y esparcimiento. Una parte importante del concepto del Baño Marítimo es que el ingreso es libre y está abierto al público durante todo el tiempo. Este “baño” está diseñado como un soporte no tradicional para practicar actividades deportivas. Hay cabida para una tranquila tarde de nado, así como para ejercitar y divertirse. Está previsto que los adultos mayores estén tan cómodos como los jóvenes deportistas. Rampas, y otras características e instalaciones permiten que los miembros de la comunidad con menos movilidad puedan tener completo acceso a los baños.»


«La iluminación está diseñada para hacer énfasis en el escultura diseño arquitectónico. Los elementos más importantes son una serie de focos verticales que iluminan el interior del muro semi circular. La luz reflejada desde estos muros ilumina indirectamente el sector de lavatorios, y su forma dinámica es visible desde los alrededores. A medidas que el muro reflector va creciendo, hay un dramático contraste de luz azul que viene desde atrás de las escaleras y plataformas de nado. El otro elemento importante en la iluminación, son dos líneas guía en base a puntos LED a lo largo del muelle.»


Toda lo construcción está hecha de madera de Azobé, de gran duración y resistencia al agua, las barandillas son de acero galvanizado, el interior de los servicios y vestuarios también es de madera pero esta vez pintada de brillantes colores.

Ahora dejo de copiar a otros para decir que me parece impresionante, lo veo casi como un templo. Por un lado es un estupendo sitio de reunión, ideal para ir los domingos de verano con toda la familia y por otro, intuyo un espacio para el recogimiento donde relajarse con el sol y el sonido del mar, leyendo, meditando, haciendo ejercicio o incluso purificándose.


Seguro que además, gracias a su espectacular iluminación, en las noches de verano se aprovecha para actos culturales como conciertos o teatro. En invierno, supongo que nada, que hará un frío de muerte.

Qué penita da, que mientra otros países disfrutan de maravillosas construcciones que no contaminan visualmente el paisaje, aquí nos llenemos de horribles edificios.


Lo he visto en Arkinetia y Plataforma Arquitectura.

Las fotos han sido hechas por Ole Haupt y yo la he tomado prestadas de Arkinetia.

enero 28th, 2008

Cómo comprar un barrio, para convertirlo en centro comercial


Hoy estoy algo disgustada, bueno bastante disgustadas, me he llevado una mala noticia, y aunque algo intuía, no sabía bien por dónde iban los tiros.

El País, en la sección de Madrid lo ha explicado clarito clarito. En su artículo Pelotazo de moda en las calles de la Ballesta y Luna han desvelado el futuro que le espera a mi barrio.

Contaré, para los que no lo saben, que la zona de La Ballesta y Luna perteneciente al barrio de Noviciado, en este momento es una zona deprimida y con mala fama al ser frecuentada por prostitutas, chulos y drogadictos, aunque en los últimos meses a fuerza de un estricto control policial ha mejorado algo.


Pero no toda la zona es mala, el resto conserva una identidad de barrio popular, con pequeño comercio, bares tradicionales, algunos restaurantes de cocina casera, tiendas de moda con encanto, dos teatros y uno de los pocos cines porno de la ciudad.

Además de trabajadoras del sexo y drogadicto, en él convivimos en bastante armonía: los que, como yo, añoran el barrios de la pequeña ciudad, con los vecinos de toda la vida, que se han podido mantener aquí porque la zona no se ha encarecido demasiado. También hay inmigrantes, mucha gente joven y algo bohemia y cada vez más famosos que encuentran aquí el anonimato.

Todo esto lo cuento para que os hagáis una idea del tipo de barrio que ha sido hasta ahora, se me olvidaba comentar, que la zona está muy muy céntrica, a dos pasos de Chueca, Malasaña y Gran Vía, es decir que para los especuladores inmobiliarios sería un pastelito si no fuera por el problemilla que existe en estas confictivas calles.


Pero de la noche a la mañana, sale a la luz, que casi todos los locales de este área degradada, han sido comprados por un grupo inversor con la intención de crear «el centro fashion de Madrid» conocido ya como Triball (debe ser un juego de palabra asociado a Tribeca) al que ya han sido invitadas, según el artículo, grandes firmas de ropa tentados por alquileres de 20 euros el metro cuadrado. No hay problema con eso, puesto que calculan que el precio de los pisos de la zona se incremente entre un 20% y un 30%, y seguro que ya tiene muchos en su poder.

