octubre 13th, 2007

Minijardines blancos de verde césped


Repasando un artículo del año pasado del periódico The Japan Time que tenía archivado y que hablaba de 10 diseñadores japoneses, he encontrado entre la obra de uno de ellos, Chiaki Murata, estos minijardínes tan mínimos. Y aquí los dejo para que les echéis un ojo.


Ya sabéis que lo verde me vuelve loca, sobre todo si no se requieren grandes superficies para cultivarlo. Porque el espacio es un lujo en las grandes ciudades y la posibilidad de tener una terraza o balcón es casi una leyenda urbana.


Sabemos que existen porque las vemos, incluso algunos dicen que conocen a otros que a su vez conocen a otros que son dueños de alguna, pero vamos, que no se ha podido demostrar que sea verdad.


Pues, para quitarnos el mono de lo verde, este diseñador japonés ha creado, para su empresa Metaphys, una serie de recipientes minijardines, que contienen y realzan el césped, enmarcándolo en figuras geométricas de ¿porcelana blanca?.


A mi me encantan, son unos contenedores-jardín tan simples y blancos, que contrastan increíblemente bien con el verde de la hierba. Y al enmarcarlo, acaba dotándolo de un valor, que en otro contexto no tendría.


Se pueden encontrar en varias formas y tamaños. Rectos, con cantos redondeados o completamente circulares. Para colocar encima de los muebles, colgar de las paredes o situar con un pie en cualquier rincón. El precio puede ir desde los 3.100 yenes a los 8.400, es decir desde los 19 hasta los 50 euros.


No están nada mal. Es una pena no saber dónde se venden por aquí.

Os recomiendo que miréis los demás diseños de Chiaki para esta empresa. Los hay verdaderamente interesantes, como por ejemplo el reproductor de CDs Lunacalante. Bueno, si os gustan la cosas blancas y muy muy simples.

octubre 12th, 2007

Lampara hecha con logos de cartón


¡Glup! que derroche de imaginación, me muero de la envidia. ¿Quién se hubiera imaginado que con los logotipos recortados de cajas de bananas, se pudieran obtener una lámpara como la maravillosa Chiquita que ha creado, desde hoy mi heroína, (he imaginado que es una mujer) Anneke Jakobs.

Me ha dejado con la boca abierta cuando me he topado con ella en CubeMe, ¡qué visión! ¿como alguien puede intuir que recortando unos simples logos de unas cajas de cartón encontradas en la calle y unidas con clips se pude crear esta maravilla.


Si me dan a elegir otras más sofisticadas, con caros materiales y tecnología punta, sin dudarlo me quedo con esta. Bueno, si no necesito mucha iluminación, ese es el único defecto que le encuentro, la poca luz que debe dar.

Esta artista del cartón y el reciclaje desde luego no gasta mucho en materiales, por lo que espero que, si las llegara a comercializar, no cuesten demasiado, de eso se trata ¿no? a material reciclado, precio aquilatado. Eso en un mundo ideal, claro.


La pagina web de esta diseñadora es divertida y toda una declaración de intenciones sobre su manera de diseñar reutilizando materiales inservibles.

Otra curiosa lámpara creada por Anneke es la Spots Kroonluchter, creada para iluminar una cafetería que previamente estaba iluminada con tradicionales y anodinos focos. Ella, fotografió dichos focos, los imprimió, recorto y con ellos compuso esta otra lámpara de techo mucho más espectacular, que utilizó en sustitución de los focos originales.


Lo que está claro que esta mujer te puede construir una lámpara, con cualquier cosita que se le venga a la mano. ¿No es para envidiarla?.

octubre 10th, 2007

Cafetería que sube y baja


Al cambio de uso y el reciclaje de contenedores de mercancía ya no hay quien l0 pare. Los he visto convertidos en cómodas casas, iglesias, museos, restaurantes, tiendas y por supuesto bares.

Pero ¿podrían convertirse en modernos quioscos de comida u bebida de los que se ven por las calles de algunas grandes ciudades?

He leído en The Coolhunter que el arquitecto Alan Kalkin, que tenía experiencia en casas fabricadas a partir de estos contenedores, convirtió algunos de ellos en cafeterías provisionales que se utilizaron en la 52 Bienal de Venecia.

Y no se limitó a abrir un hueco y poner una barra dentro, esto hubiera sido lo fácil. Se complicó un poquito más la vida y creo un mecanismo que pulsando un botón y en 90 segundos, desplegaba todos los lados del cubo metálico para dejar a la vista una cafetería completamente montada y colocada, con su barra, zona de descanso y mesas y sillones para relajarse, lamparas y todo lo necesario en las cafeterías al uso.

Los muebles están completamente unidos a las paredes del contenedor, de manera que cuando se cierran estas, estos muebles se elevan a medida que lo hace la pared, hasta quedarse en posición vertical.


