agosto 28th, 2008

Un espacio que anteriormente fue museo


Interesante trabajo fotográfico el de los artistas berlineses Nina Fischer y Maroan el Sani.


Ellos lo han llamado A Space Formerly Known as a Museum y no es que su serie de fotografías sea maravillosa e innovadora o poética o rompedora o, o, o… simplemente se trata de documentación fotográfica del Stedelijk Museum de Amsterdam, un espacio ahora en renovación o destrucción, según se mire.


Y es que el título que le han dado, algo así como «un espacio anteriormente conocido como museo» me ha hecho pensar en cosas como, ¿qué se necesita para llamar a un edificio museo?, ¿por qué los museos contemporáneos son como son?, una atracción arquitectónica es si misma que a veces resta protagonismo a la obra que contienen…


Por no hablar de ese afán que tienen las comunidades autónomas españolas de hacerse con edificios representativos y espectaculares, para alojar en ellos colecciones, que poco tiene que ver con la realidad y la situación particular del emplazamiento, pareciendo más, una competición con otras comunidades, por exponer lo «más moderno» y a veces polémico del panorama internacional…


Bueno pues dejo las fotos, de esto, que también podría ser un moderno museo, tal como aparece en las fotos, muy al estilo neoyorquino…


Me ha gustado también ver su serie sobre el Palacio de la República en Berlín, un edificio que en los últimos tiempos, ahora ha desaparecido, tenía unos espacios interiores impresionante y que por suerte tuve la oportunidad de ver, lleno de guerreros de terracota.


He conocido estas obras aquí.



agosto 25th, 2008

A pie de calle…


Mucho visto interesante los últimos días en este Nueva York que estoy acotando a mi medida, para hacerlo más humano y abarcable a mis pisadas.


Destaco por condensación de cosas interesantes, mi paseo por las galerías del barrio del Chelsea, que reúnen en 5 calles unas 40 0 50 juntas, en las que se alojan artistas de lo más interesante, son estas mismas galerías a las que todo el tiempo «pido prestadas» las fotos que saco por aquí… una pena que al ser agosto la mayoría estén cerradas o con montajes, aun así algo he cotilleado en Eyebeam, Whitebox o Zach Feuer Gallery, donde he tenido la oportunidad de ver alguno de los jardines de Phoebe Washburn… Además, como extra, asistí a una performance de el Cedar Lake Contemporary Ballet, deliciosa.


Pero hoy no me quiero meter en las galerías, así que como hace un día estupendo para andar por las calles voy a dejar por aquí algunas iniciativas, que aunque no he visto, han tenido lugar en estos barrios por los que me muevo, bueno… y por algún otro…


La primera que he me ha llamado la atención que se está llevando a cabo en barrios céntricos de Manhattan, es la de Trash Any Color You Like, idea del artista plástico Adrian Kondratowicz que además de pintar cuadros, que no me dicen casi nada, pues ha ideado esta intervención urbana, que va moviéndose por distintas zonas y que consiste en sustituir las tradicionales y grandes bolsas de basura negras, tan comunes en las calles de la ciudad, por otras estéticamente más vistosas, magentas con lunares blancos y dorados.


Con esta iniciativa, la basura se supone que adquiere una apariencia de regalo, con envoltorio de diseño, además de biodegradable y perfumado, que va a hacer que la gente se fije más en ella, concienciándose así, del gran problema que supone el exceso de residuos en el mundo. El autor lo explica en este vídeo.

Para mí la iniciativa es floja, casi tanto como la obra pictórica de su autor. Si yo hubiera reparado en esta instalación, habría pensado, mira tú que modernos son en este barrio que han cambiado el diseño de las bolsas por otras más alegres… y hubiera rematado… esto sólo pasa en Nueva York… pero no lo hubiera relacionado con nada de ecología, ni de responsabilidad con la basura.


Así que paso a otra obra, también en la calle, que me parece bastante más interesante.


Se trata del proyecto Spectres of Liberty que se desarrolló el pasado mes de mayo en Troy, Nueva York, y que consistió en devolver a la vida, una antigua iglesia de 1840, icono de la lucha a favor de la abolición de la esclavitud y que fue derribada, ahora ocupa su lugar un parking.


Lo que han hecho los artistas Olivia Robinson, Josh MacPhee y Dara Greenwald ha sido utilizar planos y documentación de la época para levantar otra vez, aunque esta vez en plástico hinchable, la iglesia, con las mismas proporciones y situarla en el lugar exacto que ocupó la original.


No se trata de un templo para el culto, sino más bien pretendió ser una especie de iglesia fantasma, donde los espíritus, hacen recordar lo que aquí aconteció y ayudan a tomar conciencia de lo que significa la perdida de edificios históricos, debido a intereses comerciales.


