marzo 4th, 2009

Deportes en el espacio público


Propuestas del artista Laurent PERBOS, que imagina el espacio público de las ciudades como lugar que hay que recuperar para la práctica de deportes.


Bueno no solo lo imagina sino que lo lleva a cabo, extendiendo sus enormes telas con las dimensiones de campos reglamentarios, en cualquier espacio que se le antoja.


Escaleras, parques, incluso el mar son las zonas elegidas para ello, también grandes espacios industriales o comerciales son aptos para el juego. Los deportes que le gusta practicar, pues el tenis, al atletismo, el ping pong o los dardos.


Un tema serio tratado con sentido del humor por este artistas, que consigue llamar la atención, sobre la escasez de espacios públicos para el recreo y que lo hace mediante intervenciones simples que no dañan el entorno.


Y sin más, paso a las fotos, ya que este trabajo no requiere de más explicaciones.


Lo he visto aquí.














marzo 2nd, 2009

Hojas al vuelo


Otra artista que usa el papel en sus obras de arte, aunque Angela Glajcar no ha recortado con esmero páginas de libros para llevarlas a cabo. Lo suyo no son esas piezas delicadas y diminutas que caben en un dinA4, para nada, esta mujer trabaja el papel en grandísimo formato.


Sus piezas, formadas por multitud de pliegos blancos que cuelgan de techos y paredes componiendo complicadísimas figuras en apariencia ligeras pero que forman estructuras contundentes que evolucionan y giran retorciéndose en el aire.


Como hoy no estoy muy fina, voy a dejar algunas imágenes para que entendáis mejor lo que digo el resto están en su pagina web.


Sólo quiero añadir que me gusta lo que hace esta mujer, me parece un trabajo femenino y contundente, hay que tener fuerza para trabajar esos formatos y a pesar de que hoy no pueda explicarme bien, se que me gustaría mirar esos inmensos pliegos movidos por un fresco soplo de aire, sería bastante impresionante…


He conocido a la artista aquí.












marzo 2nd, 2009

Formas escultóricas hechas con elementos naturales


La obra de Christiane Löhr es de las que no deja indiferente. Por lo menos a mí, me causa incontenible emoción mirar esas pequeñísimas y refinadas esculturas hechas con tanta delicadeza y meticulosidad que da pena que sean de una naturaleza tan efímera y volátil.


Otra vez a vuelta con el arte destinado a desaparecer, una manera de trabajar que aprecio sobre casi todas las demás, en este grandilocuente y egocéntrico mundo del arte contemporáneo donde monumental es sinónimo de calidad y que cada vez me cuesta más encontrar.


Así que hoy estoy contenta de poder dejar aquí muestras del trabajo de una artista que saca su materia prima de la naturaleza, buscando elementos frágiles, etéreos, suaves, diminutos y casi transparentes, que después compone y moldea respetando su estructura original para que adquieran una forma rotunda que hay que mirar con detenimiento para saber de qué está hecha.


Valiéndose de semillas, ramas, hojas, flores, dientes de león cardos, que recoge en sus paseos por el campo, compone piezas en las que confluye en armonía, una mezcla de construccion planificada que se asocia a formas arquitectónicas como torres, arcos, cúpulas, templetes, con otras composiciones creadas aleatoriamente por la naturaleza.


Una verdadera delicia para mis sentidos, que he conocido aquí.













febrero 27th, 2009

Bolas flotando en el espacio interior


Deliciosa instalación, creada por la empresa japonesa especializada en diseño y arquitectura Curiosity, para Louis Vuitton en Tokyo. La obra se llama ‘light – light’ y estará hasta el 5 de abril en la tienda del barrio de Shibuya-ku.


Una primera versión de esta instalación, se pudo ver en la Milan Design Week del 2008.


Valeeee, ya lo sé, que estoy hablando de una marca comercial, que ha hecho una instalación de luz para una de sus tiendas y de esas cosas no suelo hablar por aquí, pero es que el resultado es tan bello que no he podido resistirme.