De esa manera, cuando se cierra la cafetería, todo queda perfectamente recogido y guardado dentro del pequeño espacio interior del contenedor. Cuando se va a usar, se despliega como una flor, con lo que aumenta su espacio de manera evidente.

Y el patrocinador de estos espacios, es la empresa de Cafés Illy, que en un principio los utilizó como zona de descanso, en el recinto de la Bienal de Venecia, pero que al ver el éxito de la iniciativa, ha decidido ampliarla, instalando un prototipo en el Time Warner Center de New York que se podrá utilizar hasta el 29 de diciembre.

Si realmente funciona a toque de botón, parece una manera fácil y cómoda de acercar un café caliente, algo de comer y una zona de descanso, a los peatones, que con prisa se desplazan por la ciudad.

Porque, aunque aquí no hay mucha costumbre de comer en puestecillos de la calle, en otros países es una practica de lo más habitual. Eso sí, creo que, habría que variar un poco su sofisticada decoración, para hacerla más acogedora y apetecible a los viandantes, y seguramente añadir unas estufas en los periodos de frío intenso.

Por lo demás, son muy funcionales y cuando cambia el producto a vender o el sitio de moda, se transporta a otra ubicación y punto.

octubre 9th, 2007

Momentos para la publicidad. Podéis aprovechar e ir al lavabo


Lo tengo que decir…, lo voy a decir…, a que lo digo…, lo estoy diciendo…, el nombre de mi blog, ha salido escrito, negro sobre blanco, en ecuaderno.

Qué subidón me ha dado, yo que andaba estos días con la dicotomía de si prefería ser el «blogger influyente» del que nos habla ETC en su post 15 pasos para convertirse en un blogger influyente o el «pelotudo con un blog» con el que se identifica Marina en No soy blogger.

Lo del subidón es verdad, lo de la dicotomía una broma. Estoy emocionada porque Jose Luis Orihuela, a quién respeto (no es peloteo) ha visitado mi atiquito. Y en parte es porque no he seguido ninguno de los consejos de ETC para promocionarlo/me, aunque tampoco me he sentido en ningún momento pelotudo con blog.

La verdad, no me lo había ni planteado, es que he andado bastante liadilla intentando hacerme con los mandos de este pequeño territorio web que, poquito a poco, pretendo ir puliendo, hasta conseguir identificarme con él.

Momentos para el recuerdo.
Os lo podéis saltar hasta el siguiente enunciado.


No me tengáis en cuenta el discursito nostálgico, pero es que hace unos dias, cumplí un año en mi ático y no me había dado cuenta hasta hoy.

Empecé a escribir, vaya usted a saber por qué, y lo único que tenía claro es que no podía ser de algo vinculado a mi trabajo. Así que no me quedó más remedio que hacerlo sobre lo que más me gusta, la decoración, actividad a la que creo, no me voy a dedicar profesionalmente.

Y es que no quería partir con condicionantes económicos, ni ser líder de opinión, ni vender negocio en mi bitácora, ni que me llamaran para dar conferencias. Esto es verdad verdadera, aunque no sea muy creíble.

Sólo necesitaba escribir en solitario, algo ligero, de fácil escritura, que me saliera espontaneamente, sin tener que pensar, sopesar, consensuar, investigar y valorar como si lo que escribieran fueran palabras de vida eterna.

Se trataba, más bien, de gastar mi tiempo libre en lo que me diera la gana, menudo lujo.

Recurrí a lo fácil, una plantilla monda y lironda de Blogger sin ningún aditamento, un montón de archivos que tenía almacenados en mi cabeza, una buena documentación en internet y montones de imágenes. Y con todo ello… ¡al fondo con alegría!.

Y… ¿qué he conseguido después de un año?.

Nuevos temas de conversación con mis amigos, en las cuales mi opinión es bien valorada. Visito con más asiduidad sus casas, para darles consejos estéticos in situ. Les digo lo que yo haría y ellos me invitan a comer.

Cambio de costumbres por otras más saludables. Ya nadie me propone ir a restaurantes de platos cuadrados, los hemos cambiado por los de mantel de cuadros, saben que me gustan más.

Mi madre, que antes no se enteraba de de mis costumbres y pensamientos, ahora tiene más pistas y me comprende mejor.


Y muy muy importante, he conocido a gente estupenda por la blogosfera, hemos intercambiado opiniones, he visitado sus sitios, vistos sus proyectos e incluso les he conocido personalmente.

¿Suficiente?… desde luego.

En contra, debo reconocer, tengo algún pequeño dilema con la propia temática del blog. Ella tira con fuerza hacia lo estético o novedoso, y yo no puedo evitar, un sentimientillo de culpa, directamente proporcional al valor del producto tratado o a las connotaciones negativas que para mí tiene.