En la práctica, lo de iglesia fantasma parece que se consiguió bien, puesto que si se miraba desde fuera, lo que se apreciaba del interior, difuminado por el plástico semitransparente, era una visión algo espectral de los que pasaba en el interior, algo así como si se viera a los espíritus del pasado…


Ademas, en sus paredes se proyectó todo tipo de documentación, para sacar a la luz otra vez lo que ya no se conserva. Poético trabajo, simple, pero con un resultado interesante y educativo.




La siguiente iniciativa callejera, tendrá lugar en Brooklyn en el mes de septiembre, y consiste en adoptar una fuente… sí, como lo estoy diciendo, que hay dos artistas Charles Goldman y Paul Benney, que han ideado una intervención urbana, en la que forman parte tanto los artistas como los que soliciten adoptar, durante una semana, una fuente diseñada por ellos.


La obra se llama Adopt-Le-Font y por ahora solo es posible la participación de los vecinos de este barrio, que deben solicitar por escrito, su adhesión a este programa artístico-ecológico. Una vez evaluada la solicitud, si es aprobada, unos operarios se encargan de instalar la fuente en el lugar elegido, que debe ser lo más público posible y una vez pasado el periodo semanal, la recogerán y la llevan a otra casa.

El tipo de fuente con el que se va a encontrar los agraciados en el proceso de selección, es de una estética «algo» industrial, ya que se trata de una simple torre, hecha con unos 10 botes de pintura de plástico reciclable, por supuesto, con sus correspondientes agujeros y un motor para que el agua circule por ellos, cual bonita cascada.


La fuente en cuestión, es sencilla y rápida de montar, solo se requiere un grifo con agua y corriente eléctrica, seguro que van tener muchas solicitudes.

Recomiendo echar un ojo además a la obra de Charles Goldman que me parece que es el que más ha aportado al trabajo, pues tiene proyectos la mar de interesantes, muchos relacionados con fuentes. Se merece una entrada para él solito que haré un día de estos si los de la calle Wooster y compañeros mártires no se me adelantan.


Por último y muy de pasada, un pequeño regalo que me he encontrado por las calles de mi barrio, son unos pequeños jardines improvisados, que dudo se puedan inscribir en movimientos de guerrilla gardening, pues parece que llevan ahí mucho tiempo y que han echado raíces en el asfalto.


Sea guerrilla o algo espontaneo surgido por una iniciativa personal, en Gothamist he encontrado algo de información variada, por si estáis interesado en profundizar sobre el tema, yo lo dejo aquí, por hoy.

agosto 24th, 2008

Escenificando la destrucción


Me ha venido a la cabeza, casi como un acto reflejo, el trabajo de la americana Valerie Hegarty, una artista que sabe representar la destrucción y la desolación, de una modo bastante poético.


En días como estos, donde las imágenes crudas, sensacionalistas y gratuitas, asaltan a diestro y siniestro, para mí son como un bálsamo. Y eso que yo no lo estoy viviendo en directo y que cuido mucho la selección de mis fuentes de información…


Ya se que no es el mejor momento para incidir en el tema, pero es que no he podido evitar la asociación de ideas y como me suelo dejar llevar por mis impulsos, pues tengo que dejar estas imágenes por aquí.


Poco se necesita decir de este trabajo, mejor ver y callar…


Lo conocí aquí y las fotos se las he cogido prestadas a la galería Guild & Greyshkul.






agosto 22nd, 2008

Esculturas como lámparas


Las lámparas… mi objeto fetiche…, pero estas de hoy, no están en las tiendas de decoración, para verlas hay ir a los museos, de cuyos techos cuelgan orgullosas, porque son la obra de la escultora Lee Bul, una de las artistas coreanas más reconocidas internacionalmente y que tiene en su haber infinidad de exposiciones por todo él mundo.


Esta mujer, ha demostrando gran virtuosismo, en el dibujo, en la performance, en escultura, pintura, instalaciones y videoarte en general, toda una artista renacentistas, vaya.


Pero hoy me quedo con sus impresionantes instalaciones de lámparas, que me han dejado con la boca abierta.


No hay mucho que explicar porque las imágenes hablan por sí solas. Yo la he conocido, por el blog sobre arte feminista del Museo de Brooklyn.






agosto 21st, 2008

Maravillosas piscinas abandonadas…


Sigo con pequeños retazos de mi vida en Nueva York, en la que como pretendida neoyorquina, por un mes, esquivo los sitios demasiado turísticos, no penséis mal, es que esos ya me los he visto en anteriores ocasiones.


