agosto 18th, 2008

Como Jesús, andando sobre las aguas


Si ayer, el post de más abajo, decía que me gustaba ver como una escuela se había convertido en un interesante museo, hoy es una iglesia la que acoge obra artística, lo cual no es nuevo porque grandes tesoros de la pintura, se esconden en ellas y a veces se muestran al público y otras tantas no.


Bueno pues esta vez, la iglesia ha sido despojada de todos sus artificios y llenada de agua. Esto tuvo lugar en Londres el año pasado en el London Design Festival y lo llevó a cabo el artista, bueno mejor llamarlo diseñador, Michael Cross.


La instalación se llamó Bridge y consistió en llenar la superficie de una iglesia vacía, con 60 pulgadas de aguas. Cuando alguien se situaba al borde del agua, unos pequeños peldaños surgían de las profundidades y le invitaban a penetrar en el interior de la superficie embalsada de agua.


Con cada paso que se daba, una nueva plataforma emergía a la superficie y todas las que se iban dejando atrás iban desapareciendo.


La sensación debía ser bastante extraña al sentirse uno solo y aislado… sobre la superficie de un estanque… contenido en un recinto sagrado… Un cierto desasosiego debía invadir al visitante, pero seguro que pasados los nervios del primer momento, una sensación de recogimiento y paz llegaría a más de uno, el que no fuera demasiado nervioso o miedoso.


A mí, desde luego, me hubiera gustado meterme hasta el fondo.


El problema gordo fue, que la compañías de seguros decidió añadir algunos elementos más a la obra y metió a un propio que ayudaba y seguía a corta distancia a los que se internaban en el paseo, sumergido hasta la cintura en el agua, también obligó a usar un chaleco salvavidas y a que las plataformas no desaparecieran, lo cual sinceramente acabó afeando mucho la instalación.


Que pena que las cosas no siempre salgan como uno las planea y que haya gente poderosa que pueda obligar a que todo se haga a su manera…


Menudo disgusto se debió llevar Michael, me pregunto si después de un año, se le habrá pasado… Lo vi aquí.

agosto 17th, 2008

Un museo escuela


Ayer estuve en el P.S.1, ese maravilloso anexo, que MoMA tiene en Queens y tengo que decir que se siente un placer especial visitado museos de arte contemporáneos como éste, cuyo packaging no es una obras faraónicas de la arquitectura contemporánea.


Se ha respetado completamente la idiosincrácia del edificio, un magnífico colegio suburbial que fue reconvertido en lugar de exhibiciones por el The Institute for Art and Urban Resources, organización dedicada a la reutilización de espacios abandonados, para convertirlos en talleres y salas de exposiciones.


Desde el 2000 es parte de MoMA, que sin complejos, lo ha dejado tal cual estaba, limitándose en apariencia, claro, a dar unas manos de pintura, unos pequeños arreglos de carpintería y poco más.


Y gracias a eso, para mí se ha convertido en un espacio de lo más interesante, expositivamente hablando, ya que todo lo que se expone en su interior parece más cercano, comprensible y humano. ¿Enseñar arte en las escuelas?… pues al pie de la letra se lo han tomado, incluso las oficinas y despachos conservan ese aire docente que a mí me encanta.


Cosas interesantes dentro de las aulas, pues muchas, cada una tendrá su post específico un día de estos, pero para abrir boca, me quedo con el siempre admirado aunque con escasa represantación Olafur Eliasson y sobre todo, por ser desconocidos para mí, los artistas finlandeses de la exposición Arctic Hysteria: New Art from Finland, en la que he visto obra de lo más sorprendente y con un sentido del humor fino fino.


He pasado un divertido rato escuchando los recitales de Complaint Choir, un evento artístico internacional, que consiste en cantar las quejas, que los vecinos de una ciudad han manifestado, en talleres específicos sobre el tema y a las que después se ha puesto música que ha sido interpretada por coros formados por voluntarios. Os recomiendo que los echéis una oida, porque las letras no tienen desperdicio.


En el exterior de este museo, como si se tratara de un patio de colegio que acoge particulares actividades «extraescolares», en estas fechas se organizan eventos musicales dentro del programa Warm Up en el que traen a grupos de lo más vanguardista para que toquen en directo, algunos son bastante conocidos.


Este espacio al aire libre, ha sido intervenido este verano por el equipo de jóvenes arquitectos WORK Architecture Company, ganadores del concurso anual, MoMA/P.S.1 Young Architects Program, con su trabajo Public Farm 1, una especie de jardín/huerto, hecho de material reciclable, donde los grandes tubos de cartón son el principal elemento y en ellos se siembra todo tipo de plantas comestibles. Además anexa hay una minigranja y una pequeña piscina donde los más pequeños se pueden bañar, mientras lo padres bailaban en la pista creada para ese fin.


Así, mientras nosotros dormimos largas y reparadoras siestas veraniegas, aquí de 2 a 9, bailan y se bañan en los museos, rodeados de hortalizas, con olor a gallina… y es que no se puede ser más moderno…







Bueno y después de este leve repaso a la configuración de un museo tan particular, me centro en el artista del que quería hablar hoy y al que he conocido gracias a esta visita, se llama Pekka Jylha, es finlandés y escultor.


La poca obra expuesta me ha dejado con ganas de más, así que he echado mano de internet, como no y he visto que tenía piezas de lo más interesantes, algunas muy subrrealistas, otras bastante poéticas y otras con grandes dosis de mala leche. El agua es uno de sus elementos favoritos, los conejos blancos y animales disecados… también…


Bueno como ya he escrito bastante hoy, os dejo con imágenes de su trabajo que espero os guste, a mí me ha provocado una sonrisa de complacencia.













agosto 15th, 2008

Un poco de casi nada


Para compensarme, a mí misma, por la saturación de enormidades que me paso el día viendo en esta inconmensurable urbe llamada Manhattan, hoy me apetecía hacer dieta baja en calorías y poner mis ojos en algo que fuera pequeño y liviano, casi volátil, por lo que he recurrido, como no, a mi colección de artistas orientales, a los que eso de la ligereza se les da de miedo.