La apariencia de la instalación es bien sencilla, aunque bajo esta imagen de simplicidad, se esconde un buen uso de la tecnologías.


80 bolas blancas iluminadas desde la parte inferior, se mantienen flotando en el aires mediante unos chorros de calor procedentes del suelo. La intensidad del aire está controlada con un programa, que sincroniza los movimientos y permite que las bolas adopten distintas posiciones, variando así la apariencia de la composición.


Me gusta el extraño efecto de la luz incidiendo en la parte inferior, que deja en penumbra el resto, lo que nos permite ver extraños semicirculos luminosos, flotando en un espacio totalmente negro.


Sumamente elegante. Como siempre, Vuitton logra sorprenderme, y esta vez para bien.


Lo he visto aquí.

febrero 26th, 2009

Verde urbano


Mirando las fotos del post anterior, es decir, el de más abajo, no puede uno evitar sentir verdadera pena al ver cómo un espacio tan extenso y despejado dentro de la ciudad, se haya visto reducido, por obra y gracia de un proyecto de cortas miras, a una tremenda extensión gris sobre fondo gris, bueno sin olvidar el aprendiz de jardín vertical, medio seco, que se ha plantado en uno de los laterales de la plaza, justo donde no da nunca el sol.


Pero esta Plaza de la Luna (Soledad Torres Acosta), no es la única que luce así de tristona, y es que absolutamente todas las que se están proyectando en estos últimos años en la capital, tienen el mismo tono desagradable, duro, frío e inhóspito. ¿Será casualidad o que todas han sido diseñadas por los mismos? o ¿no será simplemente que compran el pavimento en la misma tienda?…


De eso estaba hablando, en nuestro accidentado desayunos, con Gema y Consuelo que saben mucho de todo esto y que me decían que el verde es un color que da miedo a algunos arquitectos, ya que no es fácil prever cuál va a ser su comportamiento.


Vaaaaaaale, ahora lo entiendo, mejor ponemos un gris, que es un color seguro, que no engaña, destiñe, ni evolucionar a otras tonalidades más alegres, que inviten a utilizar las plazas, con lo que el negocio de los cutrechiringuitos y las casetas se resentiría.


Es difícil pensar en una plaza madrileña de color verde, como también debe ser complicado para los habitantes de la ciudad de Tokio, imaginarla completamente cubierta de verde.


Para facilitar la tarea a los menos imaginativos, algunos artistas japoneses participaron en el proyecto Green Island, y echando mano de socorridos retoques fotográficos, nos muestran, sin dejar nada a la imaginación, cómo luciría la ciudad, si el verde se apoderara de las calles y los espacios públicos.


A mí estas imágenes, me parecen de lo más provocativas, vamos que al verlas, me dan ganas de ir tirando semillas de césped por las calles, a ver si en un tiempo se llenan de vegetación.


Un día de estos voy a hacer un retoque de photoshop con mi querida Plaza Luna y voy a simular como serían los desayunos. Ya no necesitaríamos cajas de cartón, que parece que molestan, con un simple mantel de cuadros bastaría.


En el terreno de lo real, en algunas ciudades ya se están utilizando los tejados como zonas verdes y por lo visto es de lo más ecológico y sostenible porque aísla facilitando así el ahorro energético.


Otros espacios de la ciudad, susceptibles de ser llenados de verde, ya se está haciendo por ejemplo en Barcelona, son las vías por donde transitan trenes y tranvías urbanos. Al ser vehículos con pequeños espacios de rozamiento, permiten ser rodeados de vegetación, lo que no sólo es estéticamente precioso, pues crea como ríos verdes, fluyendo por el gris asfalto. Además ayuda a drenar la lluvia y reducir la contaminación.


Parece perfecto, según nos lo plantean en el artículo de donde he sacaso la información, allí explican con más detalles todos los pro y algunos pequeños contras de esta solución urbanística.


Lo he conocido aquí.

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