Esta noticia, coincide en fechas, con iniciativas de rehabilitación de la zona por parte del ayuntamiento como son: la instalación de cámaras de vigilancia en la zona; con la reconstrucción de la Plaza de la Luna, jardín vertical incluido; con la propuesta de peatonalizar algunas calles; con la fuerte presencia policial, con la insistencia de desalojar a los propietarios de uno de los restaurante con más tradición del barrio, El Bocho. ¿No da que pensar?.

Esto es gordo pero lo que más me indigna, es esa manera tan agresiva de comprar el comercio de un barrio para convertirlo en una especie de centro comercial a pie de calle, diseñado por los intereses de unos cuantos , empeñados en convertir una zona marginal en el paraíso de las compras de lujo, actividad que por supuesto, nada tiene que ver con el nivel económico y las inquietudes de los habitantes de la zona.


En el artículo del País, los nuevos propietarios del barrio, comparan lo que pretenden hacer en esta zona, con lo que ocurrió en barrios como Chueca o Soho.

Para mí nada tiene que ver. Estos dos barrios llegaron a ser lo que son, a través de una lenta transformación, iniciada por colectivos con claros intereses comunes, a la busca de un espacio donde poder desarrollarse. En el caso del Soho fueron los artista necesitados de grandes espacios para sus estudios. En el caso de Chueca, el colectivo gay, necesitado de una zona donde vivir sin ser marginado, rehabilitó y sacó del anonimato, un barrio lleno de droga y marginación para convertirlo en el más famoso de Madrid.

Me salgo un poco del tema y del barrio pero no quería dejar pasar la ocasión sin decir que lo que ahora mismo es Chueca, no me gusta. Lo considero casi un parque temático, un reducto cada vez menos auténtico, lleno de locales de diseño e invadido por visitantes que «van a ver a los gays» después de un duro día de compras por Fuencarral.


Todo en él es caro, con una estética similar, e incluso me atrevería a decir que algunos vecinos homosexuales están huyendo a barrios más tranquilos, dejando la zona para el negocio y para los visitantes de fin de semana.

Se que, al no conocerme, a alguien le puede molestar mi comentario, pido disculpas, pero no puedo dejar de decir que Chueca funciona en parte como un gran armario dentro del que se está tan cómodo que a veces cuesta salir.

También tengo criticas para la zona cercana de Fuencarral. Hace pocos años era el sitio al que ir si no querías vestir como los demás, tiendecitas de ropa alternativa jalonaban las calles, el Mercado de Fuencarral era un hervidero de tendencias, los jóvenes empresarios cuidaban la decoración el producto y por supuesto a los clientes.


Ahora las franquicias han tomado el terreno y ya da igual comprar aquí que en el Barrio de Salamanca, además las pequeñas tiendas han sucumbido al acoso de los caseros ambiciosos y ya no queda prácticamente ninguna.

Así, en un panorama comercial tan estandarizado, hubiera sido bonito que al ayuntamiento, dentro del plan de rehabilitación de la zona de Noviciado, se le hubiera ocurrido ayudar a jóvenes, con proyectos e iniciativas interesantes a instalar sus negocios en Ballesta y Luna.

Con esto se hubiera dando un poco de aire fresco al barrio y también la ciudad lo hubiera agradecido. Porque según mi modesta opinión, a esta ciudad le sobran franquicias y centros comerciales y le faltan pequeños comercios, estudios y talleres donde los jóvenes puedan desarrollar su creatividad y comercializar sus productos.


Encima cerraron los de El Ojo Atómico

Pero como esto ya no va a pasar porque alguien ha comprado el comercio del barrio en las rebajas de enero, es el momento de empezar a fantasear con lo que puede llegar a pasar.

Lanzo mis preocupaciones y preguntas al aire, si alguien tiene alguna respuesta me encantaría escucharla.