Y me he quedado con Yuko Yamamoto, un ilustrador cuya obra en este campo no me dice gran cosas, pero que hace unas encantadoras flores de papel, que me han cautivado por su candidez y su modestia.


Supongo, porque en su página el autor no cuenta nada, que se trata de pequeñas piezas recortadas a mano sobre papel blanco, dibujos orgánicos que parecen flotar en el espacio de tan finas y etéreas creando interesantes sombras.


Pues, sólo eso, que para asimilar toda una semana de grandezas a diestro y siniestro, nada como una pequeña nadería de poco peso para sentir otra vez elevarse el espíritu.


Mañana, algo con más enjundia, espero.







agosto 14th, 2008

Del rojo al blanco


Me había prometido ir haciendo una crónica de lo que fuera descubriendo en Nueva York, pero está claro que necesito reposar las cosas un tiempo, seguro que cuando llegue a España empiezo a procesar la información y me sale todo, pero ahora no lo consigo, está demasiado fresco, así que seguiré con historias que ya tenía seleccionadas y con otras que voy encontrando por internet.


Hoy, algo de arte urbano, no muy trascendente pero con sentido del humor que ya es algo… que habla francés… y que no es Zevs… se trata de un artista llamado Lignes Rouges y utiliza casi exclusivamente el rojo y el blanco, en sus intervenciones urbanas.


Y ¿por qué estos colores?, pues porque lo que hacen está muy relacionado con las señales de prohibición y porque su material favorito es la cinta rojas y blancas que usa la policía para precintar zonas de peligro, o donde ha ocurrido un siniestro.


Sus intervenciones sobre señales de tráfico, pues no tienen mucho de original, para que nos vamos a engañar, es que ya se ha usado tanto ese soporte, que es difícil hacer cosas muy novedosas, a no ser que directamente las arranques y construyas nuevas cosas con ellas… pero eso ya lo hace muy bien Brad Downey… (he visto algo de su obra en las calles de por aquí).


Más interesante es su Hazard Strepes Serie en la que da multitud de usos a la cinta banca y roja, con resultados bastante impactantes como cuando dibuja con ella en las fachadas abandonadas y otros más artísticos, que se basan en los juegos ópticos que surgen al repetirla, en distintas posiciones.


También con esa cinta y otras, de color rojo o con la palabra «fragil», ha intervenido en muchas vallas publicitarias de París, ha unido puntos entre distinto mobiliario urbano, a los que también a ha completado piezas que faltaban… Preciosa su intervención en los túneles del metro de París con palos de color rojo iluminados o fluorescentes.


En sus cuadros, que también los tiene, se ha valido del mismo material, para dibujar con él en el lienzo, en su serie Canvas se puede ver.


Otras intervenciones con papel, por supuesto de los mismos colores y también con pintura al uso con la que suele transformar material encontrado en la calle, o pintar en los muros, puertas con rejas de color rojo, completan el catálogo de trabajos de este artista, que no duda por si esto fuera poco, en enfrentarse al reto del graffiti genuínamente americano, que por lo visto le apasiona y con el que ha dejado su firma en multitud de sitios.





Y hablando de graffiti genuínamente americano, el otro día fui a ver Beautiful Losers, un documental sobre el grupo de artistas plásticos y de otras disciplinas, así llamado, que surgió en los 90, influenciados por la subcultura del surfing, el skateboarding, la música y el graffiti. Ahora son imitados y reverenciados por todos los amantes de esta disciplina.


Bueno, la peli no está mal, entretiene y está bien contada, pero es demasiado bienintencionada y tiene un tufillo sentimental que, a mí, que no soy admiradora del trabajo de esta gente, me satura según va pasando el metraje.










agosto 13th, 2008

Materia orgánica en las paredes


El artista digital Martin Böttger ha creado para Rundgang08 una impresionante escultura, construida gracias a sus conocimientos en programas de 3D. Con ellos, ha conseguido una forma orgánica dibujada en papel, que luego ha llevado a la realidad en cartón corrugado.


Y tan orgánico es el resultado, que a mí me parece como la escultura estuviera viva y se moviera reptando y expandiéndose por las paredes, cual ser maligno de película de ciencia ficción…


Un ejemplo buenísimo, para valorar lo que da de si artísticamente el cartón, ese material que tanto me gusta.




Otra obra, también orgánica, pero esta vez de verdad, pues está hechas con auténtica basura en descomposición, es las que ha creado la artista Tina Hauser para su particular Garden of pleasures.


Para realizarla, ha apilado hasta alcanzar gran altura, un montón de basura, sirviendo de soporte, las paredes de un bunker. Una vez conseguida esta inmensa cascada de material en descomposición, ha hecho fotos, un total de 14, en distintos momentos de su construcción y luego lo ha destruido.


El significado que la autora quiere dar a esta instalación, lo podéis leer en su página, ahí habla de la sociedad de la basura, del reciclaje y de otra serie de lugares comunes que no me interesan mucho, me quedo con las imágenes.




Por último, otra instalación, esta vez de la empresa Freecell dedicada a realizar pequeños proyectos artísticos, en colaboración con los artistas multimedia C505.


La obra fue llamada Audio Cube y consistió en apilar cartón embalado para construir una especie de refugio en el que dos altavoces transmitían sonido dentro del receptáculo, en el que las condiciones auditivas eran inmejorables.

La primera la he conocido aquí, la segunda acá y la última allá.

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