Otra manera de interpretar la arquitectura y hacerla a la medida de un ser pequeño.
El trabajo de James Voller consiste en cubrir grandes piedras o bloques de hormigón abandonados con impresiones de edificios que se adaptan perfectamente a las medidas, consiguiendo una divertida sensación de realidad en blanco y negro, para personas pequeñas…
Estos elementos de deshecho los ha buscado en parajes decadentes, sucios y tristes, lo que también ayuda a que el resultado final sea bastante llamativo.
Y poco más hay que decir de este particular trabajo, que se parece, sin llegar a la altura de mi admirado Evol, del que ya he hablado por aquí y que con su trabajo cuidadoso, cubre mobiliario urbano, convirtiéndolo en edificios de la antigua Alemania del Este, pero para ser usados por pequeños habitantes.
A James lo he conocido aquí, de donde también he tenido que sacar las fotos ya que los links del artista no funcionan… el resto son de Coca.













































