¿Quienes van a ser mis futuros vecinos?, (yo desde luego no me muevo de aquí, que trabajo cerca), ¿cuanto se van a incrementar los precios de los productos básicos?, ¿van a recibir mis vecinos, suculentas ofertas por sus pisos?, y si es así ¿donde se van a ir?, ¿voy a poder comprar una barra de pan normal cerca de casa? ¿el café me lo tendré que tomar en Starbucks? ¿van a subir por fin los precios en El Palentino?, ¿el Bocho cerrará y harán casas de 30 metros en el edificio?, Servirán brunch los domingos en Casa Julio y Casa Perico?, ¿qué mega centro comercial se instalará en los Cines Luna? ¿pondrán una pista de patinaje privada en la plaza Luna para las navidades? ¿limpiarán y adecentarán el cine porno para convertirlo en un local
multi disciplinar? ¿por fin el jardín vertical crecerá y reverdecerá? …

Como escribió SAM3 en esta misma calle Ballesta de la que estoy hablando… «gracias por su visita»…

Actualización 1-2-08

Al ir a sacar entradas para El Gran Atasco, programada por Escena Contemporánea 2008 me he llevado la desagradable sorpresa de que la obra, que en principio había sido programada en El Canto de la Cabra, ha sido reubicada en la que han dado en llamar Sala Temporal Triball, que está situada en Loreto y Chicote, 3.

Ni idea que ahí hubiera una sala y tampoco entiendo el cambio de última hora de una programación que se supone se hace con tiempo.

No se si será porque con la política de tirar precios que tienen estos señores hayan ofrecido mejores condiciones económicas. ¿Será que en esto también existe el regateo?.

Por ahora no he sacado la entrada, por no hacerlos el juego, pero claro, no me apetece quedarme sin ver la obra, ¿que hago?. Seguro que acabo yendo, así que ya os contaré.

También intentaré averiguar por qué no se ha representado finalmente en El Canto de la Cabra, un teatro alternativo con mucha solera y prestigio, que programa buen teatro alternativo contemporáneo. Seguro que perder una de las obra más interesantes de este festival, no ha sido bueno para ellos.

enero 20th, 2008

Destrucciones artísticas de ayer y de hoy


Me está pareciendo que destruir o deconstruir o como cada uno quiera llamarlo, galerías de arte, se ha puesto de moda.


Ya hablé de la impresión que me causó ver la famosa grieta de la Tate Modern, y del mal rollo que me me produjeron los comentarios que sobre ella había hecho su autora Doris Salcedo. Me lo tengo merecido por leer más de la cuenta, ya me lo advirtió mi amigo Ángel.


Por eso cuando he visto que el suelo de otra galería ha sido destruido por amor al arte, he decidido leer lo imprescindible, evitando a toda costa las explicaciones de su autor.

Esta vez la grieta de Doris se convirtió en el cráter de Urs Fischer y es que este artista hizo desaparecer casi por completo el suelo de la galería Gavin Brown dejándolo convertido en un agujero de tierra rojiza de unos 11 x 9 metros y 2,5 de profundidad. El coste de esta instalación que más bien es una des-instalación ascendió a la bonita suma de 250.000 dólares pagados por el señor Brown.


La pieza se llamó You y ha permanecido en la galería hasta el pasado 22 de diciembre. En la puerta se advertía al publico del peligro que suponía internarse en este espacio que sólo conservaba a nivel, un pequeño pasillo alrededor. Aún así se permitía al público descender por la obra bajo su responsabilidad.

Alguna crítica que he leído sobre dicha exposición, definió la obra como lo más innovador que se había hecho en mucho tiempo en una galería de arte. Y desde luego debió ser impactante ver, que en un espacio de inmaculadas paredes blancas se habría un socavón de semejantes proporciones.

Este gusto moderno por destruir espacios públicos o privados, me ha llevado a pensar inevitablemente en un artista pero en mayúsculas, GORDON MATTA CLARK.


Ya he dicho en alguna ocasión que para mí es uno de los más grandes creadores del S.XX pero paradójicamente se ha considerado, hasta hace muy poco, un artista maldito, por intentar llevar a cabo hace 40 años, estas mismas intervenciones que ahora son aplaudidas como genialidades.


Matta Clark fue un arquitecto provocador, que nunca construyó nada y fue repudiado por sus compañeros de profesión. Su obra fue destructiva y destruida, sólo conservamos de ella fotos y películas, y esa era la intención del autor, ya que situó todas sus intervenciones en edificios de zonas deprimidas a punto de ser demolidos.