Aún con esas, estoy contenta con los resultados y le voy a regalar a mi página, un nuevo diseño, si mi buen amigo Ángel me echa una mano.

Porque él dice: «tú que hablas de diseño (interior) y vives de él (gráfico) no puedes ir por la vida con una plantilla cutre de Blogger, sin que se te caiga la cara de vergüenza».

Él no entiende que era parte del reto «problemas cero, nada de trabas para escribir» que me había propuesto con este blog.

Pero como creo que tiene razón, voy a hacer una concesión y pensaré en el tema, ayudada por supuesto por las nuevas plantillas adaptadas a Blogger que ya circulan por la red.

Hasta ahí llego.

¡Atención! termina el tramo de autopromoción.
Hablemos de lo nuestro:


Como me gusta que todo esté vinculado dentro de mis post, aunque haya que leer un rato para encontrar el hilo, he buscado dos tipos de objetos, uno que podría ser útil a los «bloggers influyentes» y otros, más en sintonía con el «pelotudo con blog».

He visto en Guerrilla Innovation el proyecto que ha llevado a cabo la empresa Bosch & Fjord para decorar las escaleras de La Maison du Danemark en París, una casa de la cultura, donde Dinamarca y Francia se hermanan a través de proyectos culturales.

Ellos han plateado una serie de alfombra rojas que cubren las escaleras y desembocan en cada planta. Son como esas típicas, por las que se pasean los artistas en las galas, pero estas parecen estar hechas de pintura roja volcada en el suelo.

El efecto, es como si alguien hubiera vertido un inmenso bote de pintura por las escaleras y al llegar a cada planta, sin nada que lo detenga, se hubiera ido extendiendo sin control, formando una gran mancha roja.

Es ideal, por tamaño, para que todos los «bloggers influyentes» que acuden a los congresos impartidos por otros bloggers más influyentes, puedan estar juntos, intercambiando sus experiencias y direcciones web, sin que ninguno se quede fuera. Incluso, estoy pensando, que Marina (ex pelotuda), van 65 comentarios hasta ahora en su artículo, estará muy bien en ella.


Y para los que llevan mal el ser «pelotudos con blog» y no puedan hacer nada por evitarlo, es muy recomendable otra alfombra, esta más uncool, la Blood Puddle Pillows de la que ya hablé en el pasado (siento la repetición, pero es que me viene al pelo) y en la que cómodamente podrán reposar la cabeza dolorida, mientras meditan sobre el tema de ese meme que les sacará del anonimato.


Y si ya no nos queda ni el consuelos de ser «pelotudo con blog» porque somos simples «pelotudos de los de toda la vida», pues nos podemos alienar aún más, viendo la tele y acompañados de este cojín llamado It´s different for girls, diseñado para Tisch5, y que sirve para sujetar la cervecita y las palomitas, sin ponerlo todo perdido.

Para las «pelotudas», este mismo «cojín de los mil usos», se da la vuelta y sirve para tapar los ojos en las escenas de terror, sí, de esas que nos ponen en el telediario.

octubre 8th, 2007

Cantando bajo la lluvia, con luz


Madre mía, lo que llueve estos días.

Y parece que todo se vuelve un poquito triste, la ciudad intensifica sus tonos grises y la gente parece más distante dentro de sus envolventes paraguas.

Pero tenemos que estar contentos, ¡¡¡está lloviendo!!!, y mientras lo haga de manera moderada deberíamos dar saltos de alegría, nuestras reservas de agua aumentan, el aire se vuelve más limpio y el campo aumenta su verdor.

Y si hay que ir con paraguas, pues tampoco pasa nada, pues Silja Kaeser y Jessica Müller-Wallraf han creado para tisch5.de, uno maravilloso llamado Sweet November al que es difícil resistirse.


Ellos lo definen, muy apropiadamente para mi gusto, como un pedacito de poesía para los días grises y por eso estoy hablando de un paraguas, que se supone es un complemento.

Pero es que este no es un paraguas cualquiera, tiene luz, sí una muy suave y que gracias a su tejido de PVC semiopaco, se transmite uniformemente por toda la superficie, desde los LED colocados en sus bordes.

Y estos LED se cargan con unas pequeñas baterías situadas en el mango, desde donde también se controla su encendido.


El efecto, por lo menos en las fotos, es increíble, la mezcla de luz y lluvia es magia. Me imagino toda una ciudad sutilmente iluminada por luces de paraguas que se mueven, como un río de luz y agua…

Y a la vez que ilumina el paisaje, reconforta al que va dentro, pues un paraguas es un habitáculo bastante solitario que gana mucho si está sutilmente iluminado.

Lo he descubierto en Josh Spear.

Tengo que darme prisa en conseguir uno, porque pronto llegará noviembre y cuando llueva tengo que ponerme a cantar bajo la lluvia con mi paraguas de luz.

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