febrero 21st, 2010

Con arena y metal


Hoy sólo quería dejaros una cosa, que aunque no tiene que ver con el arte, me ha causado un cosquilleo en el estómago cuando lo he visto.

Se trata de usar la arena de la playa para construir piezas metálicas, en este caso taburetes, pero podrían ser muchas otras cosas dependiendo de la inspiración de cada uno.


Solo hay que hacer un dibujo en la arena, llenarlo de una aleación hecha de cinc, plomo y estaño, dejar que se enfríe y lista para usar.


Esta lección de sencillez constructiva nos la han dado Max Lamb del que no se gran cosa porque su página web no da mucha información sobre su trabajo.


A mi me lo ha enseñado mi amiga Paloma que lo vió aquí. Mil gracias.


febrero 17th, 2010

Formularios vacíos


Con escasísimo tiempo para actualizar, me permito mostraros la serie Balance Sheets, de Jill Sylvia, una artista, que hace del papel de formularios su materia prima.


Ella va troquelando de manera delicada y minuciosa, todas las casilla de las hojas para componer sus reticulados y casi inexistentes libros, sus mínimas láminas y sus transparentes edificios.


El resultado es un delicado trabajo, que se crea a partir de un material enojoso, para casi todos nosotros, ya que se asocia a burocracias difíciles de rellenar y engorrosas de gestionar. Y así ella, con su sanadora cuchilla, ha conseguido quitar de la superficie de estos impopulares documentos, todo lo que puede ser molesto para nosotros, dejando que las sombras y las superposiciones conquisten el papel.


Lo demás lo podéis ver en las fotos y en la página de la artista.


Yo lo conocí aquí.











febrero 15th, 2010

Pérdida del hábitat

James Nizam es un artista interesado sobre todo con los procesos de cambio la decadencia y regeneración dentro del medio ambiente construido.

Para su trabajo fotográfico Memorandoms, se instaló en un edificio de viviendas de Vancouver abandonado y se dedicó a componer esculturas con repeticiones de materiales encontrados en el edificio, así bombillas, puertas, pomos, cajones, sillas y otro tipo de elementos constructivos estandarizados, que fue recogiendo del edificio y ensambló de manera secuencial, iban formando sus piezas efímeras, que después fotografiaba, instaladas en las distintas habitaciones, de las que fueron atractivas casas en el pasado y que hasta su demolición, se convirtieron en monumentos abandonados de la especulación inmobiliaria.

Una especial manera de documentar la pérdida o abandono del domicilio, por causas sociales y políticas que seguramente poco tienen que ver con los deseos de los habitantes que allí permanecieron y que dejaron su huella personal entre tanta estandarización.

En otras de sus series fotográficas, que me interesan menos, sigue mostrando la misma fascinación por lo abandonado, dando su visión poética de eso escenarios que tan de moda se han puesto en los últimos tiempos… Algunos de sus trabajos son con cámara oscura, otros pintando con luz sobre las paredes para resaltar lo que le interesa.

Lo he conocido aquí, las fotos son de Gallery Jones.















febrero 12th, 2010

Logos voladores


Ahora que en Madrid están intentando poner coto a los desmanes luminosos en fachadas, que han ido extendiéndose alarmantemente y sin control, convirtiendo la ciudad en un demencial catálogo de logos y textos iluminados, a cual de peor gusto… me ha venido a la cabeza la obra del fotógrafo Matt Siber, que trata de evidenciar esta, para mí, molesta presencia publicitaria.


Según nos cuenta el autor, su trabajo se inspira en la proliferación de signos publicitarios que se alzan en el cielo de las ciudades, buscando llamar la atención de los ciudadanos.


Situados sobre altísimos soportes estos mensajes luminosos se cierne sobre los consumidores con sus brillantes y luminosos colores invitando a consumir sus productos. En el momento en que el artista elimina el soporte y deja estos logotipos flotando lo que está haciendo es enfatizar la desconexión de estos símbolos de las empresas con la realidad.


Haciendo flotar estos símbolos, además les aporta referencias a la iconografía religiosa, lo sobrenatural, la creencia popular en los extraterrestres, o en las películas de ciencia ficción…


Un curioso trabajo que me ha hecho esbozar una sonrisa, imaginando como quedaría el cielo si todos esos rótulos luminosos que molestan en las fachadas de Madrid salieran volando, seguro que el día de golpe se convertiría en noche cerrada.


Lo he conocido aquí.
















febrero 9th, 2010

Verde esperando el tren


Hoy tengo que dar cuenta de una acción publicitaria, maldita sea, mira que me da rabia que tengan que ser las marcas, las que se permitan el lujo de hacer cosas así en la ciudad…


Está claro que no lo hacen porque estén interesados en el bienestar de los ciudadanos, ni por la ecología ni la sostenibilidad etc… sino porque tienen que vender y como consideran que se le ha quedado pequeño el espacio reservado para la publicidad convencional en las ciudades, se han echado a la calle a organizar todo tipo de acciones de guerrilla que se asocien a iniciativas bienintencionadas, que en definitiva les preocupan un bledo.


Y dicho esto, ya me siento más a gusto, os cuento lo que ha organizado una marca (no diré nombres claro está) en una estación de trenes de Nueva Zelanda.


Pues nada más y nada menos que convertirla en un prado verde para el rodaje de un anuncio, y así los pasajero de la estación de Britomart en Auckland, tuvieron la experiencia de encontrarse con 1250 metros de duro asfalto gris convertidos en una suave y verde superficie de césped.


Como he dicho, me fastidia que esta iniciativa de verdear espacios grises, se debiera a un asunto publicitario, pero lo aprovecho para a mostrar lo que embellece el espacio público la vegetación lo habitables que los hace y las ganas que dan de permanecer en él.


También dejo un ejemplo de lo increíble que quedó un puente de Budapest con una iniciativa temporal similar, esta vez no se si publicitaria, ya que no he encontrado información.


Y para completar la imagen de estaciones verdes, nada mejor que la iniciativa del artista Joe Baldwin que ha creado los Mobile Garden, unos jardines móviles plantados en plataformas que se mueven tirados por trenes que recorren distintas estaciones.


El plan es añadir algo de espacio verde al sistema de ferrocarriles, transformando un vagón de tren en un jardín verde y móvil, familiarizando a los viajeros con los espacios verdes en la ciudad.


Y digo yo… para los festejos que se están organizando en conmemoración del centenario de la Gran Vía, ¿no se podía incluir una peatonalización temporal, con verde incluido, para que sean los vecinos los que de verdad disfruten de esta celebración y no los coches?

Yo prometo llevar mi mantel de cuadros blancos y rojos y organizar un desayuno por todo lo alto.

Dicho queda…

Lo he conocido aquí de donde también he sacado las fotos.

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