Mis amigos de por aquí tratan de seguirme la corriente y llevarme a conocer sitios especiales y diferentes, por eso me extraño cuando uno de los que mejor me conoce, me invitó a ir a la piscina con él, pensé, ¿no se acuerda que a mí, nacida en los márgenes de un río, en agua estancada no me meten ni a la fuerza?…


Pero claro, mi amigo no me iba a decepcionar y enseguida supe que no se trataba de una piscina al uso, sino de una especial, situada en Williamsburg, ese barrio absolutamente gentrificado y por lo tanto de moda, cuyo nombre es MacCarren Pool y que ahora está abandonada y por supuesto completamente seca.


Fue construida en 1936, concebida como una piscina gigante con cabida para hasta 6800 bañistas, pero en 1984 se cerró al público y hasta ahora. Ha servido como pista de skate y como galería de exposiciones para graffiteros y no se para cuantas otras cosas más, hasta que en 2005 Clear Channel Entertainmen, pagó un dinerito a la sociedad correspondiente, para realizar algunas obras de mantenimiento básicas, a cambio de poder utilizarla para sus eventos culturales.


Los planes de futuro pasan por cambiar definitivamente su uso, acondicionarla para eventos más o menos artístico, pero la mayoría de los vecinos, prefiere que se vuelva a habilitar como piscina pública y que los actos culturales, se organicen en otros lugares del barrio…


Por ahora, es un sitio extraño y algo deprimente, cuando hay poca gente, pero con gran encanto, donde se organizan conciertos, fiestas y los martes por la noche, proyectan cine gratis.


A eso es pues a lo que me invitaba mi amigo, a pasar una velada típicamente williamsburgiana, viendo Velvet Goldmine, sentada en el fondo de una piscina, cubierta por graffiti y esponsorizada por varias marcas, como la mencionada Clear Chanel, una famosa cadena de cafeterías de por aquí, con muchas sucursales en España también, por una marca de cerveza local y por otra de coches.


El espectáculo que me encontré al entrar… de lo más interesante. Era la caída de la tarde y todo el mundo estaba ya tirado en el suelo, bien provistos de mantas, cojines, sillas de playa, colchones hinchables y unos fantásticos picnics de comidas exóticas donde el sushi, las ensaladas y los alimentos macrobióticos eran los ingredientes más comunes.


Nosotros, menos preparados, habíamos comparado algo de comida en un supermercado y no teníamos ni mantas ni sillas ni nada de nada así que haciendo de tripas corazón acudimos al stand de los coches donde después de rellenar un formulario, que me inventé, nos dieron unos cojines, para no estar sentados en el suelo, de piscina, pero igualmente duro.


Una vez terminada la merienda, cena para ellos, a las 8.30, dio comienzo la película, dos horas sentada en el suelo y con frío de narices pero, claro, no quería perderme ni un minuto de esa noche genuínamente neoyorquina, tan sofisticadamente descuidada, como casi todo lo que se ve por las zonas alternativas más de moda de la ciudad.


Y es que, como dije el otro día, no se puede ser más moderno, baile en los museos y fiestas y cultura, en las piscinas abandonadas… imposible estar a la altura.


El próximo 30 de agosto, en esta misma piscina, concierto de los Sonic Youth por si alguien se anima, no es imprescindible bañador.


Y esa fue mi experiencia de ayer. Pero como no me quiero limitar a dejar por aquí mis historias personales os adjunto un catalogo fotográfico de algunas piscinas abandonadas increíblemente hermosas en las que espero, que no pongan la vista los especuladores publicitarios, para sus fines particulares.


Me está dando miedo, no es la primera vez que lo digo, cómo las empresas y marcas comerciales, con enormes recursos económicos y oscuros intereses disfrazados, se están apropiando de espacios públicos, en muchos casos marginales pero con gran encanto y a golpe de talonario están organizando sus eventos publicitarios privados, en esos mismos sitios a los que resultan tan difícil de acceder, para el común de los mortales.


Las primeras fotos pertenece a la MacCarren Pool y las he sacado de la página oficial y de Little Read Book.

Después una preciosa serie Absence of Water, del fotografo inglés Gigi Cifali que he conocido por Bldg Blog en la que ha capturado el estado actual viejas piscinas abandonadas, del area de Londres, que pertenecieron a lidos y a casas de baños de los años 30 y que al pasar de moda fueron abandonadas, quedando sus piscinas, como testigos mudos de esplendores pasados. Las fotos son impresionantes, o a mí, amante de lo imperfecto y derruido, desde luego me lo parecen…


El resto igualmente maravillosas si no más, las he conseguido en Flickr, cómo no.


Así que, si venís por aquí y alguien os pregunta si queréis ir a la piscina, mejor que preguntéis si os ponéis traje de bañó o traje de noche, por si acaso…


No he podido evitar tener presente, durante todo este post, la triste película, El Nadador.










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