Así las cosas, fue excluido de una exposición de arquitectura en la Cooper Union porque su obra consistía en el desmontaje de las ventanas de la sala de exposiciones para poner en su lugar fotografías de las ventanas reventadas de edificios degradados del Bronx. Por lo que llevo visto, esta misma acción en este momento sería considerada de lo más innovadora.


Y es que este hombre, que vivió hace 40 años y murió con 35 años, fue autor de una obra impresionante que me recuerda muchísimo a algunas cosas que estoy viendo en artistas urbanos actuales cuyo trabajo también es efímero, provocador, crítico con lo establecido, basado en el activismo político y social…


A sus destrucciones las llamó anarquitecturas, y estaban inspiradas en la transformación de la materia. Dotaba de una segunda fugaz vida a edificios en estado de demolición, los diseccionaba y abría, sacando sus entrañas a la luz. Su mirada y punto de vista sobre las ciudades me parece de lo más viva y actual.


Como no soy experta en arte, he cortado y pegado a continuación párrafos que me han llamado la atención, donde se cuentan ideas y proyectos del autor que me son familiares. Están sacados de un artículo titulado Gordon Matta-Clark Una comunidad utópica: Soho en la década de 1970, escrito por Jane Crawford, esposa del artista y que ha publicado la revista Brumaria.


Podéis dejar de leer si os aburráis aunque os recomiendo que acudáis al artículo original, es interesantísimo y ameno. Yo aquí acabo mi intervención por hoy.

Jane cuenta cosas como estas:


«Diseñando para el fracaso
Diseñando para la ausencia

Diseñando para la memoria

Sin un lugar para vivir
Incómodo en tu propia piel»


«La ciudad de Nueva York que algunos veían como ruinosa y llena de basura, era considerada por Gordon Matta-Clark como una rica fuente de materiales a partir de la cual se podía producir arte. La propia ciudad era su paleta. Él se dedicaba a abrir agujeros que dejaban su piel y sus huesos a la vista. Su aproximación era la de un arqueólogo urbano que explora las capas y estratos de vidas previas desarrolladas en edificios ahora abandonados. Poca gente pudo ver el trabajo de Matta-Clark porque las galerías estaban enfocadas al trabajo tradicional que podían vender y casi nadie quería ir de visita a edificios abandonados del Bronx, el distrito más peligroso de Nueva York.


El enérgico idealismo que se encuentra presente en buena parte del arte del período se extendió al genuino deseo de esos artistas por ayudar a mejorar y restaurar la ciudad de Nueva York. Robert Morris, Robert Rauschenberg, Alanna Heiss y Gordon propusieron cada uno formas diferentes de llevar el arte a las comunidades más olvidadas mediante la instalación de centros de arte, exposiciones o proyectos. Gordon estaba interesado en los jardines comunitarios, una idea que había germinado durante sus días como universitario. Para eso propuso la idea de los jardines “relámpago”, según la cual los artistas y paisajistas debían reunirse por la noche en un solar vacío y trabajar hasta la salida del sol, de manera que cuando los vecinos se despertasen, encontrasen un hermoso jardín nuevo donde antes sólo había basura y desechos. Él y su amigo Robert Smithson discutían también la idea de los jardines móviles plantados sobre las barcazas del río, que podían ser desplazados flotando a diferentes vecindarios alrededor de la isla de Manhattan.


…También exploró la idea de una casa canasta en una serie de bosquejos, que no era otra cosa que un dispositivo que se podía cargar en la espalda, tal como los caracoles llevan consigo su casa. A Gordon le gustaba esta idea porque los alquileres eran muy caros para cualquiera que dependiese del dinero proveniente de becas y de las escasas ventas de arte…


…En 1973, en un esfuerzo por llamar la atención ante las difíciles circunstancias que debían enfrentar los sin techo, Gordon creó Dumpster Duplex, una casa hecha a partir de un enorme cubo de basura…


En 1971, Gordon abrió el Restaurante Food junto con la bailarina Carol Godden. En poco tiempo, el local se transformó en parte integral de la escena artística de Soho. Los artistas no sólo acudían a hacer vida social sino que además podían trabajar cocinando o limpiando, con lo que conseguían el dinero para llevar a cabo una exposición o una performance…


…Al igual que su padre, Gordon creía que todos podían y debían hacer arte. Quedó totalmente encantado cuando surgió el movimiento de los grafiti en el gueto y lo consideró como una suerte de revolución artística del proletariado. Se dedicó entonces a fotografiar esos grafitis sobre los trenes para luego imprimirlos como estampas fotográficas de 4,8 metros de longitud coloreadas a mano.


En su proyecto Splitting Gordon empleó una sierra para partir por la mitad una casa familiar de dos pisos, algo que reflejaba aquello que ocurre cuando una mitad de la comunidad resulta separada de la otra.

…Al entrar y ver esta casa, las personas también eran separadas de la comodidad, de la seguridad y del anonimato que reina en los museos y galerías. Matta-Clark sacó el arte del pedestal en el que lo colocaba el espacio institucional para traer al espectador dentro del trabajo artístico, de tal modo que ya no era cosa de pararse frente a la obra sino que había que desplazarse en o con ella. A medida que el público se movía, su perspectiva se veía modificada constantemente, ofreciendo múltiples puntos de vista en el tiempo y el espacio. En otras palabras, la participación de la audiencia era requerida para activar la obra, lo que significaba alterar la responsabilidad del espectador. Dentro de una escultura de Matta-Clark, los visitantes se encontraban en una situación que los llevaba a cuestionar todo lo que una casa representa. Para empezar, esta casa no ofrecía protección de ningún tipo; era realmente perturbadora. Me di cuenta de que los espectadores que se desplazaban al lugar de la obra de Gordon o a otras obras site-specific, eran más sensibles o, por decirlo de algún modo, más receptivos al arte planteado de un modo novedoso…


Day’s End fue un proyecto que se llevó a cabo en uno de los depósitos abandonados en los muelles de la ciudad. Hacía años que la mayor parte de la industria de transporte marítimo de Manhattan había dejado la isla para trasladarse a Nueva Jersey, a la orilla opuesta del río Hudson. Por esta razón, en el Lado Oeste de la ciudad quedaron abandonadas una serie de estructuras industriales en progresivo estado de deterioro. Gordon decidió que, con algo de trabajo, una de ellas podía convertirse en el lugar perfecto para un parque público. Durante el verano de 1975, por espacio de tres meses Gordon trabajó para hacer una disección en uno de los lados del galpón con la forma de una gran vela. En el ala que daba al oeste, cortó una enorme media luna. Cada tarde, cuando el sol se ponía sobre la ciudad, los rayos atravesaban la abertura hecha por Gordon e iluminaban por un momento el oscuro interior de ese galpón. Su parque se transformó así en una hermosa sinfonía de luz, aire y agua reflejados en todo ese espacio. Por desgracia, los burócratas del gobierno no fueron capaces de apreciar ese regalo hecho a la ciudad y sólo vieron un acto de vandalismo que los llevó a emitir una orden inmediata de arresto. Gordon se vio obligado a huir a Europa…


A través de una organización llamada “Sweat Equity”† consiguió comprar un edificio en la parte baja en el lado este de Nueva York por quinientos dólares. El edificio se encontraba en un estado lamentable y Gordon quería hacer unos cortes para ver si reunía algún dinero. Para ello organizó a un grupo de artistas como Richard Nonas, Jene Highstein y Gerry Hovagimyan, de modo que lo ayudasen a enseñar la construcción a los chicos del barrio. Se trataba de niños que habían abandonado el colegio para deambular por las calles, en las que conseguían drogas y no paraban de meterse en líos. La idea de Gordon consistía en darles clases de construcción a ese grupo de muchachos empleando para ello el edificio que acababa de comprar y que luego pasaría a pertenecer a los propios chicos. A continuación les ayudaría a vender el edificio para invertir en la reconstrucción de otro inmueble. Se trataba de la continuación de una idea que había tenido varios años antes, junto a Robert Morris y Bob Rauschenberg, y que suponía la transmisión de lo que ellos mismos habían aprendido colectivamente como artistas en Soho. Gordon Matta-Clark murió en agosto de 1978, víctima de un cáncer de páncreas, dejando el proyecto sin acabar.


Durante los años 80… ante los nuevos mercados surgidos en Europa y en los EEUU, el mundo del arte se convirtió en algo de orientación mercantil, el propio arte se volvió una actividad más comercial y menos idealista y la vida democrática en comunidad pasó definitivamente a convertirse en algo del pasado…»

¿No os resultan familiares y cercanos estos conceptos?.

Las fotos de Matta Clark las he sacado de Artnet y de la galería David Zwirner